jueves, 20 de octubre de 2011

Cultura binaria



Obras de Banksy, Warhol, Hirst y Duchamp


La expresión industrias culturales fue ampliamente criticada y cuestionada cuando surgió, por parte de los estudiosos de la cultura de masas. Lo de mezclar algo tan sagrado como la cultura (según criterios decimonónicos) con lo prosaico de la producción en cadena, con la palabra industria: sonaba a ofensa para tanto defensor apocalíptico de lo que debía ser la cultura.

Otro tanto cabría decirse de Cultura binaria, maridaje entre dos conceptos con significados tan contrarios según el diccionario. Pero en el caso de las noticias que entrelazamos, el título en cuestión cobra todo su sentido, ¿o no?

Por un lado, nos interesan mucho las conclusiones a las que se llegue en el III Foro de Industrias Culturales  que se celebra los próximos días 15 y 16 de Noviembre en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Expertos y profesionales del mundo del libro, el cine, la televisión, la música, las artes escénicas o los museos, debatirán sobre las formas de producción y de consumo cultural en España. Y claro está entre los variados asuntos a abordar se encuentran algunos que nos tocan directamente: el papel de las administraciones en el mantenimiento de las infraestructuras culturales, la cultura de lo gratuito, y los desafíos tecnológicos que nos avasallan en el ámbito cultural.

En las bibliotecas estos desafíos hace tiempo que estamos afrontándolos, y con la segunda noticia que enlazamos, está claro que el desafío va a más. Según un estudio del distribuidor de libros electrónicos Overdrive, el préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas estadounidenses ha crecido un 200% durante el 2010. Dicho estudio entre sus conclusiones, también destaca el crecimiento de lectores digitales a través de teléfonos inteligentes y tabletas.

Después de esto, está claro que la paradoja que pueda encerrar la expresión cultura binaria terminará desdibujándose de tanto repetirse, hasta ser asumida sin contradicción aparente. Tal cual como Marcel Duchamp o Andy Warhol en el pasado, o Damien Hirst y Banksy en el presente: difuminan a conciencia con sus obras las fronteras entre arte e industria.