martes, 30 de julio de 2013

Centrifugando el 2013 [junio]

[Haz clic en las letras azules, y centrifuga tu cerebro]

Cualquier narrador sabe que iniciar una historia con un arranque de impacto, conseguirá captar la atención inicial, pero a cambio se corre el riesgo de no estar a la altura de la expectativa generada en el resto del relato. Nosotros arrancamos el mes con el Picoesquina ESCANDALOSO, y si nos fiamos de las siempre socorridas estadísticas: la selección de libros, películas, cómics y discos que componen este Escandaloso, siguen interesando a nuestro público que se adentra en la propuesta sin escandalizarse lo más mínimo, desde hace casi dos meses.

Por eso ya estamos maquinando cuál será nuestra segunda Acción artístico-bibliotecaria, otra novedad que lanzamos en junio y que sigue luciendo en nuestras salas, buscando aunar arte y bibliotecas, en combinaciones que aspiran a resultar tan impactantes como las que mostrábamos en Mutaciones librescas.
 
Y es que el concepto de bibliotecas-nido caló hondo en nuestros seguidores, no era para menos con frases tan contundentes y acertadas como: “los bibliotecarios son los superhéroes de la cultura” o “las bibliotecas son centros democráticos por excelencia”, que ya se han convertido en lemas que ganas nos dan de grabar sobre nuestra fachada.

Otra frase de las que no se olvidan fue: “soy como una plancha eléctrica, que cuando enchufo caliento en España y en cualquier lugar del mundo”, tal cual como hacemos las bibliotecas: guarecer y reconfortar a todos al calor de la cultura ante esta crisis que todo lo arrasa.



Después de todo, se trata de una cuestión de piel, de sentimiento y convicciones. Por eso no es de extrañar que algunos llevando las cosas hasta el extremo, decidan marcarse de por vida su amor por las bibliotecas y la cultura, reafirmando esa identidad que tan escurridiza se hace en estos tiempos digitales.

Personalizarse, esa parece ser la consigna para resistir a cualquier tipo de pensamiento único, y ¿qué mejor manera de ser únicos que customizarnos a fuerza de lecturas? El arte del Mian Xiang te dirá todo sobre cómo eres, basta con atreverse a mirarse en el espejo, y acaso preguntarse a uno mismo: ¿qué estás mirando?

 

Ante posibles veredictos implacables por parte del espejo, en lo que a la operación bikini se refiere, siempre se podrá alegar en nuestro descargo que con manjares tan exquisitos, como los que mostrábamos de Firo Vázquez en Biblioteca caníbal, es totalmente comprensible el descuido.

Tal vez no estemos a punto para un striptease impecable (que tan bien vendría para cerrar en lo alto un relato tan trepidante); pero como dijo el poeta, al final nuestro cuerpo terminará siendo polvo, pero eso sí, siempre polvo cultivado.

jueves, 25 de julio de 2013

Muerte por chocolate


Si lo de consumo, luego existo es el principio que sustenta el sistema en el que sobrevivimos, entonces todos somos víctimas propiciatorias del marketing.

Música estimulante en las tiendas de ropa, para que todos nos creamos el chico de Martini o Carrie Bradshaw ensayando posturitas frente al espejo del probador; o series televisivas con los decorados más repletos de marcas que el maillot de un ciclista.

Todo vale con tal de transformarnos en perritos de Pávlov, salivando ante la posibilidad de fundir la tarjeta de crédito; y en cuestiones de libros no tenía porque ser menos. Según relata la revista Journal of Enviromental Psychology, durante diez días un equipo de investigadores de la Universidad de Hasslet, puso en práctica en una librería belga un experimento de lo más peculiar.
Consistió en pulverizar aroma a chocolate en determinadas secciones temáticas de la librería, y comprobar si esto afectaba al incremento de las ventas. Y así fue según los resultados del estudio, sobre todo en lo relativo a libros sobre alimentos y novelas románticas. Todo bastante previsible, la verdad.

Pero como siempre, la noticia nos sirve para plantearnos una reflexión: ¿qué efecto tendría en nuestras estadísticas de préstamo adoptar este sistema de marketing olfativo? Lo tenemos fácil si recurrimos a algunos de los perfumes de los que ya hablamos en Drogas de tapa dura o en Je t’aime moi non plus 2.0, pero si Isabel Coixet lanzaba aquello de ¿a qué huelen las nubes? en un spot de compresas, nosotros nos preguntamos: ¿a qué deberían oler nuestras colecciones según su contenido?

Dulce fragancia de caramelo para la sección infantil, el vigorizante aroma de los cítricos para la sección de deportes; el recio olor a madera y tabaco para empresarios y política; el olor a dinero recién impreso para la sección de negociosraíces y tierra para la filosofía; fragancias marinas para la literatura de viajes; o un deseo, más que una realidad: el rancio olor de la naftalina para la mala literatura.

El problema sería que los conductos de ventilación de nuestras salas confundieran los aromas, provocando
una parosmia generalizada entre nuestros visitantes (trastorno que confunde los olores) e hiciera que las fans de Danielle Steel terminasen irremediablemente atraídas por la sección de feminismo, los empresarios por la novela romántica, o los jóvenes por la filosofía. Sería un caos olfativo de imprevisibles consecuencias, y probablemente, más que positivas.

Pero como de chocolate hablábamos, este post quiere impregnarse de tan exultante aroma, al que en estas tórridas fechas se recomienda acompañar de cremoso helado. De ahí que cerremos con Tom Waits, cuya voz (sumergida en bourbon, ahumada y aplastada por un coche, como la describió un crítico) suena  increíblemente fresca y hasta un punto dulce, en su clásico Ice cream man (El hombre de los helados) y decididamente marciana, en este vídeo en el que la juventud vuelve a bailar.


lunes, 22 de julio de 2013

¿Qué estás mirando? Cuarta entrega

RABIA - PACHUCHA TIRANDO A MAL - LA CHICA QUE SE QUERÍA QUEMAR
A LO BONZO

Está claro que las emociones fuertes son las que provocan más la imaginación de nuestros seguidores; o al menos a ese porcentaje de nuestros seguidores que cámara o móvil en mano, se animan a cazar las historias que van conformando esta serie de ¿Qué estás mirando? (mándanos tus propuestas a: referencia-brmu@listas.carm.es )

Con los calores las historias que se entrelazan tienen que ver una vez más con historias sentimentales de tintes melodramáticos, pero será por aquello de la frivolidad propia de la estación estival, la cosa termina más bien en comedia.

CASTIGO - ÁNGEL O DEMONIO - EL AMANTE
DIABÓLICO - EL DIABLO EN INVIERNO -
APOCALIPSIS NOW - LA INTOXICACIÓN
LINGÜÍSTICA - LA CHICA QUE SE QUERÍA QUEMAR
A LO BONZO - SÍ, QUIERO

Laura García nos mete de lleno en el melodrama con una propuesta que ni el guión para una película de Greta Garbo podría igualar. Con un arranque tan fuerte, la trama no podía ir a mejor. Culpa, pecado, un paseo por el lado salvaje hasta llegar al Apocalipsis, para alcanzar las cotas más altas de la desesperación con un intento de suicidio. Pero en mitad de la tragedia, el poder de la palabra se atraviesa dándole un vuelco a todo, haciendo que todo acabe en boda.

Para los enamorados, un anhelado final feliz; para los más descreídos, el comienzo del verdadero infierno. Si hubiera segunda parte para esta historia, sólo podría ser en tono de comedia disparatada.


ERA MEDIANOCHE EN BHOPAL - A LA CAZA DEL ÚLTIMO HOMBRE
SALVAJE - EL LOBO HOMBRE - TE DI LA VIDA ENTERA - PACHUCHA
TIRANDO A MAL - A ORILLAS DEL RÍO PIEDRA ME SENTÉ Y LLORÉ


En BRMU Bizarra. Octava entrega, hablamos del paranormal romance, una tendencia dentro de la novela romántica que hibrida con desvergüenza seres fantásticos con amores al límite, y algo de eso tiene la propuesta que nos ha hecho llegar Eva Sánchez.

Emana efluvios de publicidad viejuna de perfume de caballero: arranca tan exótico como un paseo por la Casbah, para buscar al HOMBRE con mayúsculas con la ansiedad con que la motorista del anuncio buscaba a un hombre llamado Jacq’s: al salvaje, al indómito macho de pelo en pecho que deja huella, para entregarse a él en cuerpo y alma.

Pero para tranquilidad de feministas sin sentido del humor, el resultado no puede ser más desastroso, porque como alguien dijo: la pasión ciega es un negocio que siempre acaba en bancarrota.


BOB MARLEY - ¿DEJAR DE FUMAR? - DESESPERACIÓN - RABIA -
VÉRTIGO Y ÉXTASIS - TODAVÍA ESTOY AQUÍ

¿Qué mejor que la música para relajarse después de tantos altibajos emocionales? Javier Medrano debe saber algo del asunto, y por eso nos propone una historia de superación. Bob Marley observa irónico desde las alturas el intento del protagonista de esta historia por dejar las adicciones, las vacilaciones, las frustraciones, las pequeñas victorias y los traspiés del camino. Pero finalmente, como no podía ser de otra manera, siendo como es, a ritmo de reggae: se puede cantar victoria y decir aquello de que el que resiste, gana.

Como dijo en un arranque de escepticismo amoroso el gran Marley:

"algunos fuman, otros se embriagan, algunos se drogan y otros se enamoran. En fin, cada uno se destruye a su manera."



miércoles, 17 de julio de 2013

Trastorno bipolar bibliotecario

Funcionaria ejemplar de día, superheroína justiciera de noche

No hay nada como rebautizar algo (a ser posible en inglés), para que se venda mejor. Los coches con ziritione, detergentes con oxi action crystal white o cremas efecto lifting con partículas de diamante. 

Por eso, si a un bibliotecario pasamos a llamarlo community manager, la cosa cambia totalmente, el estereotipo caduco del profesional de las bibliotecas se resquebraja y descascarilla, provocando un efecto lifting que ni un cirujano de Beverly Hills sería capaz de conseguir.

Un post del blog del imprescindible Julián Marquina, es el que mejor resume esta fachada remozada de la profesión, esta glamourización que a veces nos empuja hacia una bipolaridad profesional.


El caballero oscuro leyendo: Batman visto por un psiquiatra



Dos caras
Si Batwoman era bibliotecaria de día, y superheroína de noche, muchos bibliotecarios tienen que conservar dos o más caras de nuestras instituciones, como el villano Dos caras de Batman, pero sin intenciones aviesas de por medio. Si según dicen, los bibliotecarios somos los superhéroes de la cultura, no será por nuestros superpoderes, sino por nuestra capacidad para mantener el equilibrio entre lo que se espera de una biblioteca de las de toda la vida, y lo novedoso que podamos ofrecer.

Pero, ¿qué esperan realmente nuestros usuarios de una biblioteca? Puestos a estereotipar, se podría decir que nuestros usuarios de la tercera edad seguirán confiando en encontrar la prensa diaria; los niños, cuentacuentos, lecturas o películas de moda; los padres y docentes, contenidos educativos; y los jóvenes, ¿qué esperan encontrar los jóvenes en las bibliotecas?, ¿cómo competir con los mil cantos de sirena que los reclaman?

El escritor Junot Díaz declaraba en una entrevista en El País semanal algo interesantísimo al respecto:

“Cada joven es un objetivo ambulante sobre el que las corporaciones se lanzan despiadadamente a fin de asegurarse que no les queda un solo momento libre […] cada vez que un joven abre un libro es tiempo que pasa sin pulsar botones, sin entrar en Facebook, sin pedir papel higiénico por Amazon. Si a una chica o a un chico les da por leer poesía, se salen de la cadena de producción de dinero y obtención de beneficios. […] . A las corporaciones les resulta insoportable la idea de que nadie le dedique a una novela las 20 o 30 horas que exige su lectura.”

La BRMU siempre fascinada con Batman


Y a tenor de uno de esos estudios que cada cierto tiempo se publican, no podría resultar más cierto. Se trata de una investigación realizada en dos universidades neoyorquinas sobre los hábitos de los jóvenes en las bibliotecas. Según los datos obtenidos, los estudiantes sólo dedican el 18% de su tiempo en las salas a leer, el resto lo dedican a redes sociales, visitar webs no educativas, ver vídeos o directamente a dormir.


Ser friki y disfrutarlo

Esto va camino de provocarnos un trastorno bi, tri y hasta cuatripolar a los bibliotecarios, de ahí que nos rebauticemos y hagamos lo que haga falta. En Todos somos frikis ya hablábamos de una campaña norteamericana para darle un aspecto más "actracativo" a las bibliotecas de cara a los jóvenes: declararse orgullosamente friki de algo y proclamarlo, y ahora en Alemania y Suiza la han hecho suya.

Pero como el término geek (bicho raro, friki) adoptado por los norteamericanos podía resultar algo inapropiado, han optado por BiblioFreak, que sin ser francés, suena algo más chic

Nile Rodgers era consciente de ello cuando fundó en los 70 su grupo disco: Chic, y de ahí que con su hit LeFreak hiciera que la juventud bailase. ¿Conseguiremos también las bibliotecas que la juventud baile con nuestro ritmo?
 


lunes, 15 de julio de 2013

Seremos sociales, o no seremos


El grupo de los 60: Up with People!, o Viva la gente en su versión castellana


Tras el deseado, anhelado, ansiado, vital (y basta ya de adjetivos, que si Alejo Carpentier dijo de ellos que eran las arrugas del estilo, este post va camino de momificarse antes de empezar) anuncio de la plataforma de libros electrónicos para bibliotecas públicas que el Ministerio de Cultura prevé lanzar para el 2014, respiramos algo aliviados, aunque la ansiedad porque se haga realidad, no nos abandone.

Penguin versus bibliotecas
Y es que la irrupción del libro digital no nos podía haber pillado en peor momento a las bibliotecas, sumidas en severos recortes presupuestarios, y con el mundo editorial  receloso ante el papel que podemos jugar en todo ello.

Una señal más del vértigo digital del que tantas veces hemos hablado, será el lanzamiento previsto en los Estados Unidos para el próximo 19 de julio. Se trata de la red The Book ELF, que se define bajo el lema: “queremos compartir libros electrónicos igual que compartimos libros impresos, sin dejar de respetar los derechos de autor”, una especie de club social de lectura vía digital.


Ante propuestas como ésta, ¿qué podremos ofrecer las bibliotecas? La facilidad de lo digital puede que fomente la propagación de iniciativas de este tipo. Y ante esta competencia (que no es tal), sólo hay una cosa que se mantiene inalterable por nuestra parte: la experiencia física de venir a la biblioteca, nuestra vocación social.

Gimnasio y biblioteca, dos lugares para socializar con diferentes resultados, si optamos
sólo por uno de ellos.

Potenciar nuestro aspecto de centros sociales, lugares de encuentro, clubes públicos que giran en torno a la cultura, pero sobre todo, en torno a las personas. Hay mil ejemplos en los que mirarse: desde las bibliotecas noruegas que invitan a cantantes locales a celebrar recitales en sus salas, o las bibliotecas brasileñas que acogen debates políticos haciendo de las bibliotecas auténticos instrumentos para la democracia.

La banda sonora para la que
Seu Jorge reversionó a Bowie

Y es en Brasil, en medio de las sorprendentes revueltas sociales que se están produciendo estos días, donde surge la esperanza. En plena celebración de la Copa Confederaciones, y nada menos que en el país futbolero por antonomasia: los ciudadanos ocupan las calles y piden más libros y menos balones, y hasta las propias estrellas del balompié apoyan las reivindicaciones.
¿Será que el pan y circo ha dejado de funcionar en estos tiempos globalizados ?, ¿será que después de todo hay vida en Marte, como cantaba Seu Jorge reinterpretando el clásico de Bowie?




