miércoles, 8 de mayo de 2013

Voces distantes

Jean Cocteau

 La voz nos caracteriza y define, en cambio, mientras acudimos a gimnasios o clínicas de belleza para moldear nuestro cuerpo, a nuestra voz (salvo que seas cantante, actor o locutor) la dejamos en barbecho.

Cartel ficticio para La ley del deseo de
Pedro Almodóvar
De ahí lo ajena que la sentimos, si a través de algún medio de grabación, nos convertimos en oyentes de nosotros mismos. A todos nos gustaría que nuestro discurso ganase en poder de seducción entonando cual Constantino Romero, Manolo Otero (no perderse el video-recuerdo a Otero: un auténtico contenido extra para nuestra BRMU Bizarra), Charo López o Nuria Espert (pichando en cada nombre podemos recrearnos en sus voces). 

Nuestro idiolecto, o lo que es lo mismo, nuestra forma característica de hablar, nos configura tanto como las palabras que utilizamos. Por eso, no es de extrañar, que imaginemos voces cuando estamos leyendo. A cada texto, a cada personaje, a cada mensaje, le asignamos una voz; y por eso muchas veces, al descubrir las voces reales de algunas estrellas de Hollywood, se nos cae el mito a los pies.



Algo que no pasa con nuestra colección de audiolibros, en la que los mejores locutores recitan algunas de las mejores obras de la literatura para personas con o sin dificultades para la lectura. Jean Cocteau sabía bien lo que puede calmar o enervar escuchar una voz humana, y esta colección acompaña a más de uno de nuestros usuarios en sus desplazamientos, quehaceres diarios o soledades elegidas. No son voces distantes, como la estupenda película de Terence Davies, sino voces próximas, que nos acercan lo mejor de la creación literaria en sonidos.


Anna Magnani, Ingrid Bergman y Carmen Maura: tres grandes haciendo suya
La voz humana de Cocteau

Una palabra tuya bastará para sanarme”: ¿y acaso el relato de la crisis en la que sobrevivimos, con sus escándalos, recortes o primas de riesgo, no resultaría más llevadera si nos la contase la voz sin parangón de Gracita Morales? En la web de humor CollegeHumor lo tienen claro en cuanto al efecto que puede provocar una voz al leer un texto, y por eso han creado una recomendación para lectores: la Morgan Freeman Marks o Morgan Freemark.
  
"Uso: recordar a los lectores que pueden leer con la voz que quieran, pero
que deberían leer estas palabras con la voz de Morgan Freeman.
Ejemplo: "y entonces, Kevin tomó un gran trago de vodka, y se lanzó
corriendo de cabeza contra la pared"

Situando dicho aviso junto a algún texto literario, aconseja imaginarlo en la voz del actor (quien no por casualidad, ha sido el encargado de poner voz al mísmisimo Dios en varios films). Así pues, antes de que empecemos a oír voces sin recurrir a la imaginación, cerramos este post arrullados por el poema que Freeman recita en Invictus (curiosamente dirigida por uno de las estrellas a quienes ha doblado Constantino Romero: Clint Eastwood). El círculo se cierra, y seguimos oyendo voces.