martes, 9 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: BRMU Bizarra. Tercera entrega

Publicado: 10 de mayo de 2012 
Reflexionando: el amor está en el aire


La tercera entrega de BRMU Bizarra podría subtitularse como aquella película de los 50: Creemos en el amor.

Nosotros, cursi y decididamente, creemos en el amor, sobre todo ante las maravillosas postales que se han conservado gracias al exquisito gusto de nuestra compañera C.M (que prefiere mantener el anonimato). La frialdad de Internet mató la calidez de estas postales, en las que se inspiraban las parejas de los 70 para escribirse apasionados mensajes que echar al correo.

En la primera postal, el romántico y lánguido sauce llorón es la excusa perfecta para que los enamorados aproximen sus manos. Llama la atención que el chico con la virilidad que exuda su mirada, necesite de excusas; máxime si se observa el insinuante muslamen que emerge, como quien no quiere la cosa, de la falda de la chica.

Pero esto es sólo el principio. Se pueden reconstruir las diferentes etapas de una pareja a través de las joyas que aquí rescatamos. En primer lugar sería el ligoteo y el dulce inicio de la relación:


Del cromatismo en vestimentas de la primera pareja, a la frase de la segunda:
¿En qué piensas cariño? En tí, sólo en tí...



Las parejas jóvenes de hoy en día no pueden saber lo mucho que fortalecía la relación, la ausencia del varón por cumplir con sus obligaciones con la patria. ¡Qué buen momento para entregarse al género epistolar más exaltado!

Tras la separación forzosa de la mili, los lazos del amor estaban más que reforzados, y la siguiente postal deja bien claro que el amor es una atadura gozosa a través, en este caso, de la bisutería.



La armonía de la pareja en el campo y en la disco

Postal con tela pegada en vestido y velo

El hombre, una vez resuelto su futuro laboral, estaba encauzado hacia el ansiado matrimonio, y los dos estaban listos para fundar una familia.

Las alegrías de la vida familiar también se ensalzaban en este tipo de postales. Casi todo tipo de eventos tuvieron su acertada representación postal.

De la "artística" foto del espejo, a la entrañable instantánea con los abuelos en pijama, hasta postales dedicadas a la educación de los hijos. De no hacerlo así, el resultado podría ser el niño que aparece en la última y desasosegante postal: ¿qué mensaje oculto encerraría tan misteriosa composición?


El marco perfecto para la felicidad familiar
El abuelo en pijama disfruta de sus descendientes

Papá y mamá perpetuando estereotipos

Un enigma a resolver:
¿a quién iría destinada esta postal?

Y aún restan muchas más postales en nuestras colecciones, pero de momento es suficiente con este recorrido por el amor en todas sus etapas.

Para concluir sin desmerecer lo exhibido, un anuncio de cocinas de aquella época, que resulta el culmen perfecto para esta exaltación del amor a la que nos hemos entregado en este nuevo episodio de BRMU Bizarra.




lunes, 8 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: Bibliotecas-nido

Publicado: 26 de junio de 2013
Reflexionando: la biblioteca como refugio

Barbie modelo Tippi Hedren en Los pájaros

La lectura (y en este caso, da igual que sea impresa que digital) tiene algo de voluntaria reclusión, algo de hogareño y de excluirse de lo que nos rodea durante el tiempo que nos absorbe. Por ello, la obra del artista estadounidense Mark Reigelman, es bastante acertada no sólo en el título: Nido de lecturas, sino también en su ubicación: a las puertas de la biblioteca pública de Cleveland.

Podría ser perfectamente una de nuestras acciones artístico-bibliotecarias, sólo faltaría la selección de títulos que las acompañan. Pero más allá de las bellas (y cursis) analogías que podamos hacer entre el concepto de nido y la biblioteca, hay datos empíricos y nada ñoños, que demuestran que la biblioteca-refugio en estos tiempos en que arrecia el temporal, es una realidad incontestable.



El nido de lecturas de Reigelman

Como declara el director de la Biblioteca Pública de Andalucía, Javier Álvarez, en un artículo de El País:

“Los desempleados y los inmigrantes son, junto a los indigentes, nuevos usuarios que se suman a los estudiantes, investigadores, jubilados, menores y aficionados a la lectura que tradicionalmente llenan las salas”
Pero hay otras declaraciones que nos gustan especialmente en dicho artículo, por ejemplo, las palabras de Ana Isabel Fernández, de la biblioteca Infanta Elena de Sevilla:

Bibliotecarios, superhéroes del día a día
“Las bibliotecas son centros democráticos por excelencia, sobre todo ahora, que cada vez se limitan más los servicios públicos. Aquí, en un mismo edificio puede encontrarse un mendigo que viene a leer, con un empresario millonario que viene a una presentación”

Pero las que terminan de elevarnos la moral son las del director general de Industrias Creativas y del Libro, David Luque: 
“Los bibliotecarios son los superhéroes de la cultura. Están haciendo malabarismos para dar un buen servicio a los usuarios”  
Realidades que constatan la validez de ese nido de lecturas. Su estructura de tablones superpuestos, recuerda a las ventanas selladas por el protagonista de Los pájaros de Hitchcock, para protegerse de los ataques voladores. Tal cual como las bibliotecas, pertrechadas de cultura, ahuyentamos a los pájaros de mal agüero que nos sobrevuelan.



Trailer del ¿innecesario? remake para 2014 de Los pájaros de Hitchcock

 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: Nadie me conoce

Publicado: 7 de junio de 2013
Reflexionando: A partir de cierta edad, cada uno tiene la cara que se merece, y la mente que se trabaja.

Todos los collages de este post son obra de la
artista Lola Dupré

Mian Xiang es el milenario arte chino de leer el rostro, tomando al pie de la letra, la máxima de que la cara es el espejo del alma.

Recurrir a frases hechas es como morderse las uñas, una vez empiezas no hay quien te pare: si somos lo que comemos, si el paso de los años da a cada uno la cara que se merece, o lo que hay en tu vaso dice mucho de ti (¡vaya! se coló un eslogan publicitario) resulta lógico siguiendo el Mian Xiang, que en nuestra cara sea posible interpretar cómo somos, según lo que leamos a lo largo de nuestra vida.


Haber leído mucho a Oscar Wilde puede provocar que nuestro labio superior manifieste una tendencia a elevarse al sonreír, en una señal inequívoca de practicar la ironía. Cualquier peligro de incurrir en lo esnob, quedará atenuada si también se ha disfrutado del humor tal vez menos elegante, pero igualmente inteligente, de Tom Sharpe o Gerald Durrell.

Siguiendo estos razonamientos, una mirada extraviada interrogando al horizonte, puede deberse a muchas lecturas de Stendhal, Joseph Conrad o Jack London (o si es hacia el cielo nocturno, de Philip K. Dick, Ray Bradbury o Ursula K. Le Guin); un mentón decidido y un gesto airado sería por haber leído a Nietzsche a edades tempranas; o un casi imperceptible tic, que nos haga guiñar un ojo pese a que no haga sol, puede deberse a un exceso de suspicacia asimilado en tantos relatos de Raymond Carver, James Ellroy o Patricia Highsmith.

Para cada arruga, gesto o línea de expresión, existirá una equivalencia literaria con algún autor u obra; de cuyo análisis surgirá este Mian Xiang de baratillo que estamos practicando en este post.



Pero llegados a este punto, cabe preguntarse si las huellas literario-faciales serán iguales para los lectores entregados a la lectura digital (a los no lectores, por ser mayoría según las estadísticas, ni los contemplamos). Hasta ahora los libros envejecían con las personas, existía una cierta sintonía oxidativa entre las arrugas de sus cubiertas,el amarillear de sus páginas, los desgastes de sus esquinas, y los rostros de sus lectores, pero ahora: ¿qué signos aflorarán al resplandor de las pantallas? 
Orlan, el rostro permanentemente intervenido

Tal vez, sean los rostros intervenidos, alisados y planchados de las celebridades. Prometemos por Orlan (la artista adicta al bisturí) que no criticamos el que uno quiera parecerse a la imagen que de sí mismo se ha forjado, recurriendo a la ciencia. Pero lo cierto es que para lecturas digitales, no puede haber mejores caras (según nuestro Mian Xiang literario) que las paralizadas a base de botox.

Tal y como es posible borrar un archivo de un ebook, se intenta borrar el paso del tiempo en un rostro. Y precisamente uno de esos rostros célebres, de cuya lectura dentro de poco, sólo será posible inferir Confesiones de una máscara de Mishima, es la cantante Madonna.

En su última gira, una de las polémicas, fue un vídeo que soliviantó a la política ultraderechista Marine Le Pen, por asociarla con el nazismo. El tema que sonaba mientras se formaban los collages de rostros e imágenes, no puede resultar más apropiado: Nobody knows me (Nadie me conoce).

Y ahora, todo el mundo al espejo a poner en práctica el Mian Xiang, escudriñándose lecturas en la cara.




jueves, 4 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: Estatuas de sal

Publicado: 12 de agosto de 2013
Reflexionando: la curiosidad intelectual es el remedio para no anquilosarse como una estatua

Versión pop de Las señoritas de Avignon por Antonio de Felipe

Las señoritas de Avignon fue una de las sacudidas más fuertes en la historia del arte. El cuadro de Picasso daba carta de naturaleza al cubismo, que venía a culminar la ofensiva que desde los impresionistas, se estaba haciendo contra el academicismo en la pintura.



Si el cubismo vino a mostrar todas las posibles perspectivas de un objeto en un solo plano; algunas lecturas también consiguen exactamente lo mismo en sus incautos lectores. De ahí lo fascinante de la obra del artista de San Francisco, Alexis Arnold, y sus libros-gema.

Como estatuas de sal, sin castigo alguno por la curiosidad, así se despliegan algunas lecturas en nuestro cerebro; y por eso lo acertado de la metáfora que consigue Arnold con sus esculturas. Si el proceso de cristalización provoca que los átomos de un gas o líquido conformen redes cristalinas, del mismo modo actúa una lectura impactante en nuestras mentes. Y no se trata de otra defensa retórica de los beneficos de la lectura: se trata de una tesis avalada científicamente por un estudio desde Italia, el cual sostiene que la literatura nos puede hacer más inteligentes.

Y es que los libros-bomba (término que acuñamos en Libros por trompetas) están esperando que cualquier lector curioso les arranque la espita al abrirlos, y se inicie la cuenta atrás para la eclosión. Para dejar imágenes, frases, ideas, sensaciones que serán como cristales en nuestra memoria, libros-gema que terminarán enriqueciendo nuestra mirada sobre el mundo con todos los ángulos y perspectivas posibles.

 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: 50 sombras bibliotecarias

Publicación: 19 de febrero de 2013
Reflexionando: todo fenómeno, ¿tiene su explicación?


El que finiquitáramos la BRMU Bizarra, no quiere decir que renunciemos a lo bizarro. Lo bizarro ahora es una corriente subterránea que discurre bajo los posts, y que en el momento más inesperado, emerge borboteando todo su poder desestabilizador del buen gusto socialmente refrendado.

Y es que siguen apareciendo artefactos (no estamos muy seguros de calificarlos como obras) que nos fascinan. Es el caso de La bibliotecaria de Logan Belle, una novedad editorial cuya sinopsis argumental nos ha erizado el vello:

“Regina Finch se ha ganado a pulso su puesto en la Biblioteca Pública de Nueva York. Decepcionada ante lo rutinario de su trabajo en la biblioteca (sólo presta y devuelve obras), recibe el impacto de su vida cuando se topa en mitad de una sala del centro, al apuesto Sebastian Barnes, millonario, fotógrafo y principal mecenas de la biblioteca, copulando furiosamente con una mujer. La escena la desestabiliza enormemente, pero será la espita para la explosiva relación sadomasoquista que a partir de entonces establecerá con Sebastian, y que le hará emular a la reina del bondage de los 50, la pin-up por antonomasia: Betty Page”

Podríamos volver a realizar un análisis semiológico como hicimos en la octava entrega de la BRMU Bizarra, y que tanto gustó, pero la verdad es que la portada no da para mucho, es tan obvia la “inspiración” que no merece comentario alguno.


El candado de La bibliotecaria frente a la llave de 50 sombras liberadas

Lo que nos inquieta un poco del argumento, es que el tal Sebastian sea el mecenas de la biblioteca. En este blog hemos anhelado la prometida ley de mecenazgo, para así convertimos en objetos de deseo para empresarios necesitados de ventajas fiscales. ¿Pero y si nos toca uno con las aficiones de Sebastian, y nos reclama su derecho de pernada respecto de nuestras instalaciones? En fin, esto es el cuento de la lechera, pero llegado el caso, no sería cuestión de ponerse puritanos.

Otro detalle que nos ha impactado es que según la portada sea la difunta Betty Page, la que presente la obra. Ya rendimos homenaje a la simpar Betty en los Extras del Pack Bizarro, y no estamos muy seguros de que nos guste verla metida en estos fregados: ¿tendrá herederos que reciban los royalties por el uso de su nombre?

Betty Page recibiendo unos azotes

Pero si el análisis semiótico no da para mucho, en cambio el sociológico resulta de lo más jugoso. No vamos a repetir el manido cliché de que: ¿cómo es posible que después de tanta lucha por los derechos de la mujer, de tanto reclamar un hombre más sensible e igualitario; ahora el deseo erótico femenino se manifieste a través de una historia de sumisión a un macho alfa?




En países con regímenes islamistas estrictos, no parece muy plausible que tuviera éxito esta historia: no se sueña con lo que se tiene en casa cada día. El éxito del erotismo fast food de las 50 sombras entre tantas lectoras circunstanciales (mercadotecnia editorial aparte), tal vez pueda interpretarse como un logro del feminismo, que ha conseguido que las mujeres se sientan los suficientemente libres, como para convertir la sumisión en una fantasía.




En los años 70 con Historia de O, con Portero de noche, o en los ochenta con Nueve semanas y media, la fantasia de dominación se mantuvo vigente, y curiosamente basándose  en dos novelas escritas por mujeres, y en una película dirigida por otra mujer. Por ello, puede que si alguien recuerda las 50 sombras en el futuro, no será desde luego por su altura literaria, ni siquiera por sus ventas: sino por ser la prueba de que en Occidente, la lucha por los derechos de la mujer dio sus frutos.

O eso al menos, es lo que nos gustaría llegar a creer, aunque suene retorcido, para sacar algo en positivo de esta moda editorial, que no literaria.

martes, 2 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: Extras del Pack Pulsión

Publicado: 19 de abril de 2011
Reflexionando: nuestros añorados Packs de préstamo que los recortes se llevaron por delante


Pulsión: en psicoanálisis, energía psíquica profunda que orienta al comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo. Esta entrada del diccionario de la RAE acota bien nuestro propósito en este pack, y aunque se decante en principio por la pasión amorosa, no deja fuera otras pulsiones tan tumultuosas o más que el propio deseo de amar a otra persona.

Para empezar con una sonrisa en la boca, rescatamos un clásico del cortometraje español: El columpio dirigido en 1992 por Álvaro Fernández Armero (Goya 1993 al mejor cortometraje), o cómo resumir una historia de amor en poco más de 7 intensos minutos:



La misma pulsión (pero en distinto tono) anida en la historia de amor entre una ama de casa de la América más profunda y un fotógrafo de National Geographic, que sólo un clásico y lacónico creador como Clint Eastwood, podía convertir en una historia creíble sin (casi) caer en el sentimentalismo. La escena en cuestión que recordamos, es una de las más hermosas que el cine ha dado para expresar esa pulsión por la que se está a punto de dejarlo todo. Una escena memorable aún para los detractores del histrionismo de Meryl Streep, y el romanticismo made in Hollywood:





Seguir repasando obras, secuencias o historias que el cine, o la literatura han dedicado a la pulsión amorosa, sería inabarcable. Por ello, cerramos el apartado con un recuerdo para dos películas, una clásica y otra más actual, que recreaban magistralmente esta pulsión: Breve encuentro de David Lean, y Herida de Louis Malle. Dos incursiones libres de la
cursilería acartonada de un 14 de febrero de gran almacén.

Como reverso oscuro a la pulsión amorosa, nos encontramos con su negación: el ansia por destruirse a uno mismo. El grupo Massive Attack (presente en el pack Revolución), dedicó un precioso tema a este deseo, cuyo vídeo transmite como pocos la sensación que se siente estando al borde del abismo:



El amor, el odio, el deseo, la codicia, la lujuria, todas las pasiones basculan entre eros y misos, entre la llamada a la vida, y la aniquilación, y nadie mejor que Jesús Ferrero para analizarlas fuera de cualquier enfoque moralista o religioso, en Las experiencias del deseo (Premio Anagrama de ensayo 2009), y sobre el que habla en la entrevista que recuperamos aquí.

Esa tensión entre creación y destrucción es la que anida en muchos creadores. Y quizá, ningún estilo musical se ha aureolado más con ese tóxico romanticismo, que el blues y sus géneros adyacentes. En el 2009, con tan sólo 59 años desaparecía Willy de Ville, una de esas figuras que representaba como pocos ese malditismo que parece condición sine qua non de las voces que estremecen a las audiencias. En esta actuación que recuperamos, el desgarro y la dulzura se hacen uno, gracias a este maravilloso dueto entre la lolita Vanessa Paradis y el bucanero De Ville.

El bucanero De Ville 
Y por concluir estos extras que podrían eternizarse inagotables, una de las fotografías más vendidas y reproducidas de la historia: El beso del hotel de Ville de Robert Doisneau. La pulsión en estado puro, el impulso capturado por el artista en un momento fortuito, el deseo apresado al vuelo…., hasta que en los años 90 dos impostores saltaron a los medios proclamándose como los protagonistas de la foto, y el hecho obligó a Doisneau a contar la verdad: que en realidad eran dos actores contratados para simular ese momento de auténtica pasión.

Y es que quizás, la única manera de transmitir el momento del arrebato pase forzosamente por la impostura. Un erotómano como Vicente Aranda ya lo practicaba en sus películas para las escenas de sexo, con el truco de la cama vertical. Sus actores simulaban el acto amoroso contra una pared que simulaba un lecho, sólo de esta manera se podía fotografiar a los cuerpos de la manera más favorecedora, de manera que los espectadores nos identificásemos con ellos, al pensar que nuestros arrebatos son igual de estéticos vistos desde fuera, y no un desorden de carne zarandeada por una pulsión.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: Hoteles para ricos, bibliotecas para pobres

Publicado: 28 de enero de 2013
Reflexionando: en las bibliotecas públicas no existen las castas

The Viceroy Hotel (Santa Monica, Los Angeles)

Que nadie se llame a engaño con el título de este post, nada más lejos de nuestra intención que lanzar una soflama incendiaria contra las clases pudientes. Tal y como dijo la gran ideóloga Carmen Lomana: si los ricos gastan su dinero, activan la economía. Y no podemos estar más de acuerdo, siempre que su dinero sea realmente suyo...

El lujo es un logro genuinamente humano: el refinamiento, el agasajo de los sentidos, el ansia de perfección en una palabra. El auténtico buen gusto no está en la ostentación, huye del exhibicionismo zafio de los nuevos ricos, que impera a sus anchas en estos tiempos. Por eso, la última tendencia para hoteles de altísima gama que quieren desmarcarse del mal gusto dominante, sólo podía llegar a través de la cultura. Lo único capaz de aportar auténtica distinción.


The Carlisle Bay Hotel (Antigua)

The Hudson Hotel (Nueva York)

Ya hemos hablado de hoteles bibliófilos en Yo no quiero trabajar o en Hotel CDU; pero en este caso se trata de la última moda de crear bibliotecas a cual más lujosa, cool y exquisita, como un servicio que aporte caché al establecimiento.


The Carlisle Bay Luxury Hotel en Antigua, con The Ultra Violet Library que cambia de color por la noche; The Starwood Luxury Collection del hotel The Joule en Dallas, con libros de la exquisita editorial Taschen; la biblioteca del londinense hotel One Aldwych; o The Viceroy Hotel en Santa Monica, con 2.000 libros sobre arte y cultura: junto a muchos otros hoteles, y resorts del Caribe, que han hecho de sus bibliotecas un valor añadido de su oferta.


The Nomad Hotel Library Bar (Nueva York)

Y mientras esta tendencia arrasa en hoteles de alta categoría, otra noticia coincide en el tiempo, para transportarnos al otro extremo. En la biblioteca central de Montreal, la afluencia de vagabundos y desahuciados crece por meses. En otras bibliotecas como la Pública de San Francisco, hasta disponen de trabajadores sociales en plantilla para atender a este tipo de usuarios. Un tipo de asistencia social que las bibliotecas públicas estamos llevando a cabo, y de la que ya hablamos en Vagabundos y bibliotecas.


The Renaissance Washintong DC Hotel

Paradojas de ayer, hoy y siempre, que estos tiempos agudizan. Pero no queremos caer en el más burdo maniqueísmo, contrastando bibliotecas exclusivas versus bibliotecas populares. Preferimos soñar con que la cultura fuera la pértiga que sirviera para salvar ese abismo social, y que uniera por los extremos, a ricos y pobres en su amor por las bibliotecas.

Pero mucho nos tememos que eso sería tanto como pedir, que los árboles dieran dinero. Algo que Kendrick Lamar declama en uno de los temas del mejor álbum del 2012, según la prestigiosa revista Pitchfork. Nadie como el hip hop para tomar el pulso más inmediato a la calle: su imaginería urbana, su culto al dinero, sus invectivas al orden establecido, se hacen flow en este Money Trees (Árboles del dinero) con el que concluimos.