martes, 22 de diciembre de 2015

Sería un detalle

Me cago en la leche, dicho con emojis

Llegadas estas fechas sólo podemos volver a los clásicos. Concretamente a uno de los clásicos de este blog como es nuestro querido libro de cabecera: El libro de oro de la cortesía, que descubrimos por estas fechas, hace ahora dos años: y cuyas enseñanzas seguimos explotando (pidiendo disculpas por arranque tan ordinario, pero ilustrativo por el asunto que abordamos) con algunas de sus mejores fotos y consejos, en este caso dedicadas a las reuniones sociales y al detallismo.

"el hombre bien educado se pone de pie para ofrecer lumbre a las damas"



"las uvas se arrancan del racimo con la mano, 
y se comen grano a grano"
Recientemente, al publicar un post, una de nuestras diseñadoras favoritas que protagonizó la Pasarela BRMU (como fue una consulta privada, no decimos el nombre), nos preguntaba si los hashtag deben llevar tilde o no, sobre todo cuando se trata de hashtag formados por dos palabras con tildes las dos.

Esto, aparte de llevarnos a intentar localizar si existían reglas gramaticales para este tipo de novedades en el uso del idioma; nos gustó especialmente por el detallismo que denotaba en el uso del lenguaje (nada raro observando la precisión y exquisitez de sus diseños).

La dejadez y desidia a la que nos está llevando la velocidad con que se maneja el idioma en el ámbito digital: nos hace casi sangrar los ojos a muchos. No se trata de ser puristas, pero el esfuerzo por escribir correctamente (por viejuno que suene a oídos de las nuevas generaciones) es una muestra de respeto, de amabilidad y ganas de conectar en definitiva.


"el dueño recibe a sus invitados 
y les ayuda a desprenderse del abrigo"



Una buena idea de marketing
para un producto murciano
Pese a todo, según declaraba el director de la RAE, Darío Villanueva, recientemente: el uso desmañado del lenguaje en las redes, no afectará para nada al uso generalizado del mismo, asemejando la situación a lo que podría haber provocado también, en su momento, el telégrafo.

No es por contradecir a tan ilustre experto, pero no podemos dejar de sentir cierto escepticismo. En Murcia tenemos amplia experiencia en lo que se refiere a cambios en el lenguaje aparentemente inocentes que se establecen; y que no sabríamos si calificar de positivos.

De la palabra muchacho utilizada como coletilla exclamativa, al acho que todo lo invade: ha ido paralelo un desgaste en las formas y modos del lenguaje. ¿Viejunos?, digamos mejor clásicos en algunos aspectos (ya lo dijimos: para ser absolutamente modernos, hay que declararse orgullosamente clásicos). Aunque no debemos preocuparnos, según un reciente estudio publicado en la revista Language Sciences: las personas que utilizan más tacos serían más cultas que la media.

"los invitados se sirven por sí mismos la pastelería"

Con todos los respetos por la prestigiosa publicación, no podemos evitar enmarcar la ceja ante tales conclusiones. Sin duda, cuanto más formica sea tu oratoria, y más aciervo lingüístico poseas, mayor será tu capacidad para el exaerupto;  pero precisamente la finura y precisión que tenían para descalcificar la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, protagonistas de Las amistades peligrosas, no requería de grosería alguna. Y a esa habilidad en el uso del lenguaje, sin maleviolencia de por medio, es a lo que deberíamos aspirar todos.





Y no, no nos ha dado ningún ictus que nos afecte al lenguaje, ni se debe a un autocorrector traicionero, ni queremos emular a Martes y 13. El párrafo anterior podría ser un ejemplo perfecto de lo que se ha dado en llamar: neoespañol.

Una enigmática Ana Durante (un seudónimo bajo el que se esconde el autor/ra anónimo) ha publicado un compendio de las mutaciones que los nuevos tiempos están infligiendo al español (y que en breve tendremos en nuestras estanterías).

"Se abnegaron sus ojos de lágrimas", "le dio la espalda con la vista" o "se ahogaba en deudas": son algunas de esas disparatadas, surrealistas o desconcertantes expresiones que la Guía práctica de neoespañol recoge de mil fuentes diferentes; y que dejan a la modelo Sofía Mazagatos (una profeta pre-Internet) y a su célebre candelabro, en una nadería.

Hace unos años Fernando Savater advertía de la gran cantidad de semilustrados que estaba generando Internet y su acceso masivo a la información en bruto: sin desarrollo, ni reflexión. Un empacho de datos, de acumulación de retazos de conocimientos, que aporta una pátina de cultura tan resbaladiza y frágil, que no es de extrañar que termine provocando resbalones tan estrepitosos como este neoespañol.

"la anfitriona da la señal para levantarse de la mesa"

Probablemente repasando este blog se podría encontrar algún ejemplo de neoespañol que nos avergonzara; pero teniendo tantas gramáticas, diccionarios, enciclopedias a mano, nos esforzaremos por cumplir los protocolos del idioma. No hay envaramiento alguno, el idioma está vivo, y precisamente por ello hay que vivirlo facilitando la comunicación. Simplemente se trata de atender a los detalles, que es lo que nos hace la convivencia más fácil a todos.

Y una vez instruidos gracias a El libro de oro de la cortesía en los principios básicos para convertir una reunión social en un éxito, es momento de ponerlo en práctica organizando una fiesta. Los detalles los dejamos a cargo del, cada vez más pujante, grupo murciano Claim: que para su próximo disco (Barbados), ahuyentan la melancolía de una ruptura sentimental a golpe de colorido tropical.

Como reza el pie de esta última foto que sacamos de nuestra obra de referencia en esto de la urbanidad: "los bailes modernos pueden ser elegantes y ejecutarse con gracia". Claim y sus acompañantes en este vídeo lo tienen muy asumido, como dice su canción Sería un detalle. Y es que la diferencia (no sabemos quién lo dijo, pero lo buscaremos en la Wikipedia, que como todo el mundo sabe es infalible) siempre está en los detalles.