martes, 21 de febrero de 2012

Biblioteca líquida

Nuevos mundos te aguardan... en la biblioteca...

El concepto de modernidad líquida acuñado por el sociólogo Zygmunt Bauman, está definiendo muchos de los discursos y reflexiones que en torno a nuestro tiempo se escriben y publican. Desde este blog no vamos a ser menos, pero sin aspirar a sesudos análisis que nos exceden, sí que queremos bosquejar algunas de las características de lo planteado por Bauman, desde el enfoque de una biblioteca pública.


Tiempos líquidos,
pensamientos únicos
Si esa líquida característica de nuestro tiempo, sirve para definir la falta de anclaje en valores sólidos en nuestra sociedad, en la que la incertidumbre por las transformaciones tan vertiginosas que estamos viviendo tecnológica y socialmente, ha terminado debilitando los vínculos humanos. Entonces las bibliotecas, nos erigimos en una de las pocas instituciones en las que se puede confiar. ¿Por qué?, porque nuestros centros más que nunca son lugar de encuentro, de socialización, de intercambio de información, de experiencias y movilización cultural.

Por otra parte, si el estado líquido se refiere a la obligada flexibilidad a la que estamos sometidos, individuos e instituciones, para conseguir sobrevivir en este mundo en continua mutación: entonces también somos las instituciones más abiertas a los cambios, llevamos décadas demostrando nuestra flexibilidad para adaptarnos a casi todo.


Museo acuático en Cancún (México)

Un ejemplo sería la biblioteca pública de Nueva York, que va a acometer una transformación que la renovará arquitectónicamente de la mano de Norman Foster; pero que también implicará en palabras de su presidente, Anthony Marx: “crear una biblioteca para el futuro […] las bibliotecas pueden y deben cambiar vidas, así como ofrecer acceso sin precedentes a libros, servicios y centros educativos en los que nacen las ideas y la creatividad”.

Siguiendo estas palabras, si acuñamos el concepto de biblioteca líquida que sea siempre por nuestra capacidad para adaptarnos a cada momento o circunstancia, nunca para convertirnos en algo pasajero, insípido e incoloro, sino algo flexible, sobreviviente y refrescante como puede ser el agua.

Be water, my library que diría Bruce Lee.