viernes, 15 de febrero de 2013

Suplantación de identidad

No se trata de ningún trucaje, el vermouth Maritrini existió (o existe),
igual que la ginebra Lirios

La noticia sobre el hallazgo del rostro de la modelo, que posó para el escándaloso cuadro El origen del mundo de Gustave Courbet, aunque haya quedado en agua de borrajas, ha venido a corroborar una vez más, cuán fácil es crear falsas expectativas en este mundo acelerado.

El supuesto rostro de la polémica
En este caso en concreto, suplantarle la identidad a la modelo era muy fácil: la expresividad de un fragmento del cuerpo deja poco margen para el reconocimiento (y además lo verdaderamente obsceno siempre está en el rostro, no en el bajo vientre), pero el polémico cuadro, que inspiró una sugerente canción repleta de metáforas, nos ha hecho reflexionar sobre la suplantación de identidades, y en concreto, de nuestra identidad bibliotecaria.

Ya hemos hablado de estas suplantaciones en el caso de la Wikipedia y sus bibliotecarios, o la mismísima CIA y sus bibliotecarios cotillas, pero ahora además se suma el lanzamiento de las bibliotecas sin libros. Un oxímoron publicitario para el proyecto bautizado como BiblioTech. Se trata de la idea de un juez tejano bibliófilo, y se definen como bibliotecas públicas totalmente volcadas en el préstamo de obras digitales. Nada que objetar, pero igual lo de biblioteca queda algo fuera de lugar. Es cierto que la raiz biblio remite a los libros, pero una biblioteca pública no son sólo libros, falta algo esencial: las relaciones interpersonales en sus espacios.

Utopía futurista bibliotecaria

Se habla mucho del futuro digital de las bibliotecas, pero el único porvenir en el que podemos creer a ciencia cierta; es que si hay futuro para las instituciones que se definen bajo el concepto de bibliotecas: éste pasa por convertirse en lugares más físicos, tangibles y sociales que nunca. Si las BiblioTech se quieren crear a imagen y semejanza de las tiendas Apple, parece que algo se está perdiendo por el camino.


Simulación digital de cómo serían las BiblioTech

Y no es por entonar un cántico relamido a las bondades de la comunidad, ni por mantener nuestra identidad a contracorriente: ya planteamos hace tiempo la necesidad de ser bibliotecas mutantes. Pero sin intercambios personales: ¿qué sentido tiene la cultura? Y de hecho solo hay que ver los resultados de la encuesta “cosas que la gente le pide a las bibliotecas del futuro” que han llevado a cabo en Estados Unidos, para convencerse de que digital sí, pero sin perder por el camino lo que de bueno tenemos ahora.

Pero antes de que el discurso se aboque a un tono apocalíptico que nos horroriza, vamos a dejarlo aquí cerrando como abrimos: con pintura y música. La portada del último disco del grupo Espanto, parte también de un cuadro clásico para suplantar la identidad de sus protagonistas, y convertirlo en un collage imposible. Su tema Rock’n roll, y el vídeo consiguiente nos tienen enganchados, haciendo que cerremos este baile de identidades deseando más y más rock’n roll: