viernes, 5 de febrero de 2016

Toros por libros, tópicos por dinero


El toro de Osborne interpretado por Ricardo Cavolo


El revuelo mediático generado por la foto que el torero Fran Rivera compartió en las redes con su hija en brazos mientras toreaba, ha puesto de manifiesto de nuevo cómo ha cambiado nuestro país en las últimas décadas.

No vamos a entrar en polémica, más allá de denostar barbaridades como el Toro de la Vega (y otras tantas, en sitios donde en cambio han prohibido los toros) que se siguen haciendo en nombre de la tradición, no nos corresponde hablar de toros sí, toros no.  

El toro que más nos gusta es el de Osborne recortándose en mitad del paisaje de media España. Pero noticias como la acontecida en la localidad toledana de Villafranca de los Caballeros, donde este verano su alcalde decidió sustituir las subvenciones para festejos taurinos, por subvenciones para libros en los colegios, llaman la atención; no sólo a nosotros, sino a nivel internacional.

Titulares como Bulls or books (Toros o libros) se reprodujeron por las cabeceras de diversos medios internacionales como The Guardian. El tipical spanish se desmorona a marchas forzadas, y al tiempo, demuestra la vigencia por los estereotipos que tan vigentes persistían en algunos de los artículos sobre el asunto.

Que la tauromaquia está ligada a la imagen de
nuestro país, es algo indudable más allá del tópico. Que su imaginería, su liturgia, su jerga, su estética y sus significados: han inspirado obras de arte, literatura, música, cine a nivel nacional e internacional, es algo innegable.

Otra cosa es que tenga cabida en un país (afortunadamente) cada vez con más conciencia en contra del maltrato animal. Sólo hay que recordar la denuncia interpuesta a la (por otro lado) maravillosa película Blancanieves de Pablo Berger por lidiar a puerta cerrada a nueve novillos; y el consiguiente linchamiento digital que supuso.

Escena de la bella versión torera-Españacañí de Blancanieves de Pablo Berger


Pero si hay una época que (se esté o no a favor de los toros) resulta interesantísima para estudiar cómo la cultura de masas, en la que nos desenvolvemos: inició la exportación masiva de lo que se tenía que identificar como lo español a nivel mundial, esos fueron los años 50 del pasado siglo.


Marlene Dietrich en Las Ventas

Orson Welles viviendo su pasión española
Esos años en que figuras como Ernest Hemingway, Orson Welles, Jean Cocteau, Pablo Picasso, Ava Gardner y cualquier celebridad hollywoodense que recalase en Madrid, asistía a los toros, y era convenientemente publicitada por el régimen como una manera de demostrar lo fascinante de las esencias patrias.

Por eso resulta curiosa la noticia que ha saltado sobre lo que Orson Welles opinaba de Hemingway en su apropiación de la cultura española (o de lo que ellos identificaban como propio de la cultura española). Hemingway está fuertemente ligado a los toros en nuestro país; y según narra el investigador australiano Matthew Asprey Gear en su libro de próxima publicación: At the end of the street on the shadow. Orson Welles and the city: Welles, pese a su amistad con Hemingway, calificaba la forma de adoptar la cultura española por parte del escritor, como machista.

Mel Ferrer y Audrey Hepburn,  ¿fascinados u horrorizados por lo que veían?


Hemingway junto a su amigo Antonio Ordóñez
En dicho libro, se habla de un guión inédito de Welles denominado Crazy weather, cuyo protagonista es un hombre extranjero que vive en la España de Franco, que ama las corridas de toros, y en el que destaca su homofobia y su exaltación de la hombría (después de todo, la madre de Hemingway le vestía de niña cuando era pequeño). Precisamente tras el suicidio del escritor, Welles empezó a escribir historias en las que ridiculizaba a los turistas norteamericanos que viajaban a España; siguiendo la estela de la idealización que Hemingway hacía de nuestra cultura en sus libros.

Otra relación literatura-toros-crónica de sociedad, se erige en torno a la figura del matador Mario Cabré: actor, poeta y locutor; aunque fue más su fugaz romance con Ava Gardner (que él recogió en su Dietario poético a Ava Gardner) el que ha hecho que su figura siga siendo recordada. 

“El diccionario guarda / la sombra escalonada / de las palabras... Por favor, cierra el diccionario y mírame tan solo" Fragmento de los poemas de Cabré dedicados a la estrella norteamericana, en el que sublimaba la barrera idiomática que les separaba.

Esa España de los 50 y 60, para aquellos que no la vivimos, (para los que la vivieron sin ser estrellas de Hollywood, ni toreros, ni clase alta: tendría más de gris que de technicolor) conserva un halo mítico en el que es un placer recrearse.Un tiempo en el que los mitos se construían como en las películas de la meca del cine; y en el que el imperialismo cultural norteamericano se entrelazaba con la mitología autóctona para crear un pastiche de lo más kitsch.

Cuando se inició el desarrollismo y la paulatina modernizacion del país, Ava Gardner y muchos de sus coetáneos, se marcharon. Fue el inicio de esa estandarización que uniforma las grandes capitales robándoles el alma; pero que en aquella época, también fue sinónimo de la mejora en las condiciones de vida de la población. Ser exótico siempre resulta muy divertido para el visitante, y muy penoso para el nativo.

En esa época se podría situar el comienzo de la imagen que de España se ha generado en la cultura de masas que ahora todo lo invade. La ingenuidad de la época hace que ahora aparezca todo teñido de encanto y leyenda. Nada que ver con las formas que adoptan las multinacionales del entretenimiento en la actualidad: para perpetuar los estereotipos que sustentan la ideología dominante.




En el ensayo La dictadura del videoclip (que acaba de salir al ruedo en nuestras colecciones), el doctor en Sociología y Comunicación, Jon E. Illescas, hace un pormenorizado repaso a la industria musical y a sus estrellas a través de los videoclips. No exento de aire conspiranoico, pero con rigor y entretenimiento asegurado: Illescas nos detalla las estrategias de las grandes multinacionales para adocenar a las masas a través de las estrellas del pop, y perpetuar estereotipos. Shakira, Beyonce, Lady Gaga, Justin Bieber, Rihanna, Jay-Z, Katy Perry, etc…  

Sus teorías pueden gustar más o menos, pero no se le puede negar que los estereotipos ayudan a vender. Recurrir al machismo, la violencia, el sexo, la belleza y el consumismo más descerebrado: son algunas de las estrategias en las que según Illescas, se revuelcan las estrellas de la música para adoctrinar a los jóvenes.

Los hermanos Rivera a hombros de dos "capitalistas"

El capitalismo salvaje, que con tantos argumentos ataca este ensayo, tiene una conexión insólita con el mundo taurino que estamos abordando. En la jerga torera, "el capitalista" es el que lleva a hombros al torero. Se trata de una ironía cruel donde las haya: son los aspirantes a toreros que fracasaron, y que terminan llevando a hombros a los toreros cuando triunfan. ¿Cabe imagen más dramática de la dinámica del capitalismo sin freno, que esa imagen del fracasado soportando el peso del triunfador, con las orejas y el rabo cercenados del toro, goteando sangre sobre ellos?


Morrissey haciendo amigos: "ama animales que te odian"

Matador, uno de los enemigos
más bizarros de Daredevil
Pero no queremos hacer sangre, ya dijimos que no nos corresponde lo de toros sí, toros no. Y por eso no vamos a terminar musicalmente con el destroyer Morrissey (el que nos dejó helados a todos en el último SOS 4.8 con sus proyecciones en contra del consumo de carne) y su tema El torero muere (“¡hurra, hurra! , el torero muere y nadie llora”) en la que para más inri menciona a Murcia. Sería el contrapunto a lo venimos diciendo: un extranjero que ataca los tópicos de lo supuestamente español. Pero no es precisamente una de las mejores de su repertorio, y además nunca podríamos a Morrissey como representante de lo que Illescas menciona en su libro. 

En cambio, su odiada Madonna,  allá por los 90 inició su relación con el mundo taurino en sus videoclips. La madre pop de todas la starlettes que el ensayo repasa como sumas sacerdotisas del capitalismo, revivió en Ronda (Málaga): la leyenda del torero y la estrella en uno de sus mayores hits, precisamente en los Estados Unidos.

Varias estrellas del mundo taurino del momento, se negaron a aparecer en el vídeo, temiendo una falta de respeto por parte de la controvertida cantante hacia su profesión. No podían estar más equivocados.  El videoclip resultó una recreación de lo más respetuosa a los detalles más bellos de la tauromaquia. Y es que ya lo hemos dicho, los tópicos venden: