lunes, 10 de marzo de 2014

Banco malo, bancos buenos


"ver el Bósforo siempre me ha sentado bien. Frente a la derrota, al desplome, a la opresión, a la amargura y a la pobreza que pudren por dentro la ciudad, el Bósforo está unido en lo más profundo de mi mente a sensaciones de unión a la vida, de entusiasmo por vivir y de felicidad. El espíritu y la fuerza de Estambul le vienen del Bósforo"
Orhan Pamuk


Mientras en nuestro país los bancos desguazan sus bibliotecas, y las ponen en venta: en Turquía la polisemia de la palabra sirve para sentarse a admirar los atardeceres en el Bósforo, con el sonido de fondo de la llamada a la oración. Un mobiliario urbano que hace buenos a los bancos, cada uno dedicado a la obra de un escritor turco, y abiertos por alguna de las páginas más significativas de las obras elegidas.

Libros abiertos al Bósforo, mientras el presidente de la nación planea prohibir las redes sociales. Toda una paradoja. Ni activos tóxicos, ni ladrillazo, ni burbujas inmobiliarias,  ni censuras, nosotros queremos libros abiertos y bancos buenos como los de Estambul.



"Me gustaba leer libros de la misma manera que me gustaba ir al cine u hojear revistas y periódicos. No lo hacía porque esperara que me sirviera para algo ni porque persiguiera un objetivo como, qué sé yo, sentirme superior a los demás, más sabio o más profundo. Incluso me atrevo a afirmar que el hecho de convertirme en un ratón de biblioteca me enseñó a ser modesto."

Orhan Pamuk

jueves, 6 de marzo de 2014

Retorcidamente pirómanos

La guardiana de la biblioteca clandestina de Farenheit 451, inmolándose con sus libros

Como cada mes de marzo, Valencia se llena de estruendo, pólvora y fuego. Las fallas ocupan plazas y calles, y este año (como todos, pero últimamente mucho más) los asuntos que darán forma a los ninots reclaman más que nunca al fuego, para exorcizar tanto pájaro de mal agüero como nos sobrevuela.

Ninot de la princesa y la rana de la Bibliofalla
Hablando de fallas queremos ahorrarnos las metáforas baratas sobre el poder purificador del fuego, el ave Fénix, o el mitológico robo por parte de Prometeo. Mejor nos centramos en la iniciativa que ha tenido la Falla de la valenciana plaza de Sant Joan en Xirivella, que han erigido una bibliofalla.

Se trata de una falla infantil de inspiración bibliotecaria, con libros reales en sus estanterías para que los niños puedan llevárselos prestados a casa. Cada ninot tiene un código BIDI que al leerlo con un dispositivo móvil, da acceso a la versión digital de la obra literaria que representa el ninot. Finalmente, la noche de la cremà, siguiendo la tradición, se quemará la falla, pero no los libros, que pasarán a formar parte de los fondos de una biblioteca del barrio.


Una idea estupenda para incluir el fomento de la lectura en
las fiestas populares. No estaría mal que nuestros sardineros tomaran nota, y junto a pitos, pelotas o sardinas de plástico, se decidieran por incorporar libros para obsequiar. Ahí lo dejamos.

Pero volviendo al fuego, la relación entre libros y fuego ha sido de lo más cercana a lo largo de los siglos. Desde el incendio de la Biblioteca de Alejandría, al Index librorum prohibitorum, (que no nos queda tan lejano: en las bibliotecas escolares de Michigan se prohibió el Diario de Ana Frank por sus sugerencias ¿¡eróticas!?), pasando por la quema masiva de libros decadentes por los nazis, o las hogueras de cómics en los años 50 estadounidenses.

Madres norteamericanas de los 50 supervisando que sus retoños
arrojen sus colecciones de tebeos a la hoguera



Como ladraban los Prodigy en los 90 con su tema Firestarter: “soy pirómano, un retorcido pirómano”. La peligrosa fascinación por el fuego con toda su simbología: desde Fahrenheit 451 a En busca del fuego. En la novela de Bradbury, el fuego como destructor de la cultura, y en la película de Jean Jacques Annaud, el fuego como elemento civilizador.

La antorcha humana


También podríamos remitirnos a The Doors, con su clásico Light my fire (lo que todos deseamos cuando nos enfrentamos a un libro por leer, una película por ver, o una música por escuchar: que prenda en nuestra imaginación, aunque el sentido de la letra del grupo de Morrison no fuera por ahí), pero vamos a jugar a algo más experimental y relajante para concluir.

Con el sugestivo título de Fuego camina conmigo, David Lynch dio continuación cinematográfica a su mítica serie Twin Peaks. Lynch últimamente más volcado en su faceta musical, editó un disco con la actriz-cantante Chrysta Bell. Su tema Angel Star tiene un vídeo en la red, que tiene algo que ver con el exasperante film de Andy Warhol: Sleep (Dormir), en el que durante 6 horas lo único que se veía era a un hombre dormir.

Idea que muchos años después la artista Sam Taylor-Wood (elegida para adaptar al cine las populares 50 sombras de Grey: un combustible ideal para muchos), retomó con el mismísimo David Beckham, jugando con la vulnerabilidad de alguien con una imagen tan mediática y expuesta como la del futbolista.

Observando el sueño de David

Música e imagen son pura contemplación, como cuando mirábamos el fuego de niños, y los adultos nos advertían de que terminaríamos mojando la cama, y pese a la eventual vergüenza, seguíamos absortos con ello. A un estado parecido te induce este vídeo, lo miras hipnotizado o desesperado, esperando que pase algo sorprendente, tan sorprendente, como que abra los ojos y su mirada vuelva a descubrirnos el mundo.




[Si has visto el vídeo entero, y pese a todo no nos mandas a freír espárragos, es que realmente te gusta este blog]

martes, 4 de marzo de 2014

Anecdotario de salón


Aparentemente el salón que ocupa el centro de nuestra Acción artístico-bibliotecaria#2 no es ni de lejos un salón exquisito como los salones que Proust describe en El mundo de Guermantes. Tampoco puede compararse ni por asomo con el fascinante salón de Madame du Deffand, en el que se congregaban las mentes más brillantes de la Ilustración francesa.

Nuestro saloncito estéticamente sería más cercano al salón de los Alcántara en Cuéntame, o incluso, del cuarto de estar de extrarradio de la almodovariana ¿Qué hecho yo para merecer esto? Pero en cambio, aglutina aspectos de referentes tan extremos.

Puede que no haya aristócratas (al menos no nos consta), ni enciclopedistas, pero ofrece una selección de obras que encierran placeres tan cultivados como los que podía ofrecer Madame du Deffand; y al mismo tiempo, en su modestia, acoge a nuestros visitantes como si fuera el hogar de algún familiar, si no acaso el propio. Y de eso se trataba.


Begoña dando vida a nuestro salón

Begoña recuerda cuando su padre la llevó con 5 años a la biblioteca, entonces ubicada en Alfonso X. Allí le hizo su primer carné, que conserva desde entonces, tal fue el impacto que le produjo un edificio repleto de libros que podía llevarse a casa. Desde aquel día, sigue siendo habitante de nuestra biblioteca, y en cuanto descubrió nuestro saloncito, no dudó ni un momento en participar en nuestro photocall y enviarnos la foto de su feliz embarazo.

Visitante sintonizando con nuestra propuesta
Dos meses después, nos llega una nueva foto de Begoña en el salón, pero en esta ocasión acompañada de Manu, en el día en que estrenaba biblioteca. Han pasado casi 20 años desde que la biblioteca se inauguró en su nueva ubicación, hemos tenido anédoctas de todo tipo y condición. Algunas realmente emocionantes, pero pocas tan bonitas como la que nos ha proporcionado Begoña, con estas fotos de antes y después. Las nuevas generaciones de la BRMU ya están aquí.

Tanto han hecho suyo el salón nuestros visitantes, que un usuario nos ha pedido permiso para hacerse un retrato en él; pero no con el móvil, ni con una cámara de fotos. Un retrato, retrato, con un pintor que instalaría su caballete y lo pintaría sentado en el sofá. Si eso no es una verdadera acción artístico-bibliotecaria, nada puede serlo.



Son muchos los habitantes que nos están enviando las fotos para el collage final que haremos cuando se acabe esta acción artístico-bibliotecaria#2. Para abril, nuestro saloncito se desmontará para dejar paso a la siguiente propuesta, y estamos seguros que más de uno añorará este rincón (los primeros, algunos compañeros de la biblioteca). Confíamos en que la próxima acción sea tan bien recibida,  y que una vez más, nuestros visitantes la hagan suya desde el principio.



viernes, 28 de febrero de 2014

Centrifugando el 2014 [enero]

[Haz clic en las letras azules, y centrifuga tu cerebro]

Un año más, reiniciamos el programa, el tambor del blog comienza a girar, y empezamos centrifugando al 2014, intentando evitar que nos centrifugue él a nosotros. Repasando lo que ha dado de sí el mes de enero, descubrimos que ha venido marcado por el arte, el humor y la buena educación. ¿Cabe mejor inicio para un año?

“Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho…” éste es el mensaje que ensayábamos para dejar en los contestadores automáticos de aquellos usuarios a los que por activa y por pasiva, se les ha reclamado que nos devuelvan lo que se llevaron prestado, y nos ignoran olímpicamente. Pensando, pensando, ¿qué mejor que dejarles esta excelsa ranchera de Paquita la del Barrio, grabada cada día para minarles la moral y ver si así nos devuelven lo que es de todos?

Si bien es cierto, es una táctica un tanto brusca, pero ¿qué hacer cuándo se acaban las buenas maneras? Por si acaso, nos aplicamos un correctivo con el Manual de urbanidad bibliotecaria, que tanto juego nos está dando. Apaciguados los ánimos nos recreamos en el arte con Fiesta de los maniquíes, un cruce robótico-artístico que abrió un debate entre los que les encantó la creación de Rino Stefano Tagliaferro que cierra el post, y los que se sintieron incómodos ante su concepto de la belleza.




Tan sólo unos días después llegó la respuesta a este debate cruzado, en esta ocasión, pasando lo
artístico por el tamiz del humor. Nos apropiamos del nombre de la sección de crítica de arte, que la prestigiosa Estrella de Diego publica en Babelia, para elucubrar sobre el algoritmo del éxito creativo. Los evanescentes cuerpos hechos de letras de Jaume Plensa, nos sirvieron de fondo sobre el que abordar la liviandad de la lectura digital.


Aunque el poso que deje la lectura, sea en digital o en impreso (que tanto da), dependerá como siempre de cómo esté la cabeza del lector, y en Mi lucha en digital un ligero escalofrío nos recorría la espalda ante ciertas noticias, que como tantas veces, terminamos conjurando a golpe de humor y música.

Por mucho que lo intentásemos, y por muchas técnicas de camuflaje que pusiéramos en práctica, difícilmente conseguiríamos pasar por surcoreanos, pero aún así nosotros nos declarábamos encendidos fans del país asiático, y proclamábamos que Queremos ser surcoreanos. Y es que lo nuestro con los libros, la lectura, las bibliotecas, y la cultura en general no es vicio, es directamente una necesidad fisiológica de esas que no se pueden desatender sin que se nos resienta el organismo.


jueves, 27 de febrero de 2014

Fascismos cotidianos

Ilustración de Carie Henrie

En el post precedente hablábamos de la misión casi imposible de seducir a jóvenes y adolescentes con la lectura. Pero en estos últimos días estamos viviendo una experiencia en la Biblioteca Regional, que demuestra que pese a todo, siempre hay reclamos que ayudan a desviarles por un instante la atención de las pantallas.

Ana Frank enganchada a Twitter en un
grafiti en Brooklyn

Hasta el 4 de marzo, nuestra sala de exposiciones está ocupada por una exposición cedida por la Casa de Ana Frank en Ámsterdam, una cuidada selección de fotografías, extractos del famoso diario, junto al relato en paralelo de los acontecimientos históricos. Con cada nueva visita guiada de colegios al centro, nos vuelve a sorprender, el interés que sigue despertando la historia de esta adolescente judía. Los que la conocían hacen gala de sus conocimientos, y los que no, enseguida quieren subir a las salas para llevarse su libro prestado a casa.

Una realidad que disipa esa sensación que a veces se nos instala en el ánimo, de que a las nuevas generaciones sólo les interesan el tipo de productos que vienen marcados por grandes corporaciones del entretenimiento.

Precisamente el próximo sábado día 1 de marzo, se celebra en Murcia, el I Encuentro sobre Emprendimiento en Industrias Culturales y Creativas, un intento por debatir en torno a la supervivencia de otras realidades culturales al margen de grandes multinacionales. Afortunadamente, en los últimos tiempos en nuestra ciudad, la cultura no institucional está desarrollando una serie de espacios que dan refugio a toda esa creatividad no estandarizada por parámetros estrictamente comerciales (La Azotea, Café Ficciones, Espacio Pático…) Intentos de resistencia al imperialismo cultural que pretende uniformarnos los gustos, reductos contra el pensamiento único.

El emblemático cine Rex de Murcia por Pedro Vera
Haciendo memoria, sólo hace falta recordar lo que ha pasado con la oferta cinematográfica en la ciudad de Murcia. Los que pensaron que los títulos que antes no se estrenaban, al multiplicarse las pantallas iban a llegar: se quedaron con un palmo de narices. Unos pocos títulos copan la mayoría de salas, y la variedad de cinematografías que antes, más o menos, existía, quedó reducida a la mínima expresión (gracias a los reductos de la Filmoteca y algún que otro ciclo, como el encomiable ciclo de óperas y ballets en directo). Y por no hablar de los cada vez más monótonos expositores de algunas librerías.

Bieber "postureando" para parecer malote
Pero volviendo a Ana Frank, y los gustos juveniles, hace unos meses saltó a los medios una noticia cuya lectura resulta de lo más ilustrativa sobre lo que hablábamos. El fenómeno mainstream adolescente de los últimos años, la estrella musical Justin Bieber, provocó una de esas polémicas tan necesarias para una celebridad del siglo XXI. Cuando visitó la Casa Museo de Ana Frank en Ámsterdam, dejó escrito en el libro de visitas: “Ojala Ana Frank hubiera sido una believer” (es decir, una fan de él mismo), lo que provocó un aluvión de críticas y comentarios que sobrepasaron a los responsables del museo.

Queda claro que la figura y vida de Ana Frank, siguen vigentes. Un recordatorio permanente de esos pequeños fanatismos cotidianos sobre los que siempre tenemos que mantenernos alerta, para que no degeneren en causas mayores. Ya tratábamos este asunto en Mi lucha en digital, pero noticias provenientes de Japón vuelven a sonar de lo más inquietantes.


Conocía el Holocausto antes de que se hiciera mainstream


En Tokio, la policía anda investigando los misteriosos destrozos acaecidos en 38 bibliotecas del centro de la ciudad. Páginas arrancadas o cortadas con cúter de más de 300 ejemplares del Diario de Ana Frank, así como de otras obras relacionadas con su figura. Puede ser la obra de un perturbado, pero en cualquier caso no deja de resultar inquietante.

Confiemos en que la nueva adaptación al cine que de la vida de la adolescente judía va a llevar a cabo el cineasta israelí Ari Folman (autor de la bella Vals con Bashir), sirva como él mismo dice, para mantener vivo su recuerdo entre las generaciones más jóvenes. Es el único antídoto para desactivar esos pequeños fascismos cotidianos que nos rodean casi sin darnos cuenta.


martes, 25 de febrero de 2014

Menos face y más book


El logo capirote de Youtube

En septiembre de 2012 se celebró en Madrid el primer YouFest, o lo que es lo mismo un festival de música cuyo cartel no estuvo definido según un estilo de música (como el Sonar o el Viñarrock), ni por las últimas tendencias (FIB, SOS 4.8, y un largo etcétera), sino por aquellos artistas que se han hecho famosos, o han vuelto a la actualidad, gracias a Youtube.

Un auténtico cajón de sastre por el desfilaron desde cumbres del frikismo vía Internet como Wendy Sulca, la Tigresa del Oriente o La Ogra que todo lo logra; a artistas rescatados de los 80 como Rick Astley, o auténticas estrellas de la música como Underworld o Primal Scream.




Desde que se lanzara en 2005, Youtube se ha convertido en un baturrillo en el que se localizan auténticas joyas, en medio de toneladas de basura. Ha permitido rescatar archivos audiovisuales maravillosos, y hasta se ha convertido en una fuente de ingresos para los denominados Youtubers. Los youtubers son personas anónimas que cuelgan sus vídeos caseros, y que gracias a ellos, algunos logran esos 15 minutos de fama de los que hablaba el profeta Warhol.




El profesor Tornasol presentando su invento: la televisión
en color
Hablar del potencial de Youtube, nos hace pensar en la televisión. Un medio que nació con un enorme potencial divulgativo, y al que precisamente su carácter popular le ha arrastrado a quedarse únicamente, (salvo honrosas excepciones) en simple entretenimiento. Nada malo en principio, salvo cuando ese entretenimiento es mayoritariamente de encefalograma plano.

Así entre los youtubers más seguidos en España, se encuentran desde vídeos sobre videojuegos, vídeos de humor en los que las bromas consisten en romperse huevos en la cabeza o lanzarse cubos de agua fría, o vídeos sobre belleza, o de chicos cantando con una guitarra. 


Y si hablamos de la invasión de vídeos de gatitos y bebés, entonces Youtube rompe todos los récords en visitas a un sitio web. Precisamente hace poco en un foro de bibliotecas se reflexionaba sobre si las bibliotecas no deberíamos recurrir a vídeos de gatitos y bebés para atraer más público (entiéndase como un eufemismo de incluir contenidos con gran tirón popular). En este blog, pese a nuestra acusada vena frívola, de momento no contemplamos dicha posibilidad.  





Pero como decíamos, Youtube es un cajón de sastre en el que todo tiene cabida: ¡¡incluso la literatura!! La imagen de los youtubers como creadores de contenidos chuscos y  descerebrados, se ve matizada por la de los denominados booktubers. Jóvenes que disfrutan subiendo vídeos a Youtube en los que hablan sobre sus lecturas, cuentan lo que están leyendo y recomiendan libros.




En la red de bibliotecas públicas de Llíria (Valencia), han sabido captar el potencial de esta moda entre algunos jóvenes, y la han llevado a su terreno promoviendo la confección de booktrailers por parte de los alumnos de centros de enseñanza de su localidad.

Las bibliotecas nos quejamos mucho de lo difícil que es atraer a la lectura a los adolescentes. La capacidad de seducción por parte de profesores, bibliotecarios o padres choca contra un muro casi infranqueable; que en cambio los colegas de la misma edad, derriban sin problemas. Así pues, ¿qué mejor uso de Youtube que estos trailers confeccionados por jóvenes, que hablan en su lenguaje, y que comparten su afición por la lectura? En la Regional hemos tomado nota.



Y como es lógico no podíamos terminar este post más que con vídeos de Youtube. La cadena de librerías mexicana Gandhi nos maravilla con lo ingenioso de sus campañas publicitarias (hemos decorado el post con algunos de sus eslóganes) para fomentar la lectura. Sus tácticas publicitarias son impactantes, y está claro que han captado a la perfección la naturaleza del medio en el que se desenvuelven. Otro ejemplo para anotar.





jueves, 20 de febrero de 2014

Europa 14, estado provisional

En Europa 51, el clásico cinematográfico de Roberto Rossellini, la madre interpretada por Ingrid Bergman redime su sentimiento de culpa respecto de su hijo, ayudando a los desfavorecidos. En su viaje a los bajos fondos de Roma, pasa de imbuirse en la ideología comunista a ejercer la caridad cristiana, para terminar desahuciada por su marido que la ingresa en un manicomio.

Una historia demoledora y todo un diagnóstico moral que el maestro italiano supo plantear sobre la situación de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Ya no estamos en el año 51, estamos en Europa 14, pero los tiempos nos hacen recordar la precisión clínica de la mirada de Rossellini.

Hace unos meses, el escritor murciano Miguel Ángel Hernández publicaba un post en su blog No (ha) lugar, auténticamente escalofriante. En él contrastaba vía Youtube: la impactante escena del asedio zombi de la superproducción Guerra mundial Z, y las grabaciones de inmigrantes subsaharianos escalando la valla de Melilla, desesperados por alcanzar el paraíso europeo. Como bien dice Hernández, viendo las imágenes sobra el discurso.

Asalto de la valla de Melilla por inmigrantes, y escena de Guerra Mundial Z


Desde la película de Rosellini, no ha habido una nueva guerra, pero sí una crisis económica. Mirándonos el ombligo (algo muy propio del viejo continente), constatamos que en el mundo bibliotecario los restos del naufragio, (si es que acaso ya hemos tocado fondo) dejan un balance desalentador. Pero no queremos una defensa romántica de las bibliotecas por los fastos de su pasado, si han de extinguirse cual dinosaurios, pues que así sea. Pero si miramos más allá de la vieja Europa, encontramos señales muy poderosas, de que en ese nuevo orden mundial que están creando los flujos de la economía mundial: las bibliotecas siguen siendo relevantes.

Según el escritor Martin Amis, el Reino Unido es un país en franca decadencia, en los últimos años el número de bibliotecas públicas que han cerrado es alarmante. En nuestro país soñamos con que los presupuestos estén criogenizados, y no momificados. Mientras en potencias económicas emergentes, los gobernantes incluyen dentro de sus planes estratégicos el reforzamiento de las redes de bibliotecas, al concebirlas como herramientas de progreso social y económico. Ya lo contamos de Corea del Sur, pero ahora también Abu Dhabi ha decidido abrir 14 nuevas bibliotecas en el emirato. Para el sultán Mohammed Al Qasimi, las bibliotecas siguen siendo una institución que refleja el crecimiento de una nación, de una comunidad.

Mientras, en Estados Unidos, varias ciudades compiten entre sí para conseguir ser la sede de la próxima biblioteca presidencial de Obama, una vez éste cese como presidente. Contar con una de estas bibliotecas es un reclamo que beneficia económicamente a la ciudad que la alberga.

Señales, signos de los tiempos, fáciles de interpretar. Como siempre nos resistimos al pesimismo, por eso no queremos suscribir lo que cantaban Los ilegales en su tema Europa ha muerto, y que ahora ha versionado el grupo nacional más ensalzado del momento: León Benavente (con integrante murciano incluido). Preferimos cerrar con su tema Estado provisional, y suscribir aquello de: “resisto, como resisten en el barrio de Cabañal. No es eterno, es un estado provisional”