David Bowie incitando a leer en un cartel
para las bibliotecas norteamericanas


jueves, 11 de julio de 2013

Apocalipsis bibliotecario



En Moda guerrillera ya hablamos de uno de esos disparates nipones en forma de ficción, que nunca dejan de sorprendernos. Se trataba de la serie anime: Library wars (Guerras de biblioteca), y siguiendo la lógica comercial japonesa, ahora se estrena su versión cinematográfica con actores reales.

Aunque la novela originaria data de 2007, la trama de estas guerras bibliotecarias pareciera una lectura distópica de nuestro presente más inmediato. Si la III Guerra Mundial se está librando ya en los ordenadores de medio mundo, esta historia sobre una sociedad cuyos medios están totalmente controlados por el poder, y en la que los bibliotecarios terminan cogiendo las armas para defender la libertad de expresión y pensamiento, no podía  resultar más oportuna.



Este armagedón bibliotecario nos recuerda varias cosas, por un lado al cómic que el artista murciano José David Morales realizó para la primera Brújula para tebeos, en el que nuestra biblioteca era el único edificio incólume tras una hecatombe nuclear.



También nos recuerda a la irreducible aldea de Astérix, y a su resistencia alegre y numantina ante el invasor. Y es que en estos tiempos bárbaros (que diría Alessandro Baricco) las amenazas se multiplican, y puestos a sobrevivir, se nos ocurre otro argumento para un blockbuster de éxito asegurado, cuya sipnosis podría ser la siguiente:
“En 2025, una hecatombe digital ha sumergido al mundo en un caos que colapsa la economía, la política, las telecomunicaciones…los ciberataques son tan fuertes que ninguna profesión está a salvo. Pero un pequeño grupo de bibliotecarios sobreviven, comunicándose gracias a un lenguaje basado en la CDU. Todo el saber acumulado por los hombres, se mantiene preservado en las estanterías de las olvidadas bibliotecas, y ahora todo ese trabajo inútil a la luz de la nueva era digital, se convierte en el último garante para la supervivencia de la civilización”
Ahora sólo faltaría que J.J. Abrams (el creador de Perdidos, y revitalizador de Star Trek y próximamente también, de La guerra de las galaxias) montara un espectáculo palomitero en 3D, para que la figura del bibliotecario se erigiera como el nuevo Indiana Jones de los tiempos digitales.

Pablo Genovés, artista con fijación por la destrucción de espacios culturales

Pero hablando de catástrofes y cultura, no podíamos dejar de mencionar la obra del artista Pablo Genovés, fascinante en su representación de espacios culturales devastados. Si como dicen, La Manga y Venecia terminarán finalmente engullidas por el mar, esta imagen de biblioteca inundada resulta de lo más inquietante a la vez que evocadora. Casualmente en el cómic Por el imperio de Bastien Vives, también aparecía una biblioteca que se inundaba, arrastrando a soldados y estanterías.




Pero dada la contrastada capacidad para la supervivencia de los bibliotecarios, más que perecer ante este tsunami, nos transformaríamos en bibliotecas líquidas, o aún mejor: en una biblioteca-flotador, genial comparación que nos brindaba una seguidora de este blog a través de Twitter: “sois mi flotador de pato para el verano


Y no hay nada que nos apetezca más: ser un flotador de pato, que mantenga a salvo a nuestros usuarios de naufragios a base de cultura y servicios, mientras que ellos nos permiten seguir flotando a nosotros.

Como otro seguidor de nuestro blog, que nos ha nominado a los premios Liebster Awards, inyectándonos una dosis extra de entusiasmo para seguir adelante. Sobre todo esta semana, en la que hemos alcanzado las ¡¡¡¡100.000 visitas al blog!!!!!(y algo nos inventaremos para celebrarlo).

