miércoles, 25 de noviembre de 2015

La pesadilla de Piolín




Cuando nació Piolín en 1942, no era previsible que su frase más famosa: "creo que he visto a un lindo gatito" llegara a convertirse en una pesadilla cerca de un siglo después, con la irrupción de las redes sociales.

No sabemos si alguna universidad habrá comprometido alguna partida presupuestaria para financiar una exhaustiva investigación sobre el porqué de este amor desaforado por los gatos, que todo lo invade. Sea cual sea el motivo de este furor felino digital, lo cierto es que en la eterna guerra entre perros y gatos: al menos en el mundo virtual, los gatos han humillado de manera contundente a sus rivales perrunos.

De asociarlos a brujas, malos augurios, a Gargamel o a malos de películas de James Bond, han pasado a resultar absolutamente adorables aún en sus hábitos más misantrópicos. Ese aire engreído y displicente que lucen de manera tan elegante, parece una actitud muy acorde con los tiempos.

Grumpy Cat, el gato enojado
Internet y sus mundos han elevado al estrellato a un sinfín de gatos reales y ficticios (¡si hasta se han convertido en aliados a la hora de luchar contra el yihadismo!). Desde el ceñudo Grumpy Cat, pasando por Lib Bub cuyas deformidades le han hecho célebre, o Maru el felino que está jubilando al mismísimo gatito del brazo oscilante Maneki Neko en Japón: ocupan portadas en revistas, protagonizan películas y hasta se habla de hacer series sobre ellos.

La soberbia, el descaro y antiautoritarismo gatuno parece multiplicarse a través de las pantallas; y las legiones de hipnotizados que caen rendidos a lo felino se cuentan por millones. Hasta tal punto ha llegado el arribismo gatuno, que no contentos con copar la red, van desvelando sus ambiciosos planes también en el mundo empresarial.

Es el caso de Tika, la ambiciosa gata responsable de recursos humanos de la pionera empresa de videojuegos murciana Valhalla Cats, que con una total y absoluta falta de pudor se sincera sin tapujos en la web de esta prometedora empresa:

"conseguí unos sirvientes a la edad de 6 meses. Estaba cansada de tener que buscar comida y pensé que podría dedicar más tiempo a mi actividad favorita- dormir - si unos sirvientes se ocupaban de ello. Esperé a que hiciera un día lluvioso para dar más pena y seleccioné mi objetivo […] No tardé en ganarme el corazón de mis esclavos y poco a poco, conforme su amor por mí iba creciendo, también lo hacía mi odio hacia todo […] 
Tika dominando desde las alturas
Actualmente soy la fundadora y responsable de recursos humanos en Valhalla Cats. Les he dicho que hagan un juego de gatos que mole. A veces me subo al teclado y les ayudo escribiendo, me pregunto por qué van tan lentos…"
Biografía completa de Tika en este enlace

Y el resultado es un disfrute gatuno absoluto con el nombre de The purring quest, el primer videojuego de esta empresa murciana que se presenta el jueves 26 en nuestra Bibliofriki, aprovechando precisamente que es el día en que inauguramos nuestro Salón de videojuegos Bibliofriki.



Oskar, Henri, Cooper, Nora y Nala son los gatos protagonistas de esta ronroneante aventura en videojuego, que ya están arrasando a nivel internacional, y que se presentan de manera oficial en sociedad en Bibliofriki. Será el pistoletazo de salida a tres días de torneos, videojuegos variados para todas las edades, y más actividades que se podrán disfrutar del 26 al 28 de noviembre.



Después de estos días habremos visto miles de lindos gatitos, y rozado uno de nuestros sueños bibliotecarios: abrir decididamente la Biblioteca Regional de Murcia a los videojuegos.

Y para cerrar felinamente, la inigualable Eartha Kitt nos ofrece un colofón musical con un impactante vídeo. Disfrutar de cómo la primera Catwoman de Batman, expande sus poderes y transforma en aceitosos bailarines en slips a los viriles maromos que quieren darle caza al principio; para después, desembarazarse de sus vengativas mujeres que quieren destruirla por llevar a sus hombres al "lado oscuro": es lo más friki y bizarro que hemos visto en muuuucho tiempo.

I don't care (No me importa) no podía ser otro el título de un tema que glorifica lo gatuno hasta el delirio.




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