viernes, 25 de mayo de 2012

Donaciones interesadas


Super Mario, Premio Príncipe de Asturias


En varias entradas ya hemos defendido la presencia de los videojuegos en las bibliotecas; y precisamente el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación, ha recaído sobre el vivaracho Shigueru Miyamoto, creador del simpático Super Mario Bros.

El jurado ha reconocido de este modo que los videojuegos, aparte de ser fenómenos de masas y una industria, se merecen un reconocimiento cultural (tal y como expresó el presidente de la Academia de las Artes y de las Ciencias Interactivas).

Que son un entretenimiento está claro, pero sobre todo son industria. Y saben posicionarse en el mercado, buscando alianzas tan valiosas como pueden ser las bibliotecas (¿cuándo tomarán ejemplo las editoriales?).

Es el caso de Ubisoft Montreal, empresa canadiense líder en el ámbito de los videojuegos, que ha donado 1590 videojuegos a la red de bibliotecas de Montreal. Una forma inteligente de fomentar la afición: bibliotecas y empresa se benefician mutuamente, y el videojuego se afianza dentro de la cultura.


LGBT de Canadá y las bibliotecas

Lana del Rey llegó al éxito
gracias a sus videojuegos
De ahí lo de donaciones interesadas, un interés de lo más lícito que otros colectivos también han puesto en práctica. Como el colectivo canadiense LGBT (colectivo de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) que persiguen la normalización de su colectivo a través de una importante donación de obras a las bibliotecas, con las que se pretende combatir la homofobia.

Tanto en un caso como en el otro, las cabezas pensantes han sabido ver la utilidad de la biblioteca pública para afianzarse cultural, social e industrialmente. ¿Se adoptará alguna vez esta visión en nuestro país?

Mientras llega ese momento, cerramos “donando” un estupendo vídeo para la banda sonora del fin de semana, que algo tiene de videojuego. El rapero Kid Cudi empeñado en abandonar un bucle, como quien supera los niveles en los videojuegos, siempre buscando su porción de felicidad.