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lunes, 21 de agosto de 2017

Souvenirs BRMU presenta: No en mi nombre (28-10-2014)


Cada vez más, lo difícil no es levantar la voz para protestar contra algo que nos repugna, lo realmente trabajoso es evitar que nos secuestren la voz y nos incluyan en esas mayorías silenciosas que tanto bien hacen al poder. Lo difícil es exigir que lo algunos vociferan nunca sea en nuestro nombre, que el que calla, no siempre otorga; y por eso llegado un punto, lo más importante es alzar la voz para evitar cualquier posible confusión.

Es lo que han hecho unas cuantas voces valientes en el reportaje de este fin de semana en el XLSemanal que se distribuye con muchos periódicos de toda España. Siete musulmanes que viven en España, alzan sus voces para que nadie se confunda. En tiempos proclives a la simplificación, a la demonización del otro, a la falta de matices en las confrontaciones de todo tipo, el que Rachid, Ferdaos, Zinar, Riay, Vian, Kenza, o Souhail declaren bien alto (en el XLSemanal, y muchos otros, a través de twitter con el hashtag #NoinMyName, No en mi nombre) que la barbarie, la locura del Estado Islámico que recupera lo más tenebroso del medioevo en el pleno siglo XXI secuestrando el Islam, no tiene nada que ver con ellos.

Nuestro compañero Rachid lo dice alto y claro


Rachid junto a nuestra ex-compañera
Nazaret, representando una pareja
para la Brújula para tebeos



Y aparte de lo necesario y esperanzador del reportaje, en concreto nuestra biblioteca tiene un motivo añadido para sentirse orgullosa. Nuestro compañero Rachid Mohyi es una de las voces más claras respecto a la infamia del fanatismo que una vez más corre el riesgo de estigmatizar a esa mayoría silenciosa de musulmanes, que a lo largo del planeta, abominan de esta barbarie.

Siete años lleva Rachid en nuestra biblioteca, siete años siendo ejemplo de lo fácil que es convivir y enriquecernos mutuamente sea cual sea nuestro origen.

En la novela Taxi, un auténtico éxito en el mundo musulmán que estuvo en nuestro recién clausurado Salón de belleza africano; las conversaciones del protagonista con los conductores de los taxis que va tomando para desplazarse por El Cairo, sirven de retrato social inmediato de muchas de las frustraciones, anhelos, miedos, deseos y problemas del mundo árabe. Su autor, Halid Hamisi, consiguió tomar el pulso a la realidad diaria del árabe medio, lejos de iluminados, y profetas de un nuevo régimen del terror.

Lo cotidiano siempre resultará la mejor vacuna contra el estereotipo que los integrantes de este Estado Islámico, junto con la connivencia sensacionalista de algunos occidentales quieren vendernos del Islam en su conjunto.

Por eso, grupos como el libanés Masrou’ Leila, consiguen traspasar con la belleza de su música mucho más allá, lanzando un mensaje de libertad y normalidad. Nosotros también tomamos ese taxi, viajando sin miedo camino del mejor refugio contra el fanatismo: una biblioteca. Como reza la letra de la canción: “puedes conducir o ser conducido, la elección es tuya”.



viernes, 20 de noviembre de 2015

Guerras bibliotecarias. La última misión



Han pasado dos años desde que en este mismo blog publicamos el post Apocalipsis bibliotecario, y aunque el empeño de algunos sea amedrentarnos, mal que les pese: las trompetas del juicio final van a seguir afónicas.

En aquel post precisamente nos referíamos a Ásterix el galo, y su irreductible aldea; y es curioso observar, en retrospectiva, cuántas similitudes hemos encontrado desde entonces entre la creación de Uderzo y Goscinny y nuestra tierra. En Poción mágica lectora, Murcia se asemejaba a la aldea gala en lo de irreductible, pero en sentido negativo: al ser la comunidad levantina con menor número de lectores habituales. Y tras las noticias de chatarra espacial que no para de llover sobre Murcia: vamos a terminar como los galos del cómic, temiendo que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas.

Pero los bibliotecarios somos tan empecinados a la hora de hacer que la gente lea, como lo fue Juan Martín en las guerras napoleónicas. En aquellas, se trataba de echar a los franceses, y ahora se trata precisamente de todo lo contrario: de cerrar filas junto a ellos. Las declaraciones del Ministro de cultura francés a raíz del salvaje ataque terrorista del pasado viernes, no pueden más que emocionarnos:

“la cultura es un arma de destrucción masiva contra la ignorancia y el oscurantismo […] nuestra cultura está contra-atacando en este momento […] a los terroristas no les gustan los libros, así que vamos a abrir más bibliotecas que nunca y a dar mayor acceso a ellas”

Es la última misión en cualquier guerra bibliotecaria: levantar muros de cultura para derrotar a los fundamentalistas. Y eso es lo que hacen los protagonistas de la película que lidera las listas de recaudación en un punto tan lejano del mapa como Japón: Library wars. The last misión! (Guerras bibliotecarias. ¡La última misión!).



En Apocalipsis bibliotecario ya hablamos de la primera parte (Library wars), y ahora nos enteramos de que su secuela lleva ocupando los primeros puestos de la lista de las más taquilleras en Japón, desde el día de su estreno. La trama prosigue las andanzas del ejército de la Fuerza de Defensa de las Bibliotecas, que protegen la libertad de expresión ante la férrea censura del régimen instaurado por el Comité de Perfeccionamiento de los Medios.



Bibliotecarios guerrilleros, bibliotecas militarizadas para preservar los valores de un mundo libre, tiroteos entre estanterías. La fértil imaginación nipona nunca dejará de sorprendernos; y una nueva oportunidad para disfrutarla es el VII Salón del manga de Murcia (Murcia se remanga) que hoy abre sus puertas. Desde recuerdos a series tan míticas como Marco, pasando por Los caballeros del Zodíaco, y  cien actividades más para un fin de semana intenso.

Y precisamente hoy han llegado a nuestra Comicteca los 15 primeros volúmenes de Ataque a los titanes, uno de los mangas más exitosos de los últimos años (a punto está de estrenarse su adaptación cinematográfica). El argumento de dicha serie incide en el tono apocalíptico tan habitual de la imaginería japonesa:

los titanes son una siniestras criaturas de grandes dimensiones y nula inteligencia que devoran a los seres humanos. Un grupo de supervivientes logran sobrevivir tras un gran muro de 50 metros durante más de un siglo; pero aparece un titán de dimensiones colosales que abre una brecha en el muro.
Ataque a los titanes, ya en nuestra Comicteca

Amurallarse tras paredes cada vez más altas para ignorar amenazas del exterior, el miedo ante la aniquilación que no atiende a razones, las falsas seguridades en las que vivimos sin querer mirar más allá: como siempre la ciencia ficción proporcionando argumentos fácilmente extrapolables a nuestra realidad más inmediata.



Arrancamos en Francia, y hemos terminado en Japón sin poder despegarnos de la actualidad más inmediata que nos agobia desde hace una semana. De ahí que luzca en el post la obra de la artista murciana Cantabella, que hace unos años hizo lo que se llama en el mundillo del cómic un crossover (cruce entre personajes de diferente procedencia) erótico entre el más famoso periodista dibujado con tupé, y el arte japonés.

Las estampas de Tintín en pleno goce junto a geishas de estilo ukiyo-e: no tienen ni una pizca del sensacionalismo barato del paparazzi. No son robados, serían más bien posados por su obvia carga irónica: son la consecuencia lógica de la deuda que la famosa línea clara en el dibujo, cuyo máximo representante es la obra de Hergé, tiene con la tradición pictórica japonesa.

Y este maridaje con lo oriental a través del goce sexual, es el mejor antídoto contra cualquier tipo de oscurantismo (no sabemos lo que pensará al respecto la Fundación Moulinsart, propietaria de los derechos sobre Tintín, y que ya prohibió en el pasado un libro que relataba la pérdida de la virginidad del joven periodista con otro símbolo francés como es Catherine Deneuve).


Luminosidad y alegría de vivir frente a quienes no ven más que odio alrededor. Por ello para cerrar, volvemos a un grupo que ya nos ha servido en este blog, más de una vez, para mirar con algo más de esperanza al mundo árabe. Resulta sorprendente que lindando como país vecino con Siria, haya surgido en Líbano un grupo como Mashrou' Leila, en sus letras hablan de sexo, política, o feminismo; y su cantante Hamed Sinno se declara abiertamente homosexual. Como bien dicen en una de sus canciones:

"Hemos estado peleándonos 50 años. / La misma guerra, que no podemos olvidar. / Estamos enfermos de religión, cansados de humillación"


viernes, 25 de abril de 2014

Biblioteca terrorista



Shoefiti es el término anglosajón, que se utiliza para referirse a esa costumbre urbana de colgar zapatillas deportivas en cables eléctricos. Las interpretaciones sobre su significado van desde el lenguaje que utilizan algunas bandas urbanas para “marcar” sus territorios, hasta señalar zonas de venta de drogas, o supuesto arte urbano.

Pero durante estos últimos días en la Biblioteca Pública de Boston, la razón de las deportivas colgando no ha tenido nada que ver con ninguna de estos motivos.

Deportivas colgadas en los aledaños de la Biblioteca de Boston


El recién celebrado maratón de Boston nunca había recibido tanta cobertura mediática. La razón de este interés, tristemente, no fue por sus valores deportivos, sino por los atentados que justo hace un año, convirtieron lo que era una celebración en un suceso trágico.

Muchos de los actos que se organizaron para conmemorar y honrar a las víctimas, se han realizado en torno a la Biblioteca Pública de Boston. Toda una institución en el mundo bibliotecario estadounidense, y un orgullo para su ciudad. Por eso, la exposición de zapatillas de deporte apiladas en su vestíbulo, fue el homenaje más emotivo que se podía realizar; y una biblioteca, el mejor lugar para elevar pacíficamente la voz contra el fanatismo.

Zapatillas expuestas en el vestíbulo de la Biblioteca de Boston

Osama bin Laden travoltizado por el artista
español Eugenio Merino
Pero como en la crónica diaria cada noticia tiene su reverso, precisamente también en estos días, y en otras latitudes, concretamente en Pakistán, otra noticia relacionada con bibliotecas suena a broma macabra.

En Islamabad, la escuela coránica Jamia Hansa, reservada a mujeres, ha decidido bautizar a su biblioteca con el nombre de Osama bin Laden. Un homenaje a una figura que actualmente ya se ensalza como a un mártir, en una placa que luce en la escuela.

Nosotros humildemente, si finalmente se adopta este nombre, nos atrevemos a sugerir algunos títulos para que se incluyan en sus colecciones. Por ejemplo, no debería faltar Contra el fanatismo de Amos Oz, en la cual el autor israelí sostiene opiniones como que:

 "la semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo" 

El biopic sobre Hannah Arendt ya está en
nuestra biblioteca
También sería aconsejable el ensayo de Susan Sontag, Fascinante fascismo, que vendría bien a aquellos cuya fascinación por las icónicas imágenes de las Torres Gemelas derrumbándose, les hace plantearse el terrorismo como una solución para algo.

O la novela Chicago del egipcio Alaa Al Aswani, todo un éxito en el mundo árabe, en cuya presentación dijo algo, que podría servir para grabarlo en el frontispicio de cualquier biblioteca:



"si eres fanático no entenderás la literatura, y si te gusta la literatura (y por tanto las bibliotecas, añadimos nosotros) nunca serás fanático"

Y hasta nos atrevemos a recomendarles una película: Hannah Arendt, un interesante aperitivo para quienes quieran adentrarse en la obra de la filósofa alemana, autora de Sobre la violencia, y que acuño la célebre frase de la banalidad del mal.

Todo eso y mucho más les recomendaríamos, sin ninguna esperanza de que nos hicieran caso. Pero ya lo decíamos en Biblioteca corrupta: la palabra biblioteca repele ciertas asociaciones, y unirla a determinados nombres sólo puede derivar en un oxímoron.

Portada del último disco del fantástico grupo Mashrou' Leila

Por eso vamos a terminar con alegría y optimismo en árabe. No es la primera vez, y probablemente no será la última, que recurramos al más que interesante grupo libanés Mashrou'Leila. Si hay un país asolado por el conflicto y la violencia, ése es Líbano, y por eso tiene mayor valor la obra de estos músicos. La portada de su último disco, titulado Raasuk, es perfecta: un hombre inflando su chaleco salvavidas. 

Una imagen que tal y como van las cosas por el mundo, nos resume a todos los que soplamos cada día el chaleco imaginario con que nos rodeamos el cuello para poder seguir a flote.