viernes, 17 de enero de 2014

Centrifugando el 2013

[Nota: haz clic en las letras azules, y repasa el mejor año de este blog]























 Renqueante, con alguna pieza suelta, y algún traqueteo inesperado, el programa de lavado y centrifugado del 2013 ha concluido.Cual plasma centrifugado y aplicado para regenerarnos las neuronas (y ojala que algo se note en los tejidos), hemos mantenido las antenas bien abiertas, y como siempre, el relato de este año, aunque siempre parta del mundo bibliotecario, nos ha llevado a los asuntos y rincones más inesperados.



La actualidad marca siempre, y el post Biblioteca corrupta fue de los que más de cerca tomaron el pulso al momento que estamos viviendo. El presente nos obligaba a ajustarnos los cinturones, pero tuvimos oportunidad de desquitarnos con justicia poético-bibliotecaria, y de consolarnos, creyéndonos aquello de que no somos Grecia .




Pese a declaraciones políticas como la de que las bibliotecas no damos dinero, nosotros nos empeñamos en vislumbrar brotes verdes bibliotecarios, nos buscamos la vida planteando controversias para la supervivencia, y demostramos con datos, que las bibliotecas son una inversión más segura que el oro.


Con esos ánimos autoinducidos, no es de extrañar que soñáramos con las estrellas, postulándonos ante la NASA si hace falta, con tal de sobrevivir en cualquier espacio.  



Somos como las vainas alienígenas de la Invasión de los ladrones de cuerpos, nos regimos por leyes robótico-bibliotecarias, pero nuestra colonización es siempre amigable. Dibujamos finales felices para tiempos catastróficos, convirtiéndonos en refugio, en guaridas en las que abrigarse.

Igual no podemos competir con los bares, pero si según el INE, hasta el 43% de los españoles tienen carné de biblioteca, pese a todo, algo de predicamento en esta sociedad aún conservamos. 

Por eso, ante tanto apocalíptico suelto, sacamos la artillería pesada. Nos postulamos como centros de asistencia primaria en la fría era digital.

Sabemos de lo que hablamos, nuestro trastorno bipolar bibliotecario, nos permite actuar de institución-bisagra entre los nativos e inmigrantes digitales.

 
Pusimos a prueba nuestro poder de seducción. No somos estrellas de la televisión, pero gracias a lanzamientos como: Biblioteca Top Secret, las Acciones artístico-bibliotecarias, Bibliocostum o la serie ¿Qué estás mirando?, tuvimos una gran audiencia sin necesidad de excedernos en el amarillismo. Si bien es cierto, que entre reflexiones propias y ajenas como las siguientes, dimos pie al debate, que no a la polémica: 
"los españoles no aman […] la cultura en general"  
"el éxito del erotismo fast food de las 50 sombras [...] un logro feminista"
"escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras"
Y no fue provocación, pero sí repartimos alguna sacudida que otra, con asuntos como que leer no siempre es bueno, que hay lecturas que engordan o que nadie nos conoce. Nos desnudamos por China, montamos una auténtica verbena bibliotecaria, con strippers incluidos; sucumbimos al chocolate con un toque de ácido, y hasta nos enfangamos en la eterna guerra entre hombres y mujeres, a cuenta de la lectura.

El repaso ha concluido, la turbina del centrifugado del 2013 ya se mueve sólo por inercia. El 2014 ya está programado, y ahora sólo falta que no nos corten ni la luz, ni el agua para poder seguir funcionando.