lunes, 31 de octubre de 2016

puZle 2016 [septiembre]

Rómpete la cabeza pinchando en las letras verdes


Quedaría bien resumir el mes de septiembre en el blog con un clásico como El final del verano del Dúo Dinámico, pero sonaría impostado. ¿Quién en Murcia puede cantar con convicción algo así cuando los termómetros han rondado en octubre los 30 grados?

En esas circunstancias seguir guandando la ropa interior en el refrigerador, como hacía Marilyn Monroe, no es ninguna tontería. Con Marilyn y su lencería bajo cero empezábamos el mes, y nos servía para presentar la colección verano-verano de ropa interior bibliotecaria. Un desfile de libros refrigerados y frases bibliotecarias impresas en braguitas y calzoncillos que puede servir como demostración empírica de que Leer es sexy (los cuerpos que los luzcan también son un factor a tener en cuenta para que eso sea así).

Pese a empezar tan obvios (es lo que tiene el calor) enmendamos un poco la cosa poníendonos románticos; pero sin pasarse porque: ¿puede ser realmente romántico el reggaeton? Romántico, romántico no sabemos, pero que sirve para fomentar la lectura de poesía lo descubrimos en: ¿Qué es poesía? Poesía eres tú perreando reggaeton.



Con tanta agitación poético-libidinosa-musical nos vino bien saturarnos de azules. Azul mar, azul cielo, azul pitufo, azul de Kieslowski, azul de Terciopelo azul, azul como un color cálido...  Nos envenenamos de azules en un post que, aunque quede mal decirlo, nos quedó de lo más cool.




Y no sabemos si cool o fachoso, pero el post que más visitantes atrajo fue uno con vocación de espejo; de espejo de feria concretamente. Nos atrevimos a poner espejos de feria, de esos que te deforman, que te reflejan ridículo o monstruoso. Y ¿a quiénes pusimos delante de los espejos? Pues a todos los murcianos, así en bloque, y estudiamos detenidamente si nos merecemos o no la imagen que nos devolvían. Fue en ¿La BRMU como biblioteca de un nuevo Lepe? un repaso a unos cuantos estereotipos clásicos y renovados en torno a los murcianos que parece que están conociendo un rebrotar inédito en las redes, y que pueden convertir a Murcia en la protagonista de un chiste infinito.




Y en consonancia con los aires marinos del mes (el color azul, el reggaeton, el final del verano, el calor, los chistes) cerramos el mes encendiendo el faro. Concretamente el Faro de la Comicteca, una insinuación de lo que está por venir en la BRMU este otoño, si es que acaso se gana ese nombre la estación este año.

sábado, 29 de octubre de 2016

La calle es nuestra


"La calle es mía", tras el debate de investidura arrancar con una frase como esta puede sonar provocador, pero tranquilos, no vamos a hablar de política, ni siquiera de urbanismo. El tiempo hace que todo se desvanezca, y es necesario recordar el sentido que tenía esta frase cuando Fraga Iribarne la dijo allá por 1976. Los resabios franquistas de la misma no es necesario evidenciarlos mucho, pero lo que sigue sorprendiendo es su actualidad.

El espacio público como espacio político está más disputado que nunca ahora que los populismos (vengan del signo político que vengan) están en auge y se postulan para defender los intereses comunes. Y ante este panorama, ¿por qué no hacerlo también las bibliotecas?




La hipotética toma de las calles por parte de las bibliotecas sería algo parecido a la acción artística urbana del colectivo artístico Luzinterruptus. Este grupo de artistas basan sus intervenciones en sembrar el asfalto urbano con objetos iluminados de lo más dispar. Iniciaron sus actividades en el 2008 en Madrid, interviniendo espacios urbanos con objetos iluminados que denuncian problemas de los ciudadanos que las autoridades no atienden.

Sus intervenciones se consideraban ilegales, puesto que no pedían autorizaciones municipales para hacerlas (su frase: "Dejamos nuestros destellos de luz encendidos... para que otros nos los apaguen...", lo dejaba claro). Pero en Toronto, que es donde desarrollaron esta invasión libraria, lo han llevado a cabo con todos los permisos en regla. ¿Perderán la carga de crítica social? esperemos que no, lo que no pierden desde luego es su poder de fascinación.




En 2015 instalaron espacios del Madrid nocturno con tapas de váteres iluminados que actuaban como marcos para páginas impresas. Hubiera sido una buena publicidad para nuestra campaña de ¿Lees en el baño?, o una llamada de atención sobre la porquería en que alguno se empeñan a convertir a la cultura; pero en realidad se trataba de una crítica a la conocida como Ley mordaza.


Afortunadamente su acción en las calles de Toronto no admite otra lectura que no sea la del homenaje, la de la reivindicación del poder de los libros que son los que deberían iluminar las calles, y sobre todo, las mentes.

Un momento, como el actual, en que la guerra de las aceras entre peatones, bicicletas, terrazas y otros artilugios rodantes está protagonizando el debate urbano resulta de lo más oportuno que también los libros tomen las calles.





Literatura versus tráfico, así de titula esta intervención de las calles torontonianas gracias a la cual la letra impresa hacía suyas las calles para entregárselas a los peatones, a los lectores. Nos recuerda a lo que decíamos en nuestro BibliOkupa: "colonizando espacios ciudadanos para que nadie se quede sin cultura", y los 10.000 libros iluminados que tomaron las calles de la capital canadiense, en la Noche blanca del 30 de septiembre, son la mejor representación de este eslogan, y la mejor reivindicación del papel de la biblioteca en el espacio urbano.


En mayo del 68 (ese tiempo en el que algunos siguen instalados) se decía que bajo los adoquines de las calles de París había una playa. Tras la intervención de la francófona Toronto se podría decir por encima del asfalto y del cemento siempre deberíamos tener a la literatura.



Literature vs. Traffic. from lmartinez on Vimeo.


Fuente: Ebook Friendly

miércoles, 26 de octubre de 2016

Vosotras antes molábais





En el mundo de la música pop llega un momento en la carrera de todo grupo o cantante (siempre que no haya sido prefabricado por la industria) en el que tiene que tomar una decisión: seguir siendo minoritario y conservar su aura de íntegro artísticamente según el cliché de lo alternativo, o atender los cantos de sirena de las multinacionales que le prometen una carrera directa al estrellato de masas.


La cada vez más frágil e irrelevante línea entre lo indie y lo mainstream


 A las bibliotecas esa disyuntiva no se les da: o naces estrella o naces humilde, y ríete tú de la sociedad de castas de la India si pretendes ir a más, salvo que sea en la consideración de tus usuarios, gracias al trabajo del día a día de los profesionales que las regentan. Estas cosas no pasan en cambio con unas viejas amigas nuestras: las pequeñas biblioteca libres.

Ellas que nacieron en los suburbios, se podría decir que hasta en el underground, que basaban su existencia en el DIY (Do It Yourself, el "háztelo tú mismo"), que desafiaron ordenanzas municipales en plan okupas para invadir vecindarios,  y se enfrentaron al establishment aburguesado de los gnomos de jardín: ahora se ven tentadas por el demonio de lo mainstream (agobio de anglicismos, oye).


Dos princesas Leia acudiendo a su pequeña biblioteca libre más cercana


Si es que lo de llevar ese libre en el nombre fue una provocación desde el principio, ahora que todos estamos más que vigilados, controlados y monitorizados. Tarde o temprano tenía que llegar quien se apropiara de la idea para fines comerciales, y ese alguien ha tenido que ser un payaso, concretamente Ronald McDonald. Él fue el encargado de inaugurar la primera biblioteca libre bajo la égida de la cadena de comida rápida McDonalds el pasado 8 de este mes en la ciudad norteamericana de Phoenix.

No sólo Donald Trump hace llorar a los niños, hay
más payasos que también provocan el mismo efecto

En anteriores posts hemos pintado a los gnomos de jardín con tintes un tanto siniestros y vengativos en su lucha contra las pequeñas bibliotecas libres, pero nada comparable a los payasos. En plena ola de invasión de payasos diabólicos (ya se han avistado hasta en Badajoz) y acercándose Halloween, lo cierto es que no creemos que las pequeñas bibliotecas libres hayan elegido el mejor momento para fichar por la multinacional McDonalds.

Hace sólo unos días la propia cadena de comida rápida decidía retirar durante un tiempo a su payaso Ronald, ante el auge de los payasos siniestros.

El clown que ha atemorizado a Gijón recientemente


Y es que estudiándolo con detenimiento: ¿quién sale más beneficiado en este trato? Según los últimos datos, más de 45000 pequeñas bibliotecas libres han surgido a lo largo del planeta en los últimos siete años, su aceptación por parte de las comunidades es cada vez mayor, han conseguido hasta el tutelaje de sus hermanas mayores: las bibliotecas públicas, que como contábamos en Acto de contrición las están utilizando para expandir sus servicios. Mientras, la cadena de comida rápida McDonalds pasa por momentos delicados por la competencia tan feroz, las campañas promovidas desde la misma Casa Blanca contra la comida rápida y ahora le faltaba que hasta el Vaticano casi la excomulgue urbanísticamente hablando.




Puede que la multinacional del payaso haya financiado bibliotecas públicas, regalado libros con sus menús, y hasta lanzado líneas editoriales para fomentar la lectura entre los más pequeños. Pero no parece los más idóneo el aliarse ahora mismo con el imperio de la hamburguesa. Menos aún  hablando de fomentar la lectura.

Por nuestra parte no dudamos que la buena reputación que las pequeñas bibliotecas libres acumulan les permitirán mantener su imagen pública con dignidad, pese a estas amistades peligrosas. Pero mucho nos tememos que esto sólo puede terminar de una forma: más tarde o más temprano terminarán abocadas al cliché de lo indie.

Eso lo que hacen alguna estrellas cuando quieren reflotar sus carreras (y sino ahí está Lady Gaga, que de diva pop interplanetaria ahora opta por disfrazarse de indie). Por eso, por la mención a la estrella de Bad romance, los payasos inquietantes y lo de volverse indie: ¿qué mejor que cerrar este nuevo post sobre las little free libraries que con una figura como Klaus Nomi?

Klaus Nomi fue una figura de lo más peculiar. Contratenor alemán, maquillado y vestido como un payaso futurista, mezcló entre las décadas de los 70 y los 80 el pop con la ópera y los sintetizadores en un cóctel inclasificable, que aún décadas después de su muerte, sigue resultando difícil de ubicar y casi tan inquietante como que ver a Ronald McDonald promoviendo la lectura.



jueves, 20 de octubre de 2016

Reivindicando al erotismo desde la biblioteca


La maravillosa Isabella Rossellini en Green porn, un libro y una serie de vídeos cortos en los que aborda la sexualidad animal desde el humor más divertido


La decisión de la revista Playboy de eliminar los desnudos es uno de esos hitos que marcan un cambio de época. De hecho las ventas de la revista, una vez eliminados los desnudos, se han incrementado en un 28%. El director ejecutivo de la mítica revista lo dejaba claro en The New York Times: “Ahora cualquiera está a sólo un click de todo acto sexual imaginable de manera gratuita”.

Una comedia sobre la adicción al porno
y la ardua reconquista del erotismo
Esta renuncia a lo que ha sido su seña de identidad, no ha venido motivada por la censura, ni por la corrección política, ni por el discurso feminista más caduco. No. El motivo ha sido algo tan simple como el hartazgo, la saturación, no de desnudos en la revista, sino de sexo en todas partes.

Recurriendo una vez más a la canción de The Buggles: La pornografía mató a la estrella del erotismo. No podía ser de otro modo cuando estamos viviendo la apoteósis de lo pornográfico. Y no nos referimos a la sobreabundancia de referencias al sexo en publicidad, medios, redes y fenómenos editoriales; sino a la pornograficación de todo en general.

La hija de Ingrid Bergman escenificando la cópula entre caracoles


El exhibicionismo sentimental de los realities, la obscenidad de muchos políticos, la apelación a los instintos más básicos en cierto tipo de periodismo, la crudeza y vulgaridad del guirigay de las redes sociales, la exaltación de los cuerpos anabolizados y recauchutados. Nada, practicamente, queda a salvo de esta glorificación de la pornografía que va mucho más allá de la representación de lo sexual de manera directa, para imponer su dominio en todo lo que nos rodea. De hecho, en comparación, el porno dentro de ese contexto resulta de lo más naíf, y en ocasiones lo más honesto.

