lunes, 9 de mayo de 2011

¿Pornobibliotecas?


Una noticia proveniente de Estados Unidos la pasada semana nos resultó de lo más llamativa. Según parece en las bibliotecas públicas de Nueva York, el ver pornografía utilizando los equipos de la biblioteca es un servicio más. En respeto de la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana y de la libertad de expresión, no se puede hacer nada para impedir que los adultos usen los ordenadores para solaz pornográfico. La legislación obliga a instalar filtros que bloqueen contenidos obscenos considerados ilegales, pero cualquier mayor de 17 años puede desactivar dichos filtros o pedir que no se apliquen. En fin, paradojas de los Estados Unidos y que alimentan esa imagen contradictoria entre puritanismo y respeto a la libertad individual que tantas veces desconcierta a los europeos a la hora de fijar el estereotipo yanqui.

En todo caso, y en vista del tiempo preveraniego que ya recorre nuestras salas, mejor no plantear la cuestión aquí no vaya a ser que se abra un debate y terminemos instalando cabinas de sexshop como un servicio más. En ese caso la última entrada de Humor bibliotecario sobre ligoteo en la biblioteca, se quedaría corta ante esta nueva oferta bibliotecaria. Aunque quien sabe, todo sería por fomentar la cultura...