lunes, 21 de noviembre de 2016

El camino al infierno está pavimentado de buenos libros


El actor y modelo Huang Xiaoming promocionando el bookcrossing en el metro de Beijing:
¿interés por la cultura o postureo máximo?



Uno (y quien dice uno dice todos los implicados en el asunto) se devana los sesos intentando promocionar la lectura, romper las barreras para hacer que los libros lleguen a sus lectores, ingeniando campañas y acciones para que no se diga que no se lee. Y luego va la realidad y te desbarata los planes.

Es lo que les acaba de pasar a una sociedad afincada en Beijing que en un intento por promocionar la lectura han querido emular la iniciativa de la actriz Emma Watson. Hace unas semanas se hacía viral (¿hay algo que no sea viral en estos días?, bueno sí lo de siempre: el pensamiento inteligente) la noticia de que la que fuera protagonista femenina de las aventuras de Harry Potter había diseminado libros por estaciones de metro de Londres en un bookcrossing que las bibliotecas llevamos practicando desde hace mucho, pero que algunos medios parecieron descubrir por primera vez con esta noticia. En fin, ponga a un famoso en su vida.


Emma Watson de incógnito en el metro de Londres


Xu Jinglei, otra de las celebridades
chinas que han promocionado la
campaña

Pero a lo que íbamos. The Fair, que así se llama la sociedad, repartió libros en los asientos de los vagones de metro de la capital china esperando que los viajeros disfrutasen de las lecturas que encontraban camino de sus destinos. Concretamente más de 10.000 libros distribuidos en el metro, en paradas de taxis y aeropuertos de las ciudades de Biejing, Shanghai y Guangzhou. Estrellas chinas como el actor y modelo Huang Xiaoming o la también actriz y directora de cine Xu Jinglei apoyaron con su imagen la campaña; las principales editoriales del país se sumaron al proyecto: pero tras tanto esfuerzo los resultados no han terminado siendo los deseados.

¿Cuál ha sido el fallo?: que los viajeros entendían al ver los libros sobre los asientos que se trataba de propiedades de otros viajeros que reservaban plaza en los vagones, con lo cual no se atrevieron a sentarse, ni mucho menos a cogerlos para leer. Las protestas no tardaron en darse, y muchos libros terminaron apilados junto a las papeleras de las estaciones.

Déjame en paz, la exitosa novela del
"enfant terrible" de la literatura china
Murong Xuecun

A nosotros nos recuerda mucho a lo que pasa en nuestras salas en épocas de exámenes. El despliegue
insolidario de apuntes, libros y demás objetos ocupando plazas vacías que nos proporciona no pocos quebraderos de cabeza a los bibliotecarios. Pero volviendo a lo que nos ocupa, una pena que en la que se está postulando como primera potencia mundial del XXI una campaña masiva a favor de la lectura tenga resultados tan poco alentadores. Como ha declarado el escritor chino Murong Xuecun, sus compatriotas están inmersos en una economía de mercado salvaje en la que la lectura no cotiza precisamente al alza entre sus intereses. El placer de la lectura no parece figurar entre sus intereses más inmediatos.

Tras el triunfo de Trump, el Brexit y el auge de los populismos, sólo faltaba el desinterés por la lectura de los habitantes del nuevo imperio para terminar de confirmar el estatus de profetas de Golpes Bajos con sus malos tiempos para la lírica. 

Imagen del gran ojo que protagonizará la fachada de la biblioteca de Tiajin
(mientras que no sea el ojo del Gran Hermano todo irá bien)



Pero no caigamos en el derrotismo, puede que la campaña de bookcrossing haya fallado, pero otras noticias procedentes del país asiático. En la ciudad china de Tiajin se va a construir una gran biblioteca de 34.200 metros cuadrados cuya fachada simulará un enorme ojo, los libros se ordenarán en estanterías adaptadas en forma de terrazas que simularán el aspecto de un paisaje topográfico; y en el centro del espacio un auditorio que dará una visión de 360º de la construcción. Según los arquitectos holandeses encargados de su diseño se trata de crear un espacio social orgánico. Así que después de todo puede que la campaña en el metro haya fallado, pero la lectura y las bibliotecas no tengan la batalla perdida en el que puede convertirse en el nuevo imperio mundial. 



Vista del interior de la gran biblioteca que se inaugurará en 2017


Desde luego si aplicaran la misma disciplina y dedicación que los jóvenes de la escuela de lucha para niños Shaolin Tagou que aparecen en el último vídeo de Genera8tion con M.I.A.: no cabe duda de que el futuro pintaría un poco menos negro. Tal vez si fuera con libros el imperialismo chino conseguiría resultar algo más amable a la hora de colonizarnos. Pero vamos a callarnos ya; que una vez más estamos pavimentando el camino hacia el infierno de buenas intenciones.