jueves, 21 de mayo de 2015

La Murcia de cada uno

La Murcia de aires cubistas de Carpe

Una de las mayores aspiraciones de los verdaderos viajeros, (no de los que sólo hacen turismo parapetados tras el objetivo de una cámara) es llegar a recrear el espejismo, aunque sea por un segundo, de pertenecer al lugar destino de su viaje.

"Porque allá donde voy me llaman el extranjero, donde quiera que estoy el extranjero me siento. También extraño en mi tierra, aunque la quiera de verdad. Pero mi corazón me aconseja, los nacionalismos que miedo me dan" que decía la canción.

Tras la inflación de programas de televisión sobre compatriotas en el extranjero, y viceversa, de extranjeros en nuestro país: lo que queda claro es el interés que siempre despierta la mirada que los demás arrojan sobre nosotros.

Caer en los estereotipos cuando se habla sin conocer de primera mano una tierra extranjera, es un ejercicio de pereza mental en el que todos incurrimos alguna vez.

Un clásico en los expositores de postales de los bazares de Benidorm (ciudad internacional donde las haya) resume bien el rosario de tópicos con el que muchas veces nos movemos:

El cielo es donde los policías son ingleses, los mecánicos son alemanes, los cocineros son españoles, los amantes son italianos, y todo está organizado por los suizos.

El infierno es donde los policías son alemanes, los mecánicos son españoles, los cocineros son ingleses, los amantes son suizos,y todo está organizado por los italianos.

La mayor declaración de amor que se puede hacer en Murcia,
siempre que sea sin aire acondicionado

Pero mientras aguardamos a que las generaciones Erasmus tomen las riendas en sus respectivos países, y así se compruebe si realmente ha cambiado la mentalidad de los europeos sobre sus vecinos: vamos a centrarnos en algo más inmediato y cercano.

La Murcia siniestra de Magius
Murcias hay muchas. Pese a la imagen monolítica que puedan arrojar los tópicos en torno a Murcia y a los murcianos (de la que ya hablamos en Murciano total), afortunadamente cada uno tiene su mirada, y cada vez, hay más Murcias dentro de Murcia.

Y no sólo por las escenas alternativas, las iniciativas privadas en torno a la cultura y los colectivos ciudadanos autónomos, que van surgiendo aquí y allá. Durante los últimos años, el cambio de población a través de la inmigración, ha sumado a las miradas inevitablemente subjetivas de los nacidos en Murcia, miles de miradas foráneas.

Es el caso del ruso Sergio Goncharoff y su pareja, que se presenta bajo el nombre de Luz Casal (no sabemos si por ser fan de la cantante). Instalados en la ciudad de Murcia desde 2007, su afición por la fotografía y el vídeo les llevó a montar una empresa de producciones audiovisuales para acontecimientos. Pero más allá de sus trabajos audiovisuales por encargo, elaboran vídeos sobre su tierra de adopción por el puro placer de mostrar lo que les gusta de ella. Su proyecto sobre el Entierro de la Sardina, #SardinaRec, dejaba claro lo marciano que un festejo de estas características debe resultar para la mirada rusa.

Pero su vídeo sobre el Puente Viejo, con el recitado con acento ruso de un poema del escritor panochista por excelencia, Frutos Baeza: es uno de esos documentos que expresan mejor que cualquier estadística, el multiculturalismo que ha venido para quedarse y conformar la Murcia del siglo XXI:





Miradas de extranjero que la hacen suya, y miradas de autóctonos. Oriundos como Magius (que sostiene que nació, vivirá y morirá en Murcia), seudónimo bajo el que se camufla Diego Corbalán, ganador del certamen Creajoven de cómics de 2010, que también firma bajo el seudónimo Yo perro. Este murciano que tanto exhibe sus raíces, ha publicado a nivel nacional, a través de la editorial Entrecómics: la visión más vitriólica y corrosiva que se recuerda en mucho tiempo de la ciudad del Segura. Su título es sumamente explicativo en su brevedad: Murcia.

Comix underground, bizarro donde los haya, con algunos de sus diálogos en panocho, no apto para todos los gustos, y sobre el que incluso se está rodando una versión cinematográfica; que se sitúa en el otro extremo de las posibles visiones que habitan nuestra tierra.

Y en medio de todo, la Biblioteca Regional, como refugio seguro para preservar la mirada más caleidoscópica posible de todo cuanto nos rodea.




martes, 19 de mayo de 2015

Biblioteca frívola



A rebufo de nuestra Pasarela BRMU/Carmen Ramil y su evocación de los denominados locos años 20 (y 30) del siglo XX, surge este post que reivindica la frivolidad como un logro de la civilización frente a la condescendencia con que se le suele considerar.

El cliché quiere que la primera imagen que nos asalte cuando pensamos en la década de los veinte, sea la de las flappers bailando charlestón o claqué a menos de 20 fotogramas por minuto. Y ese aceleramiento se adecua a la perfección, al vertiginoso ritmo que fue adquiriendo el siglo XX a partir de ese período de entreguerras. Esa frivolidad, tan denostada en ocasiones, fue la expresión más clara del ansía de supervivencia ante las tragedias que la precedieron y la clausuraron. Fue una explosión de creatividad, un logro cultural para Occidente.

Un síntoma de que una cultura ha alcanzado cierto grado de sofisticación intelectual, es el hecho de que pueda permitirse cultivar la frivolidad. La pregunta sería, ¿a partir de cuándo la dosis de frivolidad aconsejable se excede y tiene efectos secundarios?

En Sonrisa de bibliotecario ya hablábamos de esa "dulcificación" que se está aplicando a las antaño más formales ofertas culturales de las bibliotecas. La gamificación que todo lo invade. Convertir en juego nuestras actividades, no sólo para menores, si no para todo tipo de público, como una manera de resultar más atractivos.

¿Qué son al fin y al cabo nuestras acciones artístico-bibliotecarias sino el ofrecer lo que ya ofrecíamos vestido con ropajes llamativos? Hogares vintage, salones de belleza africanos o escaparates de moda para ofrecer nuestros fondos de manera más atractiva. ¿Estamos frivolizando nuestras propuestas o aprendiendo a vendernos mejor? Cada uno sacará su conclusión, lo que está claro es que el concepto de biblioteca, sigue asociándose a una cierta idea de respetabilidad.

Por ejemplo, precisamente desde el mundo de la moda se han apropiado de la idea sobre la que nos constituimos las bibliotecas para crear las denominadas fashion libraries (bibliotecas de la moda). No,  no se trata de bibliotecas cuyas colecciones estén especializadas en moda, sino de locales que requieren poseer un carné de usuario para tomar en préstamo a domicilio ropa. Pagando una cuota mensual (de 15 a 35 euros) se pueden retirar en préstamo de 3 a 4 prendas por semana. ¿Tendrán también política de sanciones?


Ropateca, la primera fashion library en Barcelona

Pilar Jurado, la soprano encargada de 
promocionar la ópera en el programa Sálvame
Pero volviendo a saber venderse sorteando los peligros de la frivolidad. Con motivo de la recién
celebrada Semana de la Ópera, se sucedieron diversas representaciones de famosas obras clásicas en espacios públicos de la capital madrileña, organizadas desde el Teatro Real. Eventos cuya celebración se podía prever, pero lo que resultó más sorprendente es que el medio televisivo que se volcó en festejar y promocionar dicha celebración en colaboración con el Teatro Real, fuera el grupo Mediaset.

El, merecido o no (cada uno que piense lo que quiera) eslogan-broma que corría por la red de "cada vez que pones Telecinco, se suicida un libro": daba una idea de la reputación que muchos asocian a la oferta televisiva del grupo mediático en cuestión. Por eso que el género elitista por excelencia como es la ópera, se haya aliado para su promoción con una cadena cuya programación, se basa en realities y programas sensacionalistas, da una idea de cómo las ya debilitadas barreras entre la alta cultura y la cultura popular, se desmoronan cada vez más.

En los años veinte de los que antes hablábamos, la actriz Clara Bow con la película It, puso de moda lo que ahora tanto se dice de las it-girls. Ese  it (ello en inglés) hacía referencia a ese algo especial (en palabras de la escritora Dorothy Parker) que hacía que Bow fuera atractiva tanto para hombres como para mujeres.

Y las bibliotecas en el siglo XXI también están en su derecho de querer ser it-libraries. Bibliotecas con ese algo especial que las haga merecedoras de premios como los que otorgan en los Estados Unidos: los Premios Nacionales para Museos y Servicios Bibliotecarios.

Ahora la cuestión está en conseguir ese it, sin banalizarnos, sin perder por el camino el prestigio ganado a pulso durante tantos años. Y mientras vemos dónde está el punto medio, cerraremos con un chica que claramente tiene ese it.

Héloïse Letissier, la cantante que se presenta bajo el nombre de Christina and the Queens, que ha arrasado en Francia con su disco debut, y que ahora llega a nuestro país, consigue ese difícil equilibrio entre resultar interesante y a la vez comercial. Precisamente incluye un tema en su disco bajo el título de It, así que nada mejor que un vídeo suyo para cerrar estas divagaciones en torno a la necesaria, o no, frivolidad de las bibliotecas.


martes, 12 de mayo de 2015

Pasarela BRMU: Carmen Ramil



"Una noción de que un periodo de tiempo diferente, es mejor que el que estamos viviendo. Es una falla en la imaginación romántica de esas personas, que encuentran difícil lidiar con el presente."

El protagonista de la deliciosa comedia de Woody Allen, Medianoche en París (2011), pronuncia esta reflexión una vez asume que su deseo de vivir en otra época, no es más que una excusa para huir del presente. Y esa huída, bien es sabido, nunca lleva a ninguna parte.





La nostalgia por un tiempo no vivido puede llegar a ensimismarnos, a engañarnos, haciéndonos desear un mundo que, en realidad, nunca existió. En cambio, inspirarse en el pasado para rescatar lo que de bueno tuvo, lo positivo y bello que merece la pena conservar, y así enriquecer nuestro presente, sólo puede significar evolución.

La encargada de clausurar nuestra Pasarela BRMU es Carmen Ramil. Sus diseños de accesorios y prendas reinterpretadas según los cánones de los años 20 y 30 del siglo XX, nos invitan a progresar. A recoger el testigo de un estilo inconfundible, y a proyectarlo en el tiempo que estamos viviendo.

En su atelier no se evoca al pasado, se le hace presente. Cada vez que Ramil rescata una prenda antigua, y la reinterpreta con ilustraciones que remiten a la estética de aquellos años, nos está hablando en realidad de futuro. Del futuro en el que soñaban los contemporáneos de aquel convulso momento histórico, y que ahora nosotros representamos, en un tiempo, que guarda no pocas similitudes con aquel.





El conocido como período de entreguerras, fue un tiempo de inflexión estética y social que definiría al mundo venidero; y la selección de novelas, películas, cómics o música que forman parte de esta Pasarela BRMU/Carmen Ramil dan buena cuenta de ello.

Desde el París de las vanguardias al noctámbulo Berlín, del Madrid de la sicalipsis al violento Chicago; de los gánsteres a las flappers, de los cabarés a los salones art decó, de las buhardillas a los clubes de jazz. Toda una selección de lujo de cara al verano, para recrearnos en una época cuyo encanto no caduca.



La necesaria frivolidad de aquellos años, fue un logro para Occidente tras muchos siglos de avances; y gracias a las creaciones de Carmen Ramil, ahora podemos mirarnos en la alegría y la osadía de nuestros antepasados, para encarar con el mejor ánimo posible este cambio de época que estamos viviendo.

Ropa ilustrada para clausurar nuestra Pasarela BRMU 2014-15, no cabía mejor concepto para lo que hemos pretendido con esta cuarta acción artístico-bibliotecaria. Evidenciar las conexiones entre moda, literatura, pensamiento, cine, música o cómics; y así demostrar que cualquier disciplina creativa tiene sentido en una biblioteca del siglo XXI.



Boceto de Carmen Ramil para Pasarela BRMU



Agradecimiento: a Fina Hermosilla por su generosidad, sin su ayuda esta Pasarela BRMU/Carmen Ramil habría sido imposible de llevar a cabo.

viernes, 8 de mayo de 2015

Campaña electoral BRMU


Si en el post previo mostrábamos a bibliotecarios haciendo vídeos musicales, en este post va a ser al revés: músicos haciendo vídeos en la biblioteca. Concretamente en la Biblioteca Regional de Murcia.

Que la escena musical murciana está viviendo una época desconocida, en cuanto a grupos con repercusión a nivel nacional, es algo sobre lo que hablamos en Murciano total. Tanto es así, que la denominación de origen murciana, parece estar ganando reputación fuera de nuestras fronteras en el panorama español. Y una de esas propuestas musicales, es la de Carlos Vudú y el Clan Jukebox, que para su último lanzamiento han rodado un vídeo, en el que una de sus localizaciones es, ni más ni menos, que nuestra querida Biblioteca Regional.



Gigantes, así se titula el último trabajo del músico murciano Carlos Vudú junto con el Clan Jukebox: y tanto por letra como por música nos vendría de perlas como sintonía para la campaña electoral de nuestro Partido Bibliotecario Progresista por la Cultura. "Habrá que ser gigantes, brillantes y elegantes". Eso sí, antes pediríamos permiso, no vayamos a tener problemas de ningún tipo.


lunes, 4 de mayo de 2015

¿Qué hacen los bibliotecarios cuando cierran la biblioteca?

Hasta el creador del Gangnam style hizo de la Biblioteca de Seúl,
un escenario para uno de sus vídeos



Se llevan haciendo un tiempo en las bibliotecas de todo el mundo, pero hasta el momento no se había hecho nunca en la Red de Bibliotecas Públicas de la Región de Murcia. Han tenido que ser nuestros inquietos compañeros de la Biblioteca Río Segura, los que hayan lanzado el primer flashmob en una biblioteca murciana con ocasión del reciente Día del Libro.

El éxito de estos flashmob en bibliotecas está más que justificado. Se trata de una trasgresión inocente y festiva de la norma sacrosanta del silencio en nuestras salas. Una manera inocua de darle salida a las ganas de gritar que a veces nos entran a los bibliotecarios; y que como ya dijimos en AAAAAAAHHHHHH!!!! SSSSSHHHHHH!!!!!!, el DSM (ya saben el manual de los trastornos mentales) debería  recoger ya mismo como patología profesional diagnosticable.

La bonita biblioteca californiana de Orange
Pero con motivo del Día del Libro, son muchas las celebraciones en forma de vídeos que van brotando por las redes; y algunas francamente indiscretas. Como la que llevaron a cabo nuestros colegas norteamericanos de la Orange Public Library en California (llamándose Biblioteca Pública Naranja es normal que sean tan chispeantes).

Imagen del vídeo original de Uptown funk

El popular tema de Mark Ronson con Bruno Mars, Uptown funk se convierte en Unread book (Libro no leído), y con la letra convenientemente modificada (el "no me creas, sólo mira" del estribillo se convierte así en un "no me creas, sólo lee"), les ha servido para mostrar al mundo uno de los secretos mejor guardados de la profesión: lo que hacemos los bibliotecarios una vez se cierran las puertas de nuestros centros. Decididamente, alguien debería parar esta escalada de indiscreciones sobre nuestra profesión, antes de que nuestra bien ganada fama de muermos quede en entredicho para siempre.



jueves, 30 de abril de 2015

Centrifugando el 2015 [marzo]

[Haz clic en las letras verdes, y centrifuga tu cerebro]


“No sabría si llevarte a un botellón, no sabría si llevarte a Benidorm con los yayos” canta el grupo de subnopop Ojete calor, e inevitablemente su machacón estribillo nos martilleaba en los oídos cuando estrenamos el mes de marzo en este blog. Todo un canto a la madurez-vejez activa, que nos permitía el declararnos orgullosamente viejóvenes.


Tal vez, fuera cosa de la inminencia primaveral, pero lo cierto es que estábamos de lo más decididos a ver la vida de otro color. Nos negábamos a que nos marcasen el ritmo los nuevos tiempos en Deprisa, deprisa, algo que cada vez se hace más difícil, pero que sabíamos más o menos solventar, como tantas veces en este blog, a través de la buena música. 




Y atentos como nos mantenemos a todo lo que pasa en nuestro entorno, nos administramos unas Pequeñas dosis de realidad, y como suele pasar tantas veces esa realidad terminó por superar a cualquier ficción. ¿Qué otra explicación puede haber al hecho de que una encuesta proclame que los oficios más deseados son los de: escritor, bibliotecario y académico? Fue algo que nos sonó, no ya a ciencia ficción, si a ciencia fricción.




Lo que tristemente no nos pareció nada fuera de lo común, siguiendo la tónica de los últimos años, fue el hecho de que el último informe de la OCDE dejara en evidencia al sexo masculino y su poca afición a la lectura. Por ello, cual Clint Eastwood en El sargento de hierro vociferamos en imperativo lo de: Sé un hombre y lee. Un post, por cierto, con muchas seguidoras féminas gracias al eco que nos hacíamos del grupo de Facebook que recoge fotografías de hombres sexys leyendo (y que cerrábamos con un vídeo impagable de El Fary).



El complemento a este post, que exudaba virilidad y lectura, vino a través de una pregunta: ¿Por qué lo llaman biblioteca cuando quieren decir SEXO? Un regocijante repaso a algunas de las relaciones que el erotismo y las bibliotecas han tenido a lo largo de la historia; y que daba hasta descubrimientos tan sorprendentes como que Susana Estrada (la diva más destroyer de la época del destape) fue bibliotecaria. Uno de los post más extensos de los últimos tiempos en este blog, pero es que teníamos muchas y jugosas cosas que contar.

Y hablando de impulsos irrefrenables, aunque el punto de partida fuera algo escatológico, regresamos a lo más actual, en este caso a la necesidad imperiosa de las nuevas generaciones por escribir, por narrar. Lo que nos dio una nueva oportunidad para retomar la vena de ciencia ficción que ha recorrido el blog durante marzo, y nos llevó a cerrar preguntándonos si acaso:

  

miércoles, 29 de abril de 2015

Sobran las palabras


Alguna vez han tildado a este blog de rollero (ante lo cual ni asentimos, ni disentimos), claro que ha sido desde Twitter, donde el límite de los 140 caracteres por tweet hace que todo por comparación resulte más denso. Pero esto es un blog, y para más inri de una biblioteca (cuna por excelencia de la palabra escrita), así que pese a los tiempos digitales, y a que nos marquemos siempre objetivos de mesura y contención: nunca vamos a temerle a la palabra escrita.

En cambio en este post, si que sobran (salvo estas pocas). Una sola imagen resume a la perfección lo que sosteníamos hace unos años en el post Camino de la telepatía (hay que ver qué chulitos nos ponemos cuándo se nos da la razón). No deja de resultar paradójico, porque lo que se reivindica con esta imagen es precisamente el poder de la palabra escrita.