sábado, 31 de octubre de 2015

Centrifugando el 2015 [septiembre]

[Haz clic en las letras verdes, y centrifuga tu cerebro]



El relato de lo que ha sido septiembre en este blog, serviría para convencer a cualquier ejecutivo de un gran estudio de Hollywood, para que invirtiera en llevarlo a la gran pantalla. Tiene de todo: historias de amor y desamor, violencia, vestuario suntuoso, crítica social, fenómenos paranormales, música y temas de actualidad. Es decir, los ingredientes necesarios para fabricar un rompetaquillas que, a su vez, tuviera posibilidades en la quiniela de los Oscars.

Las pasiones amorosas, y sobre todo, las venganzas amorosas venden mucho en el cine. Desde Miss Peggy y la rana Gustavo, hasta la pasión otoñal entre Vargas Llosa e Isabel Preysler; de todo hubo en el post Lo que la literatura ha unido, que no lo separe el hombre, que nos aportaría la parte más pasional y tumultuosa de la trama.




Si al despecho amoroso le sumamos una subtrama que incluya drogas, muchas drogas y la crónica de una caída a los infiernos de alguno de los protagonistas; entonces tendremos a la audiencia más cautiva que Sir Alfred Hitchcock en la escena de la ducha de Psicosis.

Será el momento idóneo para aprovechar esa suspensión de la incredulidad a la que aspira cualquier guionista; ese punto de no retorno, en el que una vez capturada la imaginación del espectador, casi tenemos carta blanca para introducir cualquier asunto por extraño que pueda parecer.



Sería el punto para la aparición de fenómenos paranormales, las drogas ya nos habrían dado coartada argumental para meter casi cualquier cosa. Pero cuidado no se nos vaya la mano, y terminemos con sensiblerías tipo Ghost. Para conjurar el peligro, añadamos algo de carnaza que apele a los más bajos instintos de la audiencia, tal cual como en un reality show: entonces prácticamente no habrá crítico de cine por sesudo que sea, capaz de catalogar genéricamente a nuestra película.



En este punto siempre vendrá bien recurrir a los clásicos, alcanzada esa cumbre de la historia sería un error garrafal perder el timón de la trama. El maestro Jean-Luc Godard sentenció que: "todo lo que se necesita en una película es un arma y una mujer", así pues: va siendo hora de pegar unos cuantos tiros, que tensen la trama hasta que no se escuche ni el rumiar de las palomitas en la sala.  Y si quien empuña el arma es una mujer luciendo diseños tan impactantes, que ríete tú del fondo de armario de las pavas de Sexo en Nueva York: la nota para nuestra película en el Filmaffinity, rozará el 8,2 de Ciudadano Kane por lo menos.

Nos vamos acercando al final, no podemos dejar decaer la trama, pero tampoco podemos dejar cabos sueltos. Si hemos forzado la nota en algún momento, ahora tendremos la ocasión de justificarlo. Un flash back que nos revele detalles del pasado traumático de los personajes nos puede venir al pelo. Algo realmente emotivo, que apele a las conciencias de nuestros espectadores, dé un trasfondo social y político al argumento, y derribe cualquier objeción, como hicimos en el post Las bibliotecas nos dieron el poder.



Una vez manipulado a nuestro antojo al público; será el momento de templar bien, y asegurarnos esa mirada aún ensimismada que se percibe en los espectadores, una vez se encienden las luces de la sala. Para eso nada mejor que acabar con música. Un tema musical emotivo y alegre a la vez, una voz aterciopelada, y quizás, el sonido burlón y cálido de un ukelele: podrían ser la combinación perfecta que desemboque en los títulos de crédito.

Y ya tendremos la fórmula para el blockbuster redondo, ahora sólo será cuestión de que se publiquen las cifras de recaudación del primer fin de semana, para descubrir si se avecina trilogía, o directamente una franquicia.



jueves, 29 de octubre de 2015

Todo suma, nada resta...

Nuestra maleta viajera, complemento de moda para Titis clothing


Hace unos cuantos post, nos salió una frase que nos gusta repetir cual mantra para venirnos arriba a la hora de planear nuevos proyectos: todo suma, nada resta cuando se habla de cultura en una biblioteca pública.

Si algo positivo se puede sacar de estos años de crisis, es el esplendor en las calles (que no en la hierba, con lluvias tan rácanas) de Murcia en cuanto a vida cultural. La iniciativa privada en el ámbito cultural está proliferando de manera continua, sin necesidad de tutelaje alguno, de manera totalmente independiente.

Por eso, cuando desde la BRMU hemos establecido colaboraciones, los resultados suelen resultar muy gratificantes. Las sinergias (cansina palabra de la que se abusa, pero que sirve para entendernos rápido) se establecen de manera espontánea, y tienden lazos que aspiramos a que perduren más allá de las acciones puntuales.

Un anecdótico ejemplo, sería el protagonismo de una de nuestras maletas viajeras en la sesión de fotos de lanzamiento de la nueva colección de Titis clothing. En su propuesta para el otoño/invierno 2015-16, las diseñadoras murcianas nos invitan a viajar, justo cuando va a hacer un año que lanzamos nuestra Pasarela BRMU, en la que ellas fueron protagonistas.




La sesión de fotos se desarrolla en un aeródromo, y precisamente, el próximo diciembre se estrena la adaptación al cine de animación de la obra más célebre del escritor-aviador Saint-Exupéry. 

El espíritu de El principito casa bien con los diseños de Titis clothing, sorteando habilmente el cliché de lo infantil. La fábula del extraterrestre (pues no otra cosa es el protagonista de la obra), que viene a hacernos reflexionar sobre nosotros mismos: es toda una oda a los viajes físicos, y sobre todo mentales.


"…y cuenta la leyenda, que el retrato de La Dama de Negro
desapareció junto con Arthur, tras la espesa niebla"

"hasta llegar a un castillo habitado por un 
ogro gigante". El cuento de las habichuelas
 mágicas hecho collar

Y no sabemos si por influjo de su colaboración con la BRMU (como siempre barriendo para casa), o por esa mente calenturienta que tiene de por sí Carmen Ramil: la nueva colección de otra de las diseñadoras que hicieron posible nuestra última acción artístico-bibliotecaria, presenta una fuerte carga literaria. 

¿Qué mejor manera de enfrentarte a tus fobias que convirtiéndolas en maravillosos complementos? Con hashtags como #fábulasfóbicas o #misfobias, acompañados de frases de relatos clásicos: Ramil va desvelando diseños a cada cual más evocador y literario.

Pero no queda aquí la cosa. Historia nº 2 de Pedro Lobo, y Evolución o barbarie de Las culpaSS: son las nuevas propuestas para esta temporada de otros de los protagonistas de la Pasarela BRMU, que de nuevo, vemos susceptibles de literaturizar por escrito, o en imágenes. 

 La Historia nº 2 de Pedro Lobo nos lleva de la mano de figuras que recuerdan a la Tilda Swinton de Orlando, cambiando de sexo y época histórica: hasta paisajes infinitos propios de Tarkovsky o Moebius. 


Historia nº 2, la última colección de Pedro Lobo

Por su parte, Las culpaSS con Evolución o barbarie, nos ofrecen la posibilidad de resurgir de las cenizas tras el apocalipsis, no a la manera desesperada de un Mad Max, sino con el optimismo y las ganas de vivir intensamente que dejaba en el ánimo el último plano aéreo de verdes bosques en Blade runner.

 
Evolución o barbarie, la colección apocalíptica-esperanzadora de Las culpaSS

Que no, que no estamos locos, que sabemos lo que queremos, que decía la copla. Y si tanto Titis clothing, como Carmen Ramil, Pedro Lobo o Las culpaSS, combinan viajes, fantasía, futurismo y ensoñación: ¿resulta extraño entonces que veamos tan clara la continuidad con lo que lanzaremos el próximo viernes 13 de noviembre, por muy alejado que pueda parecer del diseño de moda? 

Tendrá que ver, entre otras cosas, con otros mundos, otras realidades, incluyendo viajes en el tiempo, que tan en boga están últimamente gracias a ficciones como la serie de TVE: El Ministerio del Tiempo.



Precisamente a tenor de esta ficción televisiva, la Biblioteca Nacional ha sabido aprovechar con envidiable agilidad el éxito de la serie; y ante la emisión de cada nuevo capítulo, publica tuits con enlaces a documentos digitalizados de sus colecciones, que amplían la información sobre el periodo histórico al que viajan los protagonistas. Nosotros no disponemos de los vastísimos fondos de la Nacional para hacer algo así; pero no hay problema, a cambio tenemos una máquina del tiempo.

Así como suena. Muchos han sido los que han buscado semejanzas de la serie española con todo un clásico de la televisión británica: la serie Doctor Who. Un auténtico fenómeno de culto en Reino Unido, que poco a poco se está convirtiendo en un culto ya nada secreto en nuestro país. Sin ir más lejos, el sábado pasado se celebró en Alicante, la III edición del Alicantardis: una jornada para los fans de la serie de nuestro país, que no para de ganar adeptos.





Tardis (Time And Relative Dimensions In Space = Tiempo Y Dimensiones Relativas en el Espacio), es el nombre que recibe la cabina que sirve al protagonista de dicha serie para viajar en el tiempo; y que desde hoy tenemos montada en el vestíbulo de nuestra biblioteca. ¿Qué otro lugar iba a resultar más idóneo para instalar una cabina que te transporta en el tiempo, que no sea una biblioteca? Desde siempre, sin artilugio alguno, ha sido fácil viajar a otras dimensiones en una biblioteca: simplemente con acercarse a las estanterías. 

Pero ahora además, lucimos por primera vez en Murcia la máquina del tiempo más mítica después de la clásica de la cinta de 1960: El tiempo en sus manos. Es sólo el primer indicio de lo que está por venir, y que tendrá en una fecha tan cargada de connotaciones como es el viernes 13 de noviembre, su estreno definitivo. Sólo pedimos un poco de paciencia, y por favor: que nadie se aproveche ahora de que tenemos una máquina del tiempo en el vestíbulo para adelantarse.




jueves, 22 de octubre de 2015

Lecturas con bífidus


A ver cómo lo hacemos en el blog, para estar a la altura del buen gusto con que se ha diseñado la nueva oferta de la BRMU: ¿Lees en el baño?. Un total de 20 cuentos de autores célebres, convertidos en códigos QR, e impresos en pegatinas que se han colocado en los baños de la biblioteca. Para que cualquiera, con un smartphone que lleve la aplicación para leer códigos QR, pueda descargárselos.

Ya abordamos el hábito tan extendido de leer en los baños con el post De la lectura como necesidad fisiológica; y ahora al retomarlo, confiamos en seguir esquivando tanto lo escatológico, como el humor marrón. Como en aquel post, referentes ilustres en los que escudarnos para evitar el caca, culo, pedo, pis, no nos faltan.

Por ejemplo Henry Miller, que reconocía encontrar en el retrete su sitio ideal para devorar clásicos prohibidos, cuando era joven. Hábito que más adelante, le llevaría a escribir el divertido texto de Leer en el retrete, en el que, contrariamente a lo que pudiera esperarse: se manifestaba en contra de dicha costumbre.

 En la mayoría de hogares (y locales públicos) el único espacio con pestillo es el baño; y esa posibilidad de intimidad, en la infancia y la adolescencia: puede llegar a crear adicción, como refugio en el que escapar de la colonización paterna del resto del hogar. Pero el autor que mejor ha evidenciado por escrito la relación entre el tránsito intestinal y el mental, fue Georges Perec:

Entre el vientre que se alivia y el texto se instaura una relación profunda, algo así como una intensa disponibilidad, una receptividad amplificada, una felicidad de lectura: un encuentro entre lo visceral y lo sensitivo.

Henry Alford, del New York Times, hizo toda
una investigación sobre lo que lee la gente
en los baños
Éste y otros autores son los que recogió en su interesante, a la par que divertido, artículo Leer en el baño es cultura, el periodista peruano Marcos Avilés. Según sostiene Avilés en dicho artículo: “Los baños han hecho tanto por la cultura universal como las bibliotecas”. Siguiendo este razonamiento, la BRMU a partir de ahora, va a hacer una contribución a la cultura sin parangón.

Como también recoge el artículo, en algunos manuales de educación de los siglos XVI y XVII, se recomendaba a los nobles compensar lo indigno de lo que se ha dado en llamar eufemísticamente “aguas mayores”, leyendo tratados de filosofía mientras atendían el “llamado de la naturaleza.”

No hace falta ponerse freudiano para encontrar una explicación a esta asociación entre lectura y baño. La lectura es de los actos más íntimos y solitarios de los que podemos disfrutar; y no hay acto más íntimo (al menos desde que desaparecieron las letrinas públicas y compartidas de la Roma antigua), que sentarse en el aseo.

Y desde el punto de vista editorial, no han faltado avispados que han sabido sacar buen provecho de esta costumbre de leer en el baño.

En 1991, se publicó en Estados Unidos una colección de Clásicos compactos, cuyas ventas fueron muy bajas. Todo fue cambiarle el nombre por The great american bathroom book (El gran libro de baño americano), y se vendieron como rosquillas. El autor de la terrorífica novela The ring, el japonés Koji Suzuki, fue un visionario en 2009 al publicar su novela Drop (Gota) en papel higiénico. Dado que la novela transcurre en un baño, resultaba de lo más lógico.

La relación entre el tránsito intestinal y el mental abre un amplio abanico de posibilidades. Si los bífidus activos, con los que tanto se anuncian los yogures, conservan la flora intestinal; que no falten lecturas provechosas que ayuden a mantener un saludable equilibrio mental.

Y de momento lo vamos a dejar aquí, seguiremos de cerca las opiniones (si las hay) sobre el uso de nuestros usuarios de esta nueva oferta de la BRMU; pero mucho nos tememos que no habrá mucha gente dispuesta a confesar lo que hacen tras echar el pestillo; ni a nosotros nos interesa lo más mínimo, más allá de si se han descargado algún cuento.

Suzuki junto a su novela impresa en papel higiénico


Una vez más, hemos conseguido evitar el humor marrón, pero no por ello tenemos que ahorrarnos el directamente facilón, para concluir con lo que podría servir hasta de frase publicitaria: en la BRMU no hay excusa para no leer, ni siquiera en el excusado.


lunes, 19 de octubre de 2015

Adopta a un bibliotecario

Mercedes Milá espiando al blog de la BRMU

Llámennos paranoicos, engreídos, enajenados o cualquier otra cosa que se les ocurra. Pero estamos seguros de que la cadena de televisión Telecinco, copia ideas de este blog a la hora de preparar su programación.

¿Qué otra explicación se puede dar al hecho de que hace unas semanas dedicásemos un post al género de los realities (Reality de biblioteca), y que por la columna de Mikel Labastida, crítico de televisión del grupo Vocento: nos enteremos de que en Gran Hermano se califica, de manera despectiva, como "los bibliotecarios", a los concursantes que no entran dentro de los cánones musculosos y silicónicos habituales en este tipo de programas?

¿Casualidad?, no existen. Y por mucho que Mercedes Milá haga aspavientos y amenace con inundar la casa de GH16 de libros; en un vano intento de nadar y guardar la ropa: nada nos va a convencer de que se trate de una coincidencia.


Un cartel ya muy visto, pero cuyo mensaje, Telecinco se empeña en actualizar


El civilizado abogado interpretado por James
Stewart, aprendiendo la ley del más fuerte en:

El hombre que mató a Liberty Valance
Pero mientras nos van tomando medidas para las camisas de fuerza, no hace falta observar mucho, para darse cuenta de que a los medios les repelen cada vez más los ilustrados. Puede que se trate de una actitud defensiva, ante tanto desprecio intelectual que acumula el medio televisivo; pero no nos referimos sólo a la televisión. La desconfianza hacia quienes expresan su deseo por cultivarse intelectualmente, viene de lejos.

¿En cuánto wéstern clásico, la figura del vaquero expeditivo y resolutivo de buen corazón, salía triunfante frente al personaje ilustrado que, con suerte se presentaba como cómico, cuando no directamente como el malvado de la función?; ¿en cuántas películas del subgénero sobre adolescentes en el instituto se ha ridiculizado la figura del empollón? (aunque también la del matón, todo hay que decirlo).

No es de extrañar por tanto que la sufrida Lisa Simpson (tal vez el personaje que mejor ha representado durante las últimas décadas, la desolación de quien aspira a cultivarse en nuestros días) dijera aquello de "cuando estoy triste abro un libro e ignoro al mundo", entre otras muchas perlas imprescindibles.

 
La artista Wendy Tsao ha lanzado las muñecas ideales de Lisa Simpson:
ha desmaquillado a las muñecas Bratz, y transformado en representaciones de mujeres admirables
 
En la deliciosa Bola de fuego de Howard Hawks, la cabaretera interpretada por Barbara Stanwyck, irrumpe en la pacífica mansión en la que se recluyen un grupo de estrambóticos intelectuales que redactan una enciclopedia.

Su sabiduría callejera, choca de frente con el academicismo rancio que impera entre los doctos profesores, ejemplificando una vez más esa barrera casi infranqueable que por intereses ocultos (¿grupo Bilderberg, Illuminati, masones, etc...?) siempre se quiere levantar entre vida y cultura.

Si bien es cierto, que finalmente, serán los conocimientos de los adorables y pacíficos intelectuales, los que conseguirán salvar a la cabaretera de los gánsteres que la persiguen.





Pero afortunadamente, no en todos los medios se expresa aversión a lo que huele a biblioteca. Si en Telecinco la biblioteca es sinónimo de muermo, en la misma semana, en programas como A vivir que son dos días de la cadena Ser: dedican un programa a los bibliobúses que asisten a las pequeñas poblaciones de El Bierzo.

Un programa en el que lo más emocionante, fue escuchar el testimonio de Ascensión Ramón, usuaria del bibliobús de 101 años, que ha recibido el premio de socia de honor de las bibliotecas de León.

Ascensión Ramón disfrutando su siglo de vida en el bibliobús


Nuestra añorada usuaria Fuensanta
Guaita, a la que entrevistamos en 2006

Ascensión es vecina de Bárcena de la Abadía, un pueblo con 108 habitantes, al que como tantos otros pueblos del país: la televisión no llegó hasta bien entrados los 70. Para entonces Ascensión ya tenía 60 años, y para cuando se estrenó Telecinco en 1990, esta lectora compulsiva rondaba los 80. ¿Será por eso que Ascensión no está, como tantos ancianos, alienada por la televisión, y volcada a la lectura?

No sabemos si tiene cuenta en Twitter, pero no parece que la necesite; pero sin duda, de tenerla sería la primera en participar en la campaña que el Ministerio de Cultura ha lanzado a lo largo de esta semana para homenajear a bibliotecas, y bibliotecarios.

Con el hashtag #vivalabiblio se anima a que todo usuario de bibliotecas, declare su amor a nuestros centros, comparta sus experiencias en bibliotecas, e incluso diga quién es su bibliotecario favorito. Entre los participantes, muy apropiadamente, se sortearán lotes de libros y visitas personalizadas a la Biblioteca Nacional. Tal cual como en el clásico Un, dos, tres (un programa más respetuoso con las bibliotecas) premiaban con apartamentos en Torrevieja o coches.


Nosotros sólo podemos agradecer esta iniciativa del Ministerio, los bibliotecarios como todos, sólo queremos que nos quieran, aunque sea un poco. Tal vez con campañas así, lentamente, consigamos que en Telecinco dejen de suicidarse libros; y que una cabaretera y un profesor, no sean vistos como una extraña pareja.



miércoles, 14 de octubre de 2015

Fotomatón

Elvis postureando en el fotomatón
Que en pleno furor de los selfies, la Biblioteca Regional de Murcia se lance a reivindicar al fotomatón puede sonar a que se está tirando al rollo para ir de guay: pero nada más lejos de la verdad.