El filósofo Byung-Chul Hang lo dice claramente en La agonía del Eros:

"El amor se positiva hoy como sexualidad, que está sometida, a su vez, al dictado del rendimiento. El sexo es rendimiento. Y la sensualidad es un capital que hay que aumentar. El cuerpo, con su valor de exposición, equivale a una mercancia."

La magnífica Shame (2011) o cuando el sexo se
convierte en un infierno
El mercado que todo lo invade no iba a dejar aparte una fuerza tan poderosa como la sexualidad de los consumidores. El bucle eterno de la pornografía con sus mecánicos del placer ajeno representando sin descanso los movimientos de la maquinaria del sexo, es el triunfo absoluto del capitalismo sobre la parcela más privada que le quedaba al ser humano: su deseo, su líbido, su intimidad erótica.

En los años 70 la revolución que supuso una película como Garganta profunda (1972), venía impregnada de los aires contestarios de los años 60. El porno se presentaba como un revulsivo contra el aburguesamiento cultural, y recurría al humor para presentar en sociedad la sexualidad de manera abierta y libre, como nunca antes se había mostrado.

En el contraste entre aquella Linda Lovelace o John Holmes, ingenuos en su tosquedad pornográfica, y el porno industrializado y en serie que eclosiona con internet: se cifra el conservadurismo de una industria que exacerba los estereotipos a gusto del consumidor. No es de extrañar que vayan surgiendo figuras, aquí y allá, que desde dentro de la industria busquen un cambio de orientación.


Colby Keller una estrella del porno nada convencional: antropólogo, comunista y
artista, lo mismo rueda porno que recita a Shakespeare

Uno de los vídeos más virales de las últimas semanas ha sido el de la presentación del Salón Erótico de Barcelona 2016. Patria, así se titula este inteligente spot publicitario que recurre a los temas más candentes de la actualidad para denunciarlos y así erigir a la industria del porno como espacio de libertad y transgresión. Como protagonista del mismo, Amarna Miller, que viene representando un cambio de tendencia dentro de la industria. El año pasado el discurso "revolucionario" le tocó recitarlo a Nacho Vidal.




¿La industria del porno dinamitando la hipocresía de nuestra sociedad amparándose en la legitimidad que le da enseñarlo todo? ¿o un discurso de lo más cínico para vender como libertaria a una industria que manufactura el erotismo, cosifica a los cuerpos y perpetúa estereotipos sexistas según los preceptos más salvajes del mercado neoliberal?







Estando así las cosas no es de extrañar que a los millenials les interese cada vez menos el sexo, y que ahora más que nunca se haga necesario reivindicar al erotismo. Y eso es lo que van a hacer los próximos 3, 4 y 5 de noviembre en Murcia con el primer Festival Erótico Murciano conErótica.

Organizado por dos asociaciones de jóvenes sexólogos, psicopedagogos o neuropsicólogos (Assex y Edisex) incluirá desde talleres a mercadillos, pasando por exposiciones, conciertos, tuppersex o cineforum.

Una iniciativa necesaria y lúdica para que todos (aquí no existen nativos o emigrantes digitales) recuperemos el erotismo, la sensualidad, como una parte esencial en nuestras vidas. Fuera de las leyes del mercado y del embrutecimiento al que quieren someter a algo tan privado como es el deseo de cada uno.



Homer Simpson escandalizado al abrir un libro de Robert Mapplethorpe
en una biblioteca


Un estupendo ensayo sobre el porno
El sexo es puro instinto animal, es la cultura la que lo convierte en erotismo, la que nos distancia de lo animal y lo hace humano. La consecuencia lógica sería que la biblioteca fuera un lugar idóneo para esta recuperación del erotismo como elemento clave de la salud física y cultural de los ciudadanos. Ya hablamos de bibliotecas y sexo en ¿Por qué lo llaman biblioteca cuando quieren decir sexo? Pero la pregunta ahora sería otra: ¿cómo afrontar un asunto así desde una biblioteca pública que atiende a todo tipo de público sin herir ninguna sensibilidad?

