sábado, 29 de noviembre de 2014

Centrifugando el 2014 [octubre]

[Haz clic en las letras azules, y centrifuga tu cerebro] 

Después de la travesía del verano retomamos los centrifugados otoñales buscándole un sentido al relato del mes de octubre en este blog.

En los últimos días de septiembre cambió la apariencia del blog, casi dos meses después sería buen momento para calibrar si también el estilo y la dinámica del mismo han cambiado; pero salvo que la cercanía nos impida ser objetivos, lo cierto es que desde luego no hemos conseguido ser descaradamente diferentes tal y como reza el eslogan de Golosinas Fini.




Ese fue el título de uno de los primeros post de la nueva temporada. Y puede constatarse en lo que decíamos, que el asunto de los estereotipos bibliotecarios nos sigue llamando la atención; y que mantenemos el mismo morro para lanzar indirectas, por si alguna empresa cae en la cuenta de lo beneficiosas que podemos ser las bibliotecas para sus negocios.

Y es que pese a las estrecheces del momento, no queremos dejar de movernos. Murcia se mueve (por circuitos alternativos y creativos) y la BRMU no quiere quedarse atrás. En inquietudes culturales, y en inquietudes en general por el mundo que nos rodea, como nos dejó claro nuestro compañero Rachid, con valiente participación en un reportaje contra el islamismo radical que nos llenó de orgullo.

 Pese al infierno del fundamentalismo, no descuidamos lo lúdico y aún con el título de El infierno son los demás, nos volcamos a una maratón de música disco cual travoltas desaforados.

Y del infierno pasamos a mirar al cielo para comprobar que están lloviendo libros. La puesta en marcha de la plataforma de libros electrónicos Ebiblio Murcia ha sido el lanzamiento estrella de nuestra red de bibliotecas este mes. Como decíamos entonces, a más de uno se le va a caer el
parche de pirata gracias a las bibliotecas.

Todo con tal de que nadie tenga excusa alguna para leer. Empezamos con el préstamo lectores de libros electrónicos, y ahora prestamos libros electrónicos sin necesidad siquiera de venir a la biblioteca. No llegamos a los alucinógenos inventos que algunos se inventan para vender más cómics, pero no cejamos en nuestro empeño por ofrecer nuevos servicios.

Eso sí esperamos que ahora más que nunca la biblioteca se convierta en lugar para socializar, aunque preservemos y valoremos el silencio en nuestras salas, no queremos que lo digital nos reste ni un poco de la vida que llena nuestras salas ahora. Gracias a tanta gente como sigue acudiendo a la biblioteca hemos podido regalar servicios gratuitos de peluquería sin ir más lejos; o promocionar a creadoras tan interesantes como Rosa Tortosa.


Puede que las nuevas generaciones vengan con una tablet bajo el brazo, pero nada puede sustituir el placer de convivir en un espacio cultural. Por eso cerrábamos el mes creando expectación para nuestra última acción artístico-bibliotecaria. Quien haya venido durante las últimas semanas a la biblioteca, habrá podido disfrutarla in situ, y habrá visto que no exageramos cuando decimos que "en la BRMU siempre encuentras algo que ponerte".




jueves, 27 de noviembre de 2014

La punta del iceberg


Como era de esperar, el estreno de la última entrega de la saga Los juegos del hambre, ha arrasado en taquilla. Da un poco igual la valoración crítica que haya recibido, las franquicias que Hollywood pone en marcha últimamente en formato serie para adolescentes, tienen el éxito asegurado (y eso que Los juegos del hambre no sale mal parada en consideración crítica en comparación con otras).

En estos casos la fidelidad o no respecto del original literario siempre es un tema recurrente; pero mucho nos tememos que en cualquier caso no será un título a tener en cuenta en las listas que cada cierto tiempo publica algún medio, sobre las mejores adaptaciones al cine de precedentes literarios.

Durante muchos años, El padrino de Coppola copa el primer puesto en estas listas que tanto juego dan para debates posteriores; pero repasando un poco las difíciles, en ocasiones, relaciones entre cine y literatura se puede encontrar  un poco de todo.

Equivalente a la contundente metáfora de la primera fotografía. Aquí el iceberg reparte méritos de manera más ¿ecuánime? entre cine y literatura

Cierto es, que pocas veces se valora más la adaptación que el libro (ya es un lugar común dárselas de cinéfilo-letraherido pontificando que el libro era mejor) pero algunos casos se han dado. El más significativo tal vez sea el de Orson Welles y La dama de Shangai.

Rita Hayworth con el pelo corto y rubia, la mayor
afrenta de Welles a Hollywood
Según cuentan las crónicas, probablemente con mucho adorno novelesco por parte del propio Welles: estaba hablando por teléfono con el productor que le exigía un proyecto para su nueva producción; y el autor de Ciudadano Kane no tuvo otra idea que coger una novelucha barata que tenía a mano y decirle el título, sin tener ni idea del contenido de la misma. El resto es ya historia del cine: un clásico del cine negro con el que Welles terminó desafiando a la industria al cortarle y teñirle el pelo a la pelirroja más explosiva de Hollywood del momento; la que era por entonces su mujer, Rita Hayworth.

Otro genio del celuloide, que también tenía afición por convertir en fetiches a sus actrices, y jugar con los cambios de tinte de sus cabellos: Alfred Hitchcock, hizo otro tanto con Psicosis, basada en una novela del olvidado Robert Bloch, que el mago del suspense convirtió en una maravilla que abrió la veda para las generaciones posteriores de psicópatas que inundarían las pantallas en las siguientes décadas.

Y viceversa, también ha habido escritores que poco menos que montaron una campaña de descrédito contra la adaptación cinematográfica de su obra. Por citar un ejemplo cercano, los ataques por parte de Antonio Gala a la adaptación que Vicente Aranda  hizo de su best seller La pasión turca en medios escritos y platós televisivos, de poco sirvieron para impedir que la gente fuera al cine atraído por ver a Ana Belén en una historia de amour fou en pleno Estambul.


Tal vez el mayor pecado de una adaptación cinematográfica sea precisamente el ansia por ser fiel. La obsesión por la fidelidad, en este caso, puede llevar al desastre más absoluto, a meras estampas en movimiento de esa parte del iceberg inmensa que es el original literario. Por eso, los cineastas más personales saben hacer suya la obra original; creando otra obra diferente, que ha de gustarnos o disgustarnos por sí misma, no porque se parezca más o menos al texto en el que se inspiró.

Podríamos seguir repasando la fructífera, y a la vez tormentosa, relación entre literatura y cine, pero ya habrá tiempo de hacerlo en más entregas. De momento nos quedamos con un chiste que circula por la red, y que no puede venir más a cuento:

Dos cabras están comiéndose una cinta de vídeo. “¿Te gusta?”, le pregunta una a otra. “En fin… a mí me gustó más el libro”


martes, 25 de noviembre de 2014

Super Mario Bros en la caverna de Platón


      [Pinchando en subtítulos se visualizan los subtítulos en español]

Si en Pensadores y superhéroes nos hacíamos eco de los estupendos vídeos de la Open University, ahora vamos a centrarnos en una web que nos resulta de lo más divertida a la vez que interesante: 8-Bit Philosophy. Un canal de Youtube de videojuegos dedicados a la filosofía.

No es nada nuevo nuestro deseo de crear un sección dedicada al videojuego en nuestra biblioteca. Dentro de las industrias culturales, el sector del videojuego arrasa como recurso para el ocio, pero también está superando los estrechos márgenes que lo confinaban al más puro entretenimiento para adoptar horizontes creativos y temáticos mucho más ambiciosos.



    [Pinchando en subtítulos se visualizan los subtítulos en español]

Ya hablamos de los videojuegos indies, que tan de moda está últimamente o los literarios.  Por eso, que figuras fuertemente pixeladas nos sirvan en distintos niveles la alegoría de la caverna platónica, la ciencia según Nietzsche, la filosofía moral de Kant o las teorías deconstructivas de Derrida, nos resulta como algo casi natural. Ninguna teoría por compleja que sea escapa a la simplicidad pixelada de estos videojuegos.

Después de todo, ¿qué son los videojuegos sino sombras proyectadas en códigos binarios en una pantalla que actúa de caverna? Las alegorías están servidas para quienes quieran cuestionar lo que nos ofrecen las pantallas frente a lo que es la realidad. Pero sea cual sea la consideración que se quiera tener de los videojuegos, seguiremos expectantes de sus ingeniosos desarrollos, aguardando el día en que finalmente podamos sumarlos de manera decidida a nuestra oferta.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Puntadas sin hilo



Es cierto que la colección de máquinas coser del siglo XIX que El descosío está mostrando en nuestra sala de exposiciones bajo el nombre: Descosiendo el pasado, tiene su razón de ser en la colaboración que la biblioteca ha establecido con el festival de moda MMOD, a raíz de nuestra Pasarela BRMU; pero no necesitaríamos de ninguna excusa para ceder nuestro espacios a un homenaje a la costura.

Tenemos tanto que ver los gremios bibliotecarios y costureros que hemos tardado en evidenciarlo.

La minuciosidad, la atención al detalle, la precisión necesaria para que una sisa no tire, o una manga no quede más larga que otra, es comparable a la habilidad con que muchos de nuestros compañeros afinan para localizar los datos mas peregrinos que nos puedan plantear los usuarios.


Y además, si en Pinceles y teclas
hablábamos de máquinas de escribir que pintan cuadros, también hay máquinas de coser que se dedican al arte más allá de la moda. La artista Meredith Woolnought cose algo más que simples tapetes para el sofá, con sus máquinas recrea las formas más caprichosas e hipnóticas de la naturaleza.

Por su parte, el compositor Martin Messier recurre a máquinas tan antiguas como las de la exposición para hacer música electrónica. Después de haber recurrido a relojes-despertador y a lápices, Messier se decidió por el sonido de los motores de las máquinas Singer de los años 40 para celebrar conciertos en la oscuridad.


La naturaleza bordada de Woolnought
Martin Messier en pleno concierto

Pero por seguir descosiendo el pasado, nos vienen a la cabeza muchas otras asociaciones entre costura, bibliotecas y literatura. Desde la figura modesta e impresionante, a la vez, de María Moliner, a la que homenajeamos en Zurciendo calcetines; a títulos como Balzac y la costurera china; o a títulos más recientes como La espada de los cincuenta años de Mark Z. Danielewski, una novela en formato de libro de artista, en cuyas páginas se juega entrelazando el texto con bordados.

Nuestro pasado proyecto Bibliocostum, que combinaba taller de costura con recomendaciones de libros, cómics, películas o música: fue otro ejemplo de que en la Biblioteca Regional no damos puntada sin hilo cuando se trata de fomentar la cultura.

Por todo ello, ven a la biblioteca, y ahora más que nunca, pasa el tiempo entre costuras.





jueves, 20 de noviembre de 2014

Pensadores y superhéroes

No, no vamos a volver a recomendar una vez más la obra Los superhéroes y la filosofía (aunque resulta tan amena que podríamos hacerlo muchas veces), pero casualmente este post va de grandes pensadores y de superhéroes. Tal vez, porque definirse como librepensador en nuestra época, más allá de la mera etiqueta requiera de esfuerzo superheróico ante el machaque de discursos únicos con que nos martillean los medios.

Aunque en la historia de la evolución la humanidad ocupa un tiempo tan diminuto, al homo sapiens le ha dado tiempo para acumular tal cantidad de conocimientos, que para cada nueva generación ponerse al día, requiere de un esfuerzo propio de un superhéroe. Tal vez sea por eso que los grandes medios de masas (la televisión, ahora internet) se vuelquen tanto al entretenimiento de encefalograma plano, desperdiciando su potencial divulgativo.

Por eso resultan tan gratificantes y necesarias iniciativas como la de la Open University del Reino Unido, que en colaboración con locutores de la BBC Radio 4, han lanzado una serie de vídeos en línea con marcado carácter pedagógico.

Las ideas filosóficas más complejas se escenifican en vídeos animados de pocos minutos, con los que cualquier neófito en la materia puede hacerse una idea del pensamiento de figuras claves de la cultura occidental. Desde la neurociencia, la teología, la filosofía moral a las teorías feministas; los vídeos ayudan a hacerse una idea rápida; que a los más academicistas es probable que no termine de convencer, dada la obligada sintetización de contenidos. Pese a las objeciones que puedan hacerse, acercar la historia de las ideas a las generaciones abducidas por lo audiovisual es todo un logro.

Este didactismo es precisamente al que debemos volcarnos las bibliotecas públicas en la actualidad más que nunca. Como bien indica Javier Celaya en la entrevista que ha publicado Infobibliotecas, las bibliotecas debemos ser creadores de contenidos; y nadie mejor que los bien adiestrados profesionales bibliotecarios, para sintetizar los conocimientos, y servirlos de manera ágil, interesante y amena.
 

Y es que como reza el texto que presenta al diseñador Fernando Aliaga (protagonista este mes de nuestra Pasarela BRMU): sin referentes no somos nada. Por eso, engalanamos el post con la obra del fotógrafo Sacha Goldberger, que ha revestido a unos representantes tan emblemáticos de la cultura popular como son los superhéroes, de un aire de respetabilidad cultural al retratarlos al modo del siglo XVI. Los símbolos de la cultura de masas hollando una vez más las señas de identidad de la alta cultura. Malos tiempos para las élites culturales.

Y cerramos con el reader's digest en movimiento de las teorías feministas de Simone de Beauvoir. No tiene subtítulos (ojalá algún alma caritativa se decida a subtitular la serie de vídeos) pero con un poco de inglés que se sepa, y siguiendo las imágenes, se puede interpretar bastante bien.


martes, 18 de noviembre de 2014

A vueltas con el postureo

Muñeco de papel de Ernest Hemingway para vestir

El término postureo anda algún tiempo de moda. Y como siempre, pareciera que viene a describir una realidad que hubiera surgido al aire de los nuevos tiempos, pero nada más lejos de la verdad.

El querer aparentar (que no es otra cosa lo que significa el palabro en cuestión) ha existido desde siempre. De hecho, es una de las primeras herramientas para desenvolverse en sociedad. Hasta los animales lo hacen (que rezaba el clásico de Cole Porter: Let's do it): se camuflan, se disfrazan para sobrevivir. Y algo parecido pueden hacer ahora los aspirantes a estrellas literarias con aplicaciones como "el editor de textos al estilo Hemingway". El invento de los hermanos Ben y Adam Largo permite introducir un texto en línea, y éste será tratado por la aplicación modificándolo para asemejarlo lo más posible al estilo de Ernest Hemingway.

La aplicación, que se puede probar aquí, no deja de ser un juego, pero ejemplifica a la perfección la frase de Eugenio d'Ors de que lo que no es tradición es plagio. Si en el pasado los impostores fueran literarios, o de otros ámbitos, lo tenían más o menos fácil dado el grado de credulidad que aún conservábamos ante el discurso de los medios; en la actualidad, cuando nos creemos curados de espanto, y el escepticismo nos recubre como una segunda piel: son las nuevas tecnologías las que se alían con la impostura.


Elmyr de Hory , el mítico falsificador de obras de arte que retrató Orson Welles en su película Fraude, resulta un romántico a la luz de falsificaciones en cadena que promueve nuestro tiempo. No han pasado ni dos temporadas de la última moda (sea literaria, musical o de cualquier otra disciplina) cuando surge otra figura que remeda lo anterior, y se beneficia de la desmemoria que provoca este acelerador de partículas que es Internet. Como sostenía Hory: "en el arte no existe nada aislado, nadie ha inventado por completo nada. Lo que importa es que sean buenos, que respondan al prestigio de su autor, y no el que sean auténticos"

La falsa Marilyn resucitada por Dior para anunciar su perfume

En el mundo de la moda y las marcas, que tan protagonista es, y seguirá siendo, durante los próximos meses en nuestra biblioteca: algunas grandes casas de moda hacen la vista gorda respecto de las falsificaciones. El deseo de las masas por ellas, les compensa de las pérdidas que puedan ocasionarles.

En la acelerada civilización del espectáculo (de la que habla Vargas Llosa) la memoria es de lo más frágil, y la copia de la copia alcanza el paroxismo. Pero como decíamos, el postureo, la falsificación ha existido mucho antes de que a todos nos arrastrase la avalancha digital. Figuras como la del falso superviviente de los nazis Enric Marco, ha dado lugar a una novela a la que le tenemos muchas ganas: El impostor de Javier Cercas, que no por casualidad, se presentará el próximo 11 de diciembre en nuestra biblioteca.

Cercas en una de las entrevistas que está concediendo a raíz de la publicación del libro ha dicho que: "la vida inventada de Enric Marco es la metáfora de nuestro país"" y viendo el ejemplo del más reciente "pequeño Nicolás", no podemos más que darle la razón.

En Llamada en espera hablamos de un algoritmo para fabricar best sellers infalibles, si unimos esto al editor de estilo a lo Hemingway, la escritura mecánica que preconizaban los surrealistas adquiriría un sentido muy distinto, y el imperio del pastiche terminaría por arrasar. Y como en Llamada en espera clausurábamos con alguien tan alejada del postureo como Sharon Jones, volvemos a ella y a su tema Retreat (Retiro). La intérprete de soul se sacude rotunda un ejército de impostores, que como lobos hambrientos acechan cualquier resquicio de la poca ingenuidad que nos van dejando.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Cazando moscas



Hace unos días se ha abierto un gimnasio junto a la Biblioteca Regional. Ya teníamos las instalaciones deportivas municipales a un lado, y ahora dentro del centro de ocio que pareciera una extensión de la biblioteca, y viceversa, una cadena de gimnasios ha abierto un local.

Nosotros, siempre propensos a arrimar el ascua a nuestra sardina, lo vemos como un ejemplo de inteligencia empresarial. Ya lo dijimos cuando abrió la tienda de cómics, merchandising y juegos de rol, o al otro lado de la avenida un gran videoclub: se trata de tener visión comercial. Con la cantidad de público (y en gran número de jóvenes) que acude a nuestro centro, la biblioteca se puede convertir en un aliado de la economía de la zona en la que se ubique. Una biblioteca crea comunidad allá donde se instale, sea en una gran ciudad, o en un pequeño pueblo.


Operarios de Ford promocionando la lectura

Pero no es sobre el impacto socioeconómico positivo que las bibliotecas tienen en su entorno de lo que va este post (un tema recurrente, y al que seguiremos recurriendo en más de una ocasión). En esta ocasión va sobre lo conveniente que sería que en la misma biblioteca se pudiera hacer deporte. La vigilancia para que la máxima latina de mens sana in corpore sano se cumpliera en nuestra sociedad, debería ser también cosa de las bibliotecas.

Por eso el invento del diseñador Govert Flint, sería ideal para nuestras salas. Se podría llamar una silla-ratón, aunque el nombre que su creador le ha dado es algo más científico: la silla biónica. Consiste en una silla o exoesqueleto (según cómo se observe) repleto de sensores que detectan los movimientos de nuestro cuerpo, y los traducen en los movimientos que efectuamos mientras trabajamos en el ordenador. Adiós al sedentario cibernético, bienvenida la danza frente a la pantalla del ordenador.





El invento que duda cabe que tiene gancho, nos hace sentirnos protagonistas de una película de ciencia-ficción. Pero lo más divertido (o inquietante) del asunto sería ver nuestras salas repletas de gente en silencio agitándose en sus sillas, y describiendo recorridos con sus manos en el aire. ¿Llegaremos a ver algo así algún día? Seríamos como mimos autistas cazando moscas, o bailarines danzando al son de una pantalla. La fusión máquina-humano cada vez más cerca. Biblioteca-frenopático sin solución de continuidad.

Pero ya que no podemos abrir un gimnasio en la propia biblioteca, ni guarderías (aunque algunos padres confundan la sección Infantil con una), ni siquiera una cafetería como hacen las grandes empresas: sí que celebramos iniciativas dentro mundo empresarial como las que promueve la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL con su primera campaña de fomento de la lectura en fábricas.




Será en una planta de la factoría Ford en Valencia, donde el escritor Juan José Millás, celebrará el primer club de lectura con trabajadores que han leído su libro Infieles y adulterados. Con el nombre de Autores y autos ¡Arráncate a leer!, se inicia un ciclo que llevará a nombres como los de Rosa Regás, Javier Sierra o Santiago Posteguillo a celebrar encuentros con los trabajadores de factorías como Peugeot-Citröen, Volkswagen o Renault. Una idea excelente, y que nos reafirma en nuestra idea de abrir las bibliotecas a la sociedad más que nunca: sea cual sea el sector o el ámbito. Desde las peluquerías hasta el sector de la moda, cualquier lugar es bueno para fomentar la cultura. Y en esas estamos.

Pero para cerrar volvamos al principio del post, y a esa omnipresencia tecnológica en nuestras vidas. El vídeo del grupo Peaking Lights para su tema Breakdown, resulta una coda de lo más jocosa a la hora de parodiar la dependencia que tenemos, en la actualidad, de los últimos gadgets que colonizan nuestras vidas.




lunes, 10 de noviembre de 2014

Acción artístico-bibliotecaria#4


La moda es lo que pasa de moda” dijo Coco Chanel, y la Biblioteca Regional con su cuarta acción artístico-bibliotecaria, quiere recoger el poso que va dejando ese desfile infinito.

En Pasarela BRMU, durante los próximos meses, se expondrán las creaciones de algunos de los más prometedores diseñadores murcianos, junto a un selecto fondo de libros, películas, músicas o cómics a los que remiten sus creaciones. Cada mes a partir de hoy, nuestro escaparate cambiará de diseñador, de concepto y de selección de obras, para que tú elijas qué estilo de literatura, de cine, de cómic, de música, y por supuesto, de ropa, te sienta mejor.

Los diseños de Aliaga, protagonistas del inicio de la cuarta acción artístico-bibliotecaria


Fernando Aliaga a la caza de la Menina
Arrancamos con el diseñador Fernando Aliaga. Desde los miriñaques de las Meninas, pasando por los brocados del Barroco, la crinolina reducida de la Revolución Industrial, hasta la formas depuradas del siglo XX; las prendas de Aliaga nos dan pie a acompañarlas con una cuidada selección de novela, cine y cómics de temática histórica. Pero habrá mucho más, música barroca, y un fondo especializado en moda que se mantendrá fijo durante todo el tiempo que dure esta acción.

Después, para diciembre, vendrá el ecologismo urbano inspirado en Twin Peaks de las Titis Clothing, y ya para el 2015: la fantasía musical tejida por Pedro Lobo, el feminismo más combativo de la mano de Las culpass, la reflexión sobre nuestro tiempo de la mano de Constanza Mas o la evocación del periodo de entreguerras a través de los diseños de Carmen Ramil.



El desfile será continuo, y como en todo espectáculo de moda, nos reservamos muchas sorpresas que se irán desvelando poco a poco. Para empezar, el festival de moda MMOD tendrá una sede de sus talleres en la Biblioteca, que se acompañarán de una exposición de máquinas de coser antiguas.

La Pasarela BRMU de Fernando Aliaga



Sea cual sea tu talla, tu estatura, o tu edad, en Pasarela BRMU seguro que vas a encontrar algo que te siente de maravilla. Nuestra propuesta no admite dictaduras estéticas, y por eso, en los espacios adyacentes a nuestro escaparate luce una selección de fotografías del neoyorquino Ari Seth Cohen.

Irina Apfel una de las musas del blog Advanced Style,
y una de las modelos para nuestra exposición
Su blog Advanced Style es mucho más que un blog de moda, es una filosofía de vida. Los ancianos que Cohen fotografía por las calles de Nueva York, nos dan lecciones vitales, y se convierten en los modelos ideales de nuestra pasarela. Con su derroche de actitud, nos dejan claro que hay que abominar de la expresión "en mi época" mientras se siga vivo. Desde que naces hasta que mueres es tu época, y ellos transforman el hecho de vestirse y arreglarse en una declaración de principios, en una actitud, en una forma de resistencia de la cual, cada uno, puede extraer sus propias enseñanzas.

No te pierdas ni un desfile de nuestra exclusiva Pasarela BRMU. Alta cultura, alta costura prêt-à-porter en exclusiva para ti.


Musas para la Pasarela BRMU



Colaboraciones en Acción artístico-bibliotecaria#4:


viernes, 7 de noviembre de 2014

Pasarela BRMU



Tanto si te gusta lucir marcas, como si odias sentirte un anuncio ambulante al llevar un logo ostentoso: nuestra siguiente propuesta te puede seducir.

El logo BRMU se lleva por dentro, y se luce sólo si a uno le apetece. No utilizamos pieles de animales, no explotamos mano de obra en países subdesarrollados, somos respetuosos con el medio ambiente, y estamos a favor del comercio justo. Queremos ser ese fondo de armario al que siempre recurras sean cuales sean las tendencias del momento.

Por eso, nuestro próximo Picoesquina se estrena bajo el nombre de Pasarela BRMU. Durante los próximos meses van a desfilar por nuestra planta 0: ropa para leer, escuchar o admirar, y libros-películas-música-cómics con los que vestirte por dentro.



La moda nos rodea y condiciona, queramos o no. Hasta el nudista más integral, se define por contraposición al vestir. El primer hombre prehistórico que se cubrió con una piel de animal hizo civilización, el que adornó con abalorios esa piel, hizo cultura. Nos vistamos con las prendas más anodinas y discretas, u optemos por las más llamativas y coloridas: las decisiones que tomamos frente al espejo hablan por nosotros.

Por eso, la Biblioteca Regional va a estar más de moda que nunca durante los próximos meses. La moda es un asunto muy poco frívolo, reflexionar sobre cuestiones estéticas conlleva la construcción de una ética.

Y hasta aquí podemos leer. Una vez más, sigan atentos a esta pantalla. El próximo lunes este blog desvelará todos los detalles de nuestra cuarta acción artístico-bibliotecaria, dentro de la que se integra esta Pasarela BRMU, y prometemos no dejar a nadie indiferente con nuestra propuesta.


martes, 4 de noviembre de 2014

Pinceles y teclas



Si hace dos entradas hablábamos de la relación entre la música y la pintura, resulta casi natural que la progresión siga y de la pintura lleguemos a las palabras. En la década de los 70, el posteriormente exitoso novelista Tom Wolfe, dedicó un ensayo altamente irónico (marca de la casa) al arte contemporáneo.

Tom Wolfe, personaje en
 Los Simpson
La palabra pintada, que así se titula el susodicho ensayo (y que tenemos en la biblioteca), recorre el panorama del arte contemporáneo de los 70, pero lo que plantea Wolfe sigue igual de vigente más de 40 años después. Su título hace referencia a la necesidad que tiene el arte contemporáneo de ser explicado, tan críptica es la experiencia artística que propone. Sólo si al lado de cada obra, hay una prolija aclaración textual de las intenciones del artista, es posible en muchas ocasiones llegar a comprender algo. Y a veces, ni aún así. De ahí que según Wolfe los catálogos de una exposición se asemejen a unas instrucciones de uso de lo más voluminosas.

La obra de arte conceptual del artista Tyree Callahan, en cambio no precisa de tanta aclaración. Su propuesta está abierta a mil lecturas, pero a la vez permite el goce inmediato sin necesidad de mucha explicación. Callahan ha intervenido una máquina de escribir Underwood de 1937, convirtiéndola en un ingenio mecánico para pintar. En lugar de letras, sus teclas son colores, y de seguir el poco práctico método creativo que permite el artilugio: el resultado se supone que sería una pintura como la que emerge del rodillo. Una bella metáfora de las relaciones entre las palabras y la abstracción de la pintura.



Marinetti retratado por Carrà
A principios del siglo XX, el poeta italiano Filippo Tomaso Marinetti (1876-1944) celebraba con su manifiesto poético-terrorista: ¡Matemos el claro de luna!, el éxito del futurismo, la apoteosis de la máquina como tótem  absoluto de los nuevos tiempos. Como dijo el exaltado Marinetti: "Un automóvil de carreras es más importante que la Victoria de Samotracia". La fascinación por la tecnología impregnaba las vanguardias artísticas del momento. Y más o menos un siglo después, en medio de otra revolución tecnológica que supera las fantasías más calenturientas de los futuristas de principios del XX: la obra de Callahan parece interrogarnos de nuevo sobre la alianza entre el arte y la máquina.

No creemos que los extremismos de Marinetti tuvieran mucha fuerza en estos tiempos líquidos, entre otras cosas, porque el poder de infiltración de la tecnología en todos los ámbitos es tal, que no son necesarias proclamas tan vehementes. La reciente noticia de la alianza del Museo Thyssen y de Sony para la creación del videojuego Nubla, parece ir en ese sentido. Un videojuego en el que se explotarán narrativamente las obras de la colección del museo, con un ánimo didáctico, y a la vez artístico.

Formas únicas de la continuidad del espacio (1913)
Obra futurista de Boccioni que pareciera inspirada en la
Victoria de Samotracia
Afortunadamente la aseveración de Marinetti no resultó cierta, y la Victoria de Samotracia sigue congregando más visitantes que cualquier coche de carreras. Será que la tecnología para alcanzar un estadio superior al de un simple mecanismo, seguirá precisando de la imaginación y la creatividad de los artistas. Y en el siglo XXI, se podría decir que la Victoria de Samotracia viaja en coche de carreras.

Y para cerrar nada mejor que un futurista de pro: Luigi Russolo (1885-1947), pintor y compositor futurista entre cuyas piezas se encuentra precisamente un tema titulado Máquina de escribir. Su sistema de sonido futurista es disfrutable por el vídeo que lo acompaña, y sobre todo, porque dura poco más de un minuto.