lunes, 16 de enero de 2012

Bibliotecas pijas



La última sensación en Park Avenue, en el meollo del pijerío neoyorquino más esnob de Nueva York; ya no son los personal shopper para mascotas, ni siquiera que el uniforme del chofer haga juego con la tapicería del coche. Para ser realmente in en la Gran Manzana, lo que hay que poseer es una biblioteca convenientemente customizada por Tatcher Wine.



Este diseñador-encuadernador transforma las estanterías de tu biblioteca para que formen parte de la decoración. Si quieres que tus estanterías semejen un fresco veneciano del siglo XVI o reproduzcan a tamaño king size una foto personal montando en bicicleta: no hay problema, se encuadernan los lomos de los libros para que una vez todos en su sitio, conformen un gran mosaico que cubra tus paredes. Ni CDU, ni clasificación por materias, ni por tamaños, de un simple vistazo localizarás cuál es el sitio del libro.

El resultado es de lo más chic, y se supone que no se tratará de libros falsos y huecos, y tras esa elaborada fachada se encontrarán libros auténticos. Otra cosa es si sus dueños se los habrán leído, o si son un simple indicador más de estatus social y de estar a la última. Durante años, lucir libros en una casa era signo de cierto nivel: todo pequeñoburgués que se preciara debía tener una biblioteca en su domicilio compuesta de clásicos, Biblia y enciclopedias para los niños. Era una manera de imitar a las clases superiores, la mayoría de las veces como simple oropel del deseo de ascenso social.

Ojala que este deseo (por hueco que pueda ser) volviera gracias a la maldita crisis; y se revalorizara a la cultura y la formación como valores seguros frente al arribismo que tanto han glorificado los medios durante los últimos años; y que las bibliotecas personales, sean chic o no, sirvan para mucho más que simplemente decorar.


6 comentarios:

Laura Donadeo dijo...

No me gusta nada, lo bonito de las librerías es tener de un vistazo una idea de lo que te gusta o no leer. Tunear las cubiertas de los libros me parece una ABERRACIÓN. Se ve que yo en NYC no pinto nothing de nothing... ;)

El blog de la BRMU dijo...

Pues eso pensamos, que el cromatismo que dan los lomos queda mucho mejor, e incluso más decorativo (si es que nos da por ponernos estéticos), pero en fin, ojala que sea de una manera u otra, al menos sean buenos libros, y se los lea alguien!!!

Anónimo dijo...

Es total, de lo más in. Iba a contratar los servicios de un decorador y consultando el blog (soy una fiel seguidora)es justo lo que voy hacer para cubrir una superficie con problemas de humedad. Estais en todo, el rosa es mi color favorito! M.J

El blog de la BRMU dijo...

¡Ya es hora de que nos vayamos olvidando de Jonathan Franzen, Philip Roth, Antonio Muñoz Molina o del mismísimo Proust! Lo más importante en una biblioteca es que conjunte con la tapicería y el color de las paredes.

Super Furry Librarian dijo...

Yo creo que este tipo de decoraciones quedan bastante bien en los típicos negocios minimalistas con pretensiones, tipo bar de copas o franquicia de restauración (que los he visto con libros huecos de cartoncillo). Además hablaban ahora de forma apocalíptica de que se fomenta el uso de los libros como objeto decorativo, ante la "relativa" pujanza de los e-readers. http://www.elpais.com/articulo/Tendencias/Estanterias/vias/extincion/elpeputec/20120114elpepitdc_1/Tes

PONS Idiomas dijo...

Hola, quizás os interese saber que tenemos una colección que incluye el relato 'Defender of the Faith' de Philip Roth en versión original conjuntamente con el relato 'The Courter' de Salman Rushdie.

El formato de esta colección es innovador porque permite leer directamente la obra en inglés sin necesidad de usar el diccionario al integrarse un glosario en cada página.

Tenéis más info de este relato y de la colección Read&Listen en http://www.ponsidiomas.com/catalogo/salman-rushdie---philip-roth.html