sábado, 7 de diciembre de 2013

Que rulen los libros

El sueño de todo joven: ser bibliotecario
En plena polémica por la Ley de seguridad ciudadana, reconfortan noticias como la que nos llega desde los Estados Unidos. Hacía mucho que no retomábamos el apasionante asunto de las Pequeñas bibliotecas libres, y en esta ocasión, nos llega relacionado con las fuerzas de seguridad.

Frente a la represión, la policía de San Luis ha decidido luchar contra la delincuencia a través de las pequeñas bibliotecas libres. En barrios especialmente conflictivos de la ciudad, no existen servicios bibliotecarios, y dado que las estadísticas demuestran contundentemente, que analfabetismo y delincuencia van de la mano: la policía ha decidido adoptar una nueva estrategia.

Bajo el lema: Coge un libro, llévate un libro, entregan vales para regalos en los comercios locales, para aquellos niños que depositen en la pequeña biblioteca libre, un resumen sobre el libro que se llevaron. La policía de San Luis tiene claro que fomentar la lectura, ayuda a prevenir la delincuencia.

Un policía de San Luis junto a una pequeña biblioteca libre

Y cruzando el charco, mucho más cerca, concretamente en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, se están llevando a cabo iniciativas en torno a la juventud de lo más originales y divertidas. 

Por poco que repasemos la imagen más tremendista de nuestra juventud que dan los medios: los ni-ni, las deficiencias educativas y el botellón, son temas recurrentes en la imagen más estereotipada de nuestra juventud. Y nuestros compañeros castellano-manchegos han sabido darle la vuelta creando el Bibliobotellón.
Del guateque de los 60 al botellón de los 00: 
la juventud bailando a su ritmo



El Bibliobotellón se celebrará el próximo viernes 13 de diciembre, e incluye muchas actividades. Los grafiti-versos para los locos del spray; Trae tu botella, o  botellas en cuyo interior en vez de alcohol irán poemas, mensajes, o fragmentos de obras; o Raperos versus poetas, “peleas de gallos” o justas literarias, entre raperos y poetas.





Y como no hay nada más alienante que un botellón sin música, cerramos con el reggae más guasón a cuenta de la autoridad. El clásico de Musical youth (Juventud musical), Pass the dutchie. Una expresión de argot que traducido al castellano más cheli sería el equivalente de “que rule el peta”, pero que en la España de los 80, se tradujo como Pasando del poli, para eliminar cualquier alusión a los porros. Nosotros ahora, lo traducimos a la jerga bibliotecaria, y decimos que rulen los libros y la lectura.