viernes, 9 de diciembre de 2011

Lawrence de Arabia en bibliobús



Si en el post anterior hablábamos de móviles, hoy seguimos con movilidad pero de manera literal. El pasado mes de octubre se celebró el 5º Congreso de bibliotecas móviles, en el que se compartieron experiencias e ideas alrededor de los denominados bibliobuses. En la Biblioteca Regional contamos con una flotilla de 5 bibliobuses, que atienden a poblaciones de toda la Región que no tienen servicios bibliotecarios.

Uno de los cinco bibliobuses
de la Biblioteca Regional
Las anécdotas e historias que podrían narrar nuestros bibliobuseros (que así los apodamos, con un nombre que suena algo a blues) darían para un libro. Un libro que tendría muchos más capítulos, si también recogiese otras experiencias de transportes peregrinos como los biblioburros colombianos, o el arma de instrucción masiva bonaerense.

Pero volviendo a los bibliobuses, nos llama mucho la atención una noticia proveniente del emirato árabe de Sharjah, uno de los más ricos de los Emiratos Árabes Unidos. Sharjah es la capital cultural de los Emiratos, y tiene fama por su feria del libro que el propio Jeque Sultán Bin Mohammed Al Qasimi III, apoya personalmente. Y en este escenario propio de Las mil y una noches, es donde se presentó un bibliobús para atender a las poblaciones más remotas del desierto.
El bibliobús dorado

El bibliobús en cuestión, de aurífera apariencia (como no podía ser menos), es una de las iniciativas dentro del programa Conocimiento sin Fronteras que el propio Jeque Sultán promueve con el fin de fomentar la lectura. Los fondos de los bibliobuses incluyen obras sobre religión, ciencia, salud y ficción para adultos y niños; lo que desconocemos son los criterios de selección de estos fondos, dado que en Sharjah no existe la libertad religiosa. 
Biblioteca de Sharjah

Con otro aspecto menos dorado y reluciente, nació en el Sáhara un proyecto en el 2008: el Bubisher, un proyecto solidario del grupo Escritores por el Sáhara sobre una idea que surgió en un colegio de Pontevedra, que hace llegar en un camión-bus, libros a los campos de refugiados saharauis. Editoriales como SM, Anaya o Edelvives han donado muchos fondos al proyecto; y actualmente hasta se está construyendo una biblioteca estable de adobe bajo el nombre de El Nido.
Exotismo y bibliotecas se entrecruzan en la crónica sobre estos dos oasis rodantes, que más de uno confundirá con un espejismo al verlos aparecer entre las dunas del desierto.

El Bubisher