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miércoles, 22 de junio de 2016

¡Hostia! un libro, y otro, y otro, y otro





Este próximo fin de semana (coincidiendo con las elecciones) se celebra en Madrid, la tercera edición del festival de microedición y guantazos: ¡Hostia un libro!. Un encuentro irreverente de editoriales independientes, autoedición, fanzines y librerías de barrio, que dan prioridad a la calidad y la originalidad, y que combina el amor por la literatura con actividades tan frikis como combates con espadas láser, conciertos, combates de lucha libre, exposición de robots, dueto de DJs, etc...


En el festival hay libros, claro, pero también
hay roller derbis o combates de lucha libre

Las declaraciones de una de las organizadoras que recoge El País, no deja lugar a dudas de por dónde van los tiros: "nos encantan los libros y nos encantan las hostias. Pensamos que el mundo editorial, sobre todo a nivel independiente, consiste en pelearse con todo el mundo. Así que unimos ambos conceptos"

Probablemente haya más de uno al que el nombre en sí del evento les repela desde el principio. Los murcianos sabemos de qué hablamos en este sentido, en la tierra en la que el acho, y el pijo se han convertido en gracietas que hasta se explotan como marketing para vender alimentos (agilidad empresarial que se llama).


El uso del exabrupto por el exabrupto, también molesta a muchos que no se identifican con esa campechanía hecha cliché, que no deja de ser una degradación del vocabulario, Y sin renegar de lo autóctono, no por ello se suman a la exaltación de un tipismo que no tiene porque representarnos. Pese a que en el 85% de los chistes de muchos humoristas, cuando se menciona la procedencia de alguien se recurra a la de Murcia, como antes se recurría a la de Lepe, para ganarse la risa fácil.

Y una vez aclarado por si acaso, que reírse de los tópicos que recaen sobre los murcianos para así invalidarlos es sanísimo, pero que tampoco es necesario hacer de ello un estandarte: hemos de decir que el espíritu del ¡Hostia un libro!, nos encanta. En la BRMU nos gustar la irreverencia cuando tiene una finalidad, y nada más necesario para la supervivencia de las bibliotecas, que faltarle al respeto a las ideas que, por mucho que insistamos, siguen perdurando sobre lo que es una biblioteca.

Sin duda es un privilegio ser una institución asociada con la cultura, con el conocimiento, con el silencio, el estudio, la vida cultural; pero lo malo es cuando el concepto de cultura se sigue viendo como algo tan elevado y exquisito que ya de por sí excluye a muchos. Y cuando a las bibliotecas por extensión, se les ve como algo aburrido, académico (en el mal sentido), estático o como simples salas de estudio.
Nuestros Packs de préstamo, o cómo
hay que tratar a la cultura:
como algo de consumo cotidiano

La cultura es algo que se necesita en el día a día, para todo; no hay que sacralizarla, ni tampoco degradarla conviertiéndola únicamente en evasión, sin capacidad para generar ningún tipo de reflexión, ni aprendizaje: es necesario convertirla en un hábito, sin más. Quizás si fuera eso lo que calase en el insconsciente colectivo, la relación con la biblioteca, y con la cultura en general, sería mucho más fluida y natural; y sería haría innecesario tanto postureo para distinguirse y significarse a través de ella.

Pero este post está volviéndose peligrosamente denso para titularse de forma tan contundente. Así pues, cerramos alegrándonos de algo autóctono que no necesita de la exaltación de lo murciano a través del abuso de tipismos para celebrarse. La reciente apertura, en medio de las noticias catastrofistas sobre el cierre de comercios dedicados a los libros, de dos nuevas librerías con propuestas innovadoras en nuestra Región: La Madriguera del conejo blanco en Murcia, y La Montaña Mágica en Cartagena. Dos razones para reconfortarnos, entre tanta noticia catastrofista sobre la agonía del sector, y que justifica plenamente, ahora sí, el recurrir a la salida de tono: ¡Hostia dos librerías!



lunes, 19 de octubre de 2015

Adopta a un bibliotecario

Mercedes Milá espiando al blog de la BRMU

Llámennos paranoicos, engreídos, enajenados o cualquier otra cosa que se les ocurra. Pero estamos seguros de que la cadena de televisión Telecinco, copia ideas de este blog a la hora de preparar su programación.

¿Qué otra explicación se puede dar al hecho de que hace unas semanas dedicásemos un post al género de los realities (Reality de biblioteca), y que por la columna de Mikel Labastida, crítico de televisión del grupo Vocento: nos enteremos de que en Gran Hermano se califica, de manera despectiva, como "los bibliotecarios", a los concursantes que no entran dentro de los cánones musculosos y silicónicos habituales en este tipo de programas?

¿Casualidad?, no existen. Y por mucho que Mercedes Milá haga aspavientos y amenace con inundar la casa de GH16 de libros; en un vano intento de nadar y guardar la ropa: nada nos va a convencer de que se trate de una coincidencia.


Un cartel ya muy visto, pero cuyo mensaje, Telecinco se empeña en actualizar


El civilizado abogado interpretado por James
Stewart, aprendiendo la ley del más fuerte en:

El hombre que mató a Liberty Valance
Pero mientras nos van tomando medidas para las camisas de fuerza, no hace falta observar mucho, para darse cuenta de que a los medios les repelen cada vez más los ilustrados. Puede que se trate de una actitud defensiva, ante tanto desprecio intelectual que acumula el medio televisivo; pero no nos referimos sólo a la televisión. La desconfianza hacia quienes expresan su deseo por cultivarse intelectualmente, viene de lejos.

¿En cuánto wéstern clásico, la figura del vaquero expeditivo y resolutivo de buen corazón, salía triunfante frente al personaje ilustrado que, con suerte se presentaba como cómico, cuando no directamente como el malvado de la función?; ¿en cuántas películas del subgénero sobre adolescentes en el instituto se ha ridiculizado la figura del empollón? (aunque también la del matón, todo hay que decirlo).

No es de extrañar por tanto que la sufrida Lisa Simpson (tal vez el personaje que mejor ha representado durante las últimas décadas, la desolación de quien aspira a cultivarse en nuestros días) dijera aquello de "cuando estoy triste abro un libro e ignoro al mundo", entre otras muchas perlas imprescindibles.

 
La artista Wendy Tsao ha lanzado las muñecas ideales de Lisa Simpson:
ha desmaquillado a las muñecas Bratz, y transformado en representaciones de mujeres admirables
 
En la deliciosa Bola de fuego de Howard Hawks, la cabaretera interpretada por Barbara Stanwyck, irrumpe en la pacífica mansión en la que se recluyen un grupo de estrambóticos intelectuales que redactan una enciclopedia.

Su sabiduría callejera, choca de frente con el academicismo rancio que impera entre los doctos profesores, ejemplificando una vez más esa barrera casi infranqueable que por intereses ocultos (¿grupo Bilderberg, Illuminati, masones, etc...?) siempre se quiere levantar entre vida y cultura.

Si bien es cierto, que finalmente, serán los conocimientos de los adorables y pacíficos intelectuales, los que conseguirán salvar a la cabaretera de los gánsteres que la persiguen.





Pero afortunadamente, no en todos los medios se expresa aversión a lo que huele a biblioteca. Si en Telecinco la biblioteca es sinónimo de muermo, en la misma semana, en programas como A vivir que son dos días de la cadena Ser: dedican un programa a los bibliobúses que asisten a las pequeñas poblaciones de El Bierzo.

Un programa en el que lo más emocionante, fue escuchar el testimonio de Ascensión Ramón, usuaria del bibliobús de 101 años, que ha recibido el premio de socia de honor de las bibliotecas de León.

Ascensión Ramón disfrutando su siglo de vida en el bibliobús


Nuestra añorada usuaria Fuensanta
Guaita, a la que entrevistamos en 2006

Ascensión es vecina de Bárcena de la Abadía, un pueblo con 108 habitantes, al que como tantos otros pueblos del país: la televisión no llegó hasta bien entrados los 70. Para entonces Ascensión ya tenía 60 años, y para cuando se estrenó Telecinco en 1990, esta lectora compulsiva rondaba los 80. ¿Será por eso que Ascensión no está, como tantos ancianos, alienada por la televisión, y volcada a la lectura?

No sabemos si tiene cuenta en Twitter, pero no parece que la necesite; pero sin duda, de tenerla sería la primera en participar en la campaña que el Ministerio de Cultura ha lanzado a lo largo de esta semana para homenajear a bibliotecas, y bibliotecarios.

Con el hashtag #vivalabiblio se anima a que todo usuario de bibliotecas, declare su amor a nuestros centros, comparta sus experiencias en bibliotecas, e incluso diga quién es su bibliotecario favorito. Entre los participantes, muy apropiadamente, se sortearán lotes de libros y visitas personalizadas a la Biblioteca Nacional. Tal cual como en el clásico Un, dos, tres (un programa más respetuoso con las bibliotecas) premiaban con apartamentos en Torrevieja o coches.


Nosotros sólo podemos agradecer esta iniciativa del Ministerio, los bibliotecarios como todos, sólo queremos que nos quieran, aunque sea un poco. Tal vez con campañas así, lentamente, consigamos que en Telecinco dejen de suicidarse libros; y que una cabaretera y un profesor, no sean vistos como una extraña pareja.



sábado, 13 de diciembre de 2014

Ahora caigo



Hace unos días en el simpático concurso de Antena3, Ahora caigo, uno de los participantes era bibliotecario. Una profesión que al eterno presentador del veterano concurso de La 2: Saber y ganar, Jordi Hurtado, no le hubiese llamado la atención, pero que en cambio al dicharachero presentador de este espacio, Arturo Valls, le debió resultar algo exótica en su concurso.

Mario, que así se llamaba el bibliotecario concursante, se presentó debidamente, y Valls le comentó que la suya era un profesión en extinción. Ante la respuesta en sentido contrario de Mario, el presentador en tono irónico le replicó que claro que sí, que todos los días estaban abriendo bibliotecas en los barrios, y que estaban llenas de gente; a lo que el bibliotecario orgulloso de serlo, le dijo que al menos la suya si estaba llena de gente y de vida.

No hay que culpar a Arturo Valls del desconocimiento que manifiesta sobre la realidad de las bibliotecas, es el lugar común que, salvo los usuarios de bibliotecas, tiene en mente mucha gente. Una idea que además tiene fundamentos reales en los que sostenerse, mucho más allá de la idea de que Internet las esté dejando obsoletas.

"No mantenga la calma cuando las bibliotecas
están amenazadas"
En el reciente Congreso de biblioteca públicas, un bibliotecario inglés relató la crítica situación que el sistema de bibliotecas públicas del Reino Unido está viviendo; con cierres generalizados, y con el alistamiento de voluntarios en vez de profesionales para que gestionasen las bibliotecas que los poderes públicos aún conservan en funcionamiento. Eso en un país como Inglaterra, dónde se gestó el concepto de biblioteca pública durante la Revolución Industrial.

En España no hemos llegado a esa situación, pero como nos advertía el colega británico, deberíamos preocuparnos, y estar alerta. Cierres de bibliotecas ya hemos sufrido en algún municipio; pero sobre todo, lo que llevamos padeciendo son unos recortes que hacen que el día a día sea una continua prueba de supervivencia.

"No mantengas la calma y salva nuestras bibliotecas"
Nada que ver con países a los que hace unos años se observaba con condescendencia, y que ahora han asumido el liderazgo al considerar a las bibliotecas como instituciones básicas en el desarrollo de sus comunidades. Y no nos estamos refiriendo a países pobres, sino a países en plena pujanza económica. El paradigma colombiano debería ser un ejemplo a la hora de argüir razones por las que las bibliotecas son importantes.


En la actualidad, en Colombia se construyen casi cuatro bibliotecas públicas por mes. Tanto es así, que desde 2010 se han construido 104 bibliotecas, y sólo en el último año se construyeron 44. Una de las medidas que se promovieron desde los responsables públicos para asegurar los presupuestos destinados a bibliotecas, fue destinar los ingresos del IVA por la telefonía móvil a la cultura, dando prioridad a las bibliotecas. Leer sobre la experiencia colombiana, es una auténtica lección de lo que se puede hacer por parte del sector público para promover el desarrollo a través de la cultura.

Bibliotecas vivas en Colombia
No es nada nuevo, la ciudad de Medellín, una de las más tristemente famosas del país por su vinculación con el narcotráfico y la violencia, ha experimentado grandes avances gracias a la apuesta decidida por el sistema público de bibliotecas, entendido como un instrumento para el progreso social.

Pero no sólo en Colombia, en el gigante económico que intenta usurpar el liderazgo mundial a los Estados Unidos: China, la apuesta de las autoridades por las bibliotecas públicas es decidida.

Noticias que llegan desde países más que emergentes, mientras tanto se habla de la decadencia europea, y concretamente del Reino Unido: ¿será su abandono de las bibliotecas públicas una de esas señales que, siglos después los manuales de historia recogerán como signos del declive?

Por nuestra parte, confiemos en que los descensos en presupuestos y apoyos de estos últimos años no se conviertan en una caída libre, y que nuestros responsables caigan en la cuenta de la importancia de preservar y potenciar las infraestructuras culturales básicas, y no nos dejen caer.

Y precisamente en estos días, el cantante inglés Robbie Williams ha declarado en las redes (en una más que probable estrategia publicitaria) su intención de abandonar el show business y buscarse otra ocupación. En este blog ya hemos hablado en muchas ocasiones de la querencia de los músicos por la profesión bibliotecaria; así que nos atrevemos a sugerirle al gamberro Williams que oriente sus pasos profesionales hacia las bibliotecas, eso sí, tal y como pintan las cosas: mejor que lo haga en Colombia.

Robbie Williams, saturado del egocentrismo de una pop star: 
¿se decidirá por ser bibliotecario?

lunes, 6 de octubre de 2014

Descaradamente diferentes

Todo lo que decimos lo decimos con mucha dulzura

Golosinas Fini es una de las empresas por las que puede sacar pecho el sector empresarial murciano. Fundada en la década de los 70, esta empresa de fabricación y distribución de golosinas con sede en Molina de Segura, ha sabido adaptarse a los tiempos, y desarrollar una competente política empresarial que les ha llevado a expandirse por Reino Unido, Francia, Estados Unidos o Chile.

Siguiendo su web, descubrimos que su acción social incluye su colaboración con la Fundación Theodora, una organización integrada por payasos, magos, cuentacuentos, músicos, etc…, que alivian la estancia de los niños enfermos en los hospitales (también podrían patrocinar actividades en bibliotecas, es sólo una idea). Al mismo tiempo sus campañas publicitarias están bien diseñadas, y su posicionamiento en las redes sociales con campañas como Díselo con dulzura, denotan una buena estrategia de comunicación, peeeeeeero…..Siempre tiene que haber algún pero. Es poca cosa, y a pocos importará, pero siendo como somos bibliotecarios no podíamos dejar de señalarlo.

Pippi Calzaslargas incitando a la lectura a Lisa Simpson en la biblioteca

Su actual campaña publicitaria está protagonizada por un trasunto de Pippi Calzaslargas, y se desarrolla en diferentes escenarios. El argumento es siempre similar. La pelirroja con coletas irrumpe en algún escenario donde un personaje en blanco y negro, triste y aburrido, es bombardeado por una golosina lanzada por la niña, que le transforma inmediatamente en un ser a technicolor, y poseído por el baile de San Vito.

Uno de los spots se desarrolla en un estadio. ¿Y el otro?, como no: en una biblioteca. La bibliotecaria más canónica posible, con moño, gafas y en blanco y negro, recibe el impacto de la golosina y se transforma en una rubia minifaldera que parece recién salida de un after. Tal es el azogue que sacude su cuerpo.





Ok, aceptamos que el estereotipo de bibliotecario está más que arraigado, y que en la publicidad parece dar mucho juego (véase el polémico anuncio de Pepsi-Cola), pero si el eslogan que sostiene la campaña es el de ser descaradamente diferentes, ¿por qué no se lo han aplicado a la hora de idear el anuncio?

Descaradamente diferente sería presentar a la biblioteca como un sitio tan excitante como una bolsa de golosinas. Los niños que acuden a nuestra biblioteca así lo viven cada sábado con las actividades que montamos para ellos. Descaradamente diferente hubiera sido presentar a la bibliotecaria como alguien que tiene la clave para encontrar miles de historias, aventuras, fantasías y juegos que divierten tanto como tener la lengua llena de peta-zetas. Descaradamente diferente habría sido presentar un espacio cultural como algo apasionante para los niños, y no como un sitio amuermante y aburrido. Un inciso, (y por esto nos va a caer alguna bronca) a nuestras compañeras de Infantil y Juvenil les cuesta menos irse de fiesta que a Pippi hacerse las coletas. Fin del inciso.

No por nada, Astrid Lindgren, la escritora creadora de Pipi Calzaslargas fue una mujer independiente, feminista y avanzada a su tiempo en muchos aspectos, que empezó a escribir sus célebres relatos para divertir a sus hijos, y amaba los libros y a las bibliotecas. No somos tan ingenuos como para esperar que la publicidad derribe estereotipos, cuando son tan útiles para vender. Pero como bien cuenta Thomas Frank en su interesante ensayo sobre el nacimiento del consumismo moderno, La conquista de lo cool: las agencias de publicidad más míticas en los años 60 estadounidenses (esas que retrata tan certeramente la serie Mad Men) abrazaron la contracultura porque vieron que los tiempos estaban cambiando, y que el público huía de los lugares comunes.

Pero que quede claro que estamos más que acostumbrados al estereotipo. Cada profesión tiene el suyo, y los publicistas lo único que hacen es explotar el imaginario colectivo (y ajustarse al gusto del cliente). Pero desde aquí sólo queremos, modestamente, hacerles una sugerencia: sorprender desmontando sambenitos hace que los anuncios se fijen con más fuerza en la memoria del consumidor, sobre todo si se trata de un niño.

Y si no que se lo digan a la llamada generación de La bola de cristal, el tan recordado espacio infantil de televisión en los 80. Los que ahora están entre los 30 y los 40, han creado toda una mítica alrededor de lo innovador que era ese programa; en cambio, los que ahora están en la veintena no recuerdan de igual manera a Leticia Sabater (a la que por cierto se parece, en la actitud, la rubia desfasada en la que se transforma la bibliotecaria una vez engulle la golosina).





jueves, 13 de febrero de 2014

Sonrisa de bibliotecario


Una técnica básica de dibujo, aconseja que cuantos menos elementos tenga un rostro, mayor identificación encontrará el espectador con el personaje representado.

Es de una lógica aplastante: un círculo con una sonrisa y dos puntos por ojos, puede ser cualquiera. Si en cambio, empezamos a definir y personalizar los rasgos, ya adquiere personalidad propia, y dificulta que nos veamos reflejados en él.

Salvando el tupé: ¿con quién es más fácil identificarse?

Los creadores de juguetes lo saben, ahí están los Playmobil o los muñecos del Lego, para corroborarlo. Pero pese a la feliz uniformidad que representan los muñecos de estos juegos, siempre van acompañados con mil complementos con los que personalizarlos. Como ejemplo, la colección de bibliotecarios del Lego que aquí rescatamos.

En realidad podrían servir para cualquier otra profesión, pero basta un elemento (la taza en la mano con shhhhhhh) para que adjudiquemos el rancio estereotipo correspondiente. Lo que en cambio sirve de contrapunto, es la amable sonrisa que luce en muchos de ellos, y que debería ser el complemento obligado que adornase nuestros rostros bibliotecarios ante cada nuevo usuario.


Pero sobre todo, para lo que parecen apropiados estos muñequitos bibliotecarios, es como ilustración de esa gamificación rampante que todo lo invade. El "palabro" en cuestión para quien no lo conozca, proviene de game (juego en inglés), y describe la tendencia actual por utilizar las técnicas propias de los juegos, de lo lúdico, para atraer al público. En un interesante artículo publicado en Infotecarios, describen experiencias puestas en práctica en distintas bibliotecas, que resultan muy interesantes. 

¿Nos están abocando las nuevas tecnologías a una infantilización progresiva?, ¿es necesario revestir todo con un poco de azúcar, como cantaba Mary Poppins, para captar al público? Nosotros en cierta manera, ya lo estamos practicando con proyectos como nuestra Biblioteca Top Secret, o nuestras Acciones artístico-bibliotecarias, y hasta con el tono general de este blog. Pero será interesante observar hasta dónde nos lleva este afán por camuflarlo todo bajo el disfraz de lo liviano.

Y precisamente estos días está arrasando Lego, la película, que se acaba de estrenar. Una cinta de aventuras animadas que discurre en ese mundo cuadriculadamente perfecto, en el que todas las piezas están fabricadas para encajar, pero en el que no siempre encaja todo como debería. Tal cual como nos pasa a los bibliotecarios en el cambiante panorama actual.

Todo esto nos ha traído a la memoria un corto que no podíamos encontrar mejor momento para recuperar. Una lego-bibliotecaria esforzándose por controlar el caos de la jungla, que siempre está al acecho para invadirnos. 
 

viernes, 31 de enero de 2014

Técnicas de camuflaje

Marilyn rompiendo el estereotipo de rubia tonta

¿Eres cursí por leer género romántico?, ¿friki si te gusta la fantasía? o ¿un salido por leer novela erótica? Una seguidora del blog nos recordaba hace poco, que una de las estrategias del marketing, consiste en estereotipar para vender. Se busca la identificación del consumidor, para que el mensaje sea directo.

Pero, ¿y cuándo es al revés?, cuando se teme que te identifiquen por tus gustos . En Mi lucha en digital, ya contábamos que un gran porcentaje del uso que se da a los lectores de libros digitales, es precisamente para literatura erótica u otro tipo de temáticas “comprometidas”. Pero, ¿qué hacer cuándo se trata de un libro impreso?: pues para eso están ideas como la web que descubríamos vía Facebook, y que ha surgido al rebufo de las omnipresentes 50 sombras de Grey.

¿Qué eres hombre, y sientes intriga por el best seller erótico-festivo que ha arrasado entre amplios sectores femeninos? La web Portadasparahombres.com te lo pone fácil, con diversas variantes de "camisas" (que así es como llamamos en jerga bibliotecaria a las sobrecubiertas), con las que camuflar tu lectura sin que nadie ponga en duda tu virilidad.

Una idea que pareciera hecha a medida de nuestro Ni tan rosa, ni tan azul. El fútbol, las leyes, y la guerra. Sólo faltaría añadir quizás la cerveza y una barra americana, para que el estereotipo testosterónico más rígido estuviera completado.

A nosotros esta broma nos ha recordado nuestra Justicia poético-bibliotecaria, allí ordenábamos los libros según un criterio de lo más subjetivo. Pero al hilo de esta idea, también podríamos jugar a cambiarles las camisas, provocando cortocircuitos entre continente y contenido, que igual a más de uno alegraban.


El que esté libre de prejuicios, que tire el primer libro. Y en un reciente artículo del Huffington Post, repasan no uno, ni dos, sino hasta treinta y un estereotipos sobre los amantes de la lectura. Entre tanta supuesta característica de los lectores (y por tanto de los bibliotecarios, porque si eres bibliotecario y no eres lector ¿qué *·"·$!" haces trabajando en una biblioteca?), es difícil no coincidir con alguna. Pero el autor del artículo olvida algo muy importante: un verdadero lector, un auténtico amante de la literatura, que lee por auténtica curiosidad y no simple moda: es difícilmente tipificable.

Si algo proporciona el amor a la lectura, es precisamente la capacidad de pensar por ti mismo, de huir de dogmatismos, de cuestionarte a la luz de cada nueva lectura. Y ese tipo de personas, no suelen ser fácilmente reducibles a un simple estereotipo.

Y para cerrar, un cantante que no se ajusta fácilmente a ningún molde. John Grant ha hecho varias y dolorosas salidas del armario. Ni siquiera su estilo folk es predecible, añade sintetizadores y un sentido del humor, que diluye ese aura atormentada que tan bien vende en algunos foros. Ni su aspecto, ni su discurso son fáciles de estereotipar, y eso sólo pueden hacerlo aquellos que saben cuando no hay que tomarse en serio a uno mismo. Tal cual, como aprende a  hacer todo buen lector.




jueves, 26 de diciembre de 2013

Bibliotecarias sobre ruedas


No, esta entrada no va de bibliobuses, ni siquiera de bibliotecarios empujando carritos llenos de libros: va exactamente de lo que dice, de bibliotecarias sobre ruedas. Es la consecuencia lógica del final del post anterior. Queremos empezar el año rápido, deseando que el 2014 nos vaya a todos sobre ruedas.

Y como dudamos que los presupuestos, ni las circunstancias nos permitan coger mucha carrerilla; lo que nada ni nadie podrá impedirnos será calzarnos unos patines y lanzarnos a la pista.

A semejanza de nuestros colegas estadounidenses, que con su deliciosa falta de prejuicios, fulminan el estereotipo quelonio con el que algunos nos pintan.

Ser bibliotecaria me llena, pero no me plantea retos. Un partido de roller derby me da las dos cosas - En el trabajo no entienden por qué fuerzo, incansable, mente y cuerpo con entrenamiento físico. No lo comprenden. Es cierto: "La mitad del mundo no entiende los placeres de la otra mitad (Jane Austen. Emma )"

Judy Gloom en plena acción
En la biblioteca de Deschutes en Oregon, colaboran activamente con el derbi de patinadoras, ofreciendo descuentos a través del carné de la biblioteca, y haciendo que las participantes promocionen a su vez la lectura, comentando sus libros favoritos.

Y es que el movimiento de las roller girls (chicas rodantes o chicas sobre ruedas) es todo un culto secreto, o no tan secreto, y tiene más de una conexión con las bibliotecas. En la CNN sin ir más lejos, convirtieron en noticia a una bibliotecaria de Akron, Ohio, por ser una guerrera roller girl de cincuenta años (no sabemos qué suena más ofensivo: si que resulte chocante el que a una mujer de cincuenta le guste patinar, que sea bibliotecaria, o todo junto a la vez).

Pero no es ni mucho menos la única, tanto es así que hasta se ha creado un acrónimo para denominar a las bibliotecarias que se transforman en guerreras sobre ruedas nada más abandonar sus puestos de trabajo: Derbrarians (cruce entre derbi y librarians). Megabeth, Daisy the derbrarian, Judy Gloom, Catazon o Dame Deviant son algunos de los nombres de guerra que utilizan estas luchadoras rodantes que se presentan en este vídeo.

Jessica Zucker, alias Lápiz de labios bibliotecario

Pero son muchos más los apodos elegidos por los participantes de estas competiciones, sean o no bibliotecarias, que tienen referencias con nuestro gremio: lethal librarian, Dewey Decimator, lipstick librarian (lápiz de labios bibliotecario) o uno de nuestros favoritos: Rambo reader (Lector Rambo).

Y no acaban aquí las conexiones. En la biblioteca de Shawnee, en Oklahoma, ofrecen toda una programación para el aprendizaje del skateboarding: desde proyecciones de películas, demostraciones en vivo, historia o beneficios de la práctica del skate. En la Regional deberíamos tomar nota, precisamente la pista para la práctica del skate en Murcia, está junto a nuestra biblioteca (aunque muchos skaters prefieran sortear/martirizar peatones en la Glorieta).

La espectacular pista de skate en San Pedro del Pinatar


El debut como directora de la actriz Drew Barrymore
Una opción a tener en cuenta en futuras actividades, que además viene refrendada por argumentos científicos. Recientemente, el psicólogo Michael McBeath ha hecho público un estudio, según el cual, los patinadores mejoran significativamente su comprensión de la física, gracias a la práctica del skateboarding. Su práctica les ayudaría a una compresión instintiva de conceptos físicos, al experimentarlos en sus propios cuerpos.

Es evidente que el idilio entre bibliotecas y artilugios con ruedas, va mucho más allá de los carritos para transportar libros. Por eso, la conclusión sólo podía venir de uno de los hits del año, que con toda probabilidad hará bailar a muchos esta Nochevieja: Get lucky (Tener suerte) de los Daft Punk, sobre un impagable montaje de escenas de la película de los 80: Roller Boogie.

¡Es amor sobre ruedas!, rezaba la publicidad de esta ilustre comedia romántica, y ese es nuestro deseo para el 2014: amor y suerte. Es la única manera de que todo lo demás venga rodando.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cuidado con nosotros. El desenlace

Dalian de The Mistic Archives of Dantalian

Ya lo decíamos en Leyes robótico-bibliotecarias: ¿para qué fecha estará fijada la obsolescencia programada de los tópicos alrededor de nuestra profesión? No parece que los creadores de la industria del anime vayan a desmontar muchos estereotipos, pero a cambio los tamizan a través de ese delirio imaginativo japonés, que nos los hace irresistiblemente atractivos.

Si Michael Moore dice que somos peligrosos, subversivos y concentrados en tramar la revolución: los personajes manga que repasamos aquí serían los mejores reclutas para iniciar esa revolución pendiente que late silenciosa en la engañosa calma de nuestras salas.

Dalian
Para la pequeña bibliotecaria Dalian, personaje en la Biblioteca Mística de Dantalian, lo de las colecciones de libre acceso no es lo suyo. Ella prefiere lucir una llave colgada al cuello con la que da acceso a otro mundo, mientras atesora libros mágicos y textos prohibidos. El oscurantismo va a juego con su look netamente gótico, y en estos tiempos oscuros, sus poderes para matar dragones nos vendrían de perlas para fulminar a más de uno que nos acecha.

Lilith
La antítesis de Dalian sería Lilith de Yami a Boshi, guardiana de la biblioteca de los mundos (ahí es nada) que explota la vertiente sexy de la profesión, y cuyo rasgo distintivo más allá de ligas, camisas desabrochadas y minifaldas, es su enorme sombrero de dos picos.

Pero la mejor personificación del Trastorno bipolar bibliotecario, de esa identidad secreta que todo superhéroe debe tener: sería Akane Mishima de Kámpfer; auténtica Jeckyll y Mr. Hyde o Hulka, que pasa de ser una muchacha tímida y de voz suave, a una persona vengativa, malencarada y peligrosamente armada. Y es que el exceso de corrección nunca trae nada bueno, de ahí que hasta el cabello se le tiña de rojo encendido. Puro ardor guerrero para una bibliotecaria rabiosa a su manera.

Akane Mishima, de tímida y dulce bibliotecaria a amenazante pistolera


Albireo Imma
En cambio la habilidad de Albireo Imma de la serie Negima, es mucho menos violenta. Su capacidad para clonarse a sí mismo, sería el sueño de los jefes de personal de cualquier biblioteca, con las plantillas menguantes actuales. También su capacidad para asimilar las habilidades de cualquier persona, vendría muy bien por aquello de empatizar con las necesidades de información de nuestros usuarios.

Pero por personajes, y por historia, la serie que ocupa el número uno en el ranking de estos bibliotecarios manga, es el Libro de Bantorra. La trama en sí nos da pie a mil lecturas: en un mundo en que la gente muere para transformarse en libros, éstos, se almacenan en la Biblioteca de Bantorra, y aquellos que tocan o leen uno de esos libros, pueden acceder a su pasado. Los encargados de proteger dicha valiosísima colección son los Bibliotecarios Armados, como la explosiva Hamyuts Meseta, o el dandi Mattalast Ballory.

Hamyust Meseta

El elegante Mattalast Ballory
Entre las propuestas de vida más allá de la muerte, la idea de transformarse en libro no es desde luego de las más desagradables. De hecho sería genial, poder elegir en qué libro convertirnos.

¿Cuántas veces no hemos deseado que no se termine una novela que nos tiene absortos?,  ¿cuántas veces no hemos soñado con vivir en algunos de los libros que nos han sacudido? Para el abultado porcentaje de ciudadanos que declaran no leer nunca, tal vez la única opción sería reencarnarse en un SMS, un tweet, o un politono. Ni el mismísimo Sísifo griego, podría imaginar una eternidad más monótona y fatigosa.

Pero puestos a elegir, a ti: ¿en qúe libro te gustaría reencarnarte?  



Fuente: Anime News

lunes, 19 de agosto de 2013

Cuidado con nosotros. El origen

Moore y su archienemigo viendo Farenheit 9/11

En Hollywood Boulevard, concretamente en el cruce con la avenida Wilcox, luce un mural del pintor Thomas Suriya, que pese a ser bastante grotesco, lleva décadas convertido en imagen típica de la meca del cine.

Suriya restaurando su mural
En él aparecen sentados en un cine, muchos de los grandes mitos que ha dado la industria hollywoodense. El mural fue pintado en 1983, con lo cual las estrellas que han surgido en décadas posteriores no están incluidas. No está Julia Roberts, ni Harrison Ford, ni Brad Pitt, ni muchos otros; y tampoco está Michael Moore, que aunque no sea un actor, es una estrella en lo suyo.

Sin duda para muchos, estaría fuera de lugar, sería como introducir el anti-glamour entre tanto relumbrón, pero para los bibliotecarios su presencia estaría plenamente justificada, a ser posible junto a Bette Davis (otra debilidad bibliotecaria por otros motivos).

Independientemente de que guste más o menos su discurso a la hora de denunciar injusticias en su país, a Moore no se le puede negar haber creado estilo (y si no que se lo digan a Mercedes Milá y su Diario de…), y además nos tiene ganados a los bibliotecarios desde hace años.
Bibliotecario militante radical: protegiendo tu derecho a leer


Shhhhh! las bibliotecas son radicales
Todo deriva de los esfuerzos por parte de los bibliotecarios en los Estados Unidos en su lucha contra posibles censuras. Por una parte, el FBI se quejó, a principios de siglo, de los “bibliotecarios, militantes radicales” a raíz de la resistencia de los profesionales bibliotecarios a la ley que daba permiso al gobierno a intervenir los equipos informáticos de las bibliotecas

Y por otro lado, el azote cinematográfico del expresidente Bush, calificó a los bibliotecarios como subversivos, situándonos entre las personas más peligrosas de la sociedad.

La razón de sus palabras deriva de los intentos de censura que recibió su libro Estúpidos hombres blancos, y del empeño de una sola bibliotecaria por acabar con esa censura. Hace años el blog El documentalista enredado, nos daba todos los detalles, en un post que no tiene desperdicio, y del que recuperamos las siguientes palabras de Moore sobre nuestro gremio:
“Mucha gente los ve como ratoncitos maniáticos obsesionados con imponer silencio a todo el mundo, pero en realidad lo hacen porque están concentrados tramando la revolución a la chita callando”
Los estereotipos caducos se derrumban, y si Moore decía eso hace años, pareciera que algo tan ajeno a él, como el manga y el anime japonés, le dieran la razón.


La figura del bibliotecario/a ha servido para bastantes personajes de series animadas japonesas, que aunque rodeados de libros, nada tienen que ver con la figura de ese ratoncito maniático. Repasar algunos de ellos, es un auténtico delirio que sólo podía ser Made in Japan, y que cual producción hollywoodense en varias entregas, detallaremos con esmero y regocijo en Cuidado con nosotros. El desenlace.