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viernes, 28 de marzo de 2014

La revolución al estilo de las chicas de ahora

"dos caballeros, el mayor de ellos a la derecha, llevan en medio a una dama"

Lo que no es tradición es plagio. La desgastada sentencia de Eugenio d'Ors, es aplicable a todos los ámbitos, y la tecnología no iba a ser menos. Hace más de dos años, en Letras a flor de piel hablábamos de la nostalgia por el arte de la escritura, una vez que las pantallas irrumpieron en nuestras vidas colonizándonos por completo. Y ahora la tecnología más puntera apela a lo vintage como una manera de seguir engatusándonos, con un simulacro de memoria que cada vez nos acerca más a convertirnos en replicantes, que añoran un pasado que ni siquiera les pertenece.

"por excepción, el hombre va a la derecha en dos ocasiones,
en caso de ser angosta la acera y cuando ella
desee contemplar los escaparates"
Evernote, es una aplicación para efectuar notas y archivarlas, que ha incorporado la novedad de Handwriting, que no consiste en otra cosa que en la posibilidad de escribir a mano, y recuperar así el pulso caligráfico que va camino de extinguirse.

¿Qué será lo siguiente? Quizás en breve la aplicación añadirá el sonido del roce de una pluma sobre el pergamino cada vez que se escriba algo en la pantalla, para terminar de virtualizar el simulacro grafómano.

Como siempre no inventan nada, el steampunk lleva décadas combinando desde la literatura y la estética, la tecnología del futuro con la apariencia y el aspecto de ingenios mecánicos propios del siglo XIX.

"en una avenida espaciosa dos parejas andan una al lado de la otra,
con las mujeres en el centro"

"el maquillaje debe efectuarse en el cuarto de baño,
jamás en público"
La fascinación del steampunk (al que dedicamos los extras del Pack Decimonónico) nace de esa tensión
entre progreso e involución con que se nos representa la sociedad inglesa de la época victoriana. Por un lado, surgía con toda su fuerza el capitalismo que definiría el mundo a partir de entonces. Mientras tanto, el envaramiento social convivía con las sufragistas, y la ciencia y el progreso avanzaban en forma de máquina de vapor.

No es difícil establecer paralelismos entre aquel momento histórico y el actual, en el que los derechos sociales tienen que ser nuevamente defendidos, la tecnología nos hace avanzar, y al mismo tiempo nos excluye del mundo laboral; y en medio de todo ello, el feminismo se reformula para no perder victorias del pasado.

"apostura armoniosa, paso firme y moderado,
actitud gallarda, sin afectada rigidez"
Pero volviendo a lo vintage, nuestro saloncito Ni tan azul, ni tan rosa (que ya va contando los días para dejar paso a lo siguiente) no es nada steampunk, pero no le falta algún que otro anacronismo. Si algo hemos podido observar en los meses que lleva en funcionamiento: es que los roles sexistas en la intimidad de nuestro salón, se desdibujan a la luz que nos arrojan las estadística de préstamos.

Para quien no lo conozca, en nuestro saloncito ironizamos con los estereotipos de género, y para ello, los libros, películas o cómics que supuestamente son más propios de gustos femeninos los señalamos con tejuelos azules, y viceversa, los que se podrían asimilar más a lo que se entiende por gustos más viriles, los señalamos con tejuelos rosas.

Pues bien, cada día (y de manera continuada durante los cuatro meses que lleva en marcha la acción) la estantería de la que más obras se retiran es la de color azul (es decir, la de aquellas obras que supuestamente son de preferencias femeninas). De hecho, hicimos un experimento, hemos intercambiado los de color azul por el expositor de los rosas; pero la tendencia sigue inalterable.

"la urbanidad no termina con la boda. El padre puede continuar
siendo cortés y llevando la cesta de las provisiones
y empujando a un tiempo el cochecito de la criatura"

Dado que a nuestro salón acuden tanto usuarios masculinos como femeninos, sólo caben dos lecturas: o que las mujeres son las más inquietas culturalmente, o que los estereotipos de género (al menos entre nuestro público) están de lo más debilitados, y los usuarios indistintamente de si son hombre o mujer, optan por las emociones frente a ficciones más testosterónicas (que ¡cuidado! también registran demanda).

"la manera correcta de sentarse consiste en cruzar
con graciosa naturalidad los pies"
Algo realmente curioso, y que nos encanta especialmente, porque huelga decir que nos esmeramos en la selección, e incluimos obras interesantes, evitando a propósito modas editoriales del momento.

Por poner un ejemplo que todo el mundo entenderá: excluimos obras tipo 50 sombras de Grey, que no precisan de publicidad añadida. Aunque la trilogía da para muchas lecturas, no de los tomos que la componen en sí (allá cada uno con sus entretenimientos), sino de lectura sociológicas que se derivan en lo que se refiere precisamente a los roles de género, lo vintage y el progreso social.

De entre todo el merchandising que ha podido surgir a raíz de pelotazos editoriales, el de las 50 sombras va camino de convertirse en prototípico. En mucha farmacias se ha dispuesto un estand de elegante color negro lleno de productos de la marca 50 shades of Grey (para los que no sepan inglés, el título original de la trilogía). Según reza en la parte inferior del estand, los productos tienen la autorización de la propia autora, E.L. James:  lubricantes, preservativos, perfumes, aceites aromáticos, y juguetes eróticos se ofrecen en las farmacias que parecieran querer ampliar el negocio y competir con las sex shops.

A la interpretación propia que dimos sobre este fenómeno, se van sumando capas que cada vez lo hacen más entretenido para quienes no les interesa lo más mínimo leerse la obra, pero sí analizar los fenómenos de masas.

"se acompaña a la gentil viajera desde la portezuela
de su coche hasta el umbral de la casa"


"los bailes modernos pueden ser elegantes
y ejecutarse con gracia"
¿Qué no pocas acciones guerrilleras hubiesen llevado a cabo el grupo feminista Guerrilla Girls, con semejante filón? Precisamente hace unos meses la Alhóndiga Bilbao dedicó una exposición a este grupo de activistas del arte y el feminismo. Y unos meses antes, la archivera jefe de la Fales Library en Nueva York, Lisa Darms, editó una colección sobre las Riot Girrrl, el movimiento musical rabiosamente feminista de los 90, que ha tenido gran repercusión.

Y si en Zurciendo calcetines, ensalzamos la figura de María Moliner situándonos fotográficamente en su época gracias a las imágenes de El libro de oro de la cortesía; en esta ocasión seguimos explotando ese maravilloso hallazgo.

El lema de las Riot Girrrl: "la revolución al estilo de las chicas de ahora", es el contrapunto perfecto para los textos que acompañan a las fotos, y para este post que combina sin complejos el steampunk, con las nuevas tecnologías o el feminismo más combativo en su relación con las bibliotecas.
 
"En un hotel hay que comportarse con la misma delicadeza que en casa de unos amigos. Por la mañana se vuelve a cubrir la cama después de levantarse de ella"

jueves, 6 de febrero de 2014

Zurciendo calcetines

"el hechizo femenino es fruto de estudio y ensayo,
pero su arma más segura es siempre una sonrisa"


El próximo 28 de febrero llega al Teatro Circo de Murcia la obra: El diccionario. Una obra que crítica y público llevan ensalzando desde que se estrenó, y que algunos estamos deseando disfrutar. Por una parte por la calidad que han destacado desde numerosos medios, y por otro, por su temática que tan de cerca nos toca.

La gran actriz Vicky Peña interpreta nada más y nada menos que a María Moliner. Si hay vidas ejemplares bibliotecarias, sin duda la de la filóloga, archivera y bibliotecaria nacida nada más arrancar el siglo XX, es la más emocionante. Consagró su vida a la cultura, y a la lucha por sus ideales en la convulsa España de la II República, la Guerra Civil y la dictadura franquista, dejando para la posteridad su monumental Diccionario de Uso del Español, que es obra fundamental para cualquier hispanoparlante.

"incluso frente al mostrador de un bar, pueden las damas sentarse con donaire"

Su figura nos emociona en sí misma, pero es que además su conexión con Murcia nos la hace aún más
cercana. Fue destinada al Archivo de la Delegación de Hacienda en Murcia, y fue aquí donde conoció a su marido, y tuvo a sus dos primeros hijos.

Las penurias de su vida, su callada obstinación por crear durante 15 largos años su diccionario, y su resistencia al ostracismo y la marginación de que fue objeto por su ideología republicana, y por su condición de mujer: eran campo abonado para un buen texto dramático.

Es famosa la frase que Moliner dijo al ser rechazada para su ingreso en la Real Academia de la Lengua por su condición de mujer ¡¡en 1972!!: “¿Qué podía decir yo si en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?” Tal era su pánico a pronunciar el discurso de admisión.

"la dama comunica siempre a su acompañante lo que desea, nunca lo manifiesta al camarero"

"el hombre sube la escalera adelantándose
medio paso a su compañera"

No es de extrañar que María Moliner se convirtiera en una figura reivindicada por el feminismo, su lucha nunca fue ostentosa, ni beligerante. Su trabajo paciente y minucioso, habla con más contundencia que ninguna soflama revolucionaria del ejemplo de esta auténtica proletaria de la feminidad.

Su famoso diccionario fue publicado por primera vez en 1967, precisamente el mismo año en que se publicó El libro de oro de la cortesía, esa otra joya que localizamos hace poco en nuestros depósitos, y a la que prometimos regresar en Manual de urbanidad bibliotecaria. De nuevo son sus ilustraciones (no perderse los pies de foto) las que sirven para situarnos en la mentalidad de aquel tiempo, a sólo cinco años de que la Real Academia cometiera el más vergonzoso episodio de machismo de su historia.

"el caballero selecciona, y elige las bebidas"

Afortunadamente, el tiempo, en este caso, ha servido para hacer más que justicia, y algo tan doméstico como zurcir calcetines, se puede erigir como la metáfora perfecta de la dignidad. Por eso vamos a cerrar con dos recomendaciones que vienen muy al hilo.

La protagonista de ¿Quién le zurcía los calcetines al rey de Prusia cuando estaba en la guerra?, es una anciana que tiene que cuidar de un hijo disminuido. Una historia que también habla de dignidad, de resistencia y fortaleza, en tiempos de brutales recortes sociales; y que en cambio, no transmite tristeza, sino más ganas de seguir luchando.

Como hacen los padres protagonistas de Declaración de guerra, una película francesa (incluida en nuestro saloncito vintage) que convierte casi milagrosamente un auténtico drama, en una jubilosa celebración de la vida.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Mujeres al volante camino de una biblioteca


Desde que Rita Hayworth hiciera el más sensual de los striptease quitándose un guante, ha llovido mucho. Hoy día, las chicas malas de la cultura de masas, lo tienen francamente difícil. 

La pobre Miley Cirus está a punto de provocarse una luxación en la lengua (si es que esto es posible), y su ¿coreografía? en la gala de la MTV, da idea de hasta donde hay que bajar el listón para llamar la atención. En cambio, en otras latitudes, es suficiente con conducir un coche, o entrar a una biblioteca, para ser una auténtica revolucionaria. 


Miley Cirus y su extraña lengua

Establecer una comparación entre la situación de las mujeres en los países árabes, y las estrellas del pop mainstream, tampoco es que resulte el colmo de la sutileza. Pero si el contraste deja algo en evidencia, es que nunca hay que bajar la guardia. Si en Arabia Saudí, el hashtag en Twitter #Women2Drive permite seguirle la pista a aquellas mujeres que se saltan la ley que les prohíbe conducir vehículos (incluidas las bicicletas); en la industria del show business occidental, las postulantes a estrellas se publicitan en las redes sociales adoptando poses propias de una página de contactos. 

Como decíamos en 50 sombras bibliotecarias, también se puede interpretar como un logro feminista. Alcanzados ciertos derechos: es posible optar por volver a ser prisioneras de los estereotipos que sus antepasadas combatieron. 

Manal al-Sharif al volante

Fachada de la Biblioteca Nacional en Riad
Y es que la libertad da mucho miedo. Algo que las saudíes no pueden conocer. De ahí la valentía de Manal al-Sharif, una ingeniera de 32 años, que se ha convertido en la imagen de este movimiento de desobediencia civil, al ser encarcelada por subir vídeos a Youtube, en los que aparece conduciendo un coche. 

Pero no sólo se les prohíbe conducir, también tienen prohibido el acceso a bibliotecas públicas, aún teniendo estudios universitarios. La dependencia de los hombres es total: no hay transporte público, y si quieren un libro de una biblioteca, se lo tiene que sacar en préstamo un pariente masculino.

La estudiante de 26 años, Raneen Bukhari es otra valiente, que ha concedido una entrevista en la que habla de la situación de las mujeres y su acceso a las bibliotecas. Aunque deja algunas notas para la esperanza, los cambios se producen con una lentitud exasperante. Manal o Raneen, son mujeres que lo tienen mucho más fácil que Miley Cirus para epatar, pero que desean justo lo contrario al escándalo: la normalidad para poder llevar un coche o entrar a una biblioteca.


Thelma y Louise, mujeres al volante siguiendo su destino

Dado que hablamos de estrellas de la música y mujeres guerreras, ¿qué mejor que acabar con M.I.A.? Ella también participa de ese afán pueril por epatar al personal en plena Superbowl, enmendándole la plana a la reina absoluta de la provocación, a la que hacía los coros (una Madonna, que precisamente a principios de siglo, mezclaba feminismo y automóviles convertida en una diabólica conductora). 

Pero M.I.A. siempre procura marcar distancias, presentándose combativa y política en letras y vídeos. Y precisamente su éxito Bad girls (Chicas malas), tiene un reivindicativo vídeo protagonizado por  orgullosas mujeres árabes, en frenéticas piruetas automovilísticas por el desierto.




jueves, 10 de enero de 2013

Proletarias de la feminidad

"Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes"
Mae West, feminista sin feminismo

El horrible caso de la joven violada y asesinada en un autobús en la India, el atentado a la paquistaní Malala, o las protestas por parte de mujeres egipcias ante la nueva Constitución, están provocando una serie de reacciones, que ojalá, lleven a operar un cambio real en la situación de la mujer en muchos países.

La adolescente paquistaní Malala, convertida en heroína
Por ello, si hablamos de bibliotecas (donde predominan las mujeres) no resulta buena idea la que van a poner en práctica en Calcuta: bibliotecas exclusivas para mujeres. Una especie de apartheid cultural para proteger a las mujeres, que difícilmente ayudará a erradicar el machismo que impera en la sociedad hindú. Siempre es dificil entender que en pleno siglo XXI se abogue por separar por sexos en cualquier ámbito, pero si es en el cultural, entonces la idea resulta directamente absurda.

Precisamente en el paradigma del mundo occidental, los Estados Unidos, según los últimos estudios, las mujeres superan a los hombres en el uso de las bibliotecas públicas. Si a esto unimos, que en las universidades de nuestro país también hay más mujeres matriculadas que hombres: está claro que el título de la película de los 80, El futuro es mujer, sigue de plena vigencia.

En nuestro caso, y sin estudio alguno en que apoyarnos, no nos consta quien hace más uso de nuestra biblioteca según su sexo. Afortunadamente nuestra oferta y servicios no entienden de cuotas por género, ni discriminaciones positivas. Pero ello no quita,que a la vista de noticias así, suscribamos lo que Virginie Despentes escribió en su divertido ensayo Teoría King Kong (incluido en nuestro Pack Glamour y pensamiento, junto con los DVD de Sexo en Nueva York, con claro ánimo de provocar, de provocar evasión y reflexión):


"escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluídas del mercado de la buena chica [...] no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme [...]

Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas con su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. [...] Yo hablo como proletaria de la feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy"