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martes, 16 de junio de 2015

Sírvase usted mismo



Más de uno hemos fantaseado con la idea de pasar una noche en un gran almacén. Esconderse a la hora del cierre, y tener todas las secciones y plantas a tu disposición. Siempre que no te vengan a la memoria las numerosas películas de zombis y psicópatas varios, que tienen como escenario las galerías comerciales: la idea de quedarse (en buena compañía) a solas en el gran templo del consumismo puede resultar de lo más divertida. ¿Y en una biblioteca?

Vale que no tenemos tantas secciones divertidas como un gran almacén, pero que duda cabe que también tendría su punto. En la Biblioteca Pública de Nueva York ya lo hicieron en el 2011, aunque de manera autorizada y organizada, como contábamos en Una noche bibliotecaria. Pero lo que realmente supera cualquier fantasía al respecto que pudiéramos imaginar, es la biblioteca nocturna de autoservicio.



La alucinante Open Air Library en Alemania,
una auténtica biblioteca abierta


No, no se trata de fomentar el autopréstamo en las bibliotecas en horario nocturno, ni de abrir un after-library-self-service (con tanto coaches, talents y demás anglicismos gratuitos que saturan los medios, no nos íbamos a quedar cortos) se trata de darles la llave de la biblioteca directamente a los usuarios, y que ellos mismos abran la biblioteca si la necesitan fuera del horario habitual.

Se trata de Open+, la última innovación basada en la tecnología RFID que ha presentado la compañía Biblioteca en la Conferencia Anual de la Asociación de Bibliotecarios de Francia. Se trata de un sistema (ya puesto en marcha en Dinamarca) que permite que determinados usuarios, puedan acceder a la biblioteca al facilitarles el código de acceso que se instala a las puertas de la biblioteca.

Para algunos sería un sueño hecho realidad. La BRMU abierta las 24 horas del día, y ellos con la llave a cuestas. El problema como siempre sería ¿realmente la sociedad española está preparada para algo así? En las bibliotecas nórdicas en las que funciona, el asunto de los posibles hurtos o daños, se resuelve con cámaras de seguridad; pero es que para los nórdicos en general: el respeto a lo que es de todos, lo llevan inscrito en el ADN.



En nuestra biblioteca, con los cerca de 70.000 visitantes mensuales que recibimos, no nos podemos quejar. Pero algunas tropelías (y eso que son en horario normal) como muestran las fotografías de arriba; o el hecho de que, recientemente, hayamos recuperado dvds y algún lector de libros electrónicos, puesto a la venta en tiendas de segunda mano: nos hacen pensar que para que esa apertura total fuera real, habría primero que contar con una apertura mental que incluyese al civismo y el respeto por el bien común.


Fuente: ActuaLitté