jueves, 4 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: Estatuas de sal

Publicado: 12 de agosto de 2013
Reflexionando: la curiosidad intelectual es el remedio para no anquilosarse como una estatua

Versión pop de Las señoritas de Avignon por Antonio de Felipe

Las señoritas de Avignon fue una de las sacudidas más fuertes en la historia del arte. El cuadro de Picasso daba carta de naturaleza al cubismo, que venía a culminar la ofensiva que desde los impresionistas, se estaba haciendo contra el academicismo en la pintura.



Si el cubismo vino a mostrar todas las posibles perspectivas de un objeto en un solo plano; algunas lecturas también consiguen exactamente lo mismo en sus incautos lectores. De ahí lo fascinante de la obra del artista de San Francisco, Alexis Arnold, y sus libros-gema.

Como estatuas de sal, sin castigo alguno por la curiosidad, así se despliegan algunas lecturas en nuestro cerebro; y por eso lo acertado de la metáfora que consigue Arnold con sus esculturas. Si el proceso de cristalización provoca que los átomos de un gas o líquido conformen redes cristalinas, del mismo modo actúa una lectura impactante en nuestras mentes. Y no se trata de otra defensa retórica de los beneficos de la lectura: se trata de una tesis avalada científicamente por un estudio desde Italia, el cual sostiene que la literatura nos puede hacer más inteligentes.

Y es que los libros-bomba (término que acuñamos en Libros por trompetas) están esperando que cualquier lector curioso les arranque la espita al abrirlos, y se inicie la cuenta atrás para la eclosión. Para dejar imágenes, frases, ideas, sensaciones que serán como cristales en nuestra memoria, libros-gema que terminarán enriqueciendo nuestra mirada sobre el mundo con todos los ángulos y perspectivas posibles.