lunes, 19 de diciembre de 2011

Bibliotecarios entre rejas


Dentro de poco puede que este blog o tenga que cerrar, o dedicarse a la vida contemplativa sin poder incluir ni vídeos, ni fotos, ni siquiera enlaces a otras páginas. ¿El motivo?, la polémica SOPA (Stopping Online Piracy Act) que se está debatiendo estos días en el Congreso de los Estados Unidos.

Desde Mafalda no se había visto tanta polémica por una sopa. Tanto es así que desde Wikipedia su fundador ha propuesto bloquear la famosa enciclopedia en Estados Unidos en señal de protesta, y la publicación de cartas abiertas contra este proyecto de ley suscritas conjuntamente por Google, Facebook, Yahoo, eBay, Twitter, LinkedIn, y Mozilla entre otros, proliferan en medios de comunicación en un movimiento de repulsa a una normativa legal que está armando tanto revuelo como nuestra famosa Ley Sinde.

Pero no solo son las empresas que operan en Internet las que están manifestando su preocupación ante dicha normativa, la Library Copyright Alliance (LCA) que aglutina a las tres mayores organizaciones bibliotecarias estadounidenses: ALA (la American Library Association), la Association of Collage and Research Libraries, and the Association of Research Libraries, ha enviado una carta a la Cámara de Representantes expresando su malestar ante la posibilidad que deja abierta esta ley de perseguir criminalmente a una biblioteca por violación del copyright.

La ley en cuestión permitiría a cualquier titular de derechos de autor avisar por escrito a los proveedores de acceso de que se está cometiendo una infracción, éstos serían los encargados de avisar al sitio web denunciado y suspender los servicios al mismo. Pero en cualquier caso, el titular tiene derecho a pedir medidas cautelares ante el juzgado para que se bloquee el sitio web sin que se produzca ningún juicio.

Con este procedimiento se corre el peligro de aceptar a trámite denuncias falsas, e incluso de que los proveedores corten el suministro directamente, sin que aún se haya demostrado si es cierta o no la infracción, con lo cual se abre un margen muy peligroso para que grandes corporaciones puedan denunciar a la competencia con menos recursos, y que ante los gastos de un largo proceso legal, terminen por desaparecer sin ofrecer resistencia alguna.

Un panorama sombrío, en el que de nuevo se pone en juego la difícil libertad de Internet, con la defensa de los derechos de autor. Seguiremos pendientes de esta SOPA que a tantos se les está indigestando.


Amplia la información en: Rebelión. SOPA