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La cuesta abajo hacia el verano empezó caldeada en este blog. El debate abierto en torno a la posibilidad del mecenazgo privado de actividades de las bibliotecas, dio pie a un interesante cruce de opiniones y reflexiones. La mano que mece a la biblioteca terminó estimulando a más de un seguidor, que incluso llevó el debate más allá del propio blog.
Como irónicamente dijo uno de nuestros tuiteros favoritos,
Ritman, no había que crowfundir el mecenazgo puntual con la privatización de
servicios públicos.
Aunque era lógico que más de uno se pusiera en alerta con los tiempos que corren. Y precisamente al hilo de esa actualidad, proclamábamos convencidos que en el mundo bibliotecario:
Aunque era lógico que más de uno se pusiera en alerta con los tiempos que corren. Y precisamente al hilo de esa actualidad, proclamábamos convencidos que en el mundo bibliotecario:
En este mes también tuvimos una revelación, una epifanía, o un simple efecto del calor, pero el caso es que nos dio pie para abordar
noticias relativas al mundo del cómic, que siempre nos encantan.
Prácticamente de tebeo resultó nuestra nueva entrega en torno al conflicto mundial que, desde hace ya unos años, enfrenta a los gnomos de jardín contra las pequeñas bibliotecas libres.
Prácticamente de tebeo resultó nuestra nueva entrega en torno al conflicto mundial que, desde hace ya unos años, enfrenta a los gnomos de jardín contra las pequeñas bibliotecas libres.
El contrapunto a este conflicto bélico de pacotilla, lo
ofrecieron las novedades en torno a nuestra tercera acción
artístico-bibliotecaria, que tan buenos momentos nos hace pasar (los sorteos,
la buena acogida, y ahora encima, un superlibro solidario para nuestro salón de belleza africano).
Y la tónica africana prosiguió en Semilla de baobab, una crónica que nos llevaba desde Nollywood hasta la última sensación de la
música sudafricana.
Aunque la banda sonora más sorprendente no provenía de tierras
africanas en esta ocasión, sino del mismísimo príncipe de las tinieblas: el
conde Drácula, o lo que es lo mismo, el inolvidable Christopher Lee que le
cantaba al Quijote en El ingenioso vampiro de La Mancha.
Lee (bonito apellido para los bibliotecarios) no ha
recibido, injustamente, ningún oscar por su dilatada carrera. Nosotros
tampoco, y por ello soñábamos con que
algún día también pudiéramos hacernos un selfie recibiendo un oscar al mejor
bibliotecario.
Tal vez así, ganaríamos la suficiente popularidad como para
merecer una entrada en la Wikipedia, sobre la que volvimos a hablar en Teléfono roto.
Justo lo que no nos gustaría en este blog, que lo que decimos se malinterprete como en un teléfono roto. Aunque siempre nos quedarán estos centrifugados mensuales, para hacer balance, y reflexionar sobre nuestros errores y aciertos.
Justo lo que no nos gustaría en este blog, que lo que decimos se malinterprete como en un teléfono roto. Aunque siempre nos quedarán estos centrifugados mensuales, para hacer balance, y reflexionar sobre nuestros errores y aciertos.