En cualquier caso, está claro que se trata de mantenernos a flote mutuamente, hundiéndonos lo justo para volver a salir y respirar, como hacía PJ Harvey en su líquido tema de los 90: Down by the water (Debajo del agua)


martes, 9 de julio de 2013

Críticos cítricos

El crítico de arte de Norman Rockwell

Llegan las vacaciones y nuestros usuarios se aprovisionan de lecturas. Las listas de espera para los títulos de moda se colapsan aún más (si es que acaso eso es posible) y no queda estantería sin remover en busca del libro deseado. Como se decía en BRMU Bizarra. Décima entrega y final:

“apocalípticos/integrados, lectura impresa/lectura digital, gafapastas/chonis, devoradores de best seller/letraheridos exquisitos, pobres/ricos, ancianos/niños […] las bibliotecas públicas a todos acogen, y a todos procuran contentar”
Nosotros aportamos nuestro granito de arena a través de nuestro servicio Picoesquina (actualmente Escandaloso), cumpliendo una de nuestras funciones: ayudar a descubrir títulos que quedan fuera del marketing editorial del momento. Rehuyendo el dirigismo cultural, pero inevitablemente apoyando obras que tienen más papeletas para perdurar en el futuro, que las aves de paso impresas que invaden grandes superficies.

Campos, Grandes y Milá: ¿TV versus literatura? 

Y precisamente, con motivo de la pasada Feria del libro en Madrid, surgió una polémica entre algunas estrellas televisivas de las que hablamos en literatura tupperware, y la escritora Almudena Grandes, a cuenta de su artículo Elogio de la literatura. Este pequeño rifirrafe pone en evidencia el panorama cultural en el que nos desenvolvemos, y nos ha recordado al dialogo que aparecía en la película Amor y letras de Josh Radnor sobre el megahit editorial de Crepúsculo:





En tiempos en que las recomendaciones en redes sociales o las invasivas publicidades de las multinacionales, han terminado de dar la puntilla a la figura clásica del crítico especializado: ¿somos realmente más libres a la hora de elegir qué leemos, vemos o escuchamos?

Arduo debate para el limitado espacio de este post, pero no deja de ser sintomático que en el reciente Congreso sobre "La Biblioteca de Occidente en contexto hispánico", celebrado en la Universidad Internacional de La Rioja, se haya elaborado un listado de libros que deben formar parte de una biblioteca familiar mínima de máxima calidad.


Pauline Kael, mítica crítica de cine estadounidense


Statler y Waldorf, los críticos implacables
de Los teleñecos
La mítica crítica de cine estadounidense Pauline Kael, dijo unas palabras que podemos extrapolar a las bibliotecas: “la grandeza del cine es que puede combinar la energía de un arte popular con las posibilidades de la alta cultura”, y esa tal vez sea también la grandeza de las bibliotecas públicas.

El cartel de Los amantes pasajeros,
para algunos lo único estimable de la
última de Almodóvar
Pauline Kael fue un revulsivo en el campo de la crítica cinematográfica a la hora de combinar desprejuiciadamente alta y baja cultura. Y es que la figura del crítico, del experto, con todos los reparos que se le quieran poner, sigue siendo necesaria, aunque sea por la vidilla que da al mundo cultural (¿qué sería ya de un estreno de Almodóvar sin un enfrentamiento con Carlos Boyero?)

Y si bien no es el papel de la biblioteca, con nuestras sugerencias o a través de las recomendaciones en nuestra revista ActualBiblioteca, actuamos como asesores (e inevitablemente se filtran nuestras querencias). Eso sí, siempre procurando ser abiertos de mente, ojos y oídos, desprejuiciados y glotones culturalmente, para así atender mejor a nuestros usuarios.

Y también, para qué negarlo, porque no queremos terminar como el crítico cítrico de El atlas de las nubes. Nuestra entrega a la cultura después de todo tiene sus límites.



jueves, 4 de julio de 2013

Ejército de salvación bibliotecario


Seguimos en los Estados Unidos, envidiando en la distancia, la valoración y estima en que se tiene a las bibliotecas públicas en la, todavía, primera potencia mundial.

En este caso, se trata del reclutamiento de bibliotecarios llevado a cabo por el gobierno a cuenta del denominado Obamacare, o lo que es lo mismo, el régimen de seguridad social que finalmente va a ver la luz en Norteamérica (si les da tiempo entre tanto espionaje). De este modo, la red de bibliotecas públicas, se convierte en la infraestructura más valiosa para ayudar a la gente a inscribirse a la hora de obtener el seguro médico.


Reforma sanitaria = comunismo,
según los detractores de Obama
Los equipos informáticos, los espacios, y sobre todo, los bibliotecarios formados para asesorar en estas cuestiones, son los mejores “soldados” en cualquier campaña que pretenda llegar al mayor número posible de ciudadanos. Y así lo han entendido las autoridades del país.
 
Ya lo hemos dicho muchas veces, las bibliotecas forman parte de las infraestructuras básicas en cualquier comunidad, y en este caso, se demuestra de la manera más práctica posible.

¿Y en nuestro país, somos conscientes del potencial de las bibliotecas? Dejamos la pregunta en el aire, o mejor en el agua, cual mensaje en una botella, confiando que la corriente la arrastre a quienes corresponda.

El ejército de bibliotecarios está siempre dispuesto a batallar por su comunidad en los más insospechados frentes. Sólo hay que ver cómo seguimos sobreviviendo, pese a los tiempos que corren y en vez de perder usuarios, los ganamos.

Parafraseando a los White Stripes en su ya clásico tema Seven Nation Army, cuando la cultura marcha al frente:

“ni un ejército de siete naciones nos podría detener”


martes, 2 de julio de 2013

Brotes verdes bibliotecarios


Las encuestas o los estudios, sean de universidades lejanas con nombres exóticos, o de reputados centros de investigación, son como los horóscopos: según nos convengan sus conclusiones, las aceptamos o las calificamos de tonterías. Y como andamos cortos de esperanzas, este blog se cree a pie juntillas el último estudio del Centro de Investigación Pew Internet  & American Life Project sobre bibliotecas.

Albergamos la esperanza de que, como dijimos en Literatura tupperware para divas catódicas, copiemos en algunas otras cosas a los norteamericanos, y podamos extrapolar lo que nos detalla dicho estudio.



Entre sus conclusiones más esperanzadoras, se encuentra el hecho de que los jóvenes estadounidenses de entre 16 a 29 años, mezclan sin ningún tipo de problemas el amor por la tecnología con el amor por las bibliotecas de toda la vida. De hecho, comparando con los mayores de 30, resulta que los más jóvenes, leen más libros impresos y usan más las bibliotecas. Es más, el 80% de los menores de 30 años dicen que los bibliotecarios son muy importantes para ayudar a encontrar la información que necesitan.

A partir de este punto, ya empezamos a restregarnos los ojos en señal de incredulidad, pero el estudio prosigue contundente: el 65% tiene tarjeta de biblioteca (¿no existen los nini en los EEUU?), el 86% han asistido al menos una vez durante el último año a una biblioteca, y al hacer un listado con lo más importante que debe tener una biblioteca, encabezan la lista: los bibliotecarios (aquí ya dejamos de restregarnos los ojos, directamente lloramos de la emoción).

¿Serán éstos los brotes verdes bibliotecarios que tanto estamos aguardando?, ¿se americanizarán también nuestros jóvenes en su relación con las bibliotecas?

Fiesta silenciosa en la biblioteca

Los publicistas de Pepsi-Cola, que tanto revuelo crearon en el mundo bibliotecario con su polémico anuncio sobre jóvenes y bibliotecas, deberían tomar nota de otras marcas como Sony, que saben jugar con los tópicos bibliotecarios sin pillarse los dedos. Una fiesta silenciosa en la biblioteca, es a la luz de este estudio, la mejor manera de celebrar esos brotes verdes que parecen despuntar al otro lado del charco: