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lunes, 5 de diciembre de 2016

Cómics con aura

Hace ya un año de Bibliofrki, y ya parece que hace un siglo
de tanto como lo echamos de menos


Facebook no ha parado de recordarnos durante esta semana que hace un año que celebramos Bibliofriki. Confiamos que en 2017 podamos volver a programar una nueva edición, pero mientras tanto nos vamos entreteniendo con la reciente remodelación de la Comiteca que aún guarda varias sorpresas en la manga (manga de vestir, que no de cómic).

Pero nuestra antena friki nunca descansa. La última noticia que une el universo Bibliofriki con las últimas tecnologías son la gama de juguetes tecnológicos que han desarrollado entre Disney y la compañía Sphero. Desde el pasado 30 de septiembre están en el mercado las pulseras denominadas Force Band, con las que es posible controlar mentalmente, cual caballero Jedi, diferentes objetos.

Force Band, la pulsera que 
te da la Fuerza


Desde el redondo robot de la última entrega de la saga, BB-8 hasta espadas láser; pero la mejor adaptación práctica del poder de la Fuerza ha sido el hecho de adaptarlo al hogar. De esta forma cual Obi Wan Kenobi, o Lord Darth Vader (según nos posicionemos a un lado u otro de la Fuerza) es posible controlar pequeños electrodomésticos caseros, e incluso abrir las puertas sin ni siquiera rozar el pomo. Todo ello es gracias a la tecnología IFTTT que transforma a las pulseras hasta ahora ideadas para hacer el friki, en auténticos mandos a distancia con los que controlar dispositivos mediantes gestos.




I am your father, el documental friki sobre
el actor bajo la máscara de Darth Vader

 ¿Quién cuando ha sido crío no ha soñado con algo así? Pero los bibliotecarios sin ser precisamente críos (al menos físicamente, mentalmente ya es otra cosa) nos encantaría contar con ello en nuestro trabajo diario. ¿No habrá forma de incorporar la susodicha tecnología en los libros para que así los pudiéramos colocar a través de la Fuerza? Existe el RFID (la radiofrecuencia) con la cual se supone que cuando lo tengamos todo activo, la mayoría de nuestras colecciones ya están radiofrecuenciadas: podremos detectar si un documento está mal colocado. Pero no, lo que queremos es magia, como la de Mary Poppins de los niños recogiendo la habitación, o la Bruja novata dándole vida a las armaduras en la batalla final. En fin, ¡cuánto daño ha hecho el cine, la televisión y los cómics!

En la relanzada Comicteca de la BRMU por supuesto tenemos todos los cómics de Star wars (o pocos faltan) pero aún nos queda por practicar y controlar algo más la Fuerza. Por eso de momento nos quedamos con algo más cercano, pero no por ello menos alucinante. Estamos experimentando con la realidad aumentada para añadir"valor añadido" a algunos comics, y que la visita a la Comicteca vaya acompañada de algo más que el placer de leer las viñetas.


El Little Nemo que da la bienvenida a todo al que se acerca a nuestra Comicteca


Si quien da la bienvenida a la misma es la edición facsímil en gran tamaño de Little Nemo (expuesta en un atril) resulta oportuno que algunos cómics lleven a ese mundo de los sueños incluso antes de abrirlos. ¿Tendrían en mente los creadores de la aplicación de realidad aumentada, Aurasma, el concepto de aura de la obra artística que desarrolló Walter Benjamin?

Según el filósofo alemán la obra artística perdía su aura ante el empuje de la técnica y la reproducción en serie que inventos como el cine o las grabaciones sonoras (o sin ir más lejos la industria del cómic) impusieron a principios del siglo XX. De este modo la creación artística llegaba a las masas a costa de perder su carácter de experiencia única y exclusiva; de extraviar por el camino de su reproductibilidad técnica todo el ritual que la hacía única. Y esto lo decía a principios del siglo pasado, ¿qué diría hoy día cuando los conceptos de original y copia han perdido todo el sentido?

Pues bien, sería toda una blasfemia decir que el aura que a partir de ahora van a llevar algunos cómics de nuestra Comicteca, gracias a la realidad aumentada: suponga una recuperación de ese aura al que se refería Benjamín, pero lo que no resulta nada osado es decir que simplemente seguimos el signo de los tiempos.



