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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Si eres de la BRMU, que se entere el mundo























Nos han tomado la delantera, pero en esto no nos importa que nos adelanten, se trata de una carrera de fondo y queremos que corras con nosotros.


Llevamos tiempo barruntando la idea de convertir a nuestros usuarios en ¿influencers?, ¿prescriptores? (no nos gusta ninguna de las dos) de los fondos de la BRMU.

En Madrid lo hacen con la campaña Si lees, dilo. Como bien dicen en un momento en el que hasta está bien visto proclamar con orgullo que no se lee, esta campaña pretende dar el valor suficiente a los que llevan la contraria para que a través del hashtag #Yosíqueleo declaren públicamente su afición, tal cual como un alcohólico en una reunión de terapia. La diferencia es que no se trata de dejarlo, sino de convencer a otros de lo bueno que resulta.

La campaña de Si lees, dilo tiene el objetivo de extenderse por todo el país, así que es de esperar que Murcia no sea una excepción; pero por si acaso nosotros vamos adelantando trabajo.

Más de una vez hemos insistido en que la biblioteca del siglo XXI es el único centro cultural en el que es posible encontrar de todo, para todos. Los museos se especializan en su materia correspondiente, las filmotecas en el cine, los teatros en espectáculos en vivo. Pero, ¿cuál es el centro cultural que tiene capacidad para dar a cabida a todo (libros, películas, música, arte y hasta espectáculos en vivo)?: pues está claro que las bibliotecas.


Usuarios ilustres de la BRMU en un homenaje a nuestro antiguo carné




Ya contamos con algún que otro seguidor que nos está ayudando mucho con esta labor de fomento de los fondos, actividades, y diversos proyectos que ponemos en funcionamiento; pero queremos más, muchos más. Sabemos que no es fácil, que igual da pereza, que uno se olvida por mucha buena voluntad que se tenga. Y es que sin ningún incentivo la cosa no es lo mismo.


El blog de la Biblioteca Bellvitge (Hospitalet de Llobegrat)
lo llevan los propios lectores que recomiendan fondos de la biblioteca



A lo que vamos, a aquellos internautas que quieran compartir sus gustos de lectura, cine, música, cómics de los cuales se proveen en la BRMU, les vamos a dar un trato preferente. Pero cuidado, que nadie se ponga en guardia tachándonos de clasistas, no podemos hablar de socios VIP, porque para nosotros todos nuestros usuarios son VIP: estamos hablando de agradecer de manera práctica a aquellos fans de la BRMU (que los tenemos) que quieran "infectar" al resto con sus gustos, elecciones, recomendaciones o decepciones a través de las redes.






Si eres de la BRMU, que se entere el mundo. Podría ser un eslogan, mucho mejor que Si eres de la BRMU, sal del armario, que con lo políticamente correcto que está el ambiente enseguida alguien se te molesta. El caso es que queremos agradecer a quienes nos ayudan a publicitar todo lo que tenemos de bueno, y por eso hemos creado un carné especial.

Con este carné nuestros presciptores (no nos gusta la palabra, pero "recomendadores" aún queda peor, y no digamos ya "voceros") tendrán más superpoderes aparte de los que da de por sí la cultura. Mayor número de documentos a retirar en préstamo, más plazo para devolución, y otros beneficios por colaborar en la difusión de la cultura. Es un primer paso para llegar a crear un carné especial que valore a nuestros más fieles seguidores, y en el que vayamos añadiendo más beneficios en el futuro.

¿Te animas a colaborar con nosotros? Es tan simple como hacer fotos de lo que te llevas en préstamo y compartirlo en Twitter o Facebook añadiendo @brmu; o comentar las actividades a las que has asistido o estas interesado. Queremos crear una comunidad virtual aún más grande que la que tenemos, y que tú amplíes tus contactos en el mundo digital. Pero, eso sí,  ahorrándote trolls y pelmazos digitales gracias a que el punto de unión entre todos serán vuestras inquietudes culturales.

En definitiva queremos que vivas la BRMU, en vivo o en digital, pero siempre intensamente.





martes, 11 de octubre de 2016

A Murcia le sacan los colores (para bien)

Fotografía de Emilio A. Cano


La vuelta de las vacaciones y el menor ritmo de publicaciones del blog nos ha impedido hablar de una noticia que surgió a finales de agosto, y que no podíamos dejar de comentar.

Según la Encuesta de hábitos  y prácticas culturales de España en 2015, Madrid es la comunidad más lectora del país. Hasta ahí nada demasiado sorprendente, lo que nos hizo abrir los ojos y sentir un escalofrío de placer recorriéndonos las neuronas fue el dato de que la Región de Murcia se erige como el lugar donde más libros impresos de media por persona se lee (5.1%). Siendo Cantabria la que gana en lo que a lectura digital se refiere (7.4%). Está claro que tenemos que hacer más publicidad de eBiblio Murcia para aumentar la lectura digital. Pero a lo que íbamos.

Una de las cosas que más ilusión nos hizo fue comprobar el color naranja tostado con que aparece Murcia en el mapa que indica el porcentaje de población lectora. Probablemente pocos lo recuerden pero en Poción mágica lectora, allá por abril del 2015, nos deprimía mucho el color grisáceo que evidenciaba la excepción murciana en esto de los lectores habituales según el Barómetro del CIS.



Mapa de la Encuesta de hábitos y prácticas culturales de España 2015 
Barómetro sobre hábitos de lectura del CIS


¿Qué ha pasado en tan pocos meses para que el color cambie hasta esa tonalidad? Vale que aún no estamos en el rojo intenso de otras comunidades, pero del gris al naranja tostado ya nos vale para celebrarlo. ¿Estaban equivocados los porcentajes de hace un año y pico? ¿tendremos algo que ver las bibliotecas en ese vuelco cromático? Que después vengan los análisis que se quieran, pero que no nos agüen la fiesta, que Murcia ha dejado de ser (o igual no lo ha sido nunca) esa "aldea" irreductible que se resiste al placer de la lectura.





Y ya una vez lanzados nos atrevemos a todo (es el efecto euforizante que tienen las estadísticas favorables). Si bien en lo relativo a la cultura podemos esbozar un tímida sonrisa, en lo que concierne a lo futbolístico no estamos últimamente en racha. El Real Murcia no está pasando una buena racha, los analistas le achacan falta de personalidad y aconsejan un cambio de táctica. Puede que no sea de lo más oportuno proponer algo así ahora: ¿pero porqué no prueban a fijarse en el Athlétic Club de Bilbao? De acuerdo que es un club de primera con mucha historia detrás, y que en los últimos tiempos está remontando; pero es que no es tanto en fútbol en lo que quisiéramos que el Real Murcia copiase al conjunto rojiblanco, sino en lectura.




 ¿Y qué tendrán que ver los balones con los libros? Pues lo que a ellos les dé la gana que para eso son de Bilbao.

El Festival Letras y Fútbol alcanzará su séptima edición el próximo mes de noviembre. Este festival reúne a escritores, artistas y jugadores con lectores y aficionados al fútbol y a la lectura en San Mames. La nómina para la próxima edición suena de lo más interesante: Juan Soto Ivars, el murciano Miguel Ángel Hernández, Agustín Fernández Mallo, Jota (de Los Planetas) o Milena Busquets, son algunos de los que participarán en esta edición.

Además el festival dispone de un club de lectura en el que personas anónimas y aficionados recomiendan lecturas a un equipo compuesto por jugadores, leyendas, técnicos y directivos del club. Una vez lo leen, se reúnen para compartir su experiencia lectora. ¿A qué suena genial?

 ¿No podríamos adaptar algo así con los colores del equipo grana en colaboración con la BRMU? No sabemos si eso haría que el club llegase a primera división pero si que es posible que consiguiera que ese naranja tostado del mapa terminase por encenderse en un granate pimentonero.

Los jugadores de la NBA promueven la lectura.
¿Para cuándo campañas similares con los de fútbol?


martes, 27 de septiembre de 2016

¿Qué es poesía? Poesía....eres tú perreando reguetón


Nicki Minaj "haciendo poesía" en su vídeo Anaconda


Uno de los quebraderos de cabeza del gremio bibliotecario (bueno, y del gremio educativo, y de los padres...) es fomentar la lectura entre los adolescentes. Desde la llegada de la televisión nunca ha sido fácil, pero la competición desde que irrumpieron las redes sociales y los videojuegos dan ganas de tirar la toalla.

No se trata de que se lean El Quijote, (qué ojalá) pero es que ya muchos no tienen paciencia ni para leer un cómic. Es tal su ansiedad por clicar compulsivamente algún artilugio digital. Pero ello no evita que el ingenio de algunos ideé artimañas de lo más divertidas. Es el caso de dos creativos publicitarios que han creado la cuenta de Instagram: ¿Reggaeton o poema? En ella suben vídeos en los que convenientemente maqueados, leen estrofas o bien de canciones de reggaeton, o bien fragmentos de poemas de autores como Rosario Ferré, Mario Benedetti o Pablo Neruda. El reto consiste en distinguir el lirismo de Daddy Yankee o de Pablo Neruda.




Dicho así parece fácil. Distinguir entre "a ella le gusta la gasolina (dame más gasolina)" y "puedo escribir los versos más tristes esta noche" puede parecer fácil, pero obviamente no todos lo ponen tan sencillo. ¿Conseguirán despertar la curiosidad de los jóvenes, o no tan jóvenes, por la poesía? No se puede saber, pero como idea para explotar en centros docentes y en bibliotecas, no tiene precio. Ahora que tanto se habla de la gamificación, la propuesta de esta cuenta de Instagram es de lo más divertido con que nos hemos topado últimamente.




Pero las argucias de algunos docentes empeñados en seducir a los jóvenes hacia la lectura no conocen límites. Es el caso del profesor peruano y una docente chilena que promueven la literatura entre sus alumnos mediante memes basados en las obras de Vargas Llosa y García Márquez.

¿Una manera lúdica de incentivar a la lectura o una mera distracción para pasar el rato? Desde la visión más purista nos decantaríamos por lo segundo, pero tal y como está el panorama no se puede aventurar ninguna conclusión. Si sirve para algo, bien está, y si no, tampoco pasaría nada. Lanzar memes con frases de escritores en cualquier caso resulta un alivio entre tanta inflación de memes protagonizados por gatitos.


Meme basado en frases de La ciudad y los perros de Vargas Llosa

miércoles, 22 de junio de 2016

¡Hostia! un libro, y otro, y otro, y otro





Este próximo fin de semana (coincidiendo con las elecciones) se celebra en Madrid, la tercera edición del festival de microedición y guantazos: ¡Hostia un libro!. Un encuentro irreverente de editoriales independientes, autoedición, fanzines y librerías de barrio, que dan prioridad a la calidad y la originalidad, y que combina el amor por la literatura con actividades tan frikis como combates con espadas láser, conciertos, combates de lucha libre, exposición de robots, dueto de DJs, etc...


En el festival hay libros, claro, pero también
hay roller derbis o combates de lucha libre

Las declaraciones de una de las organizadoras que recoge El País, no deja lugar a dudas de por dónde van los tiros: "nos encantan los libros y nos encantan las hostias. Pensamos que el mundo editorial, sobre todo a nivel independiente, consiste en pelearse con todo el mundo. Así que unimos ambos conceptos"

Probablemente haya más de uno al que el nombre en sí del evento les repela desde el principio. Los murcianos sabemos de qué hablamos en este sentido, en la tierra en la que el acho, y el pijo se han convertido en gracietas que hasta se explotan como marketing para vender alimentos (agilidad empresarial que se llama).


El uso del exabrupto por el exabrupto, también molesta a muchos que no se identifican con esa campechanía hecha cliché, que no deja de ser una degradación del vocabulario, Y sin renegar de lo autóctono, no por ello se suman a la exaltación de un tipismo que no tiene porque representarnos. Pese a que en el 85% de los chistes de muchos humoristas, cuando se menciona la procedencia de alguien se recurra a la de Murcia, como antes se recurría a la de Lepe, para ganarse la risa fácil.

Y una vez aclarado por si acaso, que reírse de los tópicos que recaen sobre los murcianos para así invalidarlos es sanísimo, pero que tampoco es necesario hacer de ello un estandarte: hemos de decir que el espíritu del ¡Hostia un libro!, nos encanta. En la BRMU nos gustar la irreverencia cuando tiene una finalidad, y nada más necesario para la supervivencia de las bibliotecas, que faltarle al respeto a las ideas que, por mucho que insistamos, siguen perdurando sobre lo que es una biblioteca.

Sin duda es un privilegio ser una institución asociada con la cultura, con el conocimiento, con el silencio, el estudio, la vida cultural; pero lo malo es cuando el concepto de cultura se sigue viendo como algo tan elevado y exquisito que ya de por sí excluye a muchos. Y cuando a las bibliotecas por extensión, se les ve como algo aburrido, académico (en el mal sentido), estático o como simples salas de estudio.
Nuestros Packs de préstamo, o cómo
hay que tratar a la cultura:
como algo de consumo cotidiano

La cultura es algo que se necesita en el día a día, para todo; no hay que sacralizarla, ni tampoco degradarla conviertiéndola únicamente en evasión, sin capacidad para generar ningún tipo de reflexión, ni aprendizaje: es necesario convertirla en un hábito, sin más. Quizás si fuera eso lo que calase en el insconsciente colectivo, la relación con la biblioteca, y con la cultura en general, sería mucho más fluida y natural; y sería haría innecesario tanto postureo para distinguirse y significarse a través de ella.

Pero este post está volviéndose peligrosamente denso para titularse de forma tan contundente. Así pues, cerramos alegrándonos de algo autóctono que no necesita de la exaltación de lo murciano a través del abuso de tipismos para celebrarse. La reciente apertura, en medio de las noticias catastrofistas sobre el cierre de comercios dedicados a los libros, de dos nuevas librerías con propuestas innovadoras en nuestra Región: La Madriguera del conejo blanco en Murcia, y La Montaña Mágica en Cartagena. Dos razones para reconfortarnos, entre tanta noticia catastrofista sobre la agonía del sector, y que justifica plenamente, ahora sí, el recurrir a la salida de tono: ¡Hostia dos librerías!



jueves, 16 de junio de 2016

Culebrón bibliotecario

Un hombre y muchas mujeres, un elenco creíble en cualquier biblioteca


A través de nuestra web de cabecera para cultura pop en general (y musical en particular) Jenesaispop, nos enteramos del estudio que ha publicado la plataforma de contenidos audiovisuales Netflix, sobre consumo de series de televisión.

Que se está viviendo una edad de oro en lo que a ficciones televisivas se refiere, en estos últimos años, lo deben saber hasta en Groenlandia; que empezaron siendo un “no te la puedes perder” de cualquier aspirante a modernuquis, y que han terminado llegando a las masas no totalmente abducidas por el Sálvame Deluxe y similares; también. Y que llevan alegrando las estadísticas de préstamo de nuestra Mediateca desde que lanzamos el servicio de préstamo de Packs con temporadas completas: lo sabemos nosotros, y nuestros usuarios más maratonianos televisivamente hablando.
























Pero lo curioso del estudio de Netflix son los datos que aporta sobre cómo se consumen las series. El tipo de series cuyos visionados incitan al sendentarismo de sofá suelen ser las de géneros como el terror, la ciencia ficción o los thrillers. En cambio, series como House of Cards, de intriga política de alto voltaje, se suelen consumir más despacio, no más de dos episodios seguidos (que hay que pensar más); y curiosamente dentro de esta categoría, también entrarían las comedias.

A los chicos de Jenesaispop les sorprenden los resultados respecto a la comedia, tanto como a nosotros; pero como aquí cuestionamos hasta lo obvio: tampoco entendemos muy bien el porqué de ese consumo despreocupado de géneros como el terror, la ciencia ficción o el thriller. Puestos a reflexionar sobre los entresijos de nuestro tiempo, muchas veces los zombis o los marcianos arrojan lecturas más completas sobre nuestro mundo, que argumentos que abordan asuntos comúnmente aceptados como serios.






Pero vamos a mirarnos un poco el ombligo (total si todo el mundo lo hace en las redes sociales en el día a día, ¿por qué no puede hacerlo una biblioteca en su blog?): ¿cuáles serían las series más afines a lo que se podría llamar el mundo bibliotecario? No, no hablamos de series como The librarians, protagonizada por bibliotecarios, eso es demasiado obvio; ni ficciones televisivas que transcurran en bibliotecas: hablamos de series cuya temática se puedan rentabilizar desde el punto de vista de los intereses bibliotecarios.

Si el fomento de la lectura (pese a que en este blog nos cansemos de decir que es el fomento de la cultura, así en general) es uno de los objetivos de las bibliotecas: ¿qué series servirían más a este fin?  Por pura obviedad, dado que están basadas en precedentes literarios y comiqueros, estarían Juego de tronos y The walking dead. Y sí, podemos confirmar que el éxito de estas dos ficciones televisivas, ha hecho que aún se lean más las novelas de George R. R. Martin, y los cómics de Robert Kirkman.


Actores de la serie y sus personajes en el cómic


¿Y qué decir del aluvión de adaptaciones de cómics en formato serie? Primero fue la invasión de sagas cinematográficas, pero últimamente las series Daredevil o Jessica Jones, han hecho que cómics que habían cogido algo de polvo en nuestras estanterías, conozcan una repentina demanda.

Aunque uno de los efectos colaterales más agradables del éxito de una serie, es cuando un clásico despierta el interés entre las nuevas generaciones. Es el caso de Sherlock; que aunque sea una adaptación a nuestra época de las novelas del detective inglés: nos ha facilitado el seducir a los más jóvenes para iniciarlos en el universo literario de Conan Doyle.

Y es que ya lo hemos dicho alguna vez, la biblioteca del siglo XXI tiene que estar más alerta que nunca a las modas, tendencias o cómo quieran llamarse en todos los ámbitos (no sólo en cine, también en música, arte, moda, gastronomía, etc…), y rentabilizarlas potenciando sus fondos al socaire de su tirón popular.

Puestos a elegir una serie que representara a la BRMU, en vista de los últimos tiempos, nada de HBO: lo más apropiado sería un culebrón latinoamericano o asiático por lo menos. Pero por aquello de preservar algo de distinción, no le haríamos ascos a un Dinastía, Falcon Crest o Dallas, con bien de Alexis Carrington, Angelas Channings, y Chao Li, por aquello de la multiculturalidad: no fuéramos a perder la vena bizarra vintage que nos caracteriza.

La diferencia entre la imagen que nos gustaría dar en la BRMU,
y la que puede ser que terminemos dando


Aunque claro está, de cara a la galería seguiremos procurando dar la imagen de los  protagonistas de Vacaciones en el mar o La casa de la pradera. Pero desconfíen, las apariencias engañan, y por apacibles que parezcan nuestras salas, por mucho que la biblioteca parezca seguir funcionando como si nada: lo nuestro daría para un culebrón, no sabemos si de risa o de terror, de los que te tienen toda la tarde pegado a la pantalla, o de los que con un episodio ya estás bien servido. Eso quedaría como siempre a gusto del consumidor.




viernes, 29 de abril de 2016

Adrenalina en versos

 

Responder las preguntas de un examen bajo la presión del reloj, es una experiencia que quien más, quien menos, ha experimentado alguna vez. Pero cuando se trata de escribir un texto con caracter literario; ya se sabe que las musas son huidizas y caprichosas, y si encima les metemos prisa: lo más seguro es que se esfumen dejando como mucho un folio emborronado, o una pantalla con el cursor insidiosamente parpadeante.

Escribir este post en vivo y en directo y con un cronómetro marcando el ritmo; sería una experiencia que nos vamos a ahorrar. Para agobiarse escribiendo, ¿no están ya las redes sociales y su proverbial facilidad para meter la pata?

Pero para los participantes en las Jam sessions que organiza el proyecto de Marcos Xalabardet, Escritura en vivo, lo de la premura y la improvisación a la hora de escribir se transforma en estímulo, en lugar de incordio. El término Jam session, como todo amante del jazz sabe, proviene de esas reuniones entre músicos que improvisan; y que a algunos les pueden parecer una maravilla, cuando hay auténtico talento y hallazgos felices, y a otros una agonía que se alarga eternamente.

Participantes en el VI Slam de escritura organizado por Escritura en vivo


Como reza en su web, Escritura en vivo busca fomentar la lectura y la escritura en personas de todas las edades y países. La Jam de escritura importa la idea desde Argentina, se trata de los combates entre púgiles literarios enmascarados, a los que se le dan tres palabras y cinco minutos para improvisar una historia. Ya hablamos de ello en Luchalibro (que así se denomina en Argentina); algo que llevan haciendo en Canarias desde 2012.





Pero el proyecto Escritura en vivo ofrece nuevas posibilidades, que nos están haciendo salivar (por decir algo) pensando en lo bien que quedarían en cualquier biblioteca. Así podríamos organizar desde un Improtext, a un Concertext, o un Texteatro:

  • Improtext consiste en improvisar historias el escritor junto a un músico.
  • Concertext se trata de un concierto de escritores, en el cual los literatos improvisan historias a petición del público. 
  • Texteatr, una evolución del Concertext que implica representación del texto.

Si ya de por sí los 140 caracteres de un tuit implican presión, hay que gustar de emociones fuertes para participar en una Slam de Escritura. El Slam es un competición entre escritores que improvisan a lo largo de diferentes rondas en las que ponen a prueba su creatividad. El público otorga las puntuaciones y proclama al campeón.

Para añadir un poco más de presión (por si no era ya suficiente) se proponen diferentes pruebas: desde escribir a partir de olores, hacer retratos en vivo de alguien del público o poner subtítulos a una película en directo.

Las semejanzas con las batallas de gallos del hip hop son evidentes, pero si nos ponemos a recordar, también tendríamos que citar un antecedente que no sabemos si a muchos de los participantes agradaría: el humorista Moncho Borrajo. Probablemente, los referentes de Eloy Fernández Porta y el representante del movimiento literario Generación Nocilla, Agustín Fernández Mallo, que componen el dúo de spoken word Fernández y Fernández: resultarán mucho más cool.

Fernández y Fernández (Eloy Fernández Porta y Agustín Fernández Mallo)
en plena actuación

Sea como sea, convertir la literatura en una competición puede resultar divertido siempre que se tome como juego. La buena literatura requiere de reflexión y tiempo; pero este tipo de eventos que estimulan la lectura y la creatividad deberían convertirse en clásicos dentro de las programaciones de actividades culturales de cualquier biblioteca.

Si todos estos eventos de improvisación literaria en vivo tienen una gran deuda con el hip hop; a su vez, los intérpretes de hip hop que quieren superarse y no quedarse en puro cliché, saben que su fuente ha de ser la literatura. Una justicia poética que ha puesto cada cosa en su sitio, y que hace que los extremos se toquen; y así los cantautores de los 70 (que tanto hicieron por popularizar la literatura a través de la música) encuentran sus insospechados sucesores en los gallos del hip hop.

A Kendrik Lamar ya no hay quien lo pare, ya se habla de él como el Bob Dylan del siglo XXI, la gran esperanza negra. Su último disco To Bimp a Butterfly, según los medios más exigentes está llamado a ser un clásico del nuevo siglo, por su calidad y fuerte carga social en letras y temáticas. No es improvisación, pero da idea de hasta dónde puede llegar la creación cuando se deja libre.


lunes, 11 de enero de 2016

Bibliotecarios con apetito sexual, bibliotecas camaleónicas




Hace tiempo hicimos propósito de enmienda, y evitar convertir este blog en un obituario. Preferimos celebrar lo bueno que culturalmente tenemos, evitando las necrológicas. No por nada, simplemente porque ya hay suficientes medios que informan y se hacen eco cuando una figura trascendental para el mundo de la cultura desaparece. De hecho, muchas veces es precisamente cuando fallecen, cuando se reconocen los méritos en retrospectiva.

Pintura de David Bowie
En el caso de David Bowie no ha sido así, desde hace décadas su figura ha preservado su estatus de artista rompedor, vanguardista y exquisito pese a su éxito mayoritario. La modernidad, tal y como se entiende actualmente, y sin que muchos de los jóvenes que la pretenden emular ni siquiera sean conscientes de ello: la transformó Bowie allá por los 70. Pero no vamos a hacer un repaso a la obra del duque blanco, del camaleón, del extraterrestre Ziggy Stardust, ni siquiera del artista plástico del que ya hablamos en Lienzosonoro.

Bowie se ha ido, pero dejándonos un testamento aún fresco con su recién publicado disco Blackstar (que salió el día de su 69 cumpleaños, el 8 de enero); y nosotros en este blog, creemos que la mejor manera de rendirle homenaje, es partir de una de sus declaraciones que más nos gusta/repele, para subirnos una vez más al carro de la actualidad, y seguir hablando de las cosas propias de nuestro negociado: "nací bibliotecario, con apetito sexual".



La devoción de Bowie por la lectura era una constante. Precisamente hace cosa de un año, Bowie publicó el listado de sus 100 libros favoritos; demostrando un buen gusto que era de esperar. Lo que también nos habría gustado es que no dedujera que por el hecho de ser bibliotecario, no tengas apetito sexual. Ya lo dijimos en B de bomba, B de biblioteca: "

"muchos bibliotecarios viajamos, salimos, bailamos, nos desmadramos, vestimos estupendamente, y no, no tenemos tejuelada la entrepierna, la disfrutamos como todos: cuando se puede y nos dejan"
Pero no se lo tenemos en cuenta, probablemente su influjo haya hecho que tantos otros músicos hayan idealizado nuestra profesión (que se lo digan a su fan número uno Alaska, y a su marido, futuro bibliotecario); y que de un tiempo a esta parte, cada vez más, detectamos una visión romántica e idealizada de nuestra profesión por parte de muchos jóvenes amantes de la cultura.

Preferimos centrarnos en uno de los lugares comunes más repetidos a la hora de hablar a Bowie: el de su capacidad camaleónica, porque precisamente esa es la cualidad que más no interesa en las bibliotecas (una vez que hemos dejado claro, que tenemos instintos sexuales como cualquier hijo de vecino). 

En los Estados Unidos, la ALA (Asociación de Bibliotecas Americanas) ha lanzado su campaña Libraries Transform (Bibliotecas en transformación; a nosotros en nuestro bibliofrikismo, nos habría gustado mucho más: Bibliotecas mutantes). Con esta campaña quieren evidenciar al público el valor de las bibliotecas en la era digital.

Entre las acciones que se incluyen en esta campaña, una de las más llamativas ha consistido en salir a la calle, y "asaltar" con un cuestionario de 4 preguntas a la gente que va hacia su trabajo. A cambio de responder al cuestionario, se les obsequia con un descuento de 5 dólares en la red de cafeterías Starbucks. Y como era de esperar, sigue asombrándonos el desconocimiento que la mayoría tiene respecto de las bibliotecas. 


Por eso, no es de extrañar que cada vez más, se recurra a campañas más ingeniosas y chocantes para llamar la atención sobre las bibliotecas y la lectura. Si Bowie, en los 80, fue imagen de una de ellas para la ALA, en los últimos tiempos son muchas las campañas que buscan el impactar de una manera u otra. 

Desde la de la Fundación para la Propaganda Colectiva del libro Holandés y su reclamo nudista; pasando por la de la Literacy Foundation protagonizada por personajes de cuentos célebres que languidencen enfermos en un hospital al no tener niños que los lean; o la ingeniosa idea de una editorial brasileña para lanzar su nueva colección de libros de bolsillo: que no consistió en otra cosa que en asociarse con un fabricante de pantalones vaqueros, e imprimir parte de sus obras en el reverso de las prendas.¿Resultado?, un incremento en ventas tanto en libros, como en vaqueros.

Nadie está desnudo con un buen libro entre las manos

Peter Pan y Cenicienta languideciendo en el hospital 
porque nadie los lee



En definitiva, modos de llamar la atención, y de hacer llegar el mensaje de que, al igual que Bowie supo adaptarse y adelantarse a cada momento: las bibliotecas están dispuestas a ello (no olvidemos que las bibliotecas son las reinas del GLAM), y como cantaba en su tema Changes: afrontar los cambios y resistir la presión.

50 años de David Bowie por Helen Green

martes, 21 de julio de 2015

La bibliohamaca y el chapuzón



Como cada julio, nuestro bibliobúses han iniciado su campaña de verano. Los verdaderos pioneros en eso de la BibliOkupación de espacios urbanos, ya están recorriendo playas, y prestando a diestro y siniestro a pie de chiringuito.

Que las bibliotecas no son de fiar no lo vamos a descubrir aquí, aprovechamos la relajación estival y la atención despistada de la población mientras disfruta sus vacaciones, para intentar meterles la cultura de las formas más sibilinas. Si hay un hábito irrefrenable en cualquiera que esté de vacaciones, sea en la playa, en el campo o en la montaña: es la de tumbarse a la bartola. La imagen por antonomasia para representar las vacaciones: es la de una hamaca. Y en Francia, dos estudiantes de diseño en Artes decorativas en París, han desarrollado el no va más en esto de inducir a la lectura en vacaciones: la Bibliohamaca (traducción más que libre que hemos hecho de su nombre original).


No hay más que ver  las fotos para entender en qué consiste el invento. Amandine Lagut junto con su compañera Charlotte Thon, consiguieron fabricar su prototipo gracias a una campaña de crowfunding. El verdadero diseño primigenio de Lagut y Thon, es la Cheminambule, y consiste en un puesto ambulante que se desplaza a pedales,  y con el que, en un momento, se puede montar un agradable merendero para barbacoas o parrilladas, en cualquier plaza o espacio urbano. Pero la adaptación que más nos gusta de esta idea es la Bibliambule; en vez de un puesto de venta de comidas ambulante, una biblioteca ambulante que al abrirse despliega un total de 7 hamacas en las que tumbarse relajadamente a leer.



El invento ha tenido tal acogida, que algunas ciudades ya están encargando su Bibliambule, como prolongación de sus servicios de lectura. Como explican sus artífices, era una manera de hacer llegar la lectura de una forma divertida y ágil a poblaciones que en muchas ocasiones no son muy dadas a leer.

En Murcia con las temperaturas que gozamos la mayor parte del año (excluyendo el abrasador verano), la BRMU debería plantearse sumar a su flotilla de bibliobúses, unos cuantas Bibliohamacas. Los bibliotecarios conseguiríamos unas piernas estupendas para lucir en bañador; y nuestras plazas y calles estarían de lo más divertidas y lectoras.




Tipos de bibliotecas móviles hay muchos, y de los más peregrinos (Biblioburros en Colombia, Bibliodromedarios en Mongolia, las Biciclotecas en Brasil, los Biblioisocarros en la India, etc…), pero para completar la hamaca con el chapuzón posterior, optamos por la Biblioteca flotante de Minnesota (Estados Unidos). Con horarios establecidos y préstamo de libros, en mitad del lago Silver, es posible acercarse en kayak, canoas, patines o barcas, hasta la refrescante Biblioteca flotante. Como bien especifica en su normativa: se puede ir nadando hasta la Biblioteca, pero no se aconseja por las corrientes del lago, y porque una vez allí, no se dejará subir a los nadadores. Pese a ello, si algún valiente se atreve, no hay problema: los libros llevan fundas impermeables.

Queda claro tras revisar tales inventos, que por tierra, mar o aire, las bibliotecas no cejan en su empeño por fomentar la cultura. Así pues, mezámonos relajados en la hamaca al rico son de un cálido tema, por ejemplo de Caloncho, y disfrutemos mientras tanto de una buena lectura.