En la BRMU de forma tangencial lo hicimos hace unos años. Fue nuestra primera acción artístico-bibliotecaria en 2013: Escandaloso. No trataba directamente sobre sexo, pero la selección de fondos que pusimos en la planta 0 a disposición del público dentro de un espacio acotado, tras una cortina (como solían ubicar las películas porno en los videoclubes de los 80) incluía libros, películas o cómics que habían sido escandalosos en su momento por algún motivo, incluído el sexual. Y no hubo ninguna protesta, ni problema.



Así presentábamos en sociedad nuestra primera 
acción artístico-bibliotecaria en 2013



La solución, como en tantas otras ocasiones, es saber en qué espacio hacer según qué cosas, y a qué público dirigirlas. Ya hemos dicho que la biblioteca del siglo XXI puede y debe hablar de todo, y por lo tanto también debería colaborar en esta reconquista del erotismo desde la cultura. Que su única contribución fuera la de proveer de obras tipo Cincuenta sombras de Grey a los ciudadanos, francamente y sin juzgar los gustos de nadie, sería empobrecer algo tan interesante y necesario.

Y para cerrar, un tema de Cass McCombs que parece hecho a medida de esta reivindicación de lo sensual. Medusa Outhouse nos muestra la parte trasera de la industria del porno, se acerca a sus protagonistas para observarlos como algo más que cuerpos. No los fragmenta, ni los muestra como máquinas bien engrasadas para alienar a su público, sino que les deja espacio para que se muestren vulnerables, frágiles; y una vez confiados, robarles una simple caricia. Probablemente, el gesto más subversivo que se puede hacer en una fábrica especializada en mecanizar al deseo.




Cass McCombs - "Medusa's Outhouse" from Anti Records on Vimeo.



viernes, 14 de octubre de 2016

Estación polar bibliotecaria BRMU



Desde hace varios años un titular resulta recurrente en muchos artículos y foros a la hora de hablar de educación: 'la letra con juego entra'. La tan en boga gamificación es una de las tendencias innegables en el ámbito educativo. Algunos la siguen mirando con recelo, otros en cambio la han abrazado con determinación. Los primeros tienen sus razones, acostumbrados a una cultura en la que el aprendizaje era sinónimo de esfuerzo y superación; mientras que los segundos tienen las estadísticas a su favor.

Pero independientemente de la postura que se defienda al respecto, sólo hay que remitirse a la experiencia personal de cada uno para constatar que lo que se aprende con placer se asimila a una velocidad que pocos pueden rebatir. Y en esas estamos cuando la Consejería de Educación y Universidad de Murcia ha lanzado un proyecto que promete dar mucho de que hablar. Tal y como describen en la web del proyecto:


"El Proyecto Antártica es una propuesta piloto de Fundación Telefónica, impulsada en colaboración con la Fundación Séneca, la Consejería de Educación y Universidades de la Región de Murcia, el Comité Polar Español, el Ejército de Tierra y la Armada; dirigida a la promoción de la ciencia y al fomento de las vocaciones científicas entre los jóvenes mediante tecnologías educativas innovadoras."




El asunto no puede sonar mejor. Una plataforma con narrativa transmedia (algo en lo que este blog siempre está interesado) que permite a los estudiantes de institutos de toda la Región sumergirse en una aventura a bordo del buque de investigaciones oceanográficas Hespérides, y que les transportará hasta la Base Antártica Gabriel de Castilla.

El juego consiste en resolver numerosas situaciones que pondrán a prueba sus conocimientos de ciencias mientras adquieren conciencia medioambiental. Los que superen con mejores notas las pruebas podrán acceder a actividades de divulgación científica exclusivas.

En el segmento de edad en el que los videojuegos, las redes sociales, la realidad aumentada y las nuevas tecnologías más influencia tienen: el plantearse un proyecto educativo que combine muchos de estos recursos al servicio de la pedagogía científica es claramente un acierto.




Hace años nos planteamos en la BRMU llevar a cabo un videojuego localizado en la biblioteca, y en el que explicásemos de manera lúdica todos sus servicios y ofertas transformándolo en una trepidante aventuras. Seguiremos soñando. Mientras esperemos que todo este boom de la realidad aumentada y las aplicaciones que surgen día sí, día también, terminen por hacer más accesibles económicamente este tipo de proyectos, y algún día...algún día podamos convertirlo en realidad.

