lunes, 13 de agosto de 2012

El último tango en Hong Kong

Mao y las nuevas tecnologías
 
Allá por los 70, muchos españoles cruzaban la frontera en pos de El último tango en París. El efecto prohibición siempre es el mejor reclamo, y a cuestas con décadas de educaciones represivas, cruzaban la frontera famélicos de alegrías eróticas, como ahora los chinos cruzan la frontera con Hong Kong  hambrientos de libros prohibidos.

Zhang Yihe

Ya lo contábamos en el caso de los Librotraficantes de la frontera: la cultura es como el agua y busca cualquier resquicio por el que filtrarse. Y no es fácil en el caso de las autoridades chinas, puesto que el listado de obras prohibidas no se conoce oficialmente (aunque obviamente predominan las de temática política o histórica), y hasta el momento en que se cruza la aduana, los "traficantes" no pueden saber si les requisarán la peligrosa mercancía.

Hay casos de lo más curioso, como el de la historiadora Zhang Yihe, cuya obra sobre biografías de cantantes de Ópera de Pekín, ha sido prohibida.

M Butterfly o los peligrosos secretos
de las cantantes de ópera de Pekín
 
Precisamente Zhang Yihe dio una charla en la reciente Feria del Libro de Hong Kongque como era de esperar estuvo repleta de libros prohibidos. A esta tentadora oferta, se une el hecho de que más de 200.000 personas cruzan la aduana de Hong Kong diariamente, lo cual no se lo pone precisamente fácil a la labor censora de las autoridades.

Estos agujeros en la seguridad china, unidos a las grietas que las nuevas tecnologías practican cada día en sus férreas estructuras, hacen peligrar la línea de flotación de la censura china a pasos agigantados. Y nosotros que lo celebramos.

Las rusas Pussy Riot, el caso de censura más mediático de los últimos tiempos