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viernes, 20 de junio de 2014

La mano que mece a la biblioteca















Que estamos expectantes de la aplazada, sine díe, ley de mecenazgo, es algo que hemos dejado claro en numerosas entradas de los últimos tiempos. Por eso cuando saltó la primera noticia en torno a la plataforma de crowfunding cultural Mecenable, de próximo lanzamiento, nos llevamos una sorpresa.

La primera película española financiada mediante
crowfunding

El crowfunding es ya una práctica más que extendida en diversos ámbitos culturales. Son muchos los artistas, creadores y emprendedores que recurren a esta búsqueda de fuentes de financiación a través de Internet para llevar a cabo sus proyectos. ¿Qué mejor manera de demostrar lo mucho que te gusta un creador, proyecto o artista que financiarlo? Una manera de compensar los estragos que la piratería está infligiendo en el mundo cultural, y una forma de sentirse parte del proyecto de tu artista o institución favorita.

La iniciativa reciente más original es este sentido, ha sido la del escritor George R.R. Martin, que ha creado una campaña de crowfunding para recaudar fondos para un santuario de lobos. Para motivar a sus fans, les ha prometido varios premios, y entre ellos el convertirlos en personajes de su próxima novela, en la que terminarán, como es habitual en el autor, trágicamente.

Todo esto nos ha recordado al maravilloso spot publicitario de los hoteles Shangri-La. Lobos, protección, aunar esfuerzos ante situaciones adversas, en definitiva, supervivencia:




El duo musical Ellos, también recurrió al
crowfunding

 En la Biblioteca Regional ya lo hemos contado varias veces, estamos buscando otras vías de financiación
más allá de los estilizados presupuestos públicos. No es fácil, nadie está especialmente boyante, pero hemos conseguido algunos logros en actividades de la sección Infantil y Juvenil por ejemplo, con la empresa Ferroser; o en nuestra última acción artístico-bibliotecaria con la empresa Tahe, la discoteca Teatre, o las peluquerías colaboradoras (Cánovas Hairculture, Españolo, JHD Peluqueros, Kela&Colás y NTX). Pero, ¿y si pidiéramos financiación directamente a empresas interesadas en aprovechar el potencial publicitario de nuestras instalaciones?

El cómic Brigada financiado por crowfunding
Y aquí arranca el debate. Las bibliotecas públicas ya estamos financiadas por los impuestos que pagamos entre todos; pero ante la situación que estamos viviendo: ¿sería tan descabellado que los particulares que quisieran más actividades, más adquisiciones, más propuestas culturales, o que simplemente les gusta una iniciativa concreta: la financiasen a través de una plataforma como Mecenable?

En el caso de las empresas no tanto, después de todo se les ofrece un escaparate privilegiado para publicitarse y mejorar su imagen social a través de su apoyo a la cultura; pero en el caso de los ciudadanos de a pie, surgen muchas otras objeciones. La mano que mece a las bibliotecas es, y debe ser, pública, pero ¿qué problema hay para que la otra mano pueda ser privada para cuestiones puntuales? En los Estados Unidos, cuestiones así ni se plantean, directamente las llevan a cabo.

Diagonal, el periódico financiado por crowfunding

Si Mecenable funciona correctamente, no habrá problema en que proyectos finiquitados (como por ejemplo nuestros Packs de préstamo, o paralizados, como nuestra Bebeteca) pudieran retomarse. Es algo voluntario, si nadie participa, tampoco se perdería nada. Para ello, la transparencia más absoluta, se da por supuesta. En este caso, aquello de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, no vale. No es cuestión de caridad, sino de participación y apoyo público.

Podemos, el partido político sorpresa se financia en parte a través de
crowfunding


Y para concluir, ¿qué mejor que una de las artistas que recientemente ha recurrido al crowfunding? Amanda Palmer casi se ha convertido en una activista de esta forma de financiación, en esta versión del No surprises de Radiohead aparece con el agua al cuello. Un símil perfecto para la situación en que se encuentra el sector de la cultura (como muchos otros).

Lo más esperanzador es que pese a terminar sumergida, no se ahoga en ningún momento: justo lo que aspiramos a conseguir las bibliotecas.