jueves, 6 de octubre de 2011

Garabatos de fuego

 
En los meses sombríos centelleaba mi vida
                 solo cuando hacía el amor contigo. 
Como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga 
       – uno puede seguir su camino de a ráfagas 
en la oscuridad de la noche, entre los olivos. 
En los meses sombríos el alma estuvo hundida 
                         y sin vida
pero el cuerpo iba derecho a ti. 
Mugía el cielo nocturno. 
Nosotros ordenábamos a escondidas el cosmos y 
                    sobrevivíamos. 
 
 
Premio Nobel de Literatura 2011