viernes, 23 de septiembre de 2016

martes, 20 de septiembre de 2016

¿La BRMU como biblioteca de un nuevo Lepe?

Lord Darth Vader y la escultura de La Dama de Murcia
 en la plaza Fuensanta de la capital



Un artículo de hace unos meses, publicado en El Mundo, planteaba la posibilidad de que Murcia se terminara convirtiendo en el nuevo Lepe. El autor (murciano para más señas) no se refería a que la producción de fresas iba competir con la del municipio onubense, ni que la playa de El Portus vaya a quitarle a Nueva Umbría, el segundo puesto como mejor playa nudista del país. A lo que hace referencia el artículo es al hecho de que Murcia se esté convirtiendo en el objeto de chistes, chascarrillos e incontables gracietas que la tienen como protagonista en las redes.

Un 95% de responsabilidad en este devenir de Murcia, y sobre todo de los murcianos, en protagonistas de bromas a su costa recae en los humoristas del célebre diario satírico El Mundo Today. De hecho,  el juego que los murcianos parecemos darles ha motivado que una de las líneas editoriales esté dedicada a los habitantes de Murcia.

También el Gran Wyoming en su espacio El intermedio ha prestado especial atención a lo murciano. Un compañero de la biblioteca sostiene que más allá de la gracieta puntual, detrás de esta fijación humorística por Murcia, hay un claro trasfondo ideológico; y puede que no le falte razón. El humor como arma política para escarnecer al ¿enemigo?





Murcia abrirá franquicias por todo el mundo, Descubre a los 20 años que vive en Murcia pero sus padres se lo ocultaban o Toda Murcia se trasladará al edificio España tras adquirirlo: son algunas de las "noticias" (algunas realmente hilarantes) que sobre Murcia y los murcianos ha publicado el diario en cuestión. El retrato de este espejo deformante nos asemeja más a los habitantes de Las Hurdes que Buñuel estigmatizó/inmortalizó en su polémico documental, que a los habitantes de una región cuya capital es la séptima del país por población.

Pero no toda la responsabilidad recae en los chicos de El Mundo Today; ya Muchachada Nui creó el personaje de El murciano en su Hora chanante, con el que clavaban muchos de los lugares comunes en torno al estereotipo de lo murciano. Todo ello ha sido lo que ha creado esa corriente de opinión (¿se puede llamar así?) que de vez en cuando salta por las redes dándole vueltas jocosamente a lo supuestamente murciano.





Sin ir más lejos, el pasado 27 de julio en que el hashtag #MurciaEsFea se hizo trending topic durante bastantes horas. Desconocemos quién fue el creador de tal afirmación, y qué intención le animó a hacerla (para buscar el origen de un linchamiento digital, como no se recurra a los cotillas del FBI, no hay nada que hacer); el caso es que provocó un previsible efecto rebote que lo convirtió en una espontánea y estupenda forma para promocionar el turismo de nuestra Región.




No merece mucho la pena estar pendientes de las tonterías que copan las redes día sí, día también. Pero como institución cultural importante en Murcia, qué duda cabe que el fenómeno de esta chanza continua es un fenómeno digno de cierto análisis.

Entre otras cosas, porque (esto va a quedar muy de biblioteca como templo de Alta cultura, es decir, rancio) pero lo cierto es que no eramos demasiado conscientes de esta percepción.

Ya repasábamos, en Murciano total, algunos de los estereotipos que han recaído sobre nuestra tierra, pero como decíamos entonces, qué duda cabe que el éxito de Ocho apellidos vascos ha reabierto el filón de los tópicos regionalistas como fuente de humor. Eso y el auge del humor cuñao: una actualización medio hipster de un tipo de humor que impera (y ha imperado) en nuestro país.





¿Pero realmente Murcia puede convertirse en el nuevo Lepe? La primera diferencia estriba en que el cultivo del chiste y el chascarrillo a costa de los leperos provenía de ellos mismos, y de su gracia innata. Es decir no había ánimo alguno de desprecio o mofa en sus exageraciones, ni miradas por encima del hombro, partió de ellos mismos y terminaron convirtiéndolo en fuente de ingresos.

En el caso de Muchachada Nui y su personaje del murciano, tampoco había actitud condescendiente de ningún tipo, puesto que antes que con los murcianos, explotaron a conciencia los estereotipos de La Mancha, de la cual son oriundos. Tal vez por eso, el humor de los Muchachada a costa de los tópicos murcianos resulta amable y cariñoso, mientras que el tono del Mundo Today o El intermedio  roza en ocasiones lo displicente.

En cambio, en las redes, no suele haber margen para los matices, es como escribe Andrés Barba en su ensayo La risa canibal: "Cada vez que un hombre abre la boca para reír está devorando a otro hombre". Ese ensañamiento sólo deja al aire las carencias del que utiliza el humor como arma arrojadiza  para crecerse sobre algo tan absurdo como son los tópicos.

Es curioso como los rasgos provincianos que exageran en los demás delatan su propio provincianismo. Tanto es el miedo a resultar poco cool en el mundo digital, que la risa se convierte en el peluquín con el que intentan camuflar la calvicie de su ignorancia, y lo que es imperdonable: su nula capacidad para la ironía. Y al final, la mayoría de las veces todo se queda en paletos haciendo chistes sobre paletos para  así disimular las carencias propias.

Pero en cualquier caso, sea cual sea el ánimo del que lanza la broma, lo que resulta un gran error, es ofenderse de manera desproporcionada.

Es lo que han hecho las autoridades del pueblo sevillano de Coria del Rio (Sevilla), ofendidos porque un personaje oriundo de Coria en la comedia Cuerpo de élite diga en un momento de la película: "en este pueblo o te metes a puta o a guardia civil". A ningún neoyorquino, ni madrileño, ni londinense, se le ocurría ofenderse porque, en una ficción, algún personaje despotrique contra su ciudad. No lleva a ninguna parte, y además es contraproducente y peligroso: un paso más e incurrimos en censura.






Cómic recién llegado a la Comicteca: Paletos
cabrones o cómo los estereotipos sobre el sur
se dan en todos los países
La actitud, en muchos casos, pasa por reírse de uno mismo desarmando así la posible condescendencia en la mirada del otro. Es lo que hacen muchos murcianos en las redes, exagerando cómicamente los estereotipos que los demás les reconocen como propios.

El cómico murciano Chema Ruiz lo explotó a conciencia con el Murcianico style; las marcas de patatas fritas Acho y Pijo lo han convertido en herramienta de marketing; el profesor de Educación Infantil, Israel Box con su  traductor murciano-español, español-murciano, explota en Twitter los modismos del habla autóctona desde lo jocoso; y miles de internautas recurren a la murcianía del acho como una seña de identidad.

No deja de ser una parodia, pero para quienes no se identifiquen con esa imagen, ni les haga gracia (no por ofensa, ni nada parecido, sino porque simplemente no le encuentren la gracia) el uso y abuso del acho pijo, ni estén dispuestos a convertir esas bromas en signos de identidad, la opción es celebrar lo que realmente tenga ingenio, y desechar lo demás. Ni orgullecerse asimilando lo que algunos usan como mofa, ni molestarse por una imagen en la que no se reconocen.

Hay demasiada creatividad, ganas de mover culturalmente Murcia entre los habitantes de la región, inquietudes y talento como para dejar que los estereotipos (más o menos graciosos), y los trending topic de aburridos internautas, definan cómo deben de ser los oriundos de un lugar por (como ya decíamos en Murcianía líquida) el mero hecho accidental de haber nacido en él.

Para cerrar, recuperamos un texto de nuestra BRMU Bizarra. Un prólogo a una biografía de 1934 sobre Isaac Peral (escrito en serio, sin ápice de humor) que en cambio consigue el efecto contrario. Queda patente que desde siempre, el ensañarse con los tópicos no ha significado otra cosa que un fracaso para la inteligencia.


"Dedico este libro a los inventores españoles, que tienen que sufrir las risas y eructos de los estúpidos señoritos de Bilbao (whisky, comilonas, incultura, ordinariez), las majaderías de los necios plutócratas de Cataluña (separatismo, cursilería, horterismo) y necedades de la burocracia madrileña (miseria e incomprensión misionista)…
Para que, a pesar de estas insensateces, continúe en sus trabajos pensando en España, de la que tan poco van dejando vizcaitarras, catalanistas, chupatintas y demás gentuza ignorante, religiosa, necia, beoda, y antiespañola y que nadie se ofenda, que lo digo por todos."
          Peral, marino de España (1934):
             biografía de León Villanua

jueves, 8 de septiembre de 2016

Me enveneno de azules...en la biblioteca



La Biblioteca de Stuttgart (Alemania)


Que nadie tuerza el gesto que este post no es otro revival ochentero para talluditos, aunque lo iniciemos hablando de cine de los 80. Fue durante esa década cuando se puso de moda en muchas películas, vídeos y anuncios de televisión; un estilo de iluminación y fotografía saturada de tonalidades azuladas. Puestos a buscar culpables, es muy posible que gran parte de responsabilidad recaiga sobre una generación de cineastas formados en la publicidad, que precisamente en esa época arribaron al cine. Y entre todos ellos un nombre: el de Ridley Scott.


Ya se está rodando la segunda parte de Blade Runner, ¡qué ganas y qué miedo!


El esteticismo del director de Blade Runner o Alien marcó una época con su fotografía saturada de tonos azules, ventiladores, flous y vapores; que cargaban las atmósferas por las que se movían sus personajes. Su influencia podía verse en todas partes; y aunque no fuera el único responsable, si que se puede decir que en este caso lo llevaba en la sangre (roja se supone, no se le conocen antecedentes en la nobleza); porque su difunto hermano Tony Scott, llevó al paroxismo la tendencia en películas propias como El ansia o Top gun

Aunque si bien los Scott popularizaron (abusaron) de los azules, puestos a buscar antecedentes, no hay que irse tan lejos. En 1969, en nuestro país el director Francisco Regueiro estrenaba el drama Me enveneno de azules (nombre adoptado por un grupo indie), protagonizado por Junior, y una Charo López, impresionantemente guapa. Un título de lo más premonitorio para lo que estaba por venir.

Una bellísima Charo López envenenándose de azules



Hanna-Barbera lanzó la célebre adaptación animada de los tebeos de Peyo, Los Pitufos, precisamente nada más empezar la década en cuestión, en 1981. ¿Qué? ¿todavía queda algún escéptico que siga creyendo que lo de los 80, y el color azul era una mera casualidad?, ¿no suena a una confabulación secretamente orquestada por Reagan y Tatcher, para infiltrarnos el neoliberalismo de manera perenne en las neuronas?) ¿Qué qué nos pasa con el azul? Pues que han demostrado que es mucho más eficaz que los rabos de pasas para implantarnos algo en la cabeza.


La pasión de China Blue de 1984: otra desquiciada película de Ken Russell con
 Kathleen Turner (mito erótico de los yuppies)


True blue de Madonna: ¿fueron o no 
fueron azules los 80?

Según las últimas investigaciones,  la luz azul estimula el cerebro incentivando poderosamente la memoria.

Lo dicen los científicos del Instituto del Cerebro Peter O'Donnell Jr. de la Universidad de Texas Suroeste: activa la dopamina en la zona de nuestro cerebro (el locus cerúleo, no podía tener otro nombre) que aumenta nuestra memoria en el momento en que acontece algo; y también a posteriori, a la hora de recuperar esos recuerdos.

Actualmente se encuentran enfrascados en determinar si este descubrimiento podría ayudar a estudiar sin esfuerzo. Los flexos con bombillas azuladas van a estar a la orden del día a partir de ahora.



Terciopelo azul de David Lynch (1986) azulando aún más los 80

Acero azul, policíaco muy interesante de 1989




David Bowie en el vídeo de
Blue Jean del año (¡oh sorpresa!)
1984
Y al enterarnos de la noticia no hemos podido más que pensar en cuál será la próxima petición que va a inundar nuestros buzones de sugerencias en épocas de exámenes.

Seguro que la pálida tonalidad azulada de algunas de nuestras columnas no resultará suficiente a las masas estudiantiles que abarrotan nuestras salas cual aves migratorias. El granate y el verde son los colores predominantes en la BRMU; está presente en nuestra fachada, en nuestro mobiliario, en nuestra web, en nuestros folletos (vamos un empacho) pero vete tú a saber si por presión del lobby estudiantil, no terminamos con nuestra biblioteca como la casa que compartían Frida Kahlo y Diego Rivera.

La casa azul, cómic sobre Frida Kahlo y Diego Rivera

Ok, esta es de 1993, pero no
podía faltar

Nada en contra del azul, es un color que suele favorecer a casi todo el mundo, y crea ambientes de lo más interesantes. Pero también tiene sus inconvenientes, por ejemplo según otros experimentos: estar expuesto a una luz azul pasadas las 11 de la noche, puede producir insomnio; aumenta el ritmo cardiaco y eleva la temperatura (nada bueno en Murcia).

Pero en fin, mientras aguardamos que la demanda popular nos obligue a cambiar todas las luces de la BRMU (¡ahora que están todas recién cambiadas para gastar menos!): proponemos a nuestros estudiantes que se dejen por un momento sus equipos y apuntes, y recurran a nuestras colecciones. Está también demostrado, que interrumpir el estudio para disfrutar de algo que nos evada o nos guste, hace activar esa dopamina; y si encima predomina el azul en el objeto elegido, entonces, no habrá mejor regla mnemotécnica que nos haga triunfar en la próxima prueba.


El cómic y su excelente adaptación cinematográfica


Otro interesante cómic muy azul de nuestra Comicteca

El Kind of blue (Tipo de azul)
de Miles, el azul más cool
Y podríamos seguir recomendando obras "azules" hasta aburrir. Hemos elegido sobre todo películas y cómics, por aquello de la presencia del color, pero si nos remitimos a la literatura también tendríamos dónde escoger (Ojos de perro azul de García Márquez, Azul de Rubén Darío, Blanco en azul de Azorín, La guitarra azul de Banville, El azul del cielo de Bataille, El azul de la virgen de Tracy Chevalier...); y por supuesto muchos más cómics y películas (es lo que tiene el azul, que te activa la memoria), pero vamos dejándolo aquí.

Para cerrar vamos a matar dos pájaros de un tiro. Varias veces se nos han quejado algunas seguidoras femeninas del blog, de que en algunos posts que abordan, de un modo u otro, asuntos erótico-festivos, hemos recurrido a fotografías de mujeres. Pues bien, hablando de color azul y de paridad, ¿qué mejor que acabar con una foto de él? El azul de sus ojos, y todo él, era de los que activaban la dopamina (y otras cosas) sin necesidad alguna de esforzarse por recordarlo. 






Llueve sobre Paul, y mejor si es con música de fondo. Para demostrar que el amor por el azul no se quedó en los 80, la banda sonora la pone Lana del Rey; con un vídeo que bien podría haber dirigido Ridley Scott. Shades of cool: terminando con Newman y Lana no podía llamarse de otro modo.





martes, 6 de septiembre de 2016

Libros congelados, lencería con mensaje

Marilyn o la tentación está en la biblioteca


Uno de las detalles más sexy del clásico de Billy Wilder, La tentación vive arriba; era la forma de combatir el calor sofocante que tenía Marilyn, guardando su ropa interior en el frigorífico. Aunque este año no podamos quejarnos del verano que hemos tenido en Murcia (el cambio climático sin duda consiste en eso, ¿no?; donde antes hacía calor ahora hará frío, y viceversa); es posible que según ha arrancado septiembre, a más de uno nos dé por meter no ya la ropa interior, sino el armario al completo.

En Brasil, en cambio, han encontrado otro tipo de objetos que "congelar" que pueden resultar tan sexy y excitantes como la lencería de Marilyn; o tan antilujuriosos como las bragas de cuello vuelto de un mercadillo de barrio. Se trata de libros, con los que han dado una segunda vida a frigoríficos desahuciados para reconvertirlos en bibliotecas. Habíamos visto cabinas de teléfonos, chiringuitos y por supuesto, las pequeñas bibliotecas libres que están dominando jardines de medio mundo: pero nunca hasta ahora, que supiéramos, se había recurrido a electrodomésticos.


La nevera de libros original de la Biblioteca Yamaguchi de Pamplona


La idea parte un profesor universitario que aprovechando los pasados Juegos Olímpicos celebrados en Rio de Janeiro se decidió por lanzar el Libro refrigerador, que actúa tal cual nuestras viejas conocidas las pequeñas bibliotecas libres. Pero la idea, lo sentimos mucho no es originaria de Brasil, sino de nuestros colegas de Pamplona, que llevan cuatro años en la biblioteca Yamaguchi (con la que tantos lazos nos unen vía cómics) presentando su Frigocambio de libros. Se ideó con motivo de la Semana Europea de Prevención de Residuos, pero gustó tanto que sigue funcionando cuatro años después. Y en 2014, conoció una adaptación por parte de nuestros compañeros de la Biblioteca de Torre Pacheco.

Pero el bookcrossing no hace ascos a ningún hábitat, y menos aún si se trata de anidar en algo tan cercano a los libros como es un árbol ("polvo eres y al polvo volverás" pero en versión libraria) . Es la instalación que se ha hecho en una  céntrica calle de Berlín, en que han aprovechado unos troncos talados para convertirlos en el equivalente de una pequeña biblioteca libre. El Bosque de Libros berlinés tiene la misma finalidad que las neveras pamplonicas o brasileñas: fomentar el intercambio de lecturas entre los ciudadanos, además añadiendo un aire ecologista que resulta de lo más norteuropeo.


Troncos reconvertidos en biblioteca callejera en Berlín



En este blog hemos recogido muchas noticias sobre lugares insólitos en los que surge la lectura; pero hay casos que exceden lo simpático, y consiguen pese a todo impactarte. Aún hay lugares donde la lectura (la cultura en general) es cuestión de supervivencia, de resistencia.

Es el caso de la biblioteca clandestina de la ciudad siria de Daraya, en la que muchos voluntarios han conseguido reunir de manera desinteresada hasta un total de 14.000 libros. Esos voluntarios se juegan, literalmente, la vida para rescatar los libros de entre las ruinas, y llevarlos a esta biblioteca.

La noticia queda perfecta en este blog de biblioteca, y en cualquier crónica de guerra o artículo de la sección de cultura de cualquier medio. Pero más que emocionarnos, nos cabrea al compararla con el desdén con que muchas veces se maltrata a la cultura en entornos mucho más cercanos y pacíficos.



Viñetas del estupendo cómic Casa Babili, centrado en las vidas de unas mujeres iraquíes durante la Guerra de Irak de 2003


Pero como no queremos caer en el discurso fácil (no por ello menos cierto) cerramos volviendo al refrescante invento brasileño. Utilizar electrodomésticos como bibliotecas improvisadas, también puede tener sus peligros. Ya lo advertían Alaska y los Pegamoides allá por los 80:

"se han rebelado todos a la vez
La Turmix, la plancha y la Moulinex
la nevera está leyendo a Marx y me dice que la deje en paz"

Son los riesgos de facilitar la lectura, que se prenda la mecha de la disidencia. Aún así estamos dispuestos a correr los riesgos, e igual hasta a poner en práctica, si el termómetro no da tregua, el invento de Marilyn. Pero por aquello de personalizarlo un poco, lo haríamos en todo caso con ropa interior convenientemente customizada.

Puestos a ser sugerentes, y frescos, ¿cabe mejor incitación a la lectura, y a otros placeres más carnales, que la línea de ropa interior para señora y caballero con que cerramos el post? Ahora que el Museo Victoria and Albert de Londres acaba de estrenar una exposición sobre la evolución de la ropa interior a lo largo de los siglos; es buen momento para sugerir una posible temática literaria para el próximo desfile de Victoria's Secret. Estamos seguros de que resultaría una campaña para el fomento de lectura de lo más persuasiva.



Nunca juzgues un libro por la película

Los bibliotecarios lo hacen por los libros

Sí, soy bibliotecario. No, No puedo quitarte las multas por retraso

Me gustan los libros grandes, no puedo mentir

Los bibliotecarios lo hacen un montón


Los bibliotecarios lo hacen tranquilamente


miércoles, 17 de agosto de 2016

V de viral, V de vulgar




Tras la eclosión del VIH, allá por los 80, hubo una serie de películas hollywoodenses, no directamente catastrofistas como las de los 70: pero sí algo sensacionalistas, que explotaban el miedo de las audiencias, narrando infecciones planetarias. De hecho, el miedo al contagio (en todos los aspectos), es algo que llevamos inscrito en el subconsciente colectivo desde siempre. Lo que en los 80, y primeros 90, no podían aún saber, es que el contagio más infeccioso no iba a venir vía bacterias, protozoos, parásitos u hongos; sino a través de los bytes.

Durante este verano han sido varias las noticias de muy diverso pelaje que, de un modo u otro, han conseguido copar los titulares. Una de ellas, el linchamiento digital de la autora del libro 75 consejos para sobrevivir en el colegio. Que la autora dijera que su libro estaba escrito desde la ironía, no convenció a las hordas de intolerantes que demostraron que el matonismo de patio de colegio, sigue vigente gracias a las redes sociales.

Malos tiempos para la ironía, y en general, malos tiempos para la risa inteligente. La apropiación de la ofensa está más reñida que nunca.

En tono más lúgubre, los atentados yihadistas de los últimos meses, han mostrado el giro aún más
Asesinos natos, la película de Stone con guión de
Tarantino, que reflejaba bien el "glamur" del asesinato,
que tanto engancha a los lobos solitarios del ISIS

tétrico que persigue lo vírico a través de lo digital. Afortunadamente ya se oyen algunas voces que claman por no dar eco a los nombres, vídeos y amenazas digitales de los terroristas. Como decía aquel: el terrorismo es propaganda. Y en esta sociedad enganchada al clic irreflexivo se lo estamos poniendo muy fácil.

Pero a través de Mª José Baños, usuaria muy activa de nuestra comunidad BRMU, tanto físicamente como virtualmente, nos llega la noticia del declive del clickbait. Lo cierto es que es un alivio cuando te enteras de que algo está pasado de moda, cuando ni siquiera sabías que estaba de moda. Un conocimiento inútil que te ahorras. El extranjerismo en cuestión hace referencia al abuso de frases anzuelo en los titulares de los medios digitales, como un modo de atrapar rápidamente el clic irreflexivo, para luego dar gato por liebre.




Que el sensacionalismo copa los medios (no sólo digitales) es algo que sabíamos de sobra; pero que tuviera dicho nombre, la verdad es que no. Lo cierto, es que no se le puede negar la lógica al nombre: click, de eso, de clic, y bait de cebo. Pues bien, según la web PuroMarketing puede que el clickbait tenga los días contados, que el recurso facilón a frases de impacto tipo No sabes lo que acaba de pasar o Nunca te imaginarías lo que viene a continuación (que tanto explota Yahoo en la portada de su correo, por ejemplo) están resultando ser contraproducentes a la hora de lograr la tan deseada viralidad. Lo de dar gato por liebre se va acabar...¿seguro?

También otro artículo, en este caso de El País, nos hizo albergar esperanzas hace unos años. En Código de buenos modales para navegar por Internet, se sostenía que:

"los jóvenes se están hartando de la ironía, de la grosería y de los comentarios sarcásticos que predominan en sus vidas en Internet"
 

Parecía que la Netiqueta (ya saben los buenos modales a la hora de interactuar en la esfera digital) iban a extenderse en pro de una convivencia más armoniosa. Pero que estrellas de la música estén cerrando sus cuentas en redes sociales (las últimas Taylor Swift o Justin Bieber) por el odio que reciben; no parece muy esperanzador.

Una pena, porque el hecho de que fueran los jóvenes los que se manifestaban hartos de tanto odio gratuito, era esperanzador. Precisamente la generación que ha vivido desde el principio el bombardeo contínuo de su hipotálamo, para convertiles en presas fáciles de las multinacionales. Pero la sobrestimulación es lo que tiene, que termina por hacerte insensible al estímulo (en otro artículo reciente, se hablaba de que los millennials son los que menos practican sexo respecto a generaciones previas, entre otros motivos, por el acceso tan fácil que tienen a la pornografía. Pero no nos desviemos del tema).

Welles "inspirándose" en el magnate de la prensa escrita para su obra maestra


Desde que el personaje de cómic Yellow Kid diera nombre al amarillismo, es decir al sensacionalismo en los medios, ha llovido mucho. Pero la vigencia
del invento que puso en marcha William Randolph Hearst (sí, la "inspiración" para el Ciudadano Kane de Orson Welles) en su periódico a finales del XIX: mintiendo, falseando, ocultando noticias y manipulando a su antojo, se ha multiplicado por mil con el advenimiento de Internet. Lo triste es que ni siquiera haya intención de manipular. Simplemente, en muchos casos, se trata de la inexperiencia lógica en becarios que suplen a profesionales de verdad: y que se limitan a redactar textos cuya capacidad de manipular proviene más de un "corte y pega" sin criterio al que les obligan, antes que de un ánimo real de dirigir a la opinión pública.

Pero quien esté libre de pecado que lance el primer titular. Sin ir más lejos en este blog, no sabemos si hemos sido sensacionalistas, pero sí que hemos practicado los reclamos más o menos impactantes para captar la atención. Si lo hemos hecho con cierta elegancia y sin hacer juego sucio (según nos gustaría creer) o no, depende del juicio de cada uno. Ser viral sin ser vulgar, debería ser la máxima a la que cualquiera deberíamos aspirar. Como sostenía el sociólogo Pierre Bordieu allá por los 70 en su obra La distinción. Criterio y bases sociales del gusto: El gusto es una forma de diferenciarnos de los demás, de perseguir la distinción"

Asi pues, sin ánimo aristocratizante, apliquémonos el cuento, y seamos todos más cautos a la hora de clicar para compartir o comentar algo en la red.

miércoles, 20 de julio de 2016

¿La BRMU debería convertirse en Poképarada o en Gimnasio?






Vamos a abrir un debate, sí, sí, de esos asuntos que planteamos en este blog pensando que todo quisqui va a opinar y luego el silencio digital es absoluto (en cambio con otros, cuando menos te lo esperas, se monta un guirigay). Pues sí, de esos. Un debate oportunista, como corresponde a los tiempos que corren.

En un primer momento, la fiebre desatada por la aplicación para móviles de Pokémon GO, nos ha hecho pensar en el meme que compartíamos hace unos días en Facebook, y que aquí volvemos a reproducir por si alguien no lo vio.


Sólo faltaría la voz de Pepe Mediavilla diciéndolo para que nadie pudiera dudarlo


Si hace dos post, hablábamos de la dificil convivencia entre bicicletas y peatones por las aceras de las ciudades; ahora si no era suficiente con esquivar vehículos de dos ruedas, también habrá que aprender a esquivar a los zombis viandantes que seguirán a su móvil: igual que los burricos seguían a la zanahoria que colgaba del hilo. En fin, si el siglo ha nacido tonto qué le vamos a hacer (no se quejarán del tono un punto rancio del post, toda una provocación para incitar al comentario).

Una vez soltada la conveniente andanada de convenientes exabruptos, declaramos con cínica sinceridad, que desde la BRMU ya estamos sopesando si sacarle tajada a la moda en cuestión. En Como vacas sin cencerro, ya hablábamos de los peligros de perder el norte bibliotecario por seguir la última moda tecnológica que surge; pero el asunto de la realidad aumentada, que está popularizando este nuevo juego, nos ha hecho volver a plantearnos si deberíamos subirnos también a este carro.


Ana Ordás planteando la pregunta del millón vía Twitter


A este blog lo siguen bibliotecarios y demás fauna de la profesión, pero también muchos usuarios (y tiene más mérito captar su interés). Por eso, es necesario presentar a Ana Ordás, una de las voces más inquietas e interesantes del mundillo profesional bibliotecario, que ha publicado un post en BiblogTecarios, contando su experiencia con el susodicho juego. Todo un trabajo de campo del que se pueden extraer interesantes conclusiones.

Imagen compartida por RaMGoN en Twitter,
de la parada del tranvía frente a BRMU,
en la que se detectan presencias Pokémon
Eso por el lado de la profesión. Pero es que también por el lado de nuestros seguidores y usuarios habituales, hemos leído otro artículo fundamental para hacerse una idea de todo esto.

RaMGoN, consultor social media entre otras múltiples ocupaciones, es uno de nuestros seguidores habituales (virtual y presencial) más activo en el mundo digital. En su blog acaba de publicar un post también de lo más interesante para sacarle el jugo a la moda Pokémon GO desde el punto de vista comercial (¿y qué somos las bibliotecas del siglo XXI? A ver todos juntos: ¡¡¡Supermercados de la cultura!!!).


Como afortunadamente, suponemos que aún quedará gente en el planeta con la suficiente salud mental para que: o bien se la refanfinflen los pokémons, o que aunque les hagan gracia, aún no estén muy puestos en el asunto, vamos a aclarar un poco la cosa.

Unos irán a mirar cuadros, 
mientras otros sólo buscarán Pokémons

En el juego en cuestión se rastrean pokémons a través del móvil; esos personajes virtuales pueden aparecer en los sitios más insospechados de la ciudad. Las Poképaradas son aquellos lugares (físicos) en los que desde nuestro móvil conseguiremos provisiones para seguir jugando; mientras que los Gimnasios, son aquellos lugares (también físicos) en los que podemos llevar a nuestros pokémons cazados por la ciudad, para que se ejerciten y obtengan fuerza ganadora. Y he ahí la oportunidad de aprovecharse del juego desde un negocio o institución: solicitando a la empresa Nintendo que dé de alta a nuestro centro bien como Poképarada o como Gimnasio, y así hacer que las hordas ansiosas de jugadores recalen en nuestras instalaciones.

Aunque hace cuatro días que la aplicación se puso en marcha, la locura desatada ha alcanzado ya a algunas bibliotecas y a muchos museos. Por eso, que estamos en un dilema entre si convertir a la BRMU en una Poképarada o en un gimnasio.

 ¿Conseguiremos con eso atraer a nuevo público? Y si así lo hiciéramos, ¿conseguiríamos seducirles con nuestra oferta más allá de la caza del pokémon de turno?, ¿no resultará un tanto incordiante en caso de tener éxito de afluencia, para aquellos de nuestros usuarios a los que no hace falta ponerles ningún cebo? , ¿terminarán incluyendo pokémons también en los libros? Subiríamos sin duda las estadísticas de préstamo: ¿pero a qué precio?

Demasiadas preguntas para un solo post, cuando en realidad todo se resumen en una sola: ¿tiene algún sentido todo esto? Los comentarios (en el post, en Twitter, Facebook) están abiertos: "y entonces se hizo el silencio" que dirían en una mala novela.


¿Usando o destrozando la biblioteca?