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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: BRMU Bizarra. Décima entrega y final

Publicado: el 21 de diciembre de 2012 
Reflexionando: ¿realmente seguimos siendo un templo de la alta cultura?

Bodegón bizarro: vida íntima de la mujer, reloj de pared chino,
corazones con flores musicales de Estambul, 
sobre arreglo floral de plástico

No sabemos si la imagen canónica de lo que se supone es una biblioteca, habrá quedado muy dañada tras esta serie bizarra, pero no vamos a lamentar algo que nos importa muy poco. Nos aburren tanto los estereotipos bibliotecarios, como esa dictadura del supuesto buen gusto que trata de sofocar esa vitalidad, y alegría de vivir de lo abiertamente hortera.


Bodegón monárquico: Bodas reales por Jaime Peñafiel, crónica del romance,
merchandising conmemorativo, y nota patriótica en el platito folklórico en 3-D

Tampoco es que aboguemos por pasar de ser templos de la alta cultura a bibliotecas choni (concepto éste que habrá que desarrollar convenientemente en el Glosario BRMU, que poco a poco vamos conformando en este blog): pero si somos instituciones al servicio de la sociedad, es normal que reflejemos esa cultura de masas que se ha ido fraguando desde el siglo XVIII, y que ha derribado (para bien y para mal) tanta torre de marfil que convertía lo cultural en algo academicista y esclerotizado.


Composición músico-floral, con perfume envasado en rosas de cristal


Pitillera mecánica, recuerdo de Totana
Así que en esta décima entrega más que un colofón, ofrecemos una traca de feria, como no podía ser de otro modo. Rendidos una vez más al signo de los tiempos, exponemos nuestras intimidades (que no vergüenzas) más ocultas: el altar que durante años ha ido fraguándose en un discreto rincón de nuestra biblioteca, gracias a nuestra compañera C.M, culpable en parte, del espíritu con el que nació esta serie.

Como dice otra compañera nuestra (R.F. por seguir con el baile de iniciales) nos debemos a nuestro público cual folclóricas de la cultura. Así pues, en la época de los realities de todo tipo y condición, desvelamos una práctica habitual entre algunos compañeros, que durante años fomentaron esa sensibilidad especial, adquiriendo objetos a lo largo y ancho del planeta. Y todas estas ofrendas, cual exvotos paganos, fueron configurando este santuario con aires de teletienda o mercachino, que hoy desvelamos aquí en rigurosa exclusiva.


Bombonera de rosas londinense, y ángel de la guarda con purpurina


En un alarde de cosmopolitismo, se acumulan piezas adquiridas en el Jan el-Jalili de El Cairo, en el Gran Bazar de Estambul, en tiendas de souvenirs de Sicilia, Londres, Valencia, o en los chinos del murciano barrio de El Carmen. No existen fronteras capaces de contener nuestro culto secreto. 



Fruto de todo ello, es esta sesión de fotos en la que brillan con luz propia el kit de Michael Jackson, que incluye muñeco articulado con hits del cantante (que pueden escucharse presionando un botón a su espalda), y la inefable Barbie de mercadillo, con una falda de cartulina repleta de volantes confeccionados con papel higiénico rosa.

Jacko y Barbie, cual gnomos en Amelie, posando
en varios lugares emblemáticos de nuestro centro

Alta cultura/baja cultura, apocalípticos/integrados, lectura impresa/lectura digital, gafapastas/chonis, devoradores de best seller/letraheridos exquisitos, pobres/ricos, ancianos/niños, cultura de masas/cultura elitista, mainstream/hipsters. En el tótum revolútum del panorama actual, las bibliotecas públicas a todos acogen, y a todos procuran contentar.

Si desde el siglo XX, la cultura más viva no puede respirar en lo académico sin dejarse contaminar, quizás sea el momento de renunciar al uso de bizarro según la acepción anglosajona, que hemos adoptado en esta serie, y ajustarnos a la definión que la RAE da de esta palabra: valiente, generoso.

Ser valientes y reformular lo que debe ser una biblioteca, lo que supone ser bibliotecario, sin apriorismos, ni prejuicios, desechando lastres sin olvidar nuestras esencias, ni renunciar a lo que venga. Solo así, las bibliotecas (aún cuando mutemos en otra cosa) seguiremos teniendo sentido.




Pero retomemos el espíritu menos solemne para finiquitar la serie. Si de algo ha podido servir esta BRMU Bizarra es para que algunos se enteren, por fin, de que la biblioteca no tiene porque ser un sitio aburrido, amuermante y rancio. La cultura, como la belleza, será convulsa o no será que decía Breton; así que más que un lavado de imagen, confiamos en que haya sido toda una ducha.

Y cantando y bailando rock and roll bajo la ducha decimos adios, gracias a toda una musa de este universo exagerado y artificialmente brillante al que hemos rendido culto: Mamie Van Doren y su Hey mama!

martes, 9 de septiembre de 2014

Recalculando [verano 2014]: BRMU Bizarra. Tercera entrega

Publicado: 10 de mayo de 2012 
Reflexionando: el amor está en el aire


La tercera entrega de BRMU Bizarra podría subtitularse como aquella película de los 50: Creemos en el amor.

Nosotros, cursi y decididamente, creemos en el amor, sobre todo ante las maravillosas postales que se han conservado gracias al exquisito gusto de nuestra compañera C.M (que prefiere mantener el anonimato). La frialdad de Internet mató la calidez de estas postales, en las que se inspiraban las parejas de los 70 para escribirse apasionados mensajes que echar al correo.

En la primera postal, el romántico y lánguido sauce llorón es la excusa perfecta para que los enamorados aproximen sus manos. Llama la atención que el chico con la virilidad que exuda su mirada, necesite de excusas; máxime si se observa el insinuante muslamen que emerge, como quien no quiere la cosa, de la falda de la chica.

Pero esto es sólo el principio. Se pueden reconstruir las diferentes etapas de una pareja a través de las joyas que aquí rescatamos. En primer lugar sería el ligoteo y el dulce inicio de la relación:


Del cromatismo en vestimentas de la primera pareja, a la frase de la segunda:
¿En qué piensas cariño? En tí, sólo en tí...



Las parejas jóvenes de hoy en día no pueden saber lo mucho que fortalecía la relación, la ausencia del varón por cumplir con sus obligaciones con la patria. ¡Qué buen momento para entregarse al género epistolar más exaltado!

Tras la separación forzosa de la mili, los lazos del amor estaban más que reforzados, y la siguiente postal deja bien claro que el amor es una atadura gozosa a través, en este caso, de la bisutería.



La armonía de la pareja en el campo y en la disco

Postal con tela pegada en vestido y velo

El hombre, una vez resuelto su futuro laboral, estaba encauzado hacia el ansiado matrimonio, y los dos estaban listos para fundar una familia.

Las alegrías de la vida familiar también se ensalzaban en este tipo de postales. Casi todo tipo de eventos tuvieron su acertada representación postal.

De la "artística" foto del espejo, a la entrañable instantánea con los abuelos en pijama, hasta postales dedicadas a la educación de los hijos. De no hacerlo así, el resultado podría ser el niño que aparece en la última y desasosegante postal: ¿qué mensaje oculto encerraría tan misteriosa composición?


El marco perfecto para la felicidad familiar
El abuelo en pijama disfruta de sus descendientes

Papá y mamá perpetuando estereotipos

Un enigma a resolver:
¿a quién iría destinada esta postal?

Y aún restan muchas más postales en nuestras colecciones, pero de momento es suficiente con este recorrido por el amor en todas sus etapas.

Para concluir sin desmerecer lo exhibido, un anuncio de cocinas de aquella época, que resulta el culmen perfecto para esta exaltación del amor a la que nos hemos entregado en este nuevo episodio de BRMU Bizarra.




sábado, 23 de agosto de 2014

Recalculando [verano 2014]: BRMU Bizarra. Octava entrega


Publicado: 29 de octubre de 2012
Reflexionando: el sentimiento amoroso estereotipado vende más



Iniciamos el mes dando consejos para forrarse escribiendo un best seller, y lo vamos a cerrar retomando uno de los ingredientes básicos para obtener ventas masivas: el diseño de portadas.

Si queremos destacar, la discreción nunca será nuestra guía. Aquí todo tiene que ser obvio, brillante, exagerado, desbarrando entre lo sublime y lo ridículo, o más bien cayendo en ello sin medida. Un filón para la semiología y la sociología  que aquí explotamos someramente.

Lo bizarro en las portadas puede ser totalmente elegante y cultivado, pero igualmente impactante; por eso hemos querido arrancar con la portada de esta selección de cuentos fantásticos del XIX, en edición de Italo Calvino. Una obra altamente recomendable y una portada que hace del sacrilegio: arte.

Pero que nadie se confunda, y crea que el nivel de exquisitez literaria va a seguir rumbo parecido en esta entrega. Seguimos en terrenos cercanos a la religiosidad y el misticismo, pero con un cariz muy distinto.

"Desde las profundidas del Gran Silencio y merced a la vibración y oportunidad que la Luz Cósmica da en este Nuevo Ciclo. Los Maestros Ascendidos y Grandes Seres imparten sus enseñanzas [...] te invitamos a que traspongas el umbral de lo escrito y vueles tan alto como las alas de tu amor lo permitan"
Con tales promesas en su contracubierta, las enseñanzas del maestro Saint Germain (¿será pariente de Anne Germain, la medium de la tele que nos consuela al demostrar que la falta de paladar inglés de los españoles, se resuelve una vez pasamos al otro barrio?) no es que haya dado para ventas masivas, pero nadie podrá acusarle de fraude. Es sólo ver la portada, y ya nos quedamos traspuestos, sin ni siquiera tener que cruzar "el umbral de lo escrito".

Pero pongámonos serios, y bebamos directamente de las fuentes del género cuyas portadas han creado escuela: la novela romántica. No sin antes encomendarnos a Corín Tellado, Barbara Cartland y Danielle Steel, elegiremos ejemplos cuyo detenido análisis nos aportará más de una clave:




Partamos del análisis semántico sincrónico de los textos publicitarios de Pirata y El juramento de un libertino.

"Él era despiadado, hermoso y salvaje como el mar Caribe. Debía domar a esa niña y despertarla al éxtasis del amor" [Texto en cubierta de Pirata]

Despiadado, como promesa de peligro y sugerencia de dominación. Hermoso, indudablemente los murcianos tenemos ventaja al asumir este epíteto y convertirlo en expresión: ¡Qué hermoso eres!. Y "salvaje como el mar Caribe", de nuevo lo indómito, la aventura y el exotismo en una sola frase, después de esto sólo resta el éxtasis del amor. Pero como condición indispensable para alcanzarlo: han de repartirse los roles en la pareja, y domar, someter, domeñar a lo femenino, para que nada perturbe el orden natural de las cosas, y se anule cualquier carga subversiva que pudiera acarrear la pasión.


"Él juró que jamás se casaría. Ella juró no dejarse atrapar por ningún hombre..." [Texto en cubierta de El juramento de un libertino]
Romper un juramento es algo punible y reprobable moral y socialmente, salvo cuando la ruptura de ese compromiso sirva para ensalzar una institución, pilar de la sociedad, como es el matrimonio. La consecuencia lógica después de que la fuerza del amor se manifieste cual torrente, sólo puede desembocar en el Tú me perteneces, obra cumbre de Johanna Lindsey.


Ámame para siempre

El análisis semiológico de las portadas de Johanna Lindsey es un auténtico potosí (término apropiado donde los haya hablando de novela rosa). En Love me forever, obsérvese el fondo, con la mansión (promesa de estatus social) que se entrevé en el único resquicio que deja libre el frondoso tapiz de rosas, que sirve de marco al desfallecimiento amoroso del que adolecen todas las heroínas de Lindsey (¿o será simple torpeza?).

Dos siglos de emancipación femenina caen por los suelos ante la rotundidad del halterofílico galán, cuya única prenda es un kilt, se supone sin nada debajo. Su mirada es dura, monolítica, cual Terminator de la seducción, su sansónica melena no le resta ni un ápice de viril dominación.

Visto lo cual, ¿alguien puede sorprenderse del éxito de la trilogía de las 50 sombras de Grey? El mensaje es contundente. Según esta literatura, las mujeres son como el Príncipe de Salina en El Gatopardo: desean que todo cambie, para que todo siga igual.


Muérdeme si puedes y La bestia que hay en él
 
Pero seríamos totalmente injustos si no reconociéramos la evolución del género a través del Paranormal romance, o lo que es lo mismo Romance paranormal. Lunas llenas, ambientes góticos, o hilillos de sangre resbalando por la comisura del galán, hacen que cobre todo su sentido la frase que aparece en la cubierta de La bestia que hay en él: "el magnetismo animal adquiere un significado totalmente nuevo".

Siempre habrá portadas que
superen la peor de nuestras pesadillas

Y un último apunte sociológico, con el rigor científico que nos caracteriza. Nos surge la reflexión si acaso una inveterada costumbre de las parejas como Dios manda, no haya terminado provocando una permeabilización entre géneros.

Nos referimos a la regla de convivencia en pareja, según la cual ha de repartirse equitativamente la elección de películas a ver juntos: entre comedias románticas y películas de acción, según elija la parte femenina, o la parte masculina de la pareja.

Tal vez por sea por ello, que algunos galanes románticos presenten hechuras propias de Rambo;  mientras que el héroe de acción que marca tendencia estos años sea un Jason Bourne, expeditivo y testosterónico pero con una virilidad mucho más amable y sensible que la de los action men de los 80.

Pero nosotros, bizarros como somos, siempre terminamos remitíéndonos a los clásicos.Y para ello qué mejor que despedirnos con la portada contundente, clara,  y directa de la primera y única novela escrita por Silvester Stallone, que apareció recientemente por nuestros depósitos. Tras este hallazgo, ni la semántica, ni la semiología, ni la sociología nos sirven para reponernos del impacto.



martes, 19 de agosto de 2014

Recalculando [verano 2014]: BRMU Bizarra. Segunda entrega

Publicado: el 13 de abril de 2012
Reflexionando: hay cosas que más que reflexión, requieren sentido del humor.



Va a ser imposible, por mucho que queramos. Con las joyas que atesoramos, va a ser materialmente imposible resistirse a más de una entrega en torno a la mujer, el matrimonio, la pareja y los hábitos sexuales, en esta serie de BRMU Bizarra.

Cómo sustraerse a frases del tipo: "repentinamente me di cuenta de que disfrutaba más de las comidas en casa de mi madre. Fue el principio de la rutina en el matrimonio", o este otro pensamiento marital del hombre: "de pronto cumplía con las obligaciones del amor. En cuanto tuve suficiente, el amor se terminó. ¿Mi mujer? ¡Caramba, yo estaba cansado!" que aparece como pie de la foto de la pareja en la cama.

Armonía matrimonial

Un filón inacabable que nos proporciona el apasionante libro: Tu marido, ese desconocido de Oswalt Kolle, con la colaboración científica del psicólogo Johannes A. Störhr, y del director de la clínica neurológica de Munich, Kurt Kolle. Una obra de 1967 editada por Bruguera en la colección Biblioteca conyugal, y entre cuyos capítulos se incluyen epígrafes tan sugerentes como:
  
¿Conocéis a vuestro marido? – Atormentado por el deseo – Por qué se casan los hombres – Los hombres experimentan el matrimonio de otra manera – Vuestro marido, ese ser único – Todo Adán lleva una Eva en su interior – Las mujeres se quejan, un hombre responde

 Sin ánimo de exhaustividad, sólo mencionar los capítulos que cierran el libro, y que con el encabezamiento repetido de Mi marido abarcan toda una amplia gama de posibilidades:  
...me es infiel…no está contento conmigo…está celoso…no puede ser cariñoso…es un mal amante…es impotente…es perverso

No dejar de ampliar la imagen y leer el pie de foto


Después de este rosario de enunciados no podemos más que recomendar el vídeo de Fangoria revisando el clásico de Rocío Jurado: Ese hombre, todo un complemento musical de este sesudo estudio sobre el papel del hombre en la pareja.




Como bonus track de este maravilloso hallazgo en nuestros fondos, incluimos el Diccionario de la limpieza de Djenane de Chappat, una publicación de 1970 de Alianza Editorial. Como puede comprobarse por el estado en que se encuentra, una de dos: o alguna aplicada esposa lo transportaba con ella a todos sitios siguiendo sus consejos (y de ahí la indescifrable mancha que adorna sus páginas), o quien se lo llevó necesitaba algo más que un diccionario para enderezar sus hábitos de limpieza e higiene.




viernes, 21 de diciembre de 2012

BRMU Bizarra. Décima entrega y final

Bodegón bizarro: vida íntima de la mujer, reloj de pared chino,
corazones con flores musicales de Estambul, 
sobre arreglo floral de plástico

No sabemos si la imagen canónica de lo que se supone es una biblioteca, habrá quedado muy dañada tras esta serie bizarra, pero no vamos a lamentar algo que nos importa muy poco. Nos aburren tanto los estereotipos bibliotecarios, como esa dictadura del supuesto buen gusto que trata de sofocar esa vitalidad, y alegría de vivir de lo abiertamente hortera.


Bodegón monárquico: Bodas reales por Jaime Peñafiel, crónica del romance,
merchandising conmemorativo, y nota patriótica en el platito folklórico en 3-D

Tampoco es que aboguemos por pasar de ser templos de la alta cultura a bibliotecas choni (concepto éste que habrá que desarrollar convenientemente en el Glosario BRMU, que poco a poco vamos conformando en este blog): pero si somos instituciones al servicio de la sociedad, es normal que reflejemos esa cultura de masas que se ha ido fraguando desde el siglo XVIII, y que ha derribado (para bien y para mal) tanta torre de marfil que convertía lo cultural en algo academicista y esclerotizado.


Composición músico-floral, con perfume envasado en rosas de cristal


Pitillera mecánica, recuerdo de Totana
 Así que en esta décima entrega más que un colofón, ofrecemos una traca de feria, como no podía ser de otro modo. Rendidos una vez más al signo de los tiempos, exponemos nuestras intimidades (que no vergüenzas) más ocultas: el altar que durante años ha ido fraguándose en un discreto rincón de nuestra biblioteca, gracias a nuestra compañera C.M, culpable en parte, del espíritu con el que nació esta serie.

Como dice otra compañera nuestra (R.F. por seguir con el baile de iniciales) nos debemos a nuestro público cual folclóricas de la cultura. Así pues, en la época de los realities de todo tipo y condición, desvelamos una práctica habitual entre algunos compañeros, que durante años fomentaron esa sensibilidad especial, adquiriendo objetos a lo largo y ancho del planeta. Y todas estas ofrendas, cual exvotos paganos, fueron configurando este santuario con aires de teletienda o mercachino, que hoy desvelamos aquí en rigurosa exclusiva.


Bombonera de rosas londinense, y ángel de la guarda con purpurina
 

En un alarde de cosmopolitismo, se acumulan piezas adquiridas en el Jan el-Jalili de El Cairo, en el Gran Bazar de Estambul, en tiendas de souvenirs de Sicilia, Londres, Valencia, o en los chinos del murciano barrio de El Carmen. No existen fronteras capaces de contener nuestro culto secreto. 



Fruto de todo ello, es esta sesión de fotos en la que brillan con luz propia el kit de Michael Jackson, que incluye muñeco articulado con hits del cantante (que pueden escucharse presionando un botón a su espalda), y la inefable Barbie de mercadillo, con una falda de cartulina repleta de volantes confeccionados con papel higiénico rosa.

Jacko y Barbie, cual gnomos en Amelie, posando
en varios lugares emblemáticos de nuestro centro

Alta cultura/baja cultura, apocalípticos/integrados, lectura impresa/lectura digital, gafapastas/chonis, devoradores de best seller/letraheridos exquisitos, pobres/ricos, ancianos/niños, cultura de masas/cultura elitista, mainstream/hipsters. En el tótum revolútum del panorama actual, las bibliotecas públicas a todos acogen, y a todos procuran contentar.

Si desde el siglo XX, la cultura más viva no puede respirar en lo académico sin dejarse contaminar, quizás sea el momento de renunciar al uso de bizarro según la acepción anglosajona, que hemos adoptado en esta serie, y ajustarnos a la definión que la RAE da de esta palabra: valiente, generoso.

Ser valientes y reformular lo que debe ser una biblioteca, lo que supone ser bibliotecario, sin apriorismos, ni prejuicios, desechando lastres sin olvidar nuestras esencias, ni renunciar a lo que venga. Solo así, las bibliotecas (aún cuando mutemos en otra cosa) seguiremos teniendo sentido.




Pero retomemos el espíritu menos solemne para finiquitar la serie. Si de algo ha podido servir esta BRMU Bizarra es para que algunos se enteren, por fin, de que la biblioteca no tiene porque ser un sitio aburrido, amuermante y rancio. La cultura, como la belleza, será convulsa o no será que decía Breton; así que más que un lavado de imagen, confiamos en que haya sido toda una ducha.

Y cantando y bailando rock and roll bajo la ducha decimos adios, gracias a toda una musa de este universo exagerado y artificialmente brillante al que hemos rendido culto: Mamie Van Doren y su Hey mama!



jueves, 29 de noviembre de 2012

BRMU Bizarra. Novena entrega




Vamos acercándonos al final de esta BRMU Bizarra, gustamos de números redondos y la décima entrega será la última. Por eso en esta novena entrega recurrimos a un popurrí que por un lado resulta de lo más apropiado para el espíritu de esta serie, y por otro nos permite rescatar algunas de esas joyas que seguimos atesorando.

Si hemos dedicado entregas a las postales, a carteles de cine, cómics o portadas de libros, en esta entrega nos lanzamos al revoltijo, pero pese a ello con alguna novedad que hasta el momento habíamos descuidado, como son las revistas, y concretamente la publicidad en esas revistas.

Hara Kiri era una revista francesa (que conoció edición española) cuya propuesta para un autobronceado instantáneo en su portada del mes de julio de 1965, es de lo más bizarro que hemos visto en mucho tiempo. 

En dicha revista se combinaba el humor y el erotismo de las maneras más delirantes que se
   



puedan imaginar: fruto de ello es el striptease publicitario del detergente OMO: la blancura perfecta para la mejor vida marital expresada en ese ¡Bravo OMO!, con que lo celebra el marido que aguarda en la cama.

En el mismo año, pero en distinta revista (en este caso Playboy) aparecía el siguiente anuncio. Una muestra más para ese estudio oficioso que sobre las relaciones entre hombres y mujeres, hemos ido pergeñando en esta serie.





Y cambiamos de tercio pero sin dejar el ámbito de las tentaciones (después de todo somos la Biblioteca tentadora, según la afortunada expresión de nuestra compañera DMC). De la portada del libro de la izquierda, que no se sabe si trata sobre pesca, o (en vista de la cara del sujeto y del título) de algún tipo de perversión acuática; a la insinuante portada de la novela Triángulo desnudo, una historia sobre intercambio de parejas, y no precisamente ortodoxo.




No podíamos olvidar una de nuestras mayores minas, como ha resultado ser la Mediateca: con sus portadas de discos o sus carteles de cine. En el apartado musical elegimos como representantes en esta miscelánea a dos insignes figuras: el Marqués de Porrina, y a Gaspar, que aunque menos conocido, nos ha ganado con su entusiasmo y entrega popular. Su hit Oye el grito de tu pueblo, pareciera un himno reivindicativo digno de movimientos tipo 15M.




El Marqués de Porrina fue un adelantado a su tiempo, que supo intuir la trascendencia de la indumentaria para triunfar como artista. El que se autodefinió a sí mismo como “el gitano más ‘siñorial’ de todos los tiempos”, y que alcanzó la nobleza gracias al Marqués de Villarverde (yerno de Franco, que así lo bautizó en una noche de farra y borrachera): nos impacta especialmente por esa impresionante corbata de perlas que luce, y que señalamos oportunamente para que a nadie pase inadvertida.

El otro filón, el dedicado a los carteles de cine, nos depara placeres estéticos y temáticos tan exaltados como estos títulos que ordenamos describiendo un recorrido moral. Desde el libertinaje de los dos primeros, hasta sus consecuencias en el tercero que erige al 5º mandamiento como proclama antiabortista, hasta llegar al Apocalipsis con el advenimiento de las bestias.





Hemos reservado para el final de este popurrí lo más racial y auténtico. De la imponderable colección de postales reunidas por nuestra compañera CM (nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos) ofrecemos una selección que hará las delicias de todo connoisseur (sólo poniéndonos así de cursis pueden salirnos las palabras ante tamañas maravillas).








Auténticas virguerías fotográficas que sin necesidad de 3D consiguen transmitirnos todo el arte y el tronío de estas estampas cañís, hechas de cartón, encaje y lentejuelas. Y que nos dan pie para el lucido colofón con el que vamos a cerrar esta entrega. Haciendo patria y olé!!


Y una vez puestos raciales, y coincidiendo con que nuestro Picoesquina de estos meses está dedicado al Planeta Murcia: ¿qué mejor que homenajear a alguna figura de nuestra tierra que esté a la altura de los valores éticos y estéticos de esta serie?

Quedaría muy oportuna Antoñita Peñuela, la flamenca ye-yé nacida en Murcia, y cuyo éxito La espabilá, se ajusta como un faralá a este post. También podíamos recurrir a la algo más obvia Bárbara Rey con su Libro de amor; pero queremos hacer justicia, y si hay alguna estrella nacida en Murcia digna musa para esta serie esa es, sin duda, la simpar Charo.

Única murciana que ha salido en Los Simpson, en Vacaciones en el mar, o en las películas de catástrofes de Aeropuerto. Charo lleva décadas moviendo sus maracas al grito de cuchi-cuchi. Y será por nuestra impericia con el callejero, pero no hemos localizado ninguna calle con su nombre. Sería duro admitir que la artífice de un vídeo tan, tan, tan... como España cañí, no sea profeta en su tierra.

Nosotros por si acaso, concluimos con una actuación setentera en la que aparte de su desbordante vitalidad y gracejo, queda claro que Charo nunca precisó de un servicio como nuestro Yes, we can para mejorar su inglés, y hacerse un hueco en Las Vegas o en Hollywood.