Lo que pasa es que en las bibliotecas tenemos memoria (mucha) y sabemos buscarle los antecedentes a todo. Lo de juntar las cabezas y fotografiarse en grupo: bien chupando moflete para marcar pómulo, o sacando la lengua y haciendo el ganso; muuuuchos años antes de que los teléfonos hicieran fotos, se hacía de toda la vida en el fotomatón.

¿Quién no ha hecho el tonto con los amigos alguna vez en el fotomatón? Hasta los adultos más adultos terminan comportándose como adolescentes tras echar la cortinilla. El primer fotomatón data de 1925, pero el Fotomatón de la BRMU es plena modernez. Es el nombre de nuestro nuevo club de lectura, tal vez, el más ambicioso de todos porque aspira a enganchar a la lectura a los ado.



¿Los adorables, los adocenados, los adoctrinados, adormecidos...?? Pues dependerá de cada uno, y sobre todo de cada momento en que se esté en esa montaña rusa que es la adolescencia. Pasa tan rápida y es tan intensa, que en estos tiempos, de por sí vertiginosos, se le han caído hasta tres sílabas. Pero la BRMU no necesita invocar a ningún hado para empecinarse en lo que, muchas veces, parece una empresa imposible: atraer a los ado a la lectura. Queremos convencerles de que el mayor acto de rebeldía posible en esas edades, es leer.

Coordinado por la escritora Marisa López Soria, Fotomatón quiere que los jóvenes junten las cabezas y se dejen retratar a través de las lecturas que les gusten, y que luego quieran compartir entre todos, un martes de cada mes. El plazo de inscripción es del 13 al 27 de octubre; e incluye más de una sorpresa.
 

Si el fenómeno de los booktubers ha hecho que muchos adolescentes se aficionen a la lectura; no podíamos plantearnos un club de estas características sin tomar nota al respecto. Por eso, si a ciertas edades sólo se hace caso a los coetáneos, en Fotomatón se contará con jóvenes asesores lectores, que serán los que ayudarán a dar forma al club; y sobre todo, los que servirán de guía a los que son como ellos.

Robert Redford y Barbra Streisand haciéndose los ado en el fotomatón


En la biblioteca pública del siglo XXI, una máxima es incluir a los propios usuarios en el diseño de los servicios de la biblioteca; y con Fotomatón, la BRMU da un paso más en ese sentido. Queremos que los que hasta hace no mucho eran niños, sigan leyendo. Tal y como incita uno de los eslóganes de las fantásticas campañas publicitarias de la cadena mexicana de Librerías Gandhi.



viernes, 9 de octubre de 2015

B de biblioteca, B de bomba


A veces viene bien dejar de mirarse el ombligo y mirar hacia otros lares. Hablar de bibliotecas y Colombia es siempre un motivo para la esperanza. Según los últimos informes del FMI, la economía mundial se verá lastrada por la falta de crecimiento en Latinoamérica, y aunque Colombia rebaja sus expectativas de crecimiento, será de los países menos afectados.

Y ese crecimiento económico se está notando entre otras cosas en la construcción de bibliotecas. Fomentar la cultura entre la población se ha convertido en prioridad, y lo que antes eran auténticos campos de batalla, ahora se convierten en bibliotecas. Colombia ocupa el segundo puesto en el triste ranking de países con mayor número de minas antipersonas enterradas en su territorio (sólo le supera Afganistán).

 El Gobierno junto con las FARC, acordaron limpiar el suelo colombiano de minas; para posteriormente, construir bibliotecas en dichos terrenos. Bibliotecas por bombas, la mejor sustitución posible.



The power of books del artista Mladen Penev
Todo lo contrario que en Irak, donde los bibliotecarios de la Biblioteca Nacional de Bagdad:  están digitalizando a contrarreloj los miles de documentos valiosos que conservan, por miedo a los explosivos con que el ejército de terroristas yihadistas del ISIS, está destruyendo el patrimonio cultural de la zona.

La digitalización, en este caso, actúa como los sacos de arena con los que se protegieron las colecciones de raros e incunables en la Biblioteca Nacional de España, durante la Guerra Civil. Veintiocho bombas cayeron en total sobre la Biblioteca Nacional durante la Guerra Civil: la aviación franquista señalaba con bengalas a la Biblioteca y al Museo del Prado, como objetivos de los bombardeos.

En las guerras, tras las pérdidas humanas, lo primero a aniquilar siempre es la cultura. Las bibliotecas, como garantes de la cultura y los valores de una sociedad; siempre serán víctimas propiciatorias de cualquier régimen totalitario.

Leyendo entre las ruinas tras un bombardeo. Londres,  II Guerra Mundial

Cleopatra Taylor esperando a que Julio César
le queme la biblioteca
Desde la mítica Biblioteca de Alejandría, arrasada sucesivamente, hasta su destrucción absoluta a manos de los musulmanes en el 642 a. C.; pasando por la biblioteca de Nalanda en la India, en la que los musulmanes (de nuevo) invirtieron de 3 a 6 meses para conseguir quemarla por completo; la Biblioteca de Cartago destruida por los romanos; o la de Antioquia que, en el año 364 a. C., fue incendiada por el emperador Joviano.

Pero sin remontarse tan lejos en el tiempo, la Biblioteca de Sarajevo fue bombardeada con saña en 1992 con bombas incendiarias por la aviación serbia. El detalle quizás más escalofriante en este caso, sea el hecho de que el militar encargado de dar la orden de destruir la biblioteca, fuera usuario de la misma. Un hombre culto, profesor universitario especializado en Shakespeare; que se convirtió en el número dos de los ultranacionalistas serbios. La banalidad del mal de la que hablaba Hannah Arendt, o que todos somos presa fácil de algún tipo de fanatismo.

Música para las ruinas de la Biblioteca de Sarajevo


De una forma u otra, las bibliotecas siempre resultan explosivas. En sus estanterías se ordenan tejuelados, miles de detonadores de efecto retardado dispuestos para dinamitar prejuicios, lugares comunes, y estereotipos. Auténticas bombas que explotan en las mentes haciendo saltar por los aires las mentiras que quieren contarnos; o dando munición para los que quieran inventarse nuevas mentiras.

Por eso sería de agradecer, que en vez de hacer saltar por los aires a las bibliotecas; las bombas cayesen sobre los tópicos que sobreviven imperturbables, por mucho que caiga, sobre bibliotecas y bibliotecarios.


Ni cursis, ni ninfómanas, siempre hay un término medio


Si empezábamos en Colombia, vamos a cerrar subiendo un poco en el mapa, hasta la paradisíaca Costa Rica. Se trata del país en que se desarrolla la película norteamericana After words (Después de las palabras). No la hemos visto, no queremos actuar de críticos de cine agoreros, pero de entrada viendo el trailer, y leyendo algunas críticas, lo cierto es que la incluiríamos en nuestra lista negra, si es que acaso tuviéramos una lista negra.

Marcia Gay Harden interpreta a una bibliotecaria que no se ahorra ni uno solo de los tópicos. A saber: gafas, pelo desastroso, pinta grisácea, aburrimiento infinito, frustración sexual, vida anodida, trabajo amuermante y así hasta el infinito, y más allá del bostezo. En un libro descubre las maravillas de Costa Rica, y se decide a un viaje que le cambiará la vida, el look y hasta el cuerpo, gracias a las alegrías que le brinda el personaje interpretado por nuestro estupendo Óscar Jaenada.

"Todos merecemos una historia de amor"
¿incluso los bibliotecarios?

Vale que recurrir a los estereotipos siempre es agradecido, según para qué cosas; que abominamos del exceso de corrección política en la ficción: pero ya cansa. A ver, señores guionistas: que muchos bibliotecarios viajamos, salimos, bailamos, nos desmadramos, vestimos estupendamente, y no, no tenemos tejuelada la entrepierna, la disfrutamos como todos: cuando se puede y nos dejan.

Así que vamos a hacer saltar por los aires tanta tontería eligiendo un tema para darlo todo en la pista de baile. Los colombianos Bomba Estéreo nos ponen sabrosones a más no poder, sin posibilidad de redención cultureta. A ver si así llega el mensaje:

martes, 6 de octubre de 2015

El eterno retorno al libro

Escena en la biblioteca del juego Bloodborne, último lanzamiento de Miyazaki

En una reciente entrevista para el semanal de El País, Hidetaka Miyazaki, creador de algunos de los videojuegos más exitosos de los últimos años hacía unas declaraciones que merece la pena rescatar:

"No me intereso mucho por lo que hacen los demás diseñadores. No me gusta basarme ni en videojuegos ni en películas. La inspiración para crear mis mundos siempre viene de los libros. De un esfuerzo de imaginación". 
"Me encantaba leer libros que aún no podía comprender del todo. Las partes que no entendía porque era demasiado joven me obligaban a usar mi imaginación para rellenar esos huecos y crear mi propia versión de lo que había leído. Es lo que sigo haciendo ahora"

Que los videojuegos dominan la industria del entretenimiento, incluso son vistos como una salida laboral, y constituyen una parte esencial de la cultura popular de este siglo XXI: es algo obvio.Y como no iba a ser menos, al igual que pasó con el cine, los cómics o la televisión: el debate sobre la conveniencia de su presencia en las bibliotecas se ha planteado en diversos foros.

FreeRealms: ejemplo de videojuego
adaptado al cómic

 Pero frente a las eternas discusiones sobre si fomentan o no la violencia; sobre si son la última vuelta de tuerca a la peterpanización de nuestra sociedad; o si son el tiro de gracia para el distanciamiento de las nuevas generaciones de la lectura: lo que deberíamos plantearnos es si pueden servir de algo para fomentar la creatividad.

Miyazaki declara que su fuente de inspiración, el ejercicio para su imaginación, proviene de los libros, no de lo  audiovisual. Y es que todo está en los libros como repetía irritantemente, la sintonía del programa de Sánchez Dragó en los 80; y el eterno retorno al invento de Gutenberg (sea en el formato que sea) se convierte en un peaje que toda nuevo invento que aspire a narrar historias, termina pagando tarde o temprano.

Pero por mucho que este gurú del mundo del videojuego declare algo así: las legiones de enganchados a sus juegos no van a decidirse por coger un libro. En cambio, hay detalles aquí y allá en el mundo de las videoconsolas, que pueden ser prometedores.

Juegos como Wizard101 incitan a que los jugadores amplíen el universo recreado en los juegos, escribiendo historias sobre los personajes que los protagonizan, e incluso convocando concursos para premiar al mejor relato. También desde el mundo editorial hay iniciativas en las que implican a los videojuegos. Por ejemplo, la editorial de textos digitales Readership ha recurrido al juego Minecraft para promocionar sus obras.




Readership más que una editorial es un portal que hace intermediario entre los escritores y su público potencial. En la web de Readership se publican extractos de obras de autores noveles, que se someten a las votaciones del público: su publicación o no, dependerá del grado de aceptación que los lectores otorguen a cada obra. Pues bien, la editora ha recurrido al videojuego Minecraft, para recrear el universo que describen las obras que se presenta a examen de los lectores; y de esta forma, tomen una decisión sobre si debe ser financiada su edición, o no.

Aunque la relación entre videojuegos y literatura más notoria sería la que propició el juego L.A. Noire, que se complementó con el lanzamiento en formato ebook de relatos inspirados en el juego, escritos por grandes nombres de la literatura norteamericana como Joecy Carol Oates o Lawrence Block.

A este respecto, la escritora de literatura juvenil chilena, Paula Rivera Donoso es de lo más categórica. Según ella: los videojuegos no fomentan la lectura, son lectura. Y se dedica a argumentarlo en su artículo: Los videojuegos también son literatura, publicado por la Fundación Cuatro Gatos.

Los argumentos están sobre la mesa, cada uno podrá suscribir o refutar la vinculación de los videojuegos con la literatura; pero sobre lo que cada vez caben menos dudas, es sobre la necesidad de que las bibliotecas integremos en nuestros fondos a los videojuegos. ¿Simples entretenimientos?, o ¿nuevas fórmulas de narrativa interactiva? Sólo el tiempo lo dirá.

De momento, por ambientarnos un poco, nos quedamos con Pharrel Williams y la creación puramente videojuego, que el artista nipón Takashi Murakami realizó para una de sus últimas canciones