Por el momento nos postulamos como escenario bibliotecario para cualquier otra aventura que de estas características pudiera surgir. Nos encantaría ser la biblioteca de una base polar, de una estación espacial, de un buque de investigación o de un submarino tipo Nautilus. Nos da igual, el caso es formar parte de alguna de estas emocionantes aventuras y aprovechar el mundo de posibilidades que nos abren.




martes, 11 de octubre de 2016

A Murcia le sacan los colores (para bien)

Fotografía de Emilio A. Cano


La vuelta de las vacaciones y el menor ritmo de publicaciones del blog nos ha impedido hablar de una noticia que surgió a finales de agosto, y que no podíamos dejar de comentar.

Según la Encuesta de hábitos  y prácticas culturales de España en 2015, Madrid es la comunidad más lectora del país. Hasta ahí nada demasiado sorprendente, lo que nos hizo abrir los ojos y sentir un escalofrío de placer recorriéndonos las neuronas fue el dato de que la Región de Murcia se erige como el lugar donde más libros impresos de media por persona se lee (5.1%). Siendo Cantabria la que gana en lo que a lectura digital se refiere (7.4%). Está claro que tenemos que hacer más publicidad de eBiblio Murcia para aumentar la lectura digital. Pero a lo que íbamos.

Una de las cosas que más ilusión nos hizo fue comprobar el color naranja tostado con que aparece Murcia en el mapa que indica el porcentaje de población lectora. Probablemente pocos lo recuerden pero en Poción mágica lectora, allá por abril del 2015, nos deprimía mucho el color grisáceo que evidenciaba la excepción murciana en esto de los lectores habituales según el Barómetro del CIS.



Mapa de la Encuesta de hábitos y prácticas culturales de España 2015 
Barómetro sobre hábitos de lectura del CIS


¿Qué ha pasado en tan pocos meses para que el color cambie hasta esa tonalidad? Vale que aún no estamos en el rojo intenso de otras comunidades, pero del gris al naranja tostado ya nos vale para celebrarlo. ¿Estaban equivocados los porcentajes de hace un año y pico? ¿tendremos algo que ver las bibliotecas en ese vuelco cromático? Que después vengan los análisis que se quieran, pero que no nos agüen la fiesta, que Murcia ha dejado de ser (o igual no lo ha sido nunca) esa "aldea" irreductible que se resiste al placer de la lectura.





Y ya una vez lanzados nos atrevemos a todo (es el efecto euforizante que tienen las estadísticas favorables). Si bien en lo relativo a la cultura podemos esbozar un tímida sonrisa, en lo que concierne a lo futbolístico no estamos últimamente en racha. El Real Murcia no está pasando una buena racha, los analistas le achacan falta de personalidad y aconsejan un cambio de táctica. Puede que no sea de lo más oportuno proponer algo así ahora: ¿pero porqué no prueban a fijarse en el Athlétic Club de Bilbao? De acuerdo que es un club de primera con mucha historia detrás, y que en los últimos tiempos está remontando; pero es que no es tanto en fútbol en lo que quisiéramos que el Real Murcia copiase al conjunto rojiblanco, sino en lectura.




 ¿Y qué tendrán que ver los balones con los libros? Pues lo que a ellos les dé la gana que para eso son de Bilbao.

El Festival Letras y Fútbol alcanzará su séptima edición el próximo mes de noviembre. Este festival reúne a escritores, artistas y jugadores con lectores y aficionados al fútbol y a la lectura en San Mames. La nómina para la próxima edición suena de lo más interesante: Juan Soto Ivars, el murciano Miguel Ángel Hernández, Agustín Fernández Mallo, Jota (de Los Planetas) o Milena Busquets, son algunos de los que participarán en esta edición.

Además el festival dispone de un club de lectura en el que personas anónimas y aficionados recomiendan lecturas a un equipo compuesto por jugadores, leyendas, técnicos y directivos del club. Una vez lo leen, se reúnen para compartir su experiencia lectora. ¿A qué suena genial?

 ¿No podríamos adaptar algo así con los colores del equipo grana en colaboración con la BRMU? No sabemos si eso haría que el club llegase a primera división pero si que es posible que consiguiera que ese naranja tostado del mapa terminase por encenderse en un granate pimentonero.

Los jugadores de la NBA promueven la lectura.
¿Para cuándo campañas similares con los de fútbol?