jueves, 2 de enero de 2014

Manual de urbanidad bibliotecaria

Catastrofismo bibliotecario: la ola de Hokusai en versión basura rutilante, 
amenazando con sepultar a la Biblioteca Regional

Es posible que nuestra próxima acción (no sabemos si artística, pero sí bibliotecaria), sea la de plantar un montón de basura en la escalinata de acceso a nuestro centro. Una acción abierta a la libre interpretación y a la polémica, pero cuyo significado lo tenemos claro: concienciar a algunos visitantes de nuestro centro, que en sus descansos, comen o beben café sentados en las escaleras, e ignoran olímpicamente las papeleras que hay dispuestas en la fachada.

"Excelente ama de casa es la que sabe sonreír y mostrarse
complaciente incluso cuando está ocupada
en un delicado quehacer"

Algunas mañanas, nuestras sufridas limpiadoras se enfrentan a unas escalinatas, que ni las de la matanza de Odessa en El acorazado Potemkin.

Y como las casualidades no existen, mientras calibrábamos si la idea lanzada por nuestra compañera Lola M. Carrillo, surtiría algún efecto en las conciencias de algunos estudiantes; o por el contrario, les animaría a seguir acumulando desperdicios. Hete aquí que nos tropezamos con una de esas joyas que, de vez en cuando, rescatamos de nuestros depósitos: El libro de oro de la cortesía.

"Dos señoritas o señoras llevan en medio al hombre,
que las acompaña, el cual tiene a su derecha
a la de más edad"
Guía ilustrada de la etiqueta, reza como subtítulo de este tratado suizo editado en 1967, y que desde ahora se convierte en una mina que sin duda seguiremos explotando en futuras entregas. La urbanidad, tal y como la entendían nuestro mayores, tenía tanto de sentido común para facilitar la convivencia; como de imposición social, que reprimía cualquier disidencia del papel que hombres y mujeres, debían representar.

Según la ley del péndulo de la historia, era lógico que después de tanta rigidez, vinieran tiempos más relajados. Pero, ¿dónde termina la naturalidad y empieza la grosería?

"Un caballero cortés debe informarse de si todas
las señoras han bailado"

El siglo XXI, tiene las mismas cifras que el XIX, quizás sea por eso que a algunos les bailan los números, y nos hacen viajar por el túnel del tiempo. Por eso, no vamos a erigirnos en inquisidores de las formas sociales, nada más lejos de nuestra intención. Nos seduce más separar lo rancio de lo necesario, recreándonos en algunos de los consejos que aparecen en el susodicho libro. A ver si de este modo, consiguiéramos situarnos en la mitad del arco que va describiendo el péndulo.

Hace unos meses, en El País se abordaba en un interesante artículo, el tema de los buenos modales en el mundo digital. Según se destacaba en este artículo: "los jóvenes se están hartando de la ironía, de la grosería y de los comentarios sarcásticos que predominan en sus vidas en Internet". La etiqueta está volviendo como respuesta a la dureza de las relaciones en el ámbito digital ("lo amable está de moda", es una de las frases que condensa mejor el texto).

"la mujer moderna conduce personalmente su automóvil"
"la conductora, ante todo es mujer. Por tanto debe ayudársela
a descender de su vehículo."

Con la Netiqueta, las redes sociales, los trolls, los followers, los usuarios físicos y virtuales de nuestra biblioteca, los bibliotecarios, o lo que debemos cambiar o conservar en las bibliotecas: intuimos que este libro puede dar para muchas reflexiones.

De momento, las fotografías y pies de fotos elegidos para este post, ya dan idea de lo interesante que resulta a veces echar la vista atrás, para así valorar o criticar mejor nuestro presente. 

"En primer lugar se saludan las señoras, unas a otras,
luego las parejas recíprocamente, y por último, los señores"
"Para efectuar el besamanos, el hombre adopta una actitud respetuosa
intermedia, ni altiva, ni rendida; la dama se deja coger la mano,
que ella misma levanta con gracia y ofrece con natural abandono"

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendo artículo. Todos debemos tomar nota.

El blog de la BRMU dijo...

Muchas gracias, y totalmente de acuerdo, todos debemos tomar nota.

Anónimo dijo...

Entre la grosería y lo cursi existe un abanico infinito de posibilidades. Supongo que el buen gusto y la ética hacen que se pueda utilizar el sarcasmos y la ironía con elegancia....
Tan vomitivo es lo excesivamente cursi como la ordinariez. Creo....
En cualquier caso la BRMU ES UN EJEMPLO DE BUEN GUSTO.

El blog de la BRMU dijo...

El buen gusto, la elegancia están sujetos a criterios subjetivos, y por ello precisamente, el que alguien nos lo reconozca nos empuja a cuidarlo con más esmero (sobre todo cuando el que lo hace, pone en práctica esa elegancia en su comentario). Muchísimas gracias, no podíamos arrancar el año de mejor manera.

Anónimo dijo...

En mi opinión el sarcasmo y la ironía no tiene nada que ver con la grosería y si mucho con el sentido crítico. Pero bueno acepto PULPO COMO ANIMAL DE COMPAÑIA, si lo que se quiere dar entender es que la amabilidad y los buenos modales deberían dominar más entre los jóvenes y los no tan jóvenes. Siempre se aprecia un buen gesto y una buena sonrisa

El blog de la BRMU dijo...

No podemos estar más de acuerdo.