En breve, descargándose la app gratuíta de realidad aumentada Aurasma, cualquiera que tenga un smartphone podrá descubrir los secretos que guardan algunos cómics selectos de nuestra Comicteca con sólo enfocar sus portadas.

Manténgase atentos a sus viñetas/pantallas, en breve la Fuerza del noveno arte se verá ampliada en sus pantallas móviles. Mientras tanto para ir abriendo boca, hemos "enriquecido" el delicioso cómic Una chica Dior con nuestra Pasarela BRMU, y aquí está la prueba:







Nota. Si quieres probarlo sin esperar más puedes hacerlo aquí mismo en el blog. Puedes bajarte la aplicación Aurasma (en Google Play) no hace falta registrarse. Localizas la cuenta comictecabrmu y te haces seguidor, y una vez hecho: enfoca con la pantalla de tu móvil la portada del ejemplar de Una chica Dior que tenemos en nuestra Comicteca, y aparece debajo. La primera experiencia de realidad aumentada de la BRMU surgirá en la pantalla de tu móvil.





viernes, 23 de septiembre de 2016

viernes, 19 de febrero de 2016

Arte y Cómic por el camino de en medio

El brillante cómic mudo sobre el mundo del arte White cube.
En esta página, obligado a elegir entre cómix o arte: el
personaje se enfada, y toma el camino de en medio



Con la Comicteca que tenemos en la BRMU, deseandico estamos (es pensar en ir a la capital, y nos sale la vena Paco Martínez Soria) de comprar un billete para viajar a Madrid, y no perdernos la exposición que la Fundación Telefónica tiene prevista hasta mayo.

Los Vengadores en el París
de Toulouse-Lautrec
El Arte en el cómic, robando una expresión que se ha extendido en la música moderna, es una exposición de covers ilustrados. Es decir, versiones que autores de cómic han hecho de grandes obras de la pintura. Lo que no entendemos mucho es la razón por la cual la han titulado poniendo la A de arte en mayúscula, y la C de cómic en minúscula.

Nuestra invitada estelar en la Brújula para tebeos. Terapias de choque desde la Comicteca (disponible en la web de nuestra Comicteca, que acabamos de actualizar con enlaces a documentos de interés para quien quiera saber más sobre esta sección) la artista pop Alaska, no estaría para nada de acuerdo. Según escribía en su colaboración:

"Una historia contada en viñetas requiere las mismas dosis de talento que otra narrada en renglones seguidos. Autores como Alan Moore no sólo merecen figurar entre los grandes narradores del comic, sino tener su sitio entre los mejores escritores contemporáneos. Y los artistas que ilustran el guión no lo son menos que los que cuelgan su obra en las galerías de arte."

El pintor Luis Gordillo, que también fue otra de nuestras estrellas en dicha Brújula; y al que nadie podría discutirle su autoridad en estos asuntos, nos apostillaba para completar la reflexión:

"El comic ha estado presente en la cultura y especialmente en las artes plásticas del siglo XX y desde hace unos años adquiere unas dimensiones, impensadas en otros tiempos, de diversidad, complejidad, compromiso y belleza."

El cruce menino entre Ibáñez y Velázquez


"Ángel avisando a Jesús que su madre
viene de visita en plena resaca"
El Hematocrítico riéndose a cuenta 
de Philippe de Champaigne

Pero no vamos a entrar en disquisiciones de qué es alta cultura, y qué baja cultura. Es algo tan siglo XX, que no merece darle muchas vueltas (pero esa A mayúscula, y esa c minúscula se nos siguen clavando: no pretendemos equiparar nada, es simplemente que no hace falta mirar por encima del hombro, cuando se trata de cruzar universos creativos).

En fin, a lo que íbamos: brillantes dibujantes de cómics como Milo Manara, Enki Bilal, Bernard Yslaire, Santiago García, nuestra murciana Ana Galvañ (que también fue protagonista de la Brújula 2010), Paco Roca, Juan Díaz Canales, y muchos nombres más de primera fila: reinterpretan pinturas clásicas, estableciendo un diálogo que tiene sus antecedentes en el mismísimo Louvre de París; que lleva desde 2005 publicando una colección de cómics (por supuesto disponibles en nuestra Comicteca) en el que el propio museo y sus fondos forman parte de las historias.

Los irreductibles galos guiando al pueblo


"Ángel robándole la cartera a
una monja durmiendo" 
Francesco Vanni

En España, la entrada por la puerta grande (no por la de detrás como habría sido en otras épocas) del cómic a los museos fue en el 2014, con la colaboración de Miguel Ángel Martín con el Thyssen-Bornemisza a cuenta de su exposición Mitos del Pop. Aunque antes fue la irrupción de Max en la Feria de Arte contemporáneo de Arco 2013.

Confiemos en que sea el principio de una bonita amistad entre los museos y el cómic. En la BRMU exactamente con esa frase y la consabida foto del final de Casablanca, el colectivo Ilustra de Murcia (que aglutina a algunos de los más brillantes creadores de nuestra Región) celebraba la noticia de que acaban de fijar su residencia artística en la Biblioteca.

Era su lugar idóneo, ni siquiera sabemos cómo han tardado tanto en venirse a vivir junto a la Comicteca. Esperemos que sea el arranque de prometedores proyectos, y que nuestro sueño de que la Comicteca sea el semillero de nuevas vocaciones, se vea más reforzado que nunca.




Volviendo a lo de cómic y arte, tenemos un libro que es referente (como todos los de Luis Gasca a la hora de hablar de cómics): La pintura en el cómic.

Un lucido y lúcido ensayo sobre las relaciones entre cómic y pintura creado al alimón entre el citado Luis Gasca y Asier Mensudo (no por casualidad, el comisario de la exposición de la Fundación Telefónica, es precisamente Asier Mensudo).


La balsa de la Medusa en versión de El Víbora


"El Obispo fax"
Cuadro de Vallejo Cósida

Ya desde otro punto de vista más informal, bueno algo más que informal: de auténtico y abierto cachondeo a la hora de abordar el arte, estarían los dos tomos que tenemos en la Comicteca recopilando las publicaciones que ha ido diseminando desde hace años por esos mundos de Internet: el Hematocrítico del Arte. Un afable profesor de educación infantil de Cantabria, que tras su jornada laboral se transforma cual superhéroe (o supervillano según se mire), para ofrecer algunas de las perlas más divertidas a cuenta del arte, cine, televisión o lo que se tercie. De su prolífica coña marinera a cuenta del arte clásico, hemos elegido unos escasos ejemplos con los que acompañar este texto.

Y por cerrar este post con forma de viñeta, recurrimos a otra derivación del dibujo y la ilustración: los dibujos animados. En este genial fragmento de un episodio de Looney Tunes: el Pato Lucas, Bugs Bunny y el irascible Elmer, nos dan toda una lección de arte en pleno museo del Louvre. Podría servir de resumen perfecto de esa relajación en los academicismos acartonados que puede suponer la irrupción del cómic en los museos.



viernes, 20 de noviembre de 2015

Guerras bibliotecarias. La última misión



Han pasado dos años desde que en este mismo blog publicamos el post Apocalipsis bibliotecario, y aunque el empeño de algunos sea amedrentarnos, mal que les pese: las trompetas del juicio final van a seguir afónicas.

En aquel post precisamente nos referíamos a Ásterix el galo, y su irreductible aldea; y es curioso observar, en retrospectiva, cuántas similitudes hemos encontrado desde entonces entre la creación de Uderzo y Goscinny y nuestra tierra. En Poción mágica lectora, Murcia se asemejaba a la aldea gala en lo de irreductible, pero en sentido negativo: al ser la comunidad levantina con menor número de lectores habituales. Y tras las noticias de chatarra espacial que no para de llover sobre Murcia: vamos a terminar como los galos del cómic, temiendo que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas.

Pero los bibliotecarios somos tan empecinados a la hora de hacer que la gente lea, como lo fue Juan Martín en las guerras napoleónicas. En aquellas, se trataba de echar a los franceses, y ahora se trata precisamente de todo lo contrario: de cerrar filas junto a ellos. Las declaraciones del Ministro de cultura francés a raíz del salvaje ataque terrorista del pasado viernes, no pueden más que emocionarnos:

“la cultura es un arma de destrucción masiva contra la ignorancia y el oscurantismo […] nuestra cultura está contra-atacando en este momento […] a los terroristas no les gustan los libros, así que vamos a abrir más bibliotecas que nunca y a dar mayor acceso a ellas”

Es la última misión en cualquier guerra bibliotecaria: levantar muros de cultura para derrotar a los fundamentalistas. Y eso es lo que hacen los protagonistas de la película que lidera las listas de recaudación en un punto tan lejano del mapa como Japón: Library wars. The last misión! (Guerras bibliotecarias. ¡La última misión!).



En Apocalipsis bibliotecario ya hablamos de la primera parte (Library wars), y ahora nos enteramos de que su secuela lleva ocupando los primeros puestos de la lista de las más taquilleras en Japón, desde el día de su estreno. La trama prosigue las andanzas del ejército de la Fuerza de Defensa de las Bibliotecas, que protegen la libertad de expresión ante la férrea censura del régimen instaurado por el Comité de Perfeccionamiento de los Medios.



Bibliotecarios guerrilleros, bibliotecas militarizadas para preservar los valores de un mundo libre, tiroteos entre estanterías. La fértil imaginación nipona nunca dejará de sorprendernos; y una nueva oportunidad para disfrutarla es el VII Salón del manga de Murcia (Murcia se remanga) que hoy abre sus puertas. Desde recuerdos a series tan míticas como Marco, pasando por Los caballeros del Zodíaco, y  cien actividades más para un fin de semana intenso.

Y precisamente hoy han llegado a nuestra Comicteca los 15 primeros volúmenes de Ataque a los titanes, uno de los mangas más exitosos de los últimos años (a punto está de estrenarse su adaptación cinematográfica). El argumento de dicha serie incide en el tono apocalíptico tan habitual de la imaginería japonesa:

los titanes son una siniestras criaturas de grandes dimensiones y nula inteligencia que devoran a los seres humanos. Un grupo de supervivientes logran sobrevivir tras un gran muro de 50 metros durante más de un siglo; pero aparece un titán de dimensiones colosales que abre una brecha en el muro.
Ataque a los titanes, ya en nuestra Comicteca

Amurallarse tras paredes cada vez más altas para ignorar amenazas del exterior, el miedo ante la aniquilación que no atiende a razones, las falsas seguridades en las que vivimos sin querer mirar más allá: como siempre la ciencia ficción proporcionando argumentos fácilmente extrapolables a nuestra realidad más inmediata.



Arrancamos en Francia, y hemos terminado en Japón sin poder despegarnos de la actualidad más inmediata que nos agobia desde hace una semana. De ahí que luzca en el post la obra de la artista murciana Cantabella, que hace unos años hizo lo que se llama en el mundillo del cómic un crossover (cruce entre personajes de diferente procedencia) erótico entre el más famoso periodista dibujado con tupé, y el arte japonés.

Las estampas de Tintín en pleno goce junto a geishas de estilo ukiyo-e: no tienen ni una pizca del sensacionalismo barato del paparazzi. No son robados, serían más bien posados por su obvia carga irónica: son la consecuencia lógica de la deuda que la famosa línea clara en el dibujo, cuyo máximo representante es la obra de Hergé, tiene con la tradición pictórica japonesa.

Y este maridaje con lo oriental a través del goce sexual, es el mejor antídoto contra cualquier tipo de oscurantismo (no sabemos lo que pensará al respecto la Fundación Moulinsart, propietaria de los derechos sobre Tintín, y que ya prohibió en el pasado un libro que relataba la pérdida de la virginidad del joven periodista con otro símbolo francés como es Catherine Deneuve).


Luminosidad y alegría de vivir frente a quienes no ven más que odio alrededor. Por ello para cerrar, volvemos a un grupo que ya nos ha servido en este blog, más de una vez, para mirar con algo más de esperanza al mundo árabe. Resulta sorprendente que lindando como país vecino con Siria, haya surgido en Líbano un grupo como Mashrou' Leila, en sus letras hablan de sexo, política, o feminismo; y su cantante Hamed Sinno se declara abiertamente homosexual. Como bien dicen en una de sus canciones:

"Hemos estado peleándonos 50 años. / La misma guerra, que no podemos olvidar. / Estamos enfermos de religión, cansados de humillación"


miércoles, 4 de noviembre de 2015

La Comicteca viajera de la BRMU


Cartel del Festival de Cómic de Moscú

Estamos contentos, muy contentos. La Comicteca de la BRMU tiene ya una trayectoria respetable desde que se inaugurase en 2003, pero últimamente se acumulan noticias que no hacen más que reafirmarnos en la buena idea que tuvo nuestro entonces director José Pablo Gallo, a la hora de crearla.

En el último Festival de Comics celebrado en Moscú, KomMissia, que se desarrolló durante el pasado mes de mayo, se publicó un libro sobre el festival en el que se incluye un amplio reportaje y entrevista sobre nuestra Comicteca. 

Los organizadores del Festival viajaron a Murcia, y conocieron de primera mano nuestras instalaciones y nuestra Comicteca. Una primera toma de contacto que ambas partes confiamos en que se concrete en futuras colaboraciones.

La Comicteca de la BRMU en cirílico

Y como si en una película de James Bond se tratara, con pocos meses de diferencia, en una latitud muy lejana: la Secretaría de Cultura del Estado de Sao Paulo editaba su publicación Notas de biblioteca 8 Gibiteca (que así es como se denomina a la comicteca en portugués), en la que convenientemente traducidas al portugués, se incluyen las pautas para organizar y dinamizar comictecas que desarrolló la Comicteca de la BRMU, que fueron publicadas originariamente por el CERLALC en Colombia, y sirvieron para crear la primera Comicteca colombiana en la ciudad de Cali en el 2013.



La Comicteca de la BRMU en portugués para las bibliotecas brasileñas

En el caso de la publicación brasileña, que se distribuirá en su red de bibliotecas, conocemos perfectamente el texto; pero en el caso de la publicación rusa, nos quedamos con las ganas de saber qué cuentan exactamente sobre nosotros, a falta de localizar a un traductor. Pero en cualquier caso nos hace mucha ilusión ver lo de Comicteca de Murcia impreso en caracteres cirílicos.

Pero volviendo al origen de todo, es decir a la BRMU, nuestra Comicteca tiene mucho que ver con el inminente proyecto que vamos a lanzar el próximo viernes 13. En las citadas pautas que nos han traducido en Brasil, se señala que la comicteca se plantea como una nueva línea de agitación cultural; y es cierto, gracias a la comicteca las bibliotecas podemos abrirnos a algunas de las formas más apasionadas que se tienen de vivir la cultura en la actualidad. Pero por el momento, como decía Mayra Gómez Kemp: hasta aquí podemos leer.





“Cómic, cómic, cómic, más cómic por favor, que todo en la vida es cómic, y los sueños cómic son”, que podríamos canturrear parafraseando a Aute en su clásico tema dedicado al cine. Y es que el cómic y su potencial siguen triunfando en los ámbitos más diversos. Sin ir más lejos, en las latas de sardinas.




Que en Francia aman al cómic, y lo respetan culturalmente, es algo sabido. Tanto es así, que la empresa de conservas gala La quiberonnaise, reconociendo lo mucho que vende el denominado arte secuencial, ha lanzado una serie de latas de conservas ilustradas por algunos de lo más reconocidos dibujantes del país vecino. Con el afán coleccionista y conservacionista que caracteriza a algunos aficionados al cómic; es más que probable que más de uno pase hambre, antes que acercar un abrelatas a cualquiera de estas conservas.





Pero esta empresa de conservas no es la primera, ni mucho menos, en acudir a artistas para aportar exclusividad a sus productos.

En el recién estrenado canal Grabados y dibujos de nuestra Biblioteca Digital de la Región de Murcia se pueden disfrutar algunas de las deliciosas (en todos los sentidos) etiquetas, que dibujantes anónimos realizaron para algunas de las empresas conserveras murcianas en siglos pasados.



La etiqueta de Mouton Rothschild 
diseñada por Pablo Picasso
Otros diseños ideados para productos, en este caso nada anónimos, son las míticas etiquetas del vino francés Mouton Rothschild, que desde 1945 se han encargado de firmar figuras como: Picasso, Jean Cocteau, Dalí, Kandinsky, Francis Bacon, el príncipe Carlos de Inglaterra, Warhol, John Huston o Jeff Koons. Una pinacoteca vinícola alucinante que se puede disfrutar al completo en este enlace.

Andy Warhol (una vez más) fue quien dijo que el arte comercial es mucho mejor que el arte por el arte: así que tanto las latas de sardinas de La quiberonnaise, como las botellas de vino de Mouton Rothschild se podrían considerar ejemplos del arte mejor adaptado a las exigencias de este siglo XXI, del que Warhol actuó como profeta perfecto.


Dalí, un genio uniendo arte y negocio: diseñó el logo de Chupa Chups


Luis Royo y su hijo, cual Michelangelos 
del erotismo para un magnate ruso
Y hablando de arte al servicio del capital, de cómics y de Rusia: nada como el encargo que recibió el ilustrador Luis Royo hace ahora casi diez años.

Un magnate ruso quería que el dibujante español pintase un fresco en una cúpula de 80 metros cuadrados, que había levantado dentro de su nuevo castillo.

Tras tres meses de intenso trabajo, el artista español completó hasta nueve escenas de alto voltaje erótico, protagonizadas por un total de 45 voluptuosas mujeres.

La cúpula del castillo ruso al completo

Un encargo que habría provocado la envidia del mismísimo Warhol, que en su visita a Madrid en los ochenta, estuvo más interesado en conseguir encargos por parte de aristócratas y ricachones, que en los cuadros del Museo del Prado.

Pero volvamos a Francia para concluir este post volcado a la bande dessinée (que así llaman al cómic los vecinos). Los parisinos Home and dry, nos dan toda una lección de cómo se dibuja un cómic, con el fantástico vídeo que realizaron para el tema Ghost are dancing:




viernes, 3 de octubre de 2014

Donde hoy hay un cómic, mañana habrá ¿...?

Joker y su ¿novia? Harley Quinn
según el portentoso trazo de Alex Ross


En el Hay Festival que se celebró la pasada semana en Segovia, se llevó a cabo un encuentro  entre los escritores Gabriel Albiac, Javier Gomá y Cesar Antonio Molina, moderada por el director de ABC, Bieito Rubido, en la que se abordó la situación de la cultura en nuestro país.

No podemos estar más de acuerdo con la mayoría de reflexiones a las que dio pie esta charla. Desde la denuncia del director de ABC: “Uno de los errores de todos los gobiernos  es abandonar el impulso a la cultura”, pasando por Javier Gomá que sostuvo que: “la economía y las políticas tienen por fin satisfacer los deseos de los ciudadanos, pero es la cultura la que moldea esos deseos”, o el ex ministro Molina: “Solo somos conocidos en el mundo por nuestra cultura […] en todo el globo saben quiénes son Cervantes o Picasso”. En cambio, a otra de las aseveraciones de Cesar Antonio Molina sí le encontramos algún pero: “estamos perdiendo todos los referentes de nuestra cultura […], y los clásicos están siendo sustituidos por cómics”.

Teniendo una de las mejores comictecas del orbe bibliotecario es normal que esa pulla hacia los
cómics nos recoma un poco. Es más que probable que en las palabras de Molina no hubo el más mínimo desprecio hacia el cómic, y que simplemente era una forma de expresar ese abandono de los cánones culturales por  sucedáneos. Pero resultan de lo más oportunas para reabrir un debate que siempre está latente en el aire educativo, y por supuesto, bibliotecario.

Las adaptaciones de clásicos inevitablemente suponen un reduccionismo en viñetas de la riqueza de los originales; pero en ningún caso se plantean como sustitutos. Sirven más bien de señuelos con los que seducir a los lectores más inexpertos.

Repasando las colecciones que se han dedicado a este didactismo bien entendido, nos encontramos desde: la colección de Bruguera de los 70, Joyas literarias juveniles, que recientemente se ha reeditado para explotar la nostalgia de los que rondan los cincuenta;  las adaptaciones que la editorial SM ha publicado con algunos de los mejores dibujantes; o las versiones manga de obras capitales de la filosofía por parte de la editorial Herder.

¿Es preferible que los niños conozcan los nombres de Nietzsche, Bécquer, Homero, Maquiavelo, Shakespeare o Rousseau aunque sea de manera esquemática, antes que no conocerlos?, ¿les puede despertar la curiosidad para que más adelante deseen acudir a las fuentes? El viejo lema de “donde hoy hay un cómic, mañana habrá un libro”, no resulta nada fiable ( lo que debería haber es tanto un cómic como un libro). Y también se puede extender la pregunta más allá del público juvenil: ¿es mejor que se lean best sellers de usar y tirar antes que no leer nada?

Difíciles preguntas que son casi tan antiguas para educadores y bibliotecarios como los propios clásicos. En cualquier caso, sea cual sea la respuesta, las bibliotecas seguiremos ofreciendo todas las opciones. Aunque hay maneras de fomentar la lectura, a las que no auguramos un largo recorrido.

Por ejemplo, la idea que han tenido los guionistas de la editorial de cómics estadounidense DC. En la nueva serie dedicada al personaje de la novia oficiosa del Joker; Harley Quinn, se ha introducido un valor añadido en forma de olor. Tal cual como se hizo en el cine con ideas surrealistas como el Olorvisión. Cada título de la colección exudará un olor diferente. Y concretamente en un episodio que tiene de estrella invitada a la feromónica malvada Poison Ivy, el aroma elegido para impregnar la pituitaria de los lectores será el de la marihuana.

¿Incitará dicho estímulo a la lectura, o a otros hábitos?. De momento hemos de decir que en la BRMU, no nos estamos planteando adoptar dichas técnicas (aunque nunca digas nunca jamás). Preferimos seguir fomentando la lectura como el mejor antídoto posible contra el efecto estupefaciente de ciertos programas de televisión, y contra el abuso tecnológico.

Poison Ivy, apóloga de la maría




miércoles, 16 de octubre de 2013

Descalzos por Japón

Occidente mirando a Oriente: pintura de Hiroshige y versión por parte de Van Gogh

El otoño en Murcia no tiene la belleza del kouyou (el cambio hacia los tonos ocres y rojizos en la vegetación) de los jardines de Kioto, pero pese a ello no puede resultar más inconfundiblemente japonés

En este 2013 se cumplen 400 años desde que el samurai Hasekura Tsunenaga emprendiese viaje hasta España, y se iniciara el comercio entre ambos países. Por ello, la Biblioteca Regional colabora, con más motivo que nunca, con la comunidad japonesa de Murcia, en una programación de actividades (exposiciones de pintura, kimonos, artes marciales, origami, ceremonias del té…) que durante todo octubre ocuparán nuestras salas

Y en noviembre, los días 15, 16 y 17, sin apenas tiempo de quitarnos el kimono, se celebrará el V Salón del manga y la cultura japonesa (Murcia se remanga). Y precisamente sobre manga, es la noticia que nos ha sorprendido y es motivo de este post:  en las bibliotecas escolares japonesas no abundan los mangas por considerar que distraen a los estudiantes, y de ahí, que su presencia sea escasa en sus estanterías.

Este descubrimiento, viene de la mano de la noticia sobre el clásico Hiroshima de Keiji Nakazawa, más conocido como Gen, el descalzo, que está siendo motivo de una polémica entre los partidarios de que esté presente en las lecturas de los escolares, o se excluya. Su autor, Nakazawa, tenía siete años cuando cayó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, y sus recuerdos de aquel infierno son el sustento del relato.

El horror atómico según Nakazawa
Desde los años 80, el manga se encuentra en las bibliotecas escolares, para que nuevas generaciones conozcan las atrocidades de la guerra; pero ahora, distintas voces cuestionan lo duro de su temática, y lo conveniente de su retirada por resultar antipatriótico (¿?).

The wind rises, la última de Miyazaki
En nuestra Comicteca, en la que por supuesto contamos con el manga en cuestión, llevamos años
potenciando las bondades del cómic para enganchar a la lectura, y como material didáctico. Son muchos los colegios que acuden a nuestro centro para solicitarnos actividades o selecciones de cómics.

Por ello nos resulta más paradójico, que sea en la meca de la industria del cómic (con permiso de la industria norteamericana), donde no se contemple al cómic como aliado para el fomento de la lectura y el aprendizaje.

Por contraste, la noticia de la retirada de Hayao Miyazaki, autor de maravillas como El viaje de Chihiro o El castillo ambulante; ha provocado que su última película (que estamos deseando disfrutar, y que precisamente versa sobre la vida del diseñador de los aviones que atacaron Pearl Harbor) sea un auténtico fenómeno de masas. Contrastes para un país difícil de entender, y que por ello, resulta aún más fascinante.



En el clásico francés Hiroshima, mon amour de Alain Resnais, la historia de amor entre una francesa y un japonés, servía para una reflexión en torno a  la guerra. Un antecedente de esa atracción entre la cultura japonesa y europea, que tan buenos frutos ha dado en el cómic, con el denominado nouvelle manga de autores como Frédéric Boilet o Aurélia Aurita.

Y de animación, influencias foráneas (se detectan ecos de cantautores estadounidenses como Sufjan Stevens) e inequívoca personalidad nipona, es la música del cantautor Shugo Tokumaru, que nos brinda un vídeo y tema deliciosos en Katachi, con el que cerrar este post: