jueves, 17 de diciembre de 2015

Ladrillazo ilustrado



Tras el día 20 de diciembre, sea cual sea el gobierno que salga de las urnas, confiemos que algo hayamos aprendido, y no veamos explotar más burbujas que las de jabón.

Monumentos fantasmas a los excesos urbanísticos de estos últimos años, hay por cualquier zona del territorio nacional. Esperemos que el sector inmobiliario crezca a partir de ahora de forma racional, y que las bibliotecas se conviertan en un valor añadido a la hora de revalorizar propiedades.



¿Nos pasamos mucho a la hora de ensalzar a las bibliotecas, que hasta las metemos por medio al hablar del sector inmobiliario? No se crean, según Money week (la revista de finanzas más vendida en el Reino Unido) las bibliotecas cotizan al alza como valores añadidos a la hora de vender propiedades. Y si no, ojo al artículo que publicaron recientemente con el título Propiedades en el mercado con bibliotecas, en el que aparecen los detalles de algunas de las mansiones que lucen en este post, con descripciones y precios del tipo: 
“mansión de mediados del XIX, 26 acres y biblioteca con chimenea central y grandes ventanales con vistas al campo. Precio: 8.956.025 euros”  “mansión de estilo georgiano rodeada de 86 acres de parque cerrado, cuenta con biblioteca de caoba de dos plantas con una galería para juglares. Precio: 23.423.450 euros” o “casa estilo gótico-renacentista construida en 1880, techos con vigas, pisos de roble y biblioteca con paneles de roble con estanterías acristaladas. Precio: 4.064.657 euros”

Para los que no nos llega la nómina ni para comprar una de las butacas de alguna de estas lujuriosas (perdón, lujosas, pero que en inglés sea luxury la palabra para lujo, nos deja siempre el subconsciente al aire) bibliotecas, no tenemos porque lamentarnos: tenemos unas magníficas bibliotecas públicas con unos fondos tan amplios que nada tienen que envidiar a estas colecciones.




Claro que si atendemos a la noticia de que en el mismo Reino Unido, entre el 2014 y el 2015 se han cerrado 106 bibliotecas: ¿llegarán a convertirse las bibliotecas en objetos de lujo? Aunque sea por aquello de que lo escaso se cotiza más en el mercado.

Que determinadas bibliotecas privadas, como la del ex de Yves Saint Laurent recientemente subastada, provoquen pujas con cifras astronómicas, entra dentro de lo habitual. Pero es que ahora, también la prestigiosa casa de subasta Christie’s, en su departamento de bienes inmuebles, utiliza a las bibliotecas como reclamo.




Al describir una mansión en venta en Estoril (Portugal) indican en su web que incluye techos de doble altura, suite principal, zona de ocio con gimnasio, baño turco o dos piscinas; pero la foto para atraer a los compradores es la de la biblioteca. Y así hasta cinco bibliotecas luxurious en Río de Janeiro, Marrakech, Nueva Jersey o Nueva York, alguna de las cuales también lucen esplendorosas en este post.

¿Pasará con las bibliotecas como ha pasado con el mercado del arte? Empresarialismo denomina Will Gompertz, director de Arte de la BBC y extrabajador en la Tate Gallery, en su imprescindible ensayo: ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno: a este momento de la historia del arte, en el que las leyes del mercado son las que rigen las fluctuaciones en el mundo artístico.

Esperemos que los afortunados que puedan permitirse tales mansiones se sientan atraídos de verdad por lo que contienen esas magníficas bibliotecas; y no sólo por el empaque que dan al inmueble. Aunque en vista de cómo están yendo las cosas en el sector inmobiliario en las grandes capitales, no sabemos hasta qué punto este deseo será una realidad.

Barrios enteros de Londres, Nueva York e incluso Madrid, están siendo adquiridos por magnates rusos, chinos o árabes con la única finalidad de especular con ellos. En las ciudades asépticas y especulativas que puedan surgir de este ladrillazo a gran escala: ¿las bibliotecas serán puramente ornamentales?

John Waters siempre dando buenos consejos

Nosotros, como en otras ocasiones, nos remitimos siempre a la máxima del director de cine John Waters: “si vas a casa de alguien y no tiene libros, no folles con esa persona”. Pese al sabio consejo del padre del cine trash, siempre te podían engañar; pero bastaba con escudriñar un poco el desgaste en los lomos para descubrir al impostor.

En cambio ahora, con la lectura digital: ¿quién podrá orientarse a la hora de irse a la cama? El recurso a que lee mucho, pero en digital, nos deja huérfanos de referentes para dejarnos llevar por la lujuria. Nosotros, pese a defender la lectura en cualquier formato, nos aventuramos a dar una opinión al respecto: si sólo lee en digital, desconfíe.

En tales cuestiones el tacto es esencial, y que alguien haya renunciado por completo a la experiencia táctil de la lectura, ya nos debería poner sobre aviso (aunque alguno argüirá que son muy diestros pulsando botones…, en fin, nos estamos dispersando).

Volviendo a lo inmobiliario, estos días ha saltado una noticia que habría quedado perfecta en la crónica del ladrillazo que se recoge en Mediterráneo descapotable: viaje ridículo por aquel país tan feliz. Se ha puesto a la venta el mayor rascacielos de España: 52 plantas y 300 apartamentos en pleno centro de Benidorm (cualquier que haya ido, o pasado por la autovía, lo habrá visto emerger surrealista en mitad del paisaje ya de por sí marciano de Benidorm), un monstruo inacabado tras 9 años de construcción, que ahora se liquida por 90 millones de euros.


El monumento más colosal al ladrillazo en el skyline de Benidorm


Después de lo visto, nos atrevemos a aconsejar a la promotora en quiebra que incluyan una biblioteca en la última planta, justo en el embudo que lo corona: seguro que con esas vistas, y una buena selección de fondos, encuentran comprador enseguida.




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