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miércoles, 21 de agosto de 2013

Cuidado con nosotros. El desenlace

Dalian de The Mistic Archives of Dantalian

Ya lo decíamos en Leyes robótico-bibliotecarias: ¿para qué fecha estará fijada la obsolescencia programada de los tópicos alrededor de nuestra profesión? No parece que los creadores de la industria del anime vayan a desmontar muchos estereotipos, pero a cambio los tamizan a través de ese delirio imaginativo japonés, que nos los hace irresistiblemente atractivos.

Si Michael Moore dice que somos peligrosos, subversivos y concentrados en tramar la revolución: los personajes manga que repasamos aquí serían los mejores reclutas para iniciar esa revolución pendiente que late silenciosa en la engañosa calma de nuestras salas.

Dalian
Para la pequeña bibliotecaria Dalian, personaje en la Biblioteca Mística de Dantalian, lo de las colecciones de libre acceso no es lo suyo. Ella prefiere lucir una llave colgada al cuello con la que da acceso a otro mundo, mientras atesora libros mágicos y textos prohibidos. El oscurantismo va a juego con su look netamente gótico, y en estos tiempos oscuros, sus poderes para matar dragones nos vendrían de perlas para fulminar a más de uno que nos acecha.

Lilith
La antítesis de Dalian sería Lilith de Yami a Boshi, guardiana de la biblioteca de los mundos (ahí es nada) que explota la vertiente sexy de la profesión, y cuyo rasgo distintivo más allá de ligas, camisas desabrochadas y minifaldas, es su enorme sombrero de dos picos.

Pero la mejor personificación del Trastorno bipolar bibliotecario, de esa identidad secreta que todo superhéroe debe tener: sería Akane Mishima de Kámpfer; auténtica Jeckyll y Mr. Hyde o Hulka, que pasa de ser una muchacha tímida y de voz suave, a una persona vengativa, malencarada y peligrosamente armada. Y es que el exceso de corrección nunca trae nada bueno, de ahí que hasta el cabello se le tiña de rojo encendido. Puro ardor guerrero para una bibliotecaria rabiosa a su manera.

Akane Mishima, de tímida y dulce bibliotecaria a amenazante pistolera


Albireo Imma
En cambio la habilidad de Albireo Imma de la serie Negima, es mucho menos violenta. Su capacidad para clonarse a sí mismo, sería el sueño de los jefes de personal de cualquier biblioteca, con las plantillas menguantes actuales. También su capacidad para asimilar las habilidades de cualquier persona, vendría muy bien por aquello de empatizar con las necesidades de información de nuestros usuarios.

Pero por personajes, y por historia, la serie que ocupa el número uno en el ranking de estos bibliotecarios manga, es el Libro de Bantorra. La trama en sí nos da pie a mil lecturas: en un mundo en que la gente muere para transformarse en libros, éstos, se almacenan en la Biblioteca de Bantorra, y aquellos que tocan o leen uno de esos libros, pueden acceder a su pasado. Los encargados de proteger dicha valiosísima colección son los Bibliotecarios Armados, como la explosiva Hamyuts Meseta, o el dandi Mattalast Ballory.

Hamyust Meseta

El elegante Mattalast Ballory
Entre las propuestas de vida más allá de la muerte, la idea de transformarse en libro no es desde luego de las más desagradables. De hecho sería genial, poder elegir en qué libro convertirnos.

¿Cuántas veces no hemos deseado que no se termine una novela que nos tiene absortos?,  ¿cuántas veces no hemos soñado con vivir en algunos de los libros que nos han sacudido? Para el abultado porcentaje de ciudadanos que declaran no leer nunca, tal vez la única opción sería reencarnarse en un SMS, un tweet, o un politono. Ni el mismísimo Sísifo griego, podría imaginar una eternidad más monótona y fatigosa.

Pero puestos a elegir, a ti: ¿en qúe libro te gustaría reencarnarte?  



Fuente: Anime News

lunes, 19 de agosto de 2013

Cuidado con nosotros. El origen

Moore y su archienemigo viendo Farenheit 9/11

En Hollywood Boulevard, concretamente en el cruce con la avenida Wilcox, luce un mural del pintor Thomas Suriya, que pese a ser bastante grotesco, lleva décadas convertido en imagen típica de la meca del cine.

Suriya restaurando su mural
En él aparecen sentados en un cine, muchos de los grandes mitos que ha dado la industria hollywoodense. El mural fue pintado en 1983, con lo cual las estrellas que han surgido en décadas posteriores no están incluidas. No está Julia Roberts, ni Harrison Ford, ni Brad Pitt, ni muchos otros; y tampoco está Michael Moore, que aunque no sea un actor, es una estrella en lo suyo.

Sin duda para muchos, estaría fuera de lugar, sería como introducir el anti-glamour entre tanto relumbrón, pero para los bibliotecarios su presencia estaría plenamente justificada, a ser posible junto a Bette Davis (otra debilidad bibliotecaria por otros motivos).

Independientemente de que guste más o menos su discurso a la hora de denunciar injusticias en su país, a Moore no se le puede negar haber creado estilo (y si no que se lo digan a Mercedes Milá y su Diario de…), y además nos tiene ganados a los bibliotecarios desde hace años.
Bibliotecario militante radical: protegiendo tu derecho a leer


Shhhhh! las bibliotecas son radicales
Todo deriva de los esfuerzos por parte de los bibliotecarios en los Estados Unidos en su lucha contra posibles censuras. Por una parte, el FBI se quejó, a principios de siglo, de los “bibliotecarios, militantes radicales” a raíz de la resistencia de los profesionales bibliotecarios a la ley que daba permiso al gobierno a intervenir los equipos informáticos de las bibliotecas

Y por otro lado, el azote cinematográfico del expresidente Bush, calificó a los bibliotecarios como subversivos, situándonos entre las personas más peligrosas de la sociedad.

La razón de sus palabras deriva de los intentos de censura que recibió su libro Estúpidos hombres blancos, y del empeño de una sola bibliotecaria por acabar con esa censura. Hace años el blog El documentalista enredado, nos daba todos los detalles, en un post que no tiene desperdicio, y del que recuperamos las siguientes palabras de Moore sobre nuestro gremio:
“Mucha gente los ve como ratoncitos maniáticos obsesionados con imponer silencio a todo el mundo, pero en realidad lo hacen porque están concentrados tramando la revolución a la chita callando”
Los estereotipos caducos se derrumban, y si Moore decía eso hace años, pareciera que algo tan ajeno a él, como el manga y el anime japonés, le dieran la razón.


La figura del bibliotecario/a ha servido para bastantes personajes de series animadas japonesas, que aunque rodeados de libros, nada tienen que ver con la figura de ese ratoncito maniático. Repasar algunos de ellos, es un auténtico delirio que sólo podía ser Made in Japan, y que cual producción hollywoodense en varias entregas, detallaremos con esmero y regocijo en Cuidado con nosotros. El desenlace.