lunes, 12 de enero de 2015

Más estrellas que en una biblioteca

La cantina de Hollywood: durante la II Guerra Mundial, las estrellas atendían y animaban a los soldados en una cantina,  donde bailaban con ellos, y por supuesto se fotografiaban. En la foto el afortunado soldado está flanqueado por: Lana Turner, Deanne Durbin y Marlene Dietrich

En la edad dorada de Hollywood, tal vez el eslogan que más famoso se hizo a la hora de promocionarse un estudio, fue el de la Metro Goldwyn Mayer: Más estrellas que en el cielo (título del programa que en los años 80 condujo en TVE el muy cinéfilo Terenci Moix).

Y no era para menos, en sus años de máximo esplendor, el estudio contaba con auténticos dioses del cine: Greta Garbo, Clark Gable, Jean Harlow, Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn, etc…). Iconos de una manera de hacer cine y vivirlo que nunca volvería a repetirse (como diría Gloria Swanson: la gente nos veía como dioses, y nosotros nos comportábamos como tales). El Hollywood de aquella época no era especialmente valorado y querido por la intelectualidad del momento. El cine nació como una atracción de barraca de feria, pero en California se hizo industria, exprimiendo para ello el talento de muchos grandes escritores que sentían su talento prostituido al ponerse al servicio de los grandes estudios.

William Faulkner, John Steinbeck, Scott Fitzgerald o Truman Capote, fueron algunos de los grandes escritores que en momentos de su carrera se sintieron tentados por los brillos, y sobre todo, los honorarios que les ofrecían las grandes productoras. Aventuras que en la mayoría de las ocasiones, terminaron: o en litigios o en grandes frustraciones artísticas.

Pero pese a la imagen de frivolidad y falta de cultura con que siempre se ha estereotipado a la fauna del
cine de Los Angeles, frente a la vanguardista e intelectual Nueva York: lo cierto es que siempre han existido estrellas del celuloide que han cultivado intereses culturales. Las fotos de la rubia explosiva por excelencia, Marilyn, leyendo a James Joyce, son todo un clásico. Pero también otras estrellas como Clark Gable, Edward G. Robinson o Burt Lancaster demostraron su interés por la cultura, con su apoyo decidido a la Biblioteca de las Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California.

La biblioteca se fundó en 1929 gracias a una colaboración entre la Universidad y la Academia de las Artes y las Ciencias. En su fundación estuvieron implicados mitos del celuloide como Douglas Fairbanks, Mary Pickford, D.W. Griffith o Ernst Lubitsch, entre otros muchos directores, guionistas o productores que apoyaron el plan de estudios de la facultad a la que pertenecía. Se puede decir que la memoria de Hollywood (la creativa, industrial y cultural, no la de los chismorreos) se conserva en dicha biblioteca. Y no sólo la del cine. El gran enemigo de Hollywood en la década de los 50: la televisión, también pasó a formar parte de las impresionantes colecciones de esta biblioteca, que atesora la memoria audiovisual de los Estados Unidos; y por tanto, del resto del mundo.

Y de una biblioteca para admirar a las estrellas de Hollywood, a otra biblioteca desde la que admirar las estrellas del firmamento. Las bibliotecas públicas de San Louis (en el estado de Missouri) han puesto en funcionamiento un servicio de préstamo de telescopios a los usuarios.

El servicio se completa con cursos para descubrir el firmamento que se imparten en las bibliotecas. Así en una de las bibliotecas de la red, se celebró una "fiesta de las estrellas", en la que los primeros entusiastas de la idea, recibieron la necesaria formación para escudriñar las galaxias desde sus casas. Según narra la noticia, de este modo, los niños de la familia Powell, pudieron descubrir las constelaciones de sus signos del zodiaco.

Si algún día, nuestro soñado proyecto de poder hacer algo en las fantásticas terrazas de nuestra biblioteca llegase a buen fin: ¿no sería estupendo poder montar una de esas fiesta de las estrellas, y ampliar nuestra oferta con telescopios? En cualquier caso, soñar mirando o no a las estrellas, será siempre gratis. De momento, haremos como los niños de la familia Powell y miraremos el horóscopo.

La Biblioteca Regional se inauguró de manera oficial en febrero de 1996, así que según el zodiaco, nació bajo el signo de Acuario. El horóscopo los define como sociables, altruistas, imprevisibles y tozudos. No está mal como definición para lo que ha sido desde entonces la BRMU. Sin duda podemos hacer nuestra la canción del grupo Metronomy: I'm Aquarius (Soy Acuario):




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