lunes, 28 de enero de 2013

Hoteles para ricos, bibliotecas para pobres

The Viceroy Hotel (Santa Monica, Los Angeles)

Que nadie se llame a engaño con el título de este post, nada más lejos de nuestra intención que lanzar una soflama incendiaria contra las clases pudientes. Tal y como dijo la gran ideóloga Carmen Lomana: si los ricos gastan su dinero, activan la economía. Y no podemos estar más de acuerdo, siempre que su dinero sea realmente suyo...

El lujo es un logro genuinamente humano: el refinamiento, el agasajo de los sentidos, el ansia de perfección en una palabra. El auténtico buen gusto no está en la ostentación, huye del exhibicionismo zafio de los nuevos ricos, que impera a sus anchas en estos tiempos. Por eso, la última tendencia para hoteles de altísima gama que quieren desmarcarse del mal gusto dominante, sólo podía llegar a través de la cultura. Lo único capaz de aportar auténtica distinción.


The Carlisle Bay Hotel (Antigua)

The Hudson Hotel (Nueva York)

Ya hemos hablado de hoteles bibliófilos en Yo no quiero trabajar o en Hotel CDU; pero en este caso se trata de la última moda de crear bibliotecas a cual más lujosa, cool y exquisita, como un servicio que aporte caché al establecimiento.


The Carlisle Bay Luxury Hotel en Antigua, con The Ultra Violet Library que cambia de color por la noche; The Starwood Luxury Collection del hotel The Joule en Dallas, con libros de la exquisita editorial Taschen; la biblioteca del londinense hotel One Aldwych; o The Viceroy Hotel en Santa Monica, con 2.000 libros sobre arte y cultura: junto a muchos otros hoteles, y resorts del Caribe, que han hecho de sus bibliotecas un valor añadido de su oferta.


The Nomad Hotel Library Bar (Nueva York)

Y mientras esta tendencia arrasa en hoteles de alta categoría, otra noticia coincide en el tiempo, para transportarnos al otro extremo. En la biblioteca central de Montreal, la afluencia de vagabundos y desahuciados crece por meses. En otras bibliotecas como la Pública de San Francisco, hasta disponen de trabajadores sociales en plantilla para atender a este tipo de usuarios. Un tipo de asistencia social que las bibliotecas públicas estamos llevando a cabo, y de la que ya hablamos en Vagabundos y bibliotecas.


The Renaissance Washintong DC Hotel

Paradojas de ayer, hoy y siempre, que estos tiempos agudizan. Pero no queremos caer en el más burdo maniqueísmo, contrastando bibliotecas exclusivas versus bibliotecas populares. Preferimos soñar con que la cultura fuera la pértiga que sirviera para salvar ese abismo social, y que uniera por los extremos, a ricos y pobres en su amor por las bibliotecas.

Pero mucho nos tememos que eso sería tanto como pedir, que los árboles dieran dinero. Algo que Kendrick Lamar declama en uno de los temas del mejor álbum del 2012, según la prestigiosa revista Pitchfork. Nadie como el hip hop para tomar el pulso más inmediato a la calle: su imaginería urbana, su culto al dinero, sus invectivas al orden establecido, se hacen flow en este Money Trees (Árboles del dinero) con el que concluimos.




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