miércoles, 27 de julio de 2011

Flow bibliotecario


No sabemos si es pura pose, una moda, o que realmente es cierto, pero el caso es que últimamente han sido varios los músicos que ante la pregunta de qué habrían sido de no haberse dedicado a la música, declaran su deseo de ser bibliotecarios. Vista la apreciación social que hay por la figura del bibliotecario, parece más una respuesta epatante con la que sorprender, pero tal y como recogimos en nuestra entrada del mes de marzo Sexo, drogas y tejuelos; no hay por qué dudar de la sinceridad de un Keith Richards (“Cuando estás creciendo, existen dos instituciones que te afectan poderosamente: la iglesia, que le pertenece a Dios; y la biblioteca pública, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es un gran ecualizador”) o de una Alaska, cuyas declaraciones pueden corroborarse en su propia voz en esta entrevista mexicana:



Y ahora ha sido Piezas, uno de los raperos murcianos con mayor proyección el que declara en esta entrevista en La verdad, su deseo por ser bibliotecario. No lo dudamos, y en su caso estaría más que justificado. El hip hop se alimenta de rimas, y letras, letras muchas letras. Violadores del verso, Mala Rodríguez, SFDK, Zenit, etc… son muchos los grupos de rap españoles que en algún momento han recurrido a las rimas más clásicas para vestir sus andanadas verbales con la mejor literatura, o cuyas rimas han sido incluidas en antologías líricas; y también es un recurso habitual por parte de profesores de secundaria, explotar las concomitancias entre rap y poesía para atraer a sus alumnos hacia la lectura.

Y como ejemplo de esta posible relación fecunda entre rap y bibliotecas, recuperamos la estupenda idea que tuvieron en la Biblioteca Nacional allá por el 2005: el Quijote a ritmo de rap en un espectáculo en directo ante la puerta de esta institución que este año anda de aniversario: