viernes, 19 de diciembre de 2014

La biblioteca de Twin Peaks


Que el universo de David Lynch está impregnando nuestros espacios a través de nuestra cuarta acción artístico-bibliotecaria es obvio para cualquiera que visite nuestro centro.

Los diseños inspirados en Twin Peaks de Titis clothing, los donuts artesanos de la confitería Carrion y Collado que acompañan a algunos de los libros, películas, discos o cómics que hemos seleccionado relacionados con los atmosféricos ambientes propios de Lynch, y la noticia (totalmente fortuita) de que en el inminente 2015 se estrenará la continuación de Twin Peaks creada por los artífices originales de la serie: justifican sobradamente que dediquemos un post al director, pintor, escultor,  músico, diseñador de muebles, videoartista y mil cosas más, que despierta tantos amores como fobias.


Mueble diseñado por Lynch

Rastreando su filmografía no nos viene a la cabeza ninguna escena o referencia al mundo bibliotecario. Lynch es un creador eminentemente de imágenes, dentro de sus inquietudes no aparece por ningún sitio un especial interés por lo literario (lo cual no quiere decir que sus mundos no rebosen de influencias literarias). En cambio fue a través del lenguaje publicitario como se aproximó a la literatura allá por la década de los 80.

Sus anuncios televisivos para Calvin Klein se basaron en obras de grandes escritores, desde Scott Fitzgerald a Ernest Hemingway pasando por D.H. Lawrence. En plena campaña  prenavideña y entre tanto empalagoso manierismo a que nos tienen acostumbrados los spots para perfumes, la opción literaria de Lynch sigue resultando de muy buen gusto veintitantos años después:





Pero el talento multidisciplinar de Lynch no entiende de dedicaciones exclusivas, y así su interés se mueve inquietamente por tantas disciplinas que agotaría a cualquiera. Su sello personal se nota en sus muebles con aires a lo Bauhaus, en sus pinturas con ecos de su admirado Francis Bacon o de Rothko, o en su música envolvente (decir atmosférico debería de estar prohibido, pero lo sentimos, es un lugar común en el que es casi imposible no caer hablando de Lynch). Ese aire de extrañeza que rodea a toda su obra, y que como en el caso de tantos otros creadores muy personales, ya roza el cliché.

Esa misma extrañeza con que algunos de nuestros usuarios observan las orejas sobre el césped en nuestra Pasarela BRMU, y que se aclara fácilmente al visionar Terciopelo azul:

 
                          Escena inicial de Terciopelo azul de David Lynch (1986)

Ante la perplejidad que muchos espectadores manifiestan sobre su obra e intenciones, Lynch siempre ha mantenido que si se visionan con la actitud de un niño, sin apriorismos, ni obligándonos a encontrarles un sentido ajustado a la supuesta realidad: es cuando mejor se experimentan y asumen sus creaciones. Una de sus frases que mejor condensa su visión del arte, y por lo tanto de la vida, lo deja muy claro:

 ¿Por qué razón debería tener sentido el arte 
si la vida no lo tiene?

Por esa sinrazón precisamente es por la que se aceptan a los personajes que deambulan por sus tramas. La dama del leño, Laura Palmer, el agente Cooper, la mujer con un parche en el ojo obsesionada con las cortinas, por no hablar del enano o el gigante que aparecen en las tramas y subtramas de Twin Peaks: una fauna que no se adecuaba para nada a lo habitual en las conservadores series televisivas de las décadas precedentes. Por ello provocó un impacto tal, que décadas después, se ha traducido en las excelentes series de televisión que actualmente se producen en los Estados Unidos, y que por fin respetan la inteligencia de los espectadores, considerándolos adultos.

Después de todo, ¿realmente son tan extravagantes sus personajes? Sin ir muy lejos, la BRMU podría perfectamente ser una biblioteca Twin Peaks, personajes extravagantes entre trabajadores y usuarios no nos faltan.Pese a nuestros espacios tan luminosos, blancos, y alejados aparentemente de las oscuras puestas en escena de Lynch, guardamos secretos como ya insinuamos en el premonitorio post de hace dos años: Bajo el terciopelo azul.

Las lúgubres bibliotecas de Marc Giai-Miniet

Y es que todos somos muy, pero que muy raros si se nos observa con detenimiento. A lo largo de los años de existencia de la biblioteca atesoramos sucesos y personajes de lo más surrealistas y bizarros. Hemos asistido a trances místicos en directo, a intentos de controlar la vida de una expareja a través del uso de su carné de biblioteca, a quejas por estar envenenando al público mediante los productos de limpieza de los baños, a denuncias por sospechas de tener peluquerías clandestinas en los sótanos, a intentos de montar una agencia de contactos utilizando las instalaciones de la biblioteca, y un largo etcétera que nos callamos por discreción y confidencialidad.

La dama del leño


En fin, que no te guste el mundo de David Lynch, es algo totalmente comprensible y respetable. Pero que esa falta de interés sea porque no nos guste su estilo, obsesiones, o porque buscamos en la ficción el sentido o el orden que nos falta en la vida real; pero no porque se le acuse de absurdo. Sólo hay que mirar alrededor para confirmar que en ocasiones, su cine es lo más cercano al neorrealismo que se pueda uno imaginar.

Y ya que hablábamos de spots televisivos, cerramos con una campaña de H&M que supura Lynch por todos sus encuadres. Lana del Rey, por supuestísimo presente en la selección de nuestra Pasarela BRMU dedicada a Titis/Twin Peaks, protagonizó esta campaña no apta para alérgicos a las historias sin final cerrado: