lunes, 4 de marzo de 2013

Libros por trompetas

Para Hollywood nunca han existido barreras capaces de resistirse a
sus productos culturales.

En la deliciosa comedia clásica Sucedió una noche de Frank Capra: el periodista interpretado por Clark Gable, y la millonaria fugitiva que encarna Claudette Colbert, se ven obligados a compartir habitación en un motel. Para alejar tentaciones, una sábana tendida entre ambas camas, marca el muro infranqueable que la decencia exigía en los años 30; y al que un socarrón Gable bautiza como las bíblicas murallas de la ciudad de Jericó, que fueron destruidas por el sonido de unas trompetas.

Y como es ley en toda comedia romántica, al final de la película, las trompetas del amor sonarán derribando el endeble muro que separaba a la pareja.

Las murallas de Jericó aguardando el sonido de las trompetas

En la noticia de la que nos hacemos eco, no hay trompetas, ni siquiera un muro físico, pero hay auténticos muros mentales, siempre más difíciles de derribar; y que en este caso están desmoronándose ante el empuje de las páginas de dos libros.

Las novelas iraníes de El coronel de Mahmoud Dowlatabadi, junto con Mi tío Napoleón de Iraj Pezeshkzad (ambas editadas hace décadas), están teniendo gran éxito en las librerías israelitas, y están despertando interés entre los lectores israelíes por la cultura iraní, dejando de lado prejuicios, temores y estereotipos.

Cual libros-bomba que detonan pacíficamente en las mentes de sus lectores, estas obras son dos ejemplos de que sólo a través de la cultura y el conocimiento, se derriban muros hasta entonces infranqueables.

Pero volviendo a las trompetas, qué mejor que cerrar con la trompeta prodigiosa de Miles Davis, capaz de construir muros de sonidos que nadie querría derribar. Pero nada es inocente en este blog, si elegimos a Miles Davis (aparte de porque no se precisan excusas para volver a Miles) es porque también se encuentra retorcidamente relacionado con el asunto de este post.



La música de Davis es la música favorita de Carrie Mathinson, la protagonista de la excelente serie de televisión Homeland, que precisamente aborda los conflictos entre Occidente y el mundo islámico, y que tiene su origen en una serie israelí.

Entre los numerosos atractivos de la serie, se encuentra el hecho de lo poco dogmática que resulta respecto a la visión que da del mundo islámico, pese a abordar el terrorismo de Al Qaeda. Señales dispersas aquí y allá de que quizás ya no sea tan sencillo reducir el mundo a buenos y malos, ni situarnos a unos y a otros, a un lado u otro de los muros que algunos se empeñan en seguir levantando.