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Después de este verano, a cualquiera que diga: ¡qué ganas tengo de que llegue el calor!: habría que desterrarlo al desierto de Gobi. Ese tipo de provocaciones en Murcia son intolerables. La declaración de amor que corría por las redes hace unos meses ("Por ti pasaría un agosto en Murcia"), después de este julio y agosto, sólo podría ser pronunciada por un masoquista.
Pero aquí estamos, celebrando el aire frio en las capas bajas de la atmósfera que dicen los de la tele; y aprovechando, ahora que podemos respirar, para comprobar que pese a todo: los circuitos de este blog no se han derretido durante el verano.
Antes de sospechar hasta dónde podían llegar las temperaturas, recién estrenado julio; lanzamos una pregunta al aire que algunos recogieron por las redes: ¿Es la BRMU una biblioteca gay friendly? Era la semana del Orgullo gay, así que resultaba de lo más oportuna, y nos encantó la respuesta de más de uno proclamándose orgullosamente BRMU friendly.
En los desfiles del Orgullo no es extraño que haya más de una referencia al mundo clásico; y en Sacando los colores, sacábamos algunas esculturas clásicas que para nada desentonarían en una carroza del Orgullo. Y es que ya lo decíamos: "para ser rabiosamente moderno, hay que proclamarse orgullosamente clásico".
Pero era verano, el termómetro ya amenazaba, así que sin dudarlo nos lanzamos al agua y al abandono más placentero gracias al mejor invento de este verano: La Bibliohamaca y el chapuzón
No faltaron risas, enlatadas, pero risas. Y de una vez por todas, la duda existencial que atenaza a todo joven a la hora de decidir qué hacer una noche de verano quedó resuelta para siempre. ¿Biblioteca o discoteca?: las dos, ya no hace falta echar de menos a la una, mientras se está en la otra.
Tras dejar atrás a este verano, el Dúo Dinámico deberían reversionar su clásico El final del verano para eliminar toda su carga melancólica, y convertirla en un alegre y refrescante twist. En Spotify arrasaría, y precisamente sobre el aura de la música y lo digital, hablamos en El aura y Spotify.
Cuando el calor daba alguna tregua (¿?), nos dedicamos a los deportes, practicamos el egosurfing a la sombra del teclado; y así rememoramos esos veranos de los 60, en los que triunfaba precisamente el Dúo Dinámico, para constatar que pese a la aparente modernidad,en algunas cosas hemos cambiado muy poco.
"Realidad, una palabra que no significa nada sin comillas" una frase de Nabokov, que nos sirvió para demostrar que, aunque estemos en el estío, y enriqueciendo a las compañías eléctricas a golpe de aire acondicionado, no hay porque ceder a la abulia mental. Todo lo contrario, con Realidad entrecomillada nos dedicamos a reflexionar sobre la fina línea que separa al genio del loco; y de lo poco fiable que es calificar a alguien como "normal".
Los datos sobre lectura en España siguen haciendo llorar, pero lo cierto es que en verano hay un tímido repunte en las estadísticas. Un magro consuelo, pero al menos que se lea algo, aunque sean los posos de café; y así se convenza más de uno de que sin fomentar la lectura el futuro de todos será mucho más grisáceo. Cafeína, teína y literatura servidas en dos humeantes tazas que nos sirvieron para dejar atrás al mes de agosto; hasta con alivio, pese al síndrome post-vacacional.
Elvis en Hawai, culpable en parte del éxito del ukelele
La Biblioteca de las cosas, es el nuevo servicio de la Biblioteca de
Sacramento en los Estados Unidos. No es la única, Julián Marquina en su blog,
nos hacía un buen resumen de esta tendencia en las bibliotecas, principalmente
estadounidenses, de ir mucho más allá de prestar libros, música o cine; y
prestar todo lo habido y por haber (o casi).
Raquetas para la nieve, cañas de pescar, telescopios, moldes para pasteles,
discos voladores, pelotas, etc... Un largo muestrario de objetos que las bibliotecas
han ido sumando a su oferta, y que junto con las impresoras 3D, marcan líneas
de futuro para nuestras instituciones. Pero entre los objetos que más no han
llamado la atención que se presten en las bibliotecas se encuentran: las
muñecas y los ukeleles.
Las muñecas americanas junto a los cuentos que las acompañan, listas para ser prestadas
Por ejemplo, en la Biblioteca de Boca Ratón (Nueva York), están disponibles
al préstamo un total de 6 muñecas que representan diferentes tipologías
culturales de las que componen la sociedad norteamericana. Las muñecas van
acompañadas de una selección de cuentos, y de un cuaderno para que los niños
que las prestan puedan escribir las aventuras que recrean con las muñecas. ¿Una
buena idea para la BRMU?, nos la apuntamos, eso sí, pensando en ir más allá de
las muñecas por aquello de evitar el sexismo en los juguetes.
Marilyn en Con faldas y a lo loco hizo del ukelele un arma de seducción masiva
Pero muñecas aparte, el préstamo que más no ha gustado es el de ukeleles.
Primero por el instrumento en sí, que es simpático desde el nombre; pero
también por la cantidad de ventajas que ofrece a la hora de fomentar la
formación musical: es pequeño, fácilmente transportable, y como bien indica Eva
Parker bibliotecaria de Avondale en Arizona, es económico.
Puede que los hipsters estén en franca decadencia, pero lo cierto es
que siguen generando modas que se comercializan cada vez más rápido; y lo del
ukelele lleva unos años siendo tendencia en el mundillo hipster, e
inevitablemente se ha hecho mainstream. Su amor por lo vintage (¡qué empacho de extranjerismos y cursivas!)tenía
que trasladarse de alguna manera a la música; una vez explotado el teremín, el ukelele causa furor y
las bibliotecas, oportunistas como las que más: están ahí para explotarlo.
Clara Rockmore, virtuosa del teremin
Caleb Kraft, el orgulloso inventor del ukelele lanzallamas
Echando la vista atrás, como tanto les gusta hacer a los hipsters a la hora de
inspirarse, resultaría auténtica ciencia ficción el pensar que un día
en las bibliotecas, se iban a prestar todo tipo de cosas, incluidos ukeleles.
Pero las ideas que del futuro nos hacemos, pocas veces se terminan
correspondiendo literalmente a lo que imaginamos (sólo hay que ver el modelo ukelele-lanzallamas, muy práctico en barbacoas vecinales: a la vez que deleitas a tus vecinos con tus progresos, puede ir haciendo la carne)
En un delicioso post reciente de nuestra web de
cabecera Open Culture, se repasan algunas de esas ideas que del futuro se
hacían nuestros antepasados; concretamente la idea que algunos de los
ilustradores franceses del año 1899 se hacían de cómo sería el 2000. En ellas
no aparece ninguna ilustración de una biblioteca del año 2000, pero en las que
hemos podido localizar por la red relacionadas con lectura o bibliotecas, ninguna contemplaba para nada el préstamo de
ukeleles.
Leer libros a gran velocidad: un audiolibro en directo
Gafas para leer tumbado
Artilugios para leer de la forma más concentrada posible
Retrofuturismo en sentido inverso creado por la agencia brasileña Moma Propaganda
Dime, Rusty...¿Dónde puedo conseguir una de esas cosas?
Entregarse al retrofuturismo conlleva placer y decepción a partes iguales: placer por
el encanto y la ingenuidad que transmiten las ideas que de nuestro futuro nos
hacemos; y decepción, por el hecho de que aún no se hayan cumplido tantas de las
maravillas que nos prometían en películas y series de nuestra infancia.
Pero para sobrellevar la decepción, nada como la arrulladora voz del Rey en Hawai, que sin necesidad del ukelele lanzallamas, las terminaba derritiendo a todas. Una traición para sus fans más roqueros que odiaron a ese Elvis domesticado por
Hollywood; pero una suerte para el ukelele, que así ahora puede ser reivindicado
por los modernos del momento.
No es que queramos enmendarle la plana nada menos que a un premio Nobel como Vargas Llosa, pero en la BRMU aspiramos a acogerlo todo (siempre que sirva para aprehender el mundo en que vivimos). A la moda le abrimos las puertas de par en par gracias a nuestra Pasarela BRMU (y una vez abiertas, ya se quedan abiertas para siempre); a la gastronomía ya la celebramos hace años,y tenemos pendiente recuperarla; pero al arte y la filosofía, las llevamos celebrando en las bibliotecas toda la vida.
Todo suma, nada resta cuando se habla de cultura en una biblioteca pública. Pero mientras surge algún nuevo proyecto, nos ha encantado la unión que la ilustradora Gretchen Röehrs hace entre comida y moda. Algunas de sus ilustraciones comestibles desfilan por este post en el que la moda vuelve a ser protagonista por varias razones.
En el último número de la revista Mibiblioteca, la diseñadora de moda Agatha
Ruiz de la Prada declara en una entrevista:
“la profesión bibliotecaria me parece apasionante porque otra de las cosas
que me entusiasma es ordenar. Ordenar libros es lo que más me gusta del mundo.
Por eso, ser bibliotecario me parece ¡una profesión soñada!”
Estas declaraciones unidas a la noticia de que la estrella mediática Mario
Vaquerizo, acaba de matricularse en Información y Documentación (los estudios
conocidos hace unos años como Biblioteconomía y Documentación), cumpliendo el
sueño del que hablábamos en Ser bibliotecario, es lo más: no sabemos si puede
interpretarse como el definitivo canto de cisne de la profesión.
No, por favor, que nadie nos malinterprete. Nos encantaría contar tanto con
Agatha Ruiz de la Prada, como con Mario Vaquerizo en nuestra plantilla (de
hecho ya invitamos a este último, en el post antes mencionado, a hacer las prácticas en
nuestro centro. Así como a su mujer Alaska, que mucho antes que él, ya
declaraba su amor por la profesión; como tantos otros artistas: Keith Richards, Eduardo Arroyo...).
Y es que, llámennos agoreros, pero cuando tanta figura relevante y exitosa
idealiza a una profesión, con tanta insistencia, una de dos: o es que resulta
muy exótica (y por lo tanto, más propia de un mundo pretérito que del actual),
o que resulta entrañable, lo que aún suena peor a la hora de hablar de una
profesión empecinada en estar a la última.
El caso es que a tenor de este aluvión de adhesiones bibliotecarias por
parte de celebridades; pareciera que las bibliotecas estuviéramos de moda. No
nos atrevemos a asegurarlo, pero lo que sí tenemos claro es que lo que ha estado
de moda en la BRMU durante los últimos meses, ha sido la propia moda.
El próximo 2 de octubre, dos de los protagonistas de nuestra Pasarela BRMU
presentan sus nuevas colecciones en el Centro Párraga de Murcia. Pedro Lobo y
el dúo de diseñadoras Las culpaSS, desvelarán sus nuevos mundos creativos en un
desfile que, en un principio, estaba pensado hacer en las salas de nuestra
biblioteca.
Finalmente, y por razones ajenas a nuestra voluntad, (como decían hace muuuchos años en TVE ante problemas técnicos),
no ha podido ser; y la idea de realizar un desfile en nuestras salas,
largamente acariciado desde los inicios de nuestra Pasarela BRMU, queda
guardado a la espera de nuevas oportunidades. Titis clothing y Fernando Aliaga,
otros de los diseñadores que protagonizaron la Pasarela BRMU (junto con
Constanza Mas y Carmen Ramil), hubiesen presentado también sus nuevas
colecciones. Pero nuestro proyecto iba más allá.
Patrícia Soley-Beltran ganadora del premio Anagrama de ensayo 2015 con su
obra: ¡Divinas! Modelos, poder y mentiras(que por supuesto formó parte de la
selección de obras para la Pasarela BRMU), estaba confirmada para dar una conferencia, previa
al desfile, que se prometía apasionante.
Patrícia Soley en su carrera como modelo con look ochentero total, y poco antes de abandonar la moda
Patrícia fue modelo y actriz durante la década de los 80. Al repasar algunas de las
campañas publicitarias y reportajes de moda que protagonizó, es posible que
muchos la recuerden; pero sobre todo, recuerden el tipo de chica que encarnaba, y que ella ayudó a crear. Una vez dejó la moda, o la moda la dejó a ella con tan sólo 25
años; marchó a Reino Unido a iniciar una carrera académica que la convertiría
en licenciada en Historia Cultural en Aberdeen, y en doctora en Sociología del género por la Universidad de Edimburgo.
No es muy habitual el que una investigadora sea, a su vez, sujeto de
su investigación; pero precisamente lo que da un valor único a su aproximación
a la figura de la modelo como símbolo capitalista, al poder de la imagen en nuestra sociedad, y a la
teoría de género: es el hecho de haber sido modelo. Como bien cuenta al
principio del ensayo, ella aspiraba a ser un cruce entre su adorada Rita
Hayworth y un intelectual francés; y a tenor de su interesantísima presentación
en el foro TEDx Barcelona Women (que puede verse completo en este enlace) puede
decirse que lo ha conseguido.
Patrícia Soley-Beltran en su TEDx Barcelona, bajo la imagen de Rita Hayworth y Foucault
La obra deJudith Butler: un corpus teórico perfecto para acompañar una reflexión sobre la moda
El ensayo no es sólo interesante, ameno y divertido, sino que arroja una mirada privilegiada sobre el mundo de la moda; y sobre el mundo académico. Resulta impagable la anécdota de cómo algunos de sus colegas universitarios, le aconsejaban tener un aspecto menos glamuroso para ganar respetabilidad como intelectual (y que nos ha recordado al vídeo de Cómo intelectualizar la mirada). Está claro que ninguno estamos a salvo de prejuicios y clichés; por eso la visión que nos ofrece la ex modelo socióloga es una oportunidad de limpiarnos la mirada, y no aceptar totalitarismos estéticos, ni éticos.
Queda pendiente, pues, el fascinante tándem que formarían: la charla de Patrícia Soley-Beltran con el complemento del desfile de diseñadores murcianos en la BRMU: sería una ocasión para replantearnos el concepto de cultura en el siglo XXI, en el que las bibliotecas deberían estar más presentes que nunca.
Divina estás, preparada para el baile, cantaban los Radio Futura allá por los 80, en una canción dedicada precisamente a nuestra aspirante a bibliotecaria: Alaska. Pero como Soley-Beltran tiene como referente a Judith Butler (además de haber traducido libros suyos): la filósofa que en los 90, defendió por primera vez la idea de que el género es una construcción social: vamos a cerrar con la jocosa parodia que del mundo de las supermodelos hizo precisamente la drag queen Ru Paul en 1993.
Hace poco más de un año, en el post Bibliotecas-nido contra Godzilla,
fue la última vez en la que hablamos de la biblioteca como refugio en situaciones
límites. En plena vorágine de dramáticas noticias sobre los refugiados que
estos días están llegando a Europa, cuando palabras como: solidaridad, acogida,
puertas abiertas, humanidad o deber moral: proliferan en columnas y noticias de
todos los medios; resulta positivo que la palabra biblioteca, también haya
aparecido en alguna de esas noticias.
El último en pronunciarla ha sido el padre Ángel, fundador de la
Asociación Mensajeros de la Paz, que en unas declaraciones a cuenta de la labor
que su asociación está realizando para traer refugiados a nuestro país; se
plantea la posibilidad de que las bibliotecas (entre otros locales
pertenecientes a la administración), se conviertan en centros de acogida. Soluciones
drásticas ante situaciones extremas. Pero en este post, más que de campamentos
de refugiados montados en bibliotecas, vamos a hablar de bibliotecas montadas
en campos de refugiados.
Biblioteca de Bubisher en los campos de refugiados saharauis
En España la organización Bubisher (Bibliotecas y
bibliobúses para los refugiados saharauis), lleva desde el 2008, proveyendo de
libros en castellano a los campamentos de refugiados saharauis en los
alrededores de Tinduf-Argelia.
En Francia, Bibliotecas sin fronteras, arrancó
un año antes que Bubisher, y ya está presente en 20 países con el respaldo de
escritores, académicos y hasta ocho Premios Nobel. La organización francesa
entró en contacto con el prestigioso diseñador Philippe Starck para diseñar un
fantástico artilugio que pudiera transportar la cultura a cualquier rincón del planeta: la
Caja de ideas.
El icónico exprimidor de Starck
Tras clásicos del diseño como el exprimidor Alessi, la silla Ghost o el
hervidor Hot Bertaa; el talento de Starck se puso al servicio de una labor
humanitaria para concebir un dispositivo portátil que permitiera montar una
mini-biblioteca en pocos minutos. Dotada con su propia fuente de energía, la
Caja de ideas contiene libros, un ordenador portátil, películas, así como
acceso a Internet; y puede montarse en menos de 20 minutos, en un espacio de
poco más de 90 metros cuadrados. De esta manera, refugiados en Burundi,
Jordania o el Líbano, ya tienen mini-bibliotecas gracias a las Cajas de ideas
de la organización francesa.
La genial Caja de ideas diseñada por Starck: cerrada y una vez desplegada
Y si Bibliotecas sin fronteras, fue fundada por el historiador Patrick Weil:
ahora ha sido una profesora de inglés, la que ha decidido crear una biblioteca
en el campo de refugiados que ha surgido en la localidad francesa de Calais,
junto al Canal de La Mancha.
Mary Jones, que así se llama la profesora, quería ayudar a los refugiados
que esperan poder acceder a Reino Unido, y a través de donaciones, y apoyada
por voluntarios, ha creado este espacio con el nombre de Libros de la
jungla. Un lugar en el que los acampados pueden aprender inglés, y evadirse
gracias a los libros disponibles.
La Jungla de los libros en el campo de refugiados en Calais
En cualquier lugar, y aún en cualquier circunstancia, la cultura puede
actuar de salvavidas. Ya lo decíamos en Bibliotecas low cost: "es el instinto por sobrevivir más allá de lo básico,
de preservar la dignidad a través de la cultura". Y eso es lo que hace Al,
un indigente que vive bajo un puente en la ciudad de Toronto, y que en su
"campamento" ha creado una pequeña biblioteca libre dentro de una
caja de cartón. Harto de ser expulsado de muchas bibliotecas a las que iba para leer y guarecerse, Al junto con un colega, ha ido acumulando
libros que en muchos casos les donan los propios vecinos de la zona, que observan su
amor por la lectura.
El "apartamento" de Al bajo un puente de Toronto
Una biblioteca pequeña, por cuestiones
eminentemente prácticas, ya que en caso de desalojo (algo habitual), el
transporte de sus bártulos ha de ser rápido y ligero. Mientras tanto, Al ve crecer a su pequeña biblioteca, que quiere convertir en biblioteca de
intercambio; y que los libros circulen con la misma libertad con la que él se
plantea el día a día.
Cartel completo de la campaña La urgencia de leer de Bibliotecas sin fronteras
La canción A design for life (Un diseño para la
vida) de los Manic Street Preachers, arrancaba con el verso: "las
bibliotecas nos dieron el poder", y no podemos estar más de acuerdo.
Al abordar temas tan sensibles como la situación de los refugiados o los
indigentes: siempre se está al filo de caer en la manipulación sensiblera de un
predicador callejero maníaco.
Pero, en muchas ocasiones,
la única manera de llamar la atención pasa por acciones desesperadas: como
cuando en plena guerra de los Balcanes, la ganadora y demás participantes del
concurso de belleza de Miss Sarajevo, portaron una pancarta con la leyenda Don't
let them kill us (No dejes que nos maten).
El odiado/amado Bono de U2, se
unió a Pavarotti, para conmover sin miedo a caer en lo lacrimógeno, con un tema inspirado en este hecho, que no entiende de sutilezas a la hora de apelar a las conciencias a través de las emociones.
Se acaban de reeditar las memorias de Timothy Leary, el mayor defensor de las bondades del LSD y demás drogas psicodélicas. Con tal motivo, Fernando Sánchez Dragó ha dejado por un momento de copular en locales públicos, (no sabemos si bajo los efectos de alguna de las drogas que estudió Leary) para escribir una semblanza sobre el escritor y psicólogo en El Mundo.
El debate público sobre las drogas, que al socaire de la irrupción sobre todo de la heroína, dio para tantos programas sensacionalistas en los 80, parece restringido actualmente a la crónica de sucesos. Antonio Escohotado ha dejado de ser el blanco de ataques por parte de tanto demagogo mediático; que confundía el problema social de la drogodependencia, con el acercamiento cultural, histórico y antropológico que el filósofo Escohotado proponía.
Un libro cuyo título lo dice todo
En una interesante y reeditada entrevista, Escohotado no se reconoce demasiado identificado con Leary, pero es curioso como los dos estudiosos de campos lisérgicos demostraron (en el caso de Leary) y demuestran aún (en el caso de Escohotado) resultar de lo más clarividentes a la hora de analizar y explicar el tiempo que les ha tocado vivir respectivamente.
En el caso de Leary, sus últimos años estuvieron volcados en su interés apasionado (como todo en él) por la cibernética. En la conferencia que pronunció en su visita a Artfutura en 1990, ya planteaba una visión sobre el futuro de la humanidad escindida entre la realidad palpable y la virtual; y 25 años después, la crónica de la actualidad corrobora muchas de sus alucinaciones futuristas.
A Leary no le sorprendería lo más mínimo la noticia que indica que: los jóvenes resultan ser una generación hiperlectora, y que leen mucho más que sus antepasados. La diferencia es la multiplicidad de medios y soportes en los que llevan a cabo esa lectura. Una lectura multiforme, repleta de hipervínculos, imágenes estáticas y en movimiento, que proponen una experiencia que no queda tan lejos de esas alteraciones de la realidad que, en los tiempos de Leary, proporcionaban las drogas psicodélicas.
Cazador de sonrisas, un estimulante cómic sobre un dentista que experimenta con el LSD
Esas otras dimensiones que en la cultura hippie de los 70 proporcionaban las drogas; ahora las proporciona esa realidad virtual que actúa de manera menos agresiva en nuestro sistema nervioso, pero que aspira cada vez más a interferir en nuestros sentidos. Las gafas de Google, las aplicaciones que monitorizan nuestros constantes vitales, la ropa inteligente…Como se lleva repitiendo continuamente en los últimos tiempos el campo de acción del denominado "Internet de las cosas"(los objetos interactuando permanentemente con nosotros) será el cuerpo humano.
Si en las representaciones que se suelen hacer de los "viajes" que proporcionaba el LSD u otras drogas alucinógenas; los objetos cobran vida e interaccionan con el sujeto: ¿qué diferencia de base hay con las alucinantes propuestas que ahora nos proporciona la tecnología?
El Internet de las cosas: cosas empáticas ¿No empatizamos con otras personas y vamos a empatizar con las cosas?
Timothy Leary, Antonio Escohotado o Carlos Castaneda (por sumar otro nombre de referencia en esto de indagar antropológicamente en el uso de las drogas) ahondaron en las culturas indígenas, y el mundo de los chamanes, en su uso de alucinógenos para contactar con los dioses, para alcanzar otros niveles de percepción ¿Será la tecnología el chamán de la tribu global?, ¿será Internet la nueva deidad que nos transportará a otra dimensión?
Pero antes de que se nos sigan elevando los pies del suelo con cuestiones tan elevadas, vamos a centrarnos en viajes mucho más terrenales para concluir. En el municipio rumano de Cluj-Napoca, no hay que pagar billete para usar el transporte público si, mientras se hace el recorrido, se está leyendo un libro. Una manera harto ingeniosa de fomentar la lectura; y en la que se une el concepto de viaje, con la otra dimensión que proporciona la lectura. Eso sí, ahorrándonos las facturas psicológicas y físicas que, en muchas ocasiones, acarreaban los otros "viajes" de los que nos hemos ocupado en este post.
Según las últimas revelaciones, parece ser que Shakespeare fumaba algo más que tabaco en su pipa
Como hilo musical para este post, teníamos un infinito catálogo en el que escoger. Si es larga la nómina de escritores que han usado las drogas como estímulo creativo, si hablamos de músicos, la lista podría ser eterna. Y un nuevo apunte que refuerza esa correlación entre estos tiempos hipertecnologizados que vivimos, y esos años del siglo pasado, en los que la psicodelia impregnaba la cultura popular: no deja de ser significativo que últimamente surjan tantos grupos de música que retoman la psicodelia (MGMT, Tame Impala, The Flaming Lips, Moodoïd, etc…).
Pero como no queremos ser demasiado obvios, nos vamos a quedar con el vídeo del colectivo independiente de rap Chinese Man en colaboración con La Yegros Todo un viaje psicodélico plenamente placentero sin correr ningún riesgo.