martes, 28 de mayo de 2013

¡Qué viva México, lectores!

Rutas del librotraficante y su caravana

La crónica de actualidad que proviene de México lleva años repleta de violencia, aberranciones contra las mujeres, y narcotráfico. Sólo el reciente milagro económico (que tanto recuerda al nuestro) parece mitigar en algo el goteo constante de sucesos luctuosos que nos llegan desde ese país.

Por eso que figuras como Tony Diaz, el denominado librotraficante, haya sido premiado por la ALA (American Library Association) con el galardón Robert B. Downs de Libertad Intelectual, proporcionan un respiro al estereotipo mexicano que reproducen los medios. Ya hablamos de este movimiento de revolución pacífica que lucha contra la ley de Arizona que prohíbe los estudios méxico-americanos, falseando y acallando la verdadera historia de las relaciones entre ambos países, como una manera de borrar las raíces de los millones de mexicanos asentados en los Estados Unidos.

El premio viene a refrendar la labor de este movimiento que como toda buena historia de frontera, consta de bibliotecas secretas, caravanas por distintos estados, ilustres partidarios como el actor Edward James Olmos, y que la última semana ha alcanzado otro hito al salvar los estudios étnicos en Texas.

Tony Diaz entre dos de sus seguidores

México lindo, México loco
Lo cierto es que viendo las poses que Tony Diaz, adopta en algunas fotos, da todo el pego como traficante a secas; pero no deja de ser otro de esos contrastes que hacen de México un país tan surrealista. Como el chiste que recuerdan en Babelia esta semana, a cuenta del boom del género fantástico: si Frank Kafka hubiese escrito sobre México o España, sería considerado un escritor costumbrista. Tales son los dislates que definen nuestras idiosincrasias.

Y con una representante de ese surrealismo mexicano llevado a la música cerramos. Astrid Hadad, figura que consigue lo imposible: pasar de vueltas el ya de por sí pasado de vueltas folclore mexicano.