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miércoles, 27 de abril de 2016

Artesanía digital


Recrear el pasado siempre conlleva un porcentaje de representación. Como bien informa uno de los vinilos con los que hemos decorado nuestras salas para celebrar a Cervantes en la BRMU: no existen retratos fidedignos de Cervantes. Este punto también ha servido para una de las vitrinas más interesantes de la exposición que, hasta finales de mayo, luce estupenda en nuestra sala de exposiciones. Como nos apunta el folleto:

"descifrar los rasgos del autor de las Novelas ejemplares, es asistir a una competición entre ilustradores desde el siglo XVIII en adelante que lucen en el primer capítulo de la exposición. Una selección de retratos que en plena dictadura de la imagen digital, se convierte en un Instagram sin otro filtro que no sea el del mito"

El pecado más grave a la hora de representar tiempos pasados pre-fotografía: es que al dibujarlos/versionarlos lo hagamos desde los valores y puntos de vista actuales. Acusar de racista a Tintín por su aventura en el Congo, es tan tonto como interponer una denuncia contra Bette Davis por fomentar el cáncer de pulmón en sus películas.

Y sin remontarnos mucho: comparar el encanto camp de los efectos visuales de una película de Ray Harryhausen, con los de la última superproducción del Hollywood actual, es injusto. Pero no para las películas viejunas de Harryhausen, sino para las actuales, que ni con todos los prodigios digitales actuales pueden emular el encanto que en cambio desprendían aquellas.

Arriba la Medusa artesanal de Ray Harryhausen en Furia de titanes (1981),
debajo la Medusa digital de la versión de 2010

Alexey Zakharov es un diseñador gráfico ruso que, en cambio, ha sabido mezclar lo mejor de los dos mundos. Su cortometraje El viejo Nuevo Mundo, es una compilación de fotografías fechadas entre 1900 y 1940, de ciudades como Washington, Detroit, Boston y Baltimore. El buen gusto al animar esta sucesión fotografías antiguas, no sabemos si reproduce fielmente lo que era la vida cotidiana en aquellos años; pero consigue combinar con buen gusto los prodigios digitales con la poesía de lo artesanal.

"The Old New World" (Photo-based animation project) from seccovan on Vimeo.

jueves, 26 de marzo de 2015

Deprisa, deprisa...

La España cañí persistiendo en Blade Runner

 Esta semana se ha reestrenado el clásico de los 80, Blade runner, en los cines. Además de una estupenda ocasión para volver a ver (o los más afortunados, para descubrir) este título básico que tanta influencia ha tenido en la ciencia ficción posterior; sirve para comprobar qué idea se tenía de nuestro presente (la acción se sitúa en el 2019) hace poco más de 30 años.

Puro género negro en una de ciencia ficción
La cinta sigue resultando igual de fascinante y visionaria que en su tiempo, pero resulta divertido observar que en el futuro que imaginaron, no existen los móviles (Harrison Ford recurre a un teléfono público para llamar a Rachael, la inolvidable replicante interpretada por Sean Young), y las leyes anti-tabaco brillan por su ausencia. Pero tal vez lo más llamativo sea notar el ritmo de la película. Rodada en este 2015, esta misma historia tendría un ritmo acelerado, con mucho más ruido y furia, sin esa morosidad que permite que nos cale tanto como la omnipresente lluvia que tiñe toda la historia con ese ambiente apocalíptico y melancólicamente bello.

Para estos tiempos acelerados, sería más apropiado lo que rezaba el título de otra película de los 80, Deprisa, deprisa de Carlos Saura; pero como nos resistimos a que nos marquen el ritmo de manera tan agobiante, nos encanta topar con voces que resultan todo un oasis de reflexión en el que dan ganas de quedarse a vivir, o al menos a descansar un tiempo.

El filósofo italiano Roberto Casati daba voz precisa a lo que muchos pensamos, a cuenta de la publicación de su último libro: Elogio del papel : contra el colonialismo digital (de inminente llegada a nuestras colecciones). Casati celebra el potencial de las nuevas tecnologías, y al tiempo nos advierte de los riesgos inherentes a su uso. Todos sabemos que al utilizar redes sociales, smartphones o tablets, estamos proporcionando datos personales a terceros; pero algunas de las últimas noticias al respecto, consiguen que se nos erice el vello.

Según saltaba a los medios, las Smart TV de la marca Samsung advierten en sus instrucciones de uso, que pueden grabar las conversaciones que mantengamos en nuestro salón, y transmitirlas a terceros. Escalofriante es poco, pero siempre hay algo que lo supera.

La fotógrafa Mariel Clayton ya dejó claro con su obra sobre el mundo
de Barbie, que la rubia no es de fiar 


Si los muñecos de por sí ya son turbadores, que tengan la capacidad de espiar a tus hijos los eleva a protagonistas de una película de terror. Y es que por mucho que Chucky, Anabelle, o la novia del primero, hayan llegado hasta a provocar disturbios públicos en los cines; ningún muñeco puede resulta tan inquietante como la longeva Barbie, y ahora no solo para el incauto de Ken.




El último modelo de la rubicunda muñeca graba las conversaciones de los niños que jueguen con ella, para enviarlas a la central de Matell, con el objetivo de ir conociendo sus gustos y fantasías; y así permitir que la muñeca enriquezca sus conversaciones con ellos. Ni hacer caca, ni pipí, ni pompitas, ni darte besos, ahora los juguetes directamente te espían desde la más tierna infancia, para que una multinacional pueda sacar provecho de tu intimidad. El mundo entero en la casa de Gran Hermano.

Por retomar lo de títulos de películas, ante este panorama nos viene a la cabeza aquella astracanada de Espía como puedas, algo que las nuevas tecnologías parecen haber convertido en su lema. Pero que nadie se confunda, no queremos pecar de tecnófobos, si hay una institución que no tendría que defenderse jamás de tal acusación, esa sería la biblioteca; siempre alerta de aquellos avances que puedan ayudar en nuestra labor de difusión de la cultura. Pero precisamente por eso, porque difundimos cultura y reflexión, no perdemos de vista el análisis del tiempo en que vivimos.



Las palabras del filósofo de moda (resulta toda una frivolidad decir que un filósofo esté de moda, pero por otro lado resulta de lo más esperanzador que un filósofo pueda estar de moda) Byung-Chul Han en su ensayo La sociedad de la transparencia, sirven de coda a este post que utiliza la tecnología para alertar de los riesgos de la tecnología

"Google y las redes sociales se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico [...] La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez."

Y si abrimos con Blade runner, nada mejor que cerrar con el tema Everyday robots de Damon Albarn. Un tema lento, nada de reprise, cuyos versos lo dicen todo:
“Todos los días somos robots bajo control
En el proceso de ser almas
Conduciendo en coches contiguos
Hasta que pulsamos ‘reiniciar’

viernes, 28 de marzo de 2014

La revolución al estilo de las chicas de ahora

"dos caballeros, el mayor de ellos a la derecha, llevan en medio a una dama"

Lo que no es tradición es plagio. La desgastada sentencia de Eugenio d'Ors, es aplicable a todos los ámbitos, y la tecnología no iba a ser menos. Hace más de dos años, en Letras a flor de piel hablábamos de la nostalgia por el arte de la escritura, una vez que las pantallas irrumpieron en nuestras vidas colonizándonos por completo. Y ahora la tecnología más puntera apela a lo vintage como una manera de seguir engatusándonos, con un simulacro de memoria que cada vez nos acerca más a convertirnos en replicantes, que añoran un pasado que ni siquiera les pertenece.

"por excepción, el hombre va a la derecha en dos ocasiones,
en caso de ser angosta la acera y cuando ella
desee contemplar los escaparates"
Evernote, es una aplicación para efectuar notas y archivarlas, que ha incorporado la novedad de Handwriting, que no consiste en otra cosa que en la posibilidad de escribir a mano, y recuperar así el pulso caligráfico que va camino de extinguirse.

¿Qué será lo siguiente? Quizás en breve la aplicación añadirá el sonido del roce de una pluma sobre el pergamino cada vez que se escriba algo en la pantalla, para terminar de virtualizar el simulacro grafómano.

Como siempre no inventan nada, el steampunk lleva décadas combinando desde la literatura y la estética, la tecnología del futuro con la apariencia y el aspecto de ingenios mecánicos propios del siglo XIX.

"en una avenida espaciosa dos parejas andan una al lado de la otra,
con las mujeres en el centro"

"el maquillaje debe efectuarse en el cuarto de baño,
jamás en público"
La fascinación del steampunk (al que dedicamos los extras del Pack Decimonónico) nace de esa tensión
entre progreso e involución con que se nos representa la sociedad inglesa de la época victoriana. Por un lado, surgía con toda su fuerza el capitalismo que definiría el mundo a partir de entonces. Mientras tanto, el envaramiento social convivía con las sufragistas, y la ciencia y el progreso avanzaban en forma de máquina de vapor.

No es difícil establecer paralelismos entre aquel momento histórico y el actual, en el que los derechos sociales tienen que ser nuevamente defendidos, la tecnología nos hace avanzar, y al mismo tiempo nos excluye del mundo laboral; y en medio de todo ello, el feminismo se reformula para no perder victorias del pasado.

"apostura armoniosa, paso firme y moderado,
actitud gallarda, sin afectada rigidez"
Pero volviendo a lo vintage, nuestro saloncito Ni tan azul, ni tan rosa (que ya va contando los días para dejar paso a lo siguiente) no es nada steampunk, pero no le falta algún que otro anacronismo. Si algo hemos podido observar en los meses que lleva en funcionamiento: es que los roles sexistas en la intimidad de nuestro salón, se desdibujan a la luz que nos arrojan las estadística de préstamos.

Para quien no lo conozca, en nuestro saloncito ironizamos con los estereotipos de género, y para ello, los libros, películas o cómics que supuestamente son más propios de gustos femeninos los señalamos con tejuelos azules, y viceversa, los que se podrían asimilar más a lo que se entiende por gustos más viriles, los señalamos con tejuelos rosas.

Pues bien, cada día (y de manera continuada durante los cuatro meses que lleva en marcha la acción) la estantería de la que más obras se retiran es la de color azul (es decir, la de aquellas obras que supuestamente son de preferencias femeninas). De hecho, hicimos un experimento, hemos intercambiado los de color azul por el expositor de los rosas; pero la tendencia sigue inalterable.

"la urbanidad no termina con la boda. El padre puede continuar
siendo cortés y llevando la cesta de las provisiones
y empujando a un tiempo el cochecito de la criatura"

Dado que a nuestro salón acuden tanto usuarios masculinos como femeninos, sólo caben dos lecturas: o que las mujeres son las más inquietas culturalmente, o que los estereotipos de género (al menos entre nuestro público) están de lo más debilitados, y los usuarios indistintamente de si son hombre o mujer, optan por las emociones frente a ficciones más testosterónicas (que ¡cuidado! también registran demanda).

"la manera correcta de sentarse consiste en cruzar
con graciosa naturalidad los pies"
Algo realmente curioso, y que nos encanta especialmente, porque huelga decir que nos esmeramos en la selección, e incluimos obras interesantes, evitando a propósito modas editoriales del momento.

Por poner un ejemplo que todo el mundo entenderá: excluimos obras tipo 50 sombras de Grey, que no precisan de publicidad añadida. Aunque la trilogía da para muchas lecturas, no de los tomos que la componen en sí (allá cada uno con sus entretenimientos), sino de lectura sociológicas que se derivan en lo que se refiere precisamente a los roles de género, lo vintage y el progreso social.

De entre todo el merchandising que ha podido surgir a raíz de pelotazos editoriales, el de las 50 sombras va camino de convertirse en prototípico. En mucha farmacias se ha dispuesto un estand de elegante color negro lleno de productos de la marca 50 shades of Grey (para los que no sepan inglés, el título original de la trilogía). Según reza en la parte inferior del estand, los productos tienen la autorización de la propia autora, E.L. James:  lubricantes, preservativos, perfumes, aceites aromáticos, y juguetes eróticos se ofrecen en las farmacias que parecieran querer ampliar el negocio y competir con las sex shops.

A la interpretación propia que dimos sobre este fenómeno, se van sumando capas que cada vez lo hacen más entretenido para quienes no les interesa lo más mínimo leerse la obra, pero sí analizar los fenómenos de masas.

"se acompaña a la gentil viajera desde la portezuela
de su coche hasta el umbral de la casa"


"los bailes modernos pueden ser elegantes
y ejecutarse con gracia"
¿Qué no pocas acciones guerrilleras hubiesen llevado a cabo el grupo feminista Guerrilla Girls, con semejante filón? Precisamente hace unos meses la Alhóndiga Bilbao dedicó una exposición a este grupo de activistas del arte y el feminismo. Y unos meses antes, la archivera jefe de la Fales Library en Nueva York, Lisa Darms, editó una colección sobre las Riot Girrrl, el movimiento musical rabiosamente feminista de los 90, que ha tenido gran repercusión.

Y si en Zurciendo calcetines, ensalzamos la figura de María Moliner situándonos fotográficamente en su época gracias a las imágenes de El libro de oro de la cortesía; en esta ocasión seguimos explotando ese maravilloso hallazgo.

El lema de las Riot Girrrl: "la revolución al estilo de las chicas de ahora", es el contrapunto perfecto para los textos que acompañan a las fotos, y para este post que combina sin complejos el steampunk, con las nuevas tecnologías o el feminismo más combativo en su relación con las bibliotecas.
 
"En un hotel hay que comportarse con la misma delicadeza que en casa de unos amigos. Por la mañana se vuelve a cubrir la cama después de levantarse de ella"

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Teléfono rojo, volamos hacia el futuro



Modelo retrofuturista de móvil

Primero prestábamos libros, después vinieron los cedés, los dvds, lectores de libros electrónicos, packs de préstamo y hasta ordenadores portátiles; y ahora Telefónica nos copia a las bibliotecas creando la Movilteca.

Esta variación sobre el concepto biblioteca solo existirá en el Centro de Competencia de Movilidad y Aplicaciones del Parque Tecnológico de Boecillo, que Telefónica tiene en Valladolid. En él, en vez de libros lo que se prestará serán móviles y tabletas a empresas y emprendedores de manera totalmente gratuita.

Teléfonos móviles y tabletas Android, Apple, Blackberry o Windows Phone, la mayoría de ellos de gama alta, que sirven para fomentar y responder a una necesidad por la que va a discurrir el futuro empresarial y las tecnologías de la comunicación.

Una inteligente y práctica decisión la de Telefónica, que nos recuerda lo que ya planteábamos en el post Asesinando bibliotecarios, por lo que supone de añadir valores a nuestra oferta y adelantarnos a las necesidades latentes en la sociedad.

Fuente: La información

miércoles, 3 de agosto de 2011

Tecnofobia, indignados y las que tienen que servir


Tal cual como en la Revolución industrial, algunos de nuestros usuarios miran las máquinas de autopréstamo con una mezcla de desconfianza y resentimiento. Por eso, para vacunarnos de estos resquemores tecnófilos, en esta entrada recogemos dos iniciativas mecánicas que parecieran propias de esas películas de ciencia-ficción de los años 50 y 60.

Para empezar, la noticia de la instalación de una máquina de impresión de libros a demanda que se ha instalado en la Biblioteca Pública de Nueva York. Con esta máquina, cualquiera de las 200.000 obras libres de derechos de autor que ofrecen, puede imprimirse y encuadernarse en seis u ocho minutos, y puede pagarse con tarjeta de crédito. Uno se queda absorto observando el baile sincronizado que efectúa el ingenio mecánico en este vídeo.

La otra noticia nos pilla más cerca, concretamente en la emblemática Puerta del Sol de Madrid, tan de actualidad desde hace un tiempo. Pues es precisamente allí, en pleno meollo de las reinvidicaciones del movimiento 15-M, donde se ha instalado la máquina bautizada como Libroexpress. Se trata de una máquina que presta libros gratuitamente durante 15 días renovables, y que puede usarse con un carné de cualquier biblioteca pública madrileña. La máquina instalada en la estación de cercanías de Sol, busca aprovechar la afición lectora que despierta muchas veces el uso del transporte público. Ante su ubicación, cabe preguntarse si se incluirá entre los fondos de la máquina el ¡Indignaos! de Stephane Hessel. Una estrategia oportunista, como cualquier otra, para aumentar el número de préstamos.

Y para terminar más optimistas que el protagonista de 2001, una odisea en el espacio, ante su todopoderosa HAL 9000; rescatamos la jocosa visión futurista-doméstica de un título emblemático donde los haya de lo que se dio en llamar españoladas. Las que tienen que servir y su cocina tecnoespacial: