miércoles, 3 de agosto de 2011

Tecnofobia, indignados y las que tienen que servir


Tal cual como en la Revolución industrial, algunos de nuestros usuarios miran las máquinas de autopréstamo con una mezcla de desconfianza y resentimiento. Por eso, para vacunarnos de estos resquemores tecnófilos, en esta entrada recogemos dos iniciativas mecánicas que parecieran propias de esas películas de ciencia-ficción de los años 50 y 60.

Para empezar, la noticia de la instalación de una máquina de impresión de libros a demanda que se ha instalado en la Biblioteca Pública de Nueva York. Con esta máquina, cualquiera de las 200.000 obras libres de derechos de autor que ofrecen, puede imprimirse y encuadernarse en seis u ocho minutos, y puede pagarse con tarjeta de crédito. Uno se queda absorto observando el baile sincronizado que efectúa el ingenio mecánico en este vídeo.

La otra noticia nos pilla más cerca, concretamente en la emblemática Puerta del Sol de Madrid, tan de actualidad desde hace un tiempo. Pues es precisamente allí, en pleno meollo de las reinvidicaciones del movimiento 15-M, donde se ha instalado la máquina bautizada como Libroexpress. Se trata de una máquina que presta libros gratuitamente durante 15 días renovables, y que puede usarse con un carné de cualquier biblioteca pública madrileña. La máquina instalada en la estación de cercanías de Sol, busca aprovechar la afición lectora que despierta muchas veces el uso del transporte público. Ante su ubicación, cabe preguntarse si se incluirá entre los fondos de la máquina el ¡Indignaos! de Stephane Hessel. Una estrategia oportunista, como cualquier otra, para aumentar el número de préstamos.

Y para terminar más optimistas que el protagonista de 2001, una odisea en el espacio, ante su todopoderosa HAL 9000; rescatamos la jocosa visión futurista-doméstica de un título emblemático donde los haya de lo que se dio en llamar españoladas. Las que tienen que servir y su cocina tecnoespacial: