viernes, 3 de febrero de 2012

Leer es la droga



Que leer es como una droga, nunca había tenido una representación más literal que la que nos ofrece una noticia ocurrida en Estados Unidos.

Sophia Stockton, estudiante universitaria de Kansas, encargó a través de Amazon un libro, y al recibirlo, comprobó que iba acompañado de un sorprendente regalo: una bolsa de cocaína escondida entre las páginas. No consta en la crónica, si la lectura de la obra producía también efectos estupefacientes, pero en cualquier caso puede ser el comienzo de una nueva industria delictiva: el narcotráfico ilustrado.

Cómic sobre Ciudad Juárez
Pero donde la lectura se está erigiendo como un elemento más en la lucha contra el narcotráfico, es en la castigada Ciudad Juárez. La tristemente célebre ciudad mexicana parece que está vislumbrando una pequeña luz al final del túnel que durante los últimos años, la ha convertido en la ciudad más violenta del mundo. Un cambio en las autoridades de la ciudad, junto con diversas medidas está consiguiendo que la población recupere las plazas, las calles y los edificios públicos, poco a poco.

Y entre las iniciativas para favorecer estos progresos, se encuentra un proyecto que ya desarrolló en Bogotá, la ONG Fundalibros, para combatir la violencia. Se trata de los denominados Paralibros. Este proyecto consiste en la instalación de bibliotecas en las plazas públicas; nada novedoso y original, pero tremendamente efectivo y revolucionario, si se trata de ofrecer la pacífica resistencia de la cultura frente al imperio de los narcos. El proyecto se ha iniciado en una plaza de Chihuahua, con intención de extenderse a todo el estado (al que pertenece Ciudad Juárez), y después por todo México.


Bosque de cruces por los feminicidios
en Ciudad Juárez

Reivindicar los espacios urbanos gracias a la letra impresa, y ayudar así a su regeneración, es el objetivo de esta conquista pacífica.Y no por casualidad, el primer Paralibro se ha instalado cerca de donde fue asesinada la activista Marisela Escobedo en 2010, que luchaba por conseguir justicia tras el asesinato de su hija en 2008. Las personas encargadas de dichas bibliotecas, son víctimas de la violencia que buscan recuperarse y ayudar a cambiar las cosas gracias a los libros. Sobran comentarios ante algunos de los testimonios que se recogen en este artículo.

Ante la barbarie, la lectura y la cultura como la mejor adicción posible; y las bibliotecas como una inversión en todos los sentidos imaginables.


Esnifando cultura