viernes, 17 de abril de 2015

Bibliotecas sin mordaza


Que Michel Houellebecq es un provocador, no lo vamos a descubrir aquí. Uno de esos provocadores necesarios en toda sociedad, para salvarnos de tanto exceso de corrección política. Su última novela, Sumisión, es todo un récord de ventas en cada país en que ha sido publicada; y no es para menos dada su temática. La distopía que relata Houellebecq se sitúa en una República Islámica de Francia, allá por el 2020, donde las elecciones generales han sido ganadas por el partido islamista Fraternidad Musulmana.

 La vitriólica visión del escritor galo (abusamos de los tópicos, como todos a la hora de adjetivar, pero al menos nos vamos ahorrar lo de enfant terrible), resultó aún más impactante al publicarse en fechas cercanas al terrible atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo.

No sabemos aún cuál será la ilustración de portada que elegirá la editorial Anagrama, que tiene los derechos de edición, pero lo va a tener difícil para superar la portada de la Mona Lisa con burka de la edición húngara. Uno de los máximos símbolos de la cultura occidental, escondido por el oscurantismo del islamismo más radical. Continente y contenido en perfecta sintonía.

Y a tenor del efecto autocensurador que puede provocar hechos como el atentado a la revista satírica francesa, se ha publicado un interesantísimo artículo de Lisa Peet en el Library Journal, que no nos resistimos a citar aquí. Bajo el título Libraries after Charlie Hebdo: the treath of violence, the fear of self-censorship (Las bibliotecas después de Charlie Hebdo: la amenaza de la violencia, el miedo de la autocensura) se plantea un tema de lo más interesante.

La alucinante manifestación de hologramas frente al Congreso hace unos días,
en protesta por la Ley mordaza


Houellebecq según Charlie Hedbo
Pese a que tantas voces hayan hecho suyo la frase de Je suis Charlie Hebdo, como manera de reafirmarse
ante el fanatismo; ¿cómo influye esto a las bibliotecas? En Francia, se generó todo un movimiento de apoyo y reivindicación a raíz de los atentados. Durante los días posteriores, se hizo una selección de las obras de Cabu, Wolinski y Bernard Maris (tres de los autores asesinados) en las bibliotecas francesas, que se prestaron en menos de 24 horas; y la movilización a través de las redes sociales de las bibliotecas fue absoluta.

El artículo da un interesante repaso a algunos casos de censura en bibliotecas. No deja de ser algo previsible, dado que somos las instituciones culturales que acumulamos la mayor diversidad de opiniones, ideologías, credos o expresiones artísticas, a través de nuestras colecciones.

Storm center (En el ojo del huracán, 1956), película sobre censura y bibliotecas,
en la que una aguerrida Bette Davis lucha por la libertad de expresión


Precisamente el artículo de Lisa Peet se centra mucho en las circunstancias que rodean a las expresiones gráficas, es decir, mayoritariamente a los cómics. Por supuesto, por su vinculación con la polémica de las caricaturas sobre Mahoma, pero es que de todos los documentos de que disponemos en una biblioteca, el que permite un acceso más inmediato a sus contenidos son los cómics. De ahí que se recojan las palabras de Barbara Jones, directora ejecutiva de la Oficina para la Libertad Intelectual de la Asociación Americana de Bibliotecas:

“los dibujos son un problema particular en nuestra oficina, las novelas gráficas y los libros con ilustraciones, a menudo, reciben denuncias”

En 2008, la Biblioteca Real danesa acometió un ambicioso proyecto para recopilar y conservar los dibujos originales de los artistas daneses, y esto promovió un renovado interés por la importancia que tiene que el cómic, y todo lo relacionado con la narración en ilustraciones, se ofrezca en las bibliotecas.

El estupendo cartel de Daniel Acuña para el Salón del cómic


En nuestra biblioteca resulta aburrido, con la Comicteca que tenemos, que incidiéramos en algo que tenemos tan asumido. Y precisamente justo el día en que arranca el Salón Internacional del cómic de Barcelona (en el que nuestra Comicteca estuvo presente en ediciones pasadas), queremos celebrar el magnífico cartel que el dibujante murciano Daniel Acuña (autor de la portada de nuestra primera Brújula para tebeos) ha realizado para la ocasión; y de paso insuflarnos una dosis de moral repasando las razones por la que bibliotecarios y superhéroes, somos equiparables.

En el blog Grammarly blog aprovechando que la  próxima semana se celebra el Día del Libro (para la que la BRMU, sin necesidad de superpoderes, ha ideado una programación de lo más atrayente).  dan algunas razones por las que los bibliotecarios somos mejores que Los Vengadores a la hora de lograr un mundo mejor. Todo un final feliz para combatir cualquier forma de oscurantismo.