jueves, 19 de febrero de 2015

Rave bibliotecaria o Biblioteca okupa2

Imagen de la famosa casa okupa de Berlín, Tacheles. Toda una institución
en la ciudad, desalojada en 2012


No llegamos a los 300 seguidores dados de alta oficialmente (cifra que parece se considera el límite a partir del cual eres alguien importante en la blogosfera), pero nuestro poder de influencia social a través de este blog es cada vez mayor. Y para quien no nos crea, sólo hay que cotejar fechas. 

En marzo del 2012 mencionábamos por primera vez el concepto de Biblioteca okupa en este blog. En aquella ocasión nos referíamos a la tendencia en los E.E.U.U. de abrir bibliotecas en centros comerciales abandonados; y en febrero de 2013, un grupo de jóvenes okuparon la Biblioteca Central de Rivas-Vaciamadrid (el nombre en sí ya era una incitación a la ocupación), que como aquella biblioteca sin puerta a la que dedicamos un poema: había sido abandonada a su suerte por las autoridades municipales, sin ni siquiera inaugurarla.



La BOA (Biblioteca Ocupada Autogestionada) es gestionada por los jóvenes okupas, y comparte espacio con asociaciones de culturales tales como Célula Radical Arterrorista (al Arterrorismo que tanto predicamento está teniendo en Rusia) u organizaciones como Sureste Obrero. Según reza en la web de Okupatútambién: “son las vecinas y vecinos los que tienen la responsabilidad de trabajar para mantenerlo a flote” El colectivo se define como anticapitalista, feminista, antifascista y horizontal, que nace para organizar la actividad política de Rivas-Vaciamadrid al margen de las instituciones, a las que consideran obsoletas.

La razón de la BOA haya vuelto a la actualidad, ha sido la denuncia presentada por UPyD por la celebración de una nueva fiesta ilegal (tras la de Nochevieja) bajo el nombre de Sharnaval hortera. Una fiesta como las que se conocen como raves: fiestas ilegales y espontáneas, muchas veces sin sede fija,  que congregan a gran número de fieles a la música electrónica (sobre todo a finales de los 80). El espíritu de las raves era la improvisación y fomentar el buen rollo entre sus participantes; y, en sus orígenes, se convertían en centro de reunión de clases trabajadoras. Descritas así no desentonan para nada con algunas funciones propias de una biblioteca; así que excluyendo el tema drogas: ¿para cuándo una rave en la BRMU?

Intervención de una biblioteca londinense por parte de Banksy,
el artista urbano más famoso a nivel mundial

Pero volviendo a lo que nos interesa, ¿deberíamos exigir derechos de autor al colectivo okupa por apropiarse del concepto de Biblioteca okupa? Se empieza con cosas así y se termina acusando de plagio literario a Ana Rosa Quintana. Mejor nos centramos en cosas menos paranoicas y más prácticas.

Por ejemplo, en resaltar la vigencia que la institución de la biblioteca sigue preservando como instrumento para el cambio social. Dentro de los objetivos (ilusorios o no, eso ya se lo dejamos a cada uno) de cambiar la sociedad que tienen estos grupos, el que la biblioteca se considere un espacio deseable para okupar, nos reafirma en su importancia como símbolo; y eso, no puede más que gustarnos y halagarnos. Es como la coquetería de una dama más que centenaria, que pese a todo aún se siente deseada.

Pero volviendo a los okupas, y a las raves, no tenemos noticia de si finalmente la fiesta Sharnaval hortera llegó a buen fin, pero nuestra propuesta de cierre no puede ser más festiva y revolucionaria. El buenísimo vídeo del grupo Daft Punk para su tema de los 90, Revolution 909, es de lo más apropiado para pegarse un baile en cualquier rave de provecho. Y a la par, su historia nos sirve de moraleja: en ocasiones, un simple tomate puede cambiar nuestra suerte de la manera